Henry Miller: «Cartas a Anaïs Nin»

Bárbara Carpi. Oleo sobre papel.

Bárbara Carpi. Oleo sobre papel. Carpeta instrumentos musicales, París 2007.

Imprescindible este autorretrato del propio escritor americano a través de las cartas que durante quince años, los más fructíferos de su carrera, le envía a su amiga, amante y confidente, la también escritora Anaïs Nin. Estas «cartas» escritas en papeles de cualquier tipo -en sobres, en menús…- sin ánimo de ser publicadas posteriormente, nos dan cuenta del Miller ser humano en sus batallas diarias para sobrevivir como escritor en aquel París anterior a la guerra y de ese mundo en lo que todo pasaba en la Ciudad Luz. En ellas nos encontramos con el escritor tenaz, divertido. escandaloso, fascinado por el viejo continente, por su «madre, amante y musa»: Francia. Dos sensibilidades, Anaïs y Henry, unidas por su imperiosa necesidad de expresarse, de publicar sus respectivas obras y el estímulo que ambos artistas se procuran. El excelente escritor cobra aquí una dimensión distinta a la del libertino y escandaloso autor de relatos eróticos que sin duda lo fue para aquellos años en la convencional Norteamérica. Su lenguaje desinhibido, directo, explícito, demasiado explícito para muchos, se nos revela con una personalidad cautivadora y vitalista y cuya receptora, Anaïs, no le anda a la zaga en cuando a sensibilidad y categoría intelectual.

El autor de «Trópico de Cancer» y «Trópico de Capricornio»,  termina con»Primavera Negra», la trilogía que dedica a Anaïs. La sordidez en las relaciones humanas, la poesía y el sexo se aúnan en estas obras que palpitan de vida. Esta última fue publicada en París en 1936.

Acabo de releer «Días Tranquilos en Clichy» , publicada en 1940 en París y después reescrita en 1956 y finalmente publicada eb EEUU tras muchas vicisitudes, tachada de inmoral. El descaro y, repito, la poesía se enlazan con elementos rabelaisianos; la gran diferencia entre un relato erótico o pornográfico, para mí a estas alturas, estriba en que esté escrito por un mal o por un excelente escritor, ese es el caso de Miller junto con el gran Rabelais.

Rothko Chapel

La capilla de Rothko. Houston (Texas)

Interior de la capilla de Rothko. Houston (Texas)

 

ala sur de la capilla de Rothko.

Ala sur de la capilla de Rothko.

 

Sorprendente esta capilla ecuménica, lugar de meditación para todos, creyentes de cualquier religión y no creyentes, lugar de celebración de actos en defensa de los derechos civiles y culturales. El arte de hoy al servicio del hombre en un lugar de paz; igual que la capilla que Matisse decorase en S. Paul de Vannces, en el sur de Francia (esta católica). Esta obra singular se debe al matrimonio Menil, franco-estadounidense, que huyó del nazismo y se establecieron en Houston, Estados Unidos. John y Dominique de Menil tuvieron la idea de crear esa capilla no confesional para la cual le encargan al pintor 14 obras; desde el principio Rothko acepta, con la condición de participar en la construcción junto al arquitecto Philip Johnson, sustituido después por Howard Barnstone y Aubry Eugene.

El interior de la capilla es un octógono inscrito en una cruz griega, con las pinturas en tonos diferentes de negro, violeta y marrón. Su exterior es parecido a los templos egipcios. La capilla se inauguró en 1971, un año después del suicidio del pintor en su estudio de N. Y. A partir de entonces se la conoció como la Capilla Rothko. Maravillosa obra de arte.

Lucernario.

Lucernario.

Vista exterior.

Vista exterior.

Jackson Pollok: action-painting

J. Pollok :"

J. Pollok : «Numero 8». 1949. Museo Neuberger  de la Universidad Estatal de N.Y.

A partir de 1947  Pollok evolucionó hacia el expresionismo abstracto desarrollando el Dripping o Action-painting.

