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Mariposa

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Estas fotos son de Jerónimo García, mi querido corresponsal en Ceuta, en las que se aprecia el BN y el color. Y en este caso sí que no sé con cual quedarme, si tuviera que elegir entre una u otra, aunque posiblemente con la primera, cuya elegancia le gana al color. Es lo que tiene el BN, esa fuerza tan maravillosamente basada en los contrastes y en los grises, igual que en la vida. !Muchas gracias, Jero!

Lobo Lunar

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Lobo Lunar encendía la noche con sus aullidos; a su alrededor el mundo  enpequeñecia, y cuando salia solo de la lobera, cuando la manada dormia, era un rehén  de su propio miedo. Sobre el peñasco habitaba el azul y mientras la luna se recortaba, él veía mundos gigantes que se aproximaban a la tierra. Era el sueño que despierto le perseguía, que le mantenía no obstante aferrado a la tierra, paralizado, pero lúcido añorando esas otras lunas que jamás visitaría; ellas flotaban a su alrededor como globos gigantes y el eco de sus aullidos resonaban en un espacio cada vez más finito. Sentía que a medida que envejecía su tiempo menguaba, que él se enfriaba como un río de lava y que solidificado no podría presenciar tanta belleza

Caballitos de mar o hippocampus

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Como los camaleones, los caballitos de mar cambian de color

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Un caballo de mar pariendo

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Como una parejita dando un paseo

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Por la forma del abdomen parece un macho, el de la hembra es puntiagudo. El colorido es fabuloso.

Ahora que la palabra de moda es “fluir” y que se utiliza para todo, pues yo también fluyo y me dejo ir por el tema de los océanos. Y es aquí donde se encuentran estas otras criaturas maravillosas y bellas hasta lo impensable. En lagunas grandes de agua salada como el Mar Menor había caballitos y tuvimos uno en casa precioso disecado, que olía a pescado y a mar y que un día, ante nuestro horror, se comió la perra que entonces teníamos.

La mitología contribuye a convertir al hipocampo en uno de los más curiosos animales que existen. Su alimentación se basa en plancton y en pequeños crustáceos que ingieren enteros, ya que carecen de dientes, aspirándolos y tragándolos enteros. Su cola es prensil lo que les permite aferrarse a la vegetación marina, enroscándola a ella. Otra singularidad es que poseen en sus cabezas unos relieves llamados coronas y que son únicas en cada ejemplar. Pero lo más curioso y sorprendente es que son los machos los que se quedan preñados y paren. Tras la danza ritual de apareamiento, los hipocampos cambian de color para poder ocultarse buscando la intimidad. Y es entonces cuando la hembra deposita los huevos en el torso del macho, donde tiene una bolsa incubadora, tras haberse ambos enroscado.

Plinio el Viejo  les atribuía propiedades curativas en su Historia Natural y los chinos afrodisíacas.

 

Medusas, ese milagro

 

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Maravillosas criaturas que desde pequeña me han entusiasmado. Las hay tantas, de tantas clases, tamaños y colores que sus transparencias y movimientos sugieren todo un mundo aparte como si fueran de otro planeta, sin darnos cuenta de que realmente desconocemos parte importante de nuestros océanos. Debo decir que, si hubiera nacido en otra época, mi vida se hubiera orientado hacia la oceanografía o cualquier otra actividad que tenga que ver con el mar. El mar lo llevo en los genes, porque tuve un tío marino mercante y un abuelo gallego farero, cuando los faros no estaban automatizados casi en su totalidad. Y por suerte, de pequeña y jovencita, siempre viví a orillas del Mediterráneo y después en el Cantábrico. Sin embargo, la madurez me privó de lo que más amo, aunque ahora, sin nada que me ate a esta tierra, quisiera plantearme volver al mar al que tanto añoro. A veces pienso que, a falta de él, se me están secando las escamas del alma… y eso no me gusta un pelo.

