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Iglesia de madera de Gol en Noruega.

Fotos Aurelio Serrano

La iglesia de madera de Gol es una iglesia medieval construida en los siglos XII y XIII en el pequeño pueblo de Gol, provincia de Buskerud en Noruega a 192 kilómetros de Oslo. Tras ser desmontada en 1884 fue reconstruida al año siguiente en el Museo del Pueblo Noruego, donde permanece en la actualidad.

Retrato de Mari Carmen.

Foto Bárbara. Óleo sobre lienzo.2026.

De forma esporádica hago algún que otro retrato de amigos o familiares. Desde hace tiempo, no hago nunca retratos por encargo, ya lo he dicho alguna vez. Y las pocas veces que lo hice no quedé satisfecha, pues me debe mover el cariño sobre cualquier otra consideración. Cuando intento captar a la persona, lo que hay detrás de una mirada, es, ya el afecto, ya la admiración, nunca el interés monetario. Dicho así puede quedar muy bonito, pero es la verdad. En este caso, la mirada azul y la media sonrisa de mi amiga era todo un reto… pero el cariño todo lo puede. Y mi recompensa fue su expresión cuando se lo entregué.

Pepe Buitrago, pintor.

Una de las obras de la serie «Tensiones» y fragmentos. La ciudad, la soledad entre los otros, la dureza del asfalto, el vacio, la deshumanización de las calles, la desconexión… todo eso me sugiere la obra de este artista que ha sido todo un hallazgo.

De la serie «Tensiones». Obra gráfica Giclée.

La fuerza que nos transmite esta obra del artista Pepe Buitrago me lleva a estos versos de Federico García Lorca:

GRITO HACIA ROMA

(Desde la torre del Crysler Building)

Manzanas levemente heridas

por los finos espadines de plata,

nubes rasgadas por una mano de coral

que lleva en el dorso una almendra de fuego,

peces de arsénico como tiburones,

tiburones como gotas de llanto para cegar una multitud,

rosas que hieren

… … … … … … … …

De «Poeta en Nueva York».

Nota: Para los que desconozcan esta técnica, la impresión Giclée, también conocida como grabado digital o impresión «Fine Art», es un procedimiento digital que se usa en la edición de obras de arte originales, en formato digital o que se pueda digitalizar, consecuencia de la evolución tecnológica de métodos de reproducción más tradicionales, como el grabado o la serigrafía.

«Azur, pinturas y piedras que hablan», exposición de Juan José Molina Villaescusa.

Fragmento.

Fragmento

Cabeza

Cabeza

Cabezas

De la serie «Arboricultura».

El día 10 de julio se inauguró en el «Ateneo Huertano» una exposición de pintura y escultura del artista Juan José Molina Villaescusa, que permanecerá abierta hasta el mes de septiembre. El lugar, «Los Pájaros», es un espacio de encuentro sorprendente que hunde sus raices en lo local, en lo más entrañable de la huerta; enclave dirigido por un hombre sabio de teatro, que dirije su actividad hacia cualquier manifestación artistica: recitales de poesía, música en directo, exposiciones y todo envuelto en música de jazz, copas y la acojedora atención de los anfitriones.

La pintura elegante, de cromatismo vivo, pero sin estridencias, matizado con sabiduría, de Juan José Molina Villaescusa nos recuerda las sutiles notas de un Zao Wou-Ki, ese pintor chino que desde París, aunque fallecido, aún irradia su arte que tanto nos ha influido. De pincelada larga con materia densa a los lavados suaves, todo un mundo muy personal el de Juan José Molina Villaescusa. De sus esculturas, las cabezas en piedra, nos llegan los ecos del helenismo, Grecia siempre eterna.Y, como siempre, de lo local a lo universal. Y todo con aroma a azahar y notas de jazz.

Bucarofagia en el siglo XVII. Una dieta disparatada.

En el cuadro de «Las Meninas» se representa a una de las meninas, María Agustina Sarmiento, ofreciendo a la infanta Margarita de Austria un búcaro de arcilla roja en una bandeja de plata.. En el siglo XVII se puso de moda una dieta disparatada que consistía en comer fragmentos de arcilla roja a fin de conseguir una tez pálida, adelgazar o no quedarse embarazadas. El propio Lope de Vega en la obra «El acero de Madrid» recoge esa moda diciendo: «Niña de color quebrado o tienes amor o comes barro». A esta ingesta de barro se la conoce como bucarofagia. La palidez del rostro era sinónimo de belleza y por ello las damas de la nobleza lo hacían, aunque ya existían polvos y cremas para blanquear la piel. El efecto de esta costumbre era que se cubría el intestino y como consecuencia se impedía absorber nutrientes, grasas y proteínas. A este fenómeno se le llama opilación: el hierro tampoco se absorbía. Al impedir la menstruación, también se usaba como anticonceptivo. De la bucarofagia también hacen mención Quevedo, Calderón y Cervantes en «El Quijote». La finalidad de los búcaros era similar a la de los botijos, enfriar y conservar fría el agua. Se desconoce a ciencia cierta como se comían los búcaros, unos opinan que se podría moler y que así lo usasen en las recetas; otros investigadores creen que se chupaban los trozos de barro sin cocer, etc, etc.

«Las Meninas» de Diego Velázquez.

