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Tomadura de pelo

El Greco: "San Sebastían", Museo Catedralicio de Palencia.

El Greco: “San Sebastián”, Museo Catedralicio de Palencia.

El Presidente del Gobierno de este país, con mucha guasa, felicita las fiestas con un mensaje de agradecimiento a los ciudadanos, funcionarios y jubilados por su sacrificio y esfuerzo en estos momentos tan delicados. ¡Hombre,  a nadie se le ha pedido permiso ni opinión!  Si así lo hubiera hecho el Gobierno, pongamos por caso, los más de cinco millones que sufren el paro, los jubilados que han visto mermado su poder adquisitivo y los funcionarios sin paga extra y con el sueldo reducido le hubieran dicho más de cuatro palabras. Palabras gruesas y malsonantes con corte de manga incluido. Que se sepa ningún miembro del gobierno se ha bajado el sueldo como medida solidaria.  Si la clase política de este país no se pone las pilas, a votar van a ir los leones del Congreso.

A los ciudadanos se les está quedando el careto de estupefacción como al pobre San Sebastián de El Greco. Precioso cuadro que no tiene culpa de nada. Más que dolor, su rostro muestra una expresión de asombro, como esperando lo que está por llegar; de hecho aún está poco castigado; unas o dos flechas de nada…

 No quiero ser pájaro de mal agüero, pero mucho me temo que esto no ha hecho más que empezar.

¡Pasmados, así estamos!

Vesalius, dibujo. Del libro de Reginald Marsh “Dibujo anatómico artístico”. Ed Gustavo Gili. Barcelona 1951.

Recogida, de un antiguo recetario, la clasificación que hace un médico muy viejo de los distintos alimentos que forman el régimen alimentario adecuado para vivir mejor; según él, “ni los técnicos ni los profanos suelen tener en cuenta, al ocuparse del asunto, que la alimentación no tiene más objeto que compensar las pérdidas del organismo.

“Tratándose de individuos fisiológicos, sin la más pequeña intervención de la patología en su organismo, el régimen debe ser mixto  de carnes, pescados y vegetales, pero sin olvidar, y esto es muy importante, que todos nuestros órganos funcionan por excitación. Con arreglo a ello, los alimentos pueden clasificarse en dos categorías (excitantes y nutritivos). Los primeros, si por la cantidad se los quiere hacer excitantes arruinan el estómago; los segundos, si por cantidad se pretende hacerlos nutritivos sobre arruinar la víscera digestiva, derrumban el organismo.

“En pocas palabras, las sustancias muy nutritivas deben ingerirse solo como tales, en prudencial cantidad, confiando la acción excitadora que precisan otras sustancias que, ejerciendo casi solo aquella, contribuirán a un equilibrio fisiológico, único capaz de hacer pensar que la vida vale la pena vivirla”.

¡Bravo y olé! Para mí que podría ser, referido a nuestra economía, situación de la banca patria y demás, un discurso de nuestro presidente en el Parlamento europeo; este podría quedar así: “Ni los técnicos ni los profanos suelen tener en cuenta, al ocuparse del asunto, que la banca no tiene más objeto que compensar las perdidas del organismo (el suyo).

“Tratándose de entidades financieras, sin la más pequeña intervención de la patología en su organismo (tenemos el mejor sistema bancario europeo), el régimen debe ser mixto en deuda, bonos, pero sin olvidar, y esto es muy importante, que todos nuestros órganos funcionan por excitación; con arreglo a ello, las ayudas pueden clasificarse en dos categorías: excitantes (para la banca ) y nutritivas (que alimente a la banca). Los primeros, si por cantidad se les quiere hacer excitantes, arruinan al país; los segundos, si por cantidad se pretende hacerlos nutritivos sobre arruinar el estómago de la gente, derrumban el país (todo no se puede tener).

“En pocas palabras, las sustancias muy nutritivas para la banca deben ingerirse solo como tales, en prudencial cantidad, confiando la acción excitadora que precisan otras sustancias que, ejerciendo casi sola aquella, contribuirán a un equilibrio bancario, único capaz de pensar que la vida vale la pena vivirla”. Estupefacción en el hemiciclo europeo. “Es muy gallego” dicen los del PP cerrando filas.

Indignados: “Todos somos Dimitris” de Javier Valenzuela.

Indignado ante la situación actual.