Más tortugas

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Foto: Gero

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Foto: Gero

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Foto: Gero

Nuevas y preciosas fotos de tortugas que me envía Gero  y que le agradezco mucho porque él sabe lo que me entusiasman esos animales que van despacito con su casa a cuestas. De ellos deberíamos aprender que viviendo sin prisas, sin estrés, se consigue vivir muchos años, siguiendo el dicho italiano: “qui va piano va lontano…”

 

Tortugas, esos animales increíbles

 

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Foto: Gero

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Foto: Gero

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Foto: Gero. “Reunión o acto social”

Daría lo que fuera por tener una; desde pequeña me entusiasman, con ese andar tan pausado y peculiar. Ya sé que la mora está superprotegida, lo cual me parece muy bien, pues quedan muy pocas. Estas de las fotos no sé si lo son, porque reconozco mi ignorancia tortugil. Hace muchos años tuve una, que la llamábamos Emilia, tal como la bautizó nuestro hijo, que se metía en el comedero de mi perra y la perra le tenía una inquina tal que llegaron a ser incompatibles y, en cuanto nos descuidábamos, la lanzaba contra la pared hasta que un día la tiró por entre los barrotes del balcón a la calle; nos quedamos horrorizados y la fuimos a buscar enseguida, pensando que se habría destrozado; ante nuestra sorpresa, sólo se hizo una pequeña brecha en la concha que le curó el veterinario y se le soldó;  en vista del panorama la dejamos en un refugio. A los pocos meses la vimos por la televisión en un programa que hicieron sobre ese refugio para animales, la reconocimos por esa especie de brecha y estaba tan pimpante y bien que pensamos que habíamos actuado correctamente. Y como a estas, cuyas fotos me manda Gero, le encantaba el tomate y las hojas de lechuga.

¡Te pillé!

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Foto: Bárbara

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Foto: Bárbara

Yo estaba al acecho en el estanque y el pececillo rojo se me escapaba. La caída de una hoja, cualquier movimiento imperceptible y, plas, el puñetero se sumergía hasta el fondo raudo como una centella. Pero, como soy muy cabezota, me armé de paciencia y me senté a esperar, y me dije: ¡a ver quién puede más!. Y, cuando menos me lo esperaba, ¡lo pillé!; y ahí está la foto. Él, con cara de sorpresa y yo satisfecha.

 

Tela de araña

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Foto: Bárbara

 

 

 

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Foto: Bárbara

No tienen mucha definición, pero no pude hacer otra cosa.Pocas veces la he visto en el jardín y pensé en algo que leí en algún sitio: “Las arañas tejen extrañas telas…”, pero que bonitas, son como encajes delicadísimos que cuando les da el sol parecen cosa de magia; claro que si se piensa en su funcionalidad la cosa cambia y entonces te das cuenta de que a pesar de su belleza no dejan de ser una trampa mortal para cualquier insecto que caiga en ellas. ¡La vida y la muerte siempre van unidas!

 

Lobo lunar

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Lobo olisqueó la primavera; su sensible olfato de radar rastreaba kilómetros y kilómetros a la redonda con solo levantar la cabeza. Al salir de la lobera, sorteaba en su carrera los charcos que la lluvia de la noche anterior habían formado aquí y allá. Gotas de rocío brillaban como luceros de la mañana y sintió las que se estiraban desde las hojas de los robles hasta caer sobre su lomo como lágrimas matutinas. Se desperezó arqueando su cuerpo al tiempo que su estómago vacío le mandó un aviso urgente; sus patas traseras, como flechas en un arco tensado al máximo, le lanzó sobre las rocas de aquel risco desde donde divisaba todo el valle. Había comenzado la caza.

Lobo Lunar

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Lobo Lunar seguía soñando en la lobera. Desde afuera, el gemido del viento helado se colaba por las rendijas y hendiduras horadadas de las rocas. Era lo más parecido al silbido del pastor que recordaba. En su sueño profundo del invierno, los badajos de los cencerros de las ovejas sonaban como cristal del hielo de las charcas; se miraba en los trozos multiplicadores donde la Luna se reflejaba partida en mil pedazos para que él la recompusiera y los fuera ordenando para saber que habría otras lunas, y otras y otras. Ahora el tiempo era una línea continua hasta que los hielos se aflojaran dejando charcos dulces de aroma de sangre caliente y el balido de las ovejas horrorizadas. Pero aún no era el tiempo del sacrificio, era tiempo de soñar tiempos pasados donde aullaba a la Luna mientras ella, plena, radiante, lo miraba desde arriba sin saber nada del depredador que la adoraba.