Fascinante esta serie del artista José Buitrago, «A proposito de Turner», donde se hace notar la atmósfera del pintor inglés; aquella con la que dotó a sus obras, que las hizo respirar, envolviendo el espacio pictórico de forma inconfundible. Aquí las manchas envuelven el motivo ligero, con un colorido suavemente matizado con ecos puristas de Zóbel y resonancias del cromatismo de Rothko. La serie, de una belleza incontestable, me atrapó desde el principio.
Archivos
Caballos alados de Tarquinia.
Caballos alados de Tarquinia.
En el post anterior, el caballo de Juan José Molina Villaescusa, de ecos etruscos y reminiscencias de Tarquinia, me han llevado a estos caballos alados de este bellísimo altorrelieve etrusco datado a mediados del siglo IV a. C. Este altorrelieve soportaba el frontón del Templo del Ara de la Reina o Templo Mayor de Tarquinia. Fue hallado en el año 1938 por el arqueólogo Pietro Romanelli. Cuando fue hallada, la losa estaba fragmentada en cien pequeñas partes. Tiene una altura de 115 cm y un ancho de 125 cm. Está fabricada en terracota policromada. Aunque ha quedado muy poco del carro que arrastraban los caballos, solo con la representación de estos se ve el gran realismo con el que está realizada la obra. Los caballos están representados con detalles que permiten ver la musculatura; las crines y las colas están esculpidas con incisiones donde se aprecian los mechones de pelo y en las cabezas destacan las bocas abiertas, así como las incisiones que representan la nariz, los ojos y las orejas. Las alas se encuentran estiradas con incisiones en paralelo de distintos tamaños que simulan las texturas y el plumaje. Se encuentra en el Museo Nacional de Tarquinia, Viterbo (Italia) Para los amantes del arte etrusco les recomiendo el Museo de Arte etrusco de Roma cuya visita fue inolvidable para mi. La fotografía de una de las cabezas es de una belleza extraordinaria.
«Sahur» de Juan José Molina Villaescusa.
Esta obra de Juan José Molina Villaescusa está realizada en hormigón aligerado sobre estructura de hierro reciclado, resinas, pigmentos, ornamentos de hojalata, cobre, tachuelas y chinchetas. Dimensiones 92 x 90 x 20, peso 18 kilos. Año de realización 2026. La actividad de este creador abarca de igual manera la pintura como la escultura.
El autor nos dice que «Sahur es el nombre del caballo de Nisunin, que acaba de fallecer. Nisunin lo encontró siendo un niño, abandonado junto a los juncos del río cuando era solo un potrillo. Guarda el espíritu del camino y la memoria del origen: el culto al Sol, a la tierra, al agua y a la lealtad. Nisunin, antes que su propia efigie, encarga esta escultura votiva de su caballo como un emotivo homenaje al que estuvo siempre a su lado».
Casas de madera noruegas.
Fotos Aurelio Serrano.
Los Países Escandinavos son, cada vez más, rutas perfectas para hacer en verano cuando el calor por el sur de Europa nos obliga a emigrar en busca de lugares más benignos. Las tradicionales casas de madera de Noruega nos remiten a épocas más tranquilas, donde el tiempo y el hombre iban acompasados o casi; donde el estrés no se conocía y menos en un ámbito rural.
Iglesia de madera de Gol en Noruega.
Fotos Aurelio Serrano
La iglesia de madera de Gol es una iglesia medieval construida en los siglos XII y XIII en el pequeño pueblo de Gol, provincia de Buskerud en Noruega a 192 kilómetros de Oslo. Tras ser desmontada en 1884 fue reconstruida al año siguiente en el Museo del Pueblo Noruego, donde permanece en la actualidad.
Retrato de Mari Carmen.
Foto Bárbara. Óleo sobre lienzo.2026.
De forma esporádica hago algún que otro retrato de amigos o familiares. Desde hace tiempo, no hago nunca retratos por encargo, ya lo he dicho alguna vez. Y las pocas veces que lo hice no quedé satisfecha, pues me debe mover el cariño sobre cualquier otra consideración. Cuando intento captar a la persona, lo que hay detrás de una mirada, es, ya el afecto, ya la admiración, nunca el interés monetario. Dicho así puede quedar muy bonito, pero es la verdad. En este caso, la mirada azul y la media sonrisa de mi amiga era todo un reto… pero el cariño todo lo puede. Y mi recompensa fue su expresión cuando se lo entregué.
Pepe Buitrago, pintor.
Una de las obras de la serie «Tensiones» y fragmentos. La ciudad, la soledad entre los otros, la dureza del asfalto, el vacio, la deshumanización de las calles, la desconexión… todo eso me sugiere la obra de este artista que ha sido todo un hallazgo.
De la serie «Tensiones». Obra gráfica Giclée.
La fuerza que nos transmite esta obra del artista Pepe Buitrago me lleva a estos versos de Federico García Lorca:
GRITO HACIA ROMA
(Desde la torre del Crysler Building)
Manzanas levemente heridas
por los finos espadines de plata,
nubes rasgadas por una mano de coral
que lleva en el dorso una almendra de fuego,
peces de arsénico como tiburones,
tiburones como gotas de llanto para cegar una multitud,
rosas que hieren
… … … … … … … …
De «Poeta en Nueva York».