J. Pollok : Shimmering Subtance". 1946. MoMA.

J. Pollok : «Shimmering Subtance». 1946. MoMA.

Esta técnica consiste en gotear y salpicar la pintura sobre una tela sin tensar colocada en el suelo. Según sus propias palabras: «Me siento más cerca, más parte de la pintura, ya que de esta manera puedo caminar alrededor de ella, trabajar desde cuatro lados y estar literalmente en la pintura. Esto es propio de los métodos de pintura en arena de los indios del Oeste».

Fernando Zóbel: acuarelas

Fernando Zóbel: "La vista en Otoño I" Acuarela sobre papel Guarro. Cuenca. 20 de octubre de 1977.

Fernando Zóbel: «La vista en Otoño I» Acuarela sobre papel Guarro. Cuenca. 20 de octubre de 1977. 28 x38.

Fernando Zóbel de Ayala y Montojo nació en Manila el 27 de agosto de 1924 y murió en Roma el 2 de junio de 1984. Dos fechas que delimitan una vida dedicada a la literatura, la pintura, el mecenazgo, el coleccionismo; dos fechas imposibles de definir un carácter, la pasión por el arte que le lleva por España, Italia, Francia, Suiza, Estados Unidos. Ligado a la Universidad de Harvard y a la Rhode Island School of Desing de Providence, su periplo le permite conocer la obra de Rothko, el expresionismo americano y el informalismo europeo. Solo dos pinceladas biográficas para señalar su espíritu inquieto y el eje de su vida que fue la pintura.

Si su pintura es importante, su aportación a la siempre difícil técnica de la acuarela es, para mí, esencial. Quien quiera aprender, tiene en Zóbel a un maestro que consigue la transparencia, la atmósfera de la acuarela con la delicadeza de los clásicos orientales.

Fernando Zóbel: "La vista en Otoño II". Acuarela sobre papél Fabriano Roma "Michelángelo". Cuenca. 20 de octubre de 1977. 34 x 24.

Fernando Zóbel: «La vista en Otoño II». Acuarela sobre papel Fabriano Roma «Michelangelo». Cuenca. 20 de octubre de 1977. 34 x 24.

 

Un libro imprescindible el editado por Rayuela prologado por José Miguel Ullán: «Zóbel. Acuarelas 1971-1977», Madrid, 1978.

¡Gracias a WordPress!

Hoy me encuentro con que ayer WordPress me desea un feliz aniversario. Y como, por diversas circunstancias, no pude ni siquiera abrir el blog ni supe en el día en que estaba, cosa bastante normal al común de los mortales por la vida que llevamos, me encuentro con el aniversario, principio del tercer año y con la bonita cifra de 8o.400 vistas, cosa que me sorprende y me hace dar las gracias con todo el corazón a los amigos de la Estirga Burlona y a WordPress. ¡Un millón de gracias!

Picasso: Acróbata y joven arlequín

Picasso: Acróbata y joven arlequín.

Picasso: «Acróbata y joven arlequín.» París 1905. Gouache sobre cartón. 105  x 76. Propiedad privada.

 

 

Reproducida en el periódico «La plume» el 15 de mayo de 1905, esta obra realizada en gouache sobre cartón de Picasso fue confiscada por los nazis en 1937 y puesta a la venta en Lucerna en la Galería Fischer el 30 de junio del 39 en la subasta:  «Vente de tableaux et sculptures de maîtres modernes provenant des musées allemands».

En 1905 el «periodo azul» ha concluido, el color va imponiéndose, tímidamente al principio, en tonalidades más ricas y variadas. Las figuras son dibujadas con gran precisión y notable es la atención que Picasso pone en las manos, alargando los dedos a la manera de los primitivos catalanes; sus manos son expresivas y se diría que transmiten sentimientos, como si ellas hablaran. En esta obra en concreto no se aprecia ese carácter expresivo de la manos, como es evidente en «El guitarrista ciego» y «La muchacha de la corneja» por ejemplo, de modo que, si rastreamos, se puede ver que es un rasgo común en ambos periodos, general en toda la pintura española.