Magnífico y admirable artículo del siempre certero y sensible analista Javier Valenzuela el que publica hoy “El País”. El veterano periodista nos acerca a la crisis griega -que es la de todos los países del sur- a través de su ajustada visión de la crítica situación que vive una Europa desconcertada, tomando además de la mano al comisario Jaritos, personaje del novelista policiaco Petros Márkaris, quien en su última novela, “Con el agua al cuello”, nos sitúa en 2010. Este personaje va viendo el enriquecimiento de los distintos estamentos, el pelotazo inmobiliario, el todo vale, el despilfarro…  y la estupefacción del hombre corriente de la calle ante un proceso alarmante al que ningún poder nacional ni puso ni pone coto. El paralelismo de lo que sucede con España es escalofriante. El periodista se hace la misma pregunta que nos hacemos los ciudadanos de a pie: ¿Cómo se ha llegado ahí? Y yo me pregunto también -como todos: españoles, portugueses, italianos, griegos- qué pasa con los responsables. ¿No haría falta un Tribunal Internacional para Asuntos Económicos donde juzgar a tanto criminal que se han enriquecido a costa de pueblos enteros. ¿Pedir esto es una ingenuidad por mi parte?, supongo que sí. El recorte de los servicios sociales, de las pensiones; el despido de funcionarios, de médicos, de enseñantes; el cierre de empresas; la asfixia de los autónomos…  tiene que quedar impune? ¿Hasta cuándo la inyección de dinero a los bancos?

Valenzuela nos habla del suicidio de aquel jubilado griego, que nos conmocionó. Cuando nos enteramos del suicidio  de Dimitris Christoulas de  77  años ante el Parlamento griego denunciando su precaria situación, fue como el aldabonazo que nos hizo ver realmente hasta qué punto la situación estaba destrozando la vida de los más débiles. Hay que leer el artículo. Yo no soy periodista ni tengo la capacidad ni el saber hacer de Valenzuela, pero me siento obligada como ciudadana a denunciar, desde esta pequeña parcela de opinión, algo que es aterrador de por sí y por las proporciones que día a día está adquiriendo. ¿Hasta dónde van a llegar los mercados financieros? En alguna manifestación he visto pancartas con guillotinas -soy pacifista convencida-, pero la reflexión de muchos es que a los franceses les fue muy útil a la hora de remediar el hambre del pueblo que no solo pasaba hambre sino que moría de hambre, mientras unos pocos, nobleza y monarquía, vivían en el más escandaloso de los lujos versallescos. No quiero ser alarmista, pero el hecho de que los jubilados no puedan vivir con dignidad en una sociedad avanzada denota no solo que quienes la gestionan son unos desalmados, sino que están perpetrando un auténtico terrorismo de Estado y, cuando la gente pierde la esperanza en el futuro de ellos y de sus hijos, los conflictos sociales pueden estallar en las calles. De hecho lo que se está produciendo es una brecha cada vez mayor en las clases sociales, soportando la clase media todo el peso de la crisis provocada por la usura de los de siempre.

Javier Valenzuela termina su brillante artículo así: “Los del sur no deberíamos dejar solos a los griegos. Todos somos Dimitris”. Gracias, señor Valenzuela.

Hollande: ¿Reorientación de Europa?

Países europeos encadenados por los ajustes saludan a Hollande con el cuerno de la esperanza. Sandro Botticelli: dibujo para el canto XXXI del “Infierno” de la “Divina Comedia” de Dante.

Desde Tulle, el nuevo presidente electo François Hollande ha pronunciado el  primer discurso programático en el que ha tocado todos los ejes de un programa que ha logrado movilizar e ilusionar a la izquierda y arañar votos al centro. Sarkozy, escorado en la segunda vuelta -y ante los pronósticos de su posible derrota- hacia la extrema derecha, ha visto abortada su alianza con Alemania. ¿Soplan de verdad nuevos vientos que nos hagan esperar una nueva reorientación en Europa frente al  neoliberalismo integrista de Angela Merkel?  Hollande ha hablado de unir a los franceses; “no hay dos Francias”, ha dicho. Ha hablado de la conservación del modelo  social francés, de los valores de la República, de la justicia y de la juventud, de la recuperación, de las aspiraciones del pueblo, de escapar de la corrupción, del servicio más allá de nosotros mismos. Todo resumido en la frase: “La austeridad ha dejado de ser una amenaza”. ¿Será verdad? Muchos millones de ciudadanos