La abadía cisterciense de Fontfroid (Narbonne) fue un centro espiritual del Languedoc, vanguardia de la lucha contra los cátaros. Uno de sus abades llegó a ser papa en 1334 con el nombre de Benoît XII e hizo construir el palacio de los Papas de Avignon. En 1791 el último monje abandona la abadía y esta es vendida. Con posterioridad, en 1833, el claustro, la iglesia y la sala capitular son declarados monumentos históricos y en 1843 son restaurados por Viollet-le-Duc; este es, así mismo, el responsable de la restauración de Notre Dame de París y «padre» de las quimeras y de mi Estirga, que se asoman desde entonces sobre el parvis de la catedral para, abarcando toda la ciudad, hacernos ver lo «pequeños » que somos.
La pintura de Odilon Redon y su peculiar forma de entender el mundo la podemos ver en el Museo d’Orsay.

Odilon Redon: Panel izquierdo centro del friso «La noche»l. Óleo sobre lienzo. 1910. Abadía de Frontfroid.
En 1908 Gustave Fayet y su mujer, Madelaine, compran la abadía y emprenden importantes trabajos. Odilon Redon realiza unos grandes paneles al óleo que representan su personal visión del día y de la noche. Bajo la influencia de Fayet, también pintor, Fontfroid se convierte en un centro cultural y artístico. En verano se celebran los «Nocturnos» de Fontfroid.






