La elegancia de Juan Gris

Juan Gris: "Jarra y vaso"

Juan Gris: «Jarra y vaso»

 

En 1916, Juan Gris pinta esta obra «Jarra y vaso» y «Frutero, vaso y limón», (ya reproducido con anterioridad), ambos en la misma gama de colores y con la misma austera elegancia. El pintor más colorista de entre los cubistas consigue en estos dos cuadros una luz contrastada entre los blancos, grises y negros difícil de superar.

Bárbara Carpi: «El río»

Bárbara Carpi: "El río"

Bárbara Carpi: «El río»

Este «río», que no es otro que el Júcar, formó parte de una exposición que, bajo el nombre de «En torno a Zóbel», se celebró en Cuenca bajo el patrocinio de la Junta de Castilla-La Mancha y becada por la Comunidad Autónoma de Murcia. La Exposición giraba en torno a la obra de Zóbel, el pintor filipino unido para siempre a Cuenca y al Museo que él y los componentes del grupo «El Paso» hicieron una hermosa realidad. Fernando Zóbel tiene una obra exquisita, de un cromatismo y limpieza de ejecución asombrosa que, unida a un lirismo y delicadeza oriental, la hacen inconfundible. Si sus óleos son mágicos, sus acuarelas respiran como solo las buenas acuarelas son capaces de hacer. Mi pequeña contribución, con esta muestra, era un homenaje y recuerdo de admiración ante una sensibilidad que me impactó desde la primera mirada… fue en 1987.

Los ciclos

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

El proceso de la vida nos lo ofrecen las estaciones. La filosofía de las gentes del campo, pegados a la tierra, es el resultado de contemplar los ciclos en los que todo nace, se regenera y muere. Pegado a la naturaleza, el hombre no se piensa como algo ajeno y su ciclo vital se vive como algo natural, sin sobresaltos… Alejados de ella es fácil perder el norte, la ciudad nos pervierte el horizonte.

Florencia: San Lorenzo, la iglesia de los Médicis

S. Lorenzo. Foto: Bárbara

S. Lorenzo. Foto: Bárbara

Florencia, San Lorenzo. Fotos: Bárbara

Florencia, San Lorenzo. Foto: Bárbara

San Lorenzo es la iglesia de los Médicis que fue levantada sobre un templo del año 393 y reestructurada en el siglo XI. Brunelleschi la reconstruyó en estilo renacentista en 1419, aunque la fachada nunca llegó a terminarse. El conjunto de las Chapelle Medicee comprende la Capella dei Principi y su cripta; la Sacristía Nueva, con los sepulcros de los Médicis realizados por Miguel Ángel; y la Sacristía Vieja. En las tumbas Mediceas, las figuras funerarias representan la noche, el día, el alba y el ocaso y estas  se encuentran entre sus grandes obras. La gran cúpula de Buontalenti recuerda la de Brunelleschi en el Duomo.

Este soberbio conjunto alberga un número importante de tesoros artísticos como es la escalera manierista de Miguel Ángel en pietra serena de la biblioteca, así como el techo y los muebles diseñados por él; el enorme fresco del martirio de S. Lorenzo  de Bronzino; los púlpitos de bronce de Donatello…

Púlpito de bronce de Donatello. Foto: Bárbara

Púlpito de bronce de Donatello. Foto: Bárbara

 Aunque Miguel Ángel propuso diversos proyectos para la fachada de S. Lorenzo, nunca llegaron a realizarse. Seis grandes duques están enterrados en la Capella dei Principi. La Sacristía Vieja fue trazada por Brunelleschi y decorada por Donatello. Una sencilla losa de piedra delante del altar mayor cubre la austera tumba de Cosme el Viejo, fundador de la dinastía de los Médicis. Por último, el jardín del claustro está adornado con setos, granados y naranjos. El claustro merece capítulo aparte, hay que tomar aliento y descansar, tomarse un tiempo para asimilar todo lo anterior.