Nota: Para los que desconozcan esta técnica, la impresión Giclée, también conocida como grabado digital o impresión «Fine Art», es un procedimiento digital que se usa en la edición de obras de arte originales, en formato digital o que se pueda digitalizar, consecuencia de la evolución tecnológica de métodos de reproducción más tradicionales, como el grabado o la serigrafía.
«Azur, pinturas y piedras que hablan», exposición de Juan José Molina Villaescusa.
Fragmento.
Fragmento
Cabeza
Cabeza
Cabezas
De la serie «Arboricultura».
El día 10 de julio se inauguró en el «Ateneo Huertano» una exposición de pintura y escultura del artista Juan José Molina Villaescusa, que permanecerá abierta hasta el mes de septiembre. El lugar, «Los Pájaros», es un espacio de encuentro sorprendente que hunde sus raices en lo local, en lo más entrañable de la huerta; enclave dirigido por un hombre sabio de teatro, que dirije su actividad hacia cualquier manifestación artistica: recitales de poesía, música en directo, exposiciones y todo envuelto en música de jazz, copas y la acojedora atención de los anfitriones.
La pintura elegante, de cromatismo vivo, pero sin estridencias, matizado con sabiduría, de Juan José Molina Villaescusa nos recuerda las sutiles notas de un Zao Wou-Ki, ese pintor chino que desde París, aunque fallecido, aún irradia su arte que tanto nos ha influido. De pincelada larga con materia densa a los lavados suaves, todo un mundo muy personal el de Juan José Molina Villaescusa. De sus esculturas, las cabezas en piedra, nos llegan los ecos del helenismo, Grecia siempre eterna.Y, como siempre, de lo local a lo universal. Y todo con aroma a azahar y notas de jazz.
Bucarofagia en el siglo XVII. Una dieta disparatada.

En el cuadro de «Las Meninas» se representa a una de las meninas, María Agustina Sarmiento, ofreciendo a la infanta Margarita de Austria un búcaro de arcilla roja en una bandeja de plata.. En el siglo XVII se puso de moda una dieta disparatada que consistía en comer fragmentos de arcilla roja a fin de conseguir una tez pálida, adelgazar o no quedarse embarazadas. El propio Lope de Vega en la obra «El acero de Madrid» recoge esa moda diciendo: «Niña de color quebrado o tienes amor o comes barro». A esta ingesta de barro se la conoce como bucarofagia. La palidez del rostro era sinónimo de belleza y por ello las damas de la nobleza lo hacían, aunque ya existían polvos y cremas para blanquear la piel. El efecto de esta costumbre era que se cubría el intestino y como consecuencia se impedía absorber nutrientes, grasas y proteínas. A este fenómeno se le llama opilación: el hierro tampoco se absorbía. Al impedir la menstruación, también se usaba como anticonceptivo. De la bucarofagia también hacen mención Quevedo, Calderón y Cervantes en «El Quijote». La finalidad de los búcaros era similar a la de los botijos, enfriar y conservar fría el agua. Se desconoce a ciencia cierta como se comían los búcaros, unos opinan que se podría moler y que así lo usasen en las recetas; otros investigadores creen que se chupaban los trozos de barro sin cocer, etc, etc.
«Las Meninas» de Diego Velázquez.




Diego Velázquez, el máximo representante del barroco, nace en Sevilla en 1599. A los 24 años fue nombrado pintor de la corte por Felipe IV. Su estilo combina el realismo con un profundo estudio de la luz y de la sombra. «Las Meninas» está considerada la obra cumbre de su quehacer pictórico; mide 318 x 276 cm y está realizada con óleo sobre lienzo. El uso de la luz y del color es notable en tonos dorados y terracotas. Los elementos del cuadro están dispuestos de forma asimétrica. El foco del cuadro es la infanta Margarita, rodeada de dos de sus damas, un perro y la figura del pintor. Son de destacar la complejidad de la composición y la perspectiva, las cuales causan una sensación de profundidad que, junto con la técnica del escorzo, posicionan al pintor en un ángulo como si hubiera una conexión entre el arte y la audiencia. La infanta Margaríta, hija de Felipe IV, en el centro del cuadro, es el nexo de unión de todos los personajes; así, las damas de honor representan el círculo intimo de la infanta; Maribárbola, la enana, representa la diversidad dentro de la corte; el perro a los pies de la infanta representa la lealdad y con las figuras de los reyes reflejadas en el espejo introduce la perspectiva. Lo representado y las miradas son aspectos claves en el significado de la obra. Velázquez es el pintor que crea y a la vez el observador. La influencia de «Las Meninas» a través de los tiempos ha sido y es duradera desde el surrealismo a la abstracción, buscando la atmósfera vibrante que el genio de Velázquez creó. El cuadro fue pintado en 1656 y recrea la pintura en el taller del pintor situado en el Palacio Real Alcázar de Madrid. En la actualidad se encuentra en el Museo del Prado. Después de distintos nombres, en 1843 se registra por primera vez con el nombre de «Las Meninas». La palabra «menina» significa «niña» en portugués y se usaba entonces en nuestro país para nombrar a las cuidadoras de los niños de la familia real.





