Diego Velázquez, el máximo representante del barroco, nace en Sevilla en 1599. A los 24 años fue nombrado pintor de la corte por Felipe IV. Su estilo combina el realismo con un profundo estudio de la luz y de la sombra. «Las Meninas» está considerada la obra cumbre de su quehacer pictórico; mide 318 x 276 cm y está realizada con óleo sobre lienzo. El uso de la luz y del color es notable en tonos dorados y terracotas. Los elementos del cuadro están dispuestos de forma asimétrica. El foco del cuadro es la infanta Margarita, rodeada de dos de sus damas, un perro y la figura del pintor. Son de destacar la complejidad de la composición y la perspectiva, las cuales causan una sensación de profundidad que, junto con la técnica del escorzo, posicionan al pintor en un ángulo como si hubiera una conexión entre el arte y la audiencia. La infanta Margaríta, hija de Felipe IV, en el centro del cuadro, es el nexo de unión de todos los personajes; así, las damas de honor representan el círculo intimo de la infanta; Maribárbola, la enana, representa la diversidad dentro de la corte; el perro a los pies de la infanta representa la lealdad y con las figuras de los reyes reflejadas en el espejo introduce la perspectiva. Lo representado y las miradas son aspectos claves en el significado de la obra. Velázquez es el pintor que crea y a la vez el observador. La influencia de «Las Meninas» a través de los tiempos ha sido y es duradera desde el surrealismo a la abstracción, buscando la atmósfera vibrante que el genio de Velázquez creó. El cuadro fue pintado en 1656 y recrea la pintura en el taller del pintor situado en el Palacio Real Alcázar de Madrid. En la actualidad se encuentra en el Museo del Prado. Después de distintos nombres, en 1843 se registra por primera vez con el nombre de «Las Meninas». La palabra «menina» significa «niña» en portugués y se usaba entonces en nuestro país para nombrar a las cuidadoras de los niños de la familia real.

«Las Hilanderas» de Diego Velázquez.

En primer término, el cuadro como lo concibió Velázquez; en el segundo, los añadidos para ensancharlo cuando pertenecía a las colecciones reales: por la parte superior 50 cm. y por los laterales 37 cm. Se supone que sufrió daños durante el incendio del Alcázar de Madrid en 1734 y que por ello fue montado sobre un bastidor nuevo y ampliado. En 1980 se llevó a cabo una restauración muy minuciosa y laboriosa, pues algunas capas se desprendían. «La fábula de Aracne» o «Las hilanderas», que es como se conoce popularmente el cuadro, es uno de los máximos exponentes de la pintura barroca española y una muestra clara de la maestría de Velázquez. En 1628 con ocasión de la estancia de Rubens en la corte, en Madrid, que se dilató hasta 1629, ambos compartieron estudio y el sevillano conoció perfectamente los temas mitológicos tratados por este. El tema de «Las hilanderas», hoy, se cree que representa la fábula de Aracne. El cuadro se exibe en el Museo del Prado. Se cree que fue realizado después de su segundo viaje a Italia en 1649, aunque otros consideran que fue pintado en 1659.La obra fue pintada para Pedro de Arce, que era quien organizaba las monterías para el rey Felipe IV. Como pintor de la corte, Velázquez no atendía a encargos privados, pero en este caso hizo una excepción. En primer plano se ve a cinco mujeres que preparan las lanas. Al fondo, detrás de estas mujeres, aparecen tres mujeres ricamente vestidas que contemplan el tapiz que representa una escena mitológica, la fábula de Atenea y Aracne. El tema del tapiz constituye una ofensa a Palas Atenea ya que trata de algunas artimañas que Zeus utilizaba para conseguir los favores sexuales de diosas y mujeres; en castigo Palas va a transformar a la joven Aracne en araña, condenada a tejer eternamente. En el cuadro, Aracne en primer término, con blusa blanca, teje afanosamente; a la derecha la diosa Palas, representada como una anciana junto a la rueca, de la que no vemos los radios por estar en movimiento. Velazquez difumina los contornos de modo que consigue crear una sensación de atmósfera entre los cuerpos. Su pincelada es fina y larga con color diluído en ocres, tierras y óxidos a modo impresionista, con poca materia, dos siglos antes. El mito de Aracne se describe en el libro sexto de «Las metamorfosis» de Ovidio. Aracne, una joven libia, tejía tan bien que la gente comenzó a decir que tejía mejor que la diosa Atenea, inventora de la rueca, según la mitología griega.

La Alhambra.

Fotos Noa Serrano Plaza.

El murmullo del agua, los setos recortados, los tulipanes, los dientes de león, los tagetes, la arquitectura nazarí, todo se confabula para crear lo más parecido al paraíso en la Tierra. Los árabes sabían mucho de eso y nos dejaron una cultura y unas obras de arte que hacen de Granada una ciudad imprescindible. Dicen que Boadil el Chico lloró al tener que abandonarla y no era para menos. Conocí, por casualidad, en París a un profesor musulmán que decía sin el menor rubor que «algún día recuperarían Granada». Yo aluciné, pero menos mal que, a día de hoy, sigue siendo muy española. ¡Mil gracias, Noa, por esas fotos tan bonitas!

Monumento a Vittorio Emanuele.

El mega monumento a mayor gloria de Vittorio Emanuele en abril de 2024 estaba, como casi toda Roma, rodeado de obras. Dichas obras eran por el metro y, claro, no pudimos subir o simplemente no quisimos, ya no lo recuerdo, pero si que la circulación era un caos como se ve en las fotos. La primavera es una época estupenda para viajar.

N.Y. Rascacielos.

Fotos Aurelio Serrano García.

Soy de esas personas que no aguanta más de tres horas de vuelo, de modo que a N.Y. no iré nunca. No me da ninguna pena, esa es la verdad aunque si siento no poder conocer alguno de nuestros países hermanos como Argentina. El continente que me apasiona es África y como estamos cerca espero poder descubrir aún, por tierra eso sí, ciertos países cuyo simple nombre pone a volar mi imaginación; un safari por Kenia sería un sueño hecho realidad. Gracias, Aurelio, por esas magníficas fotografías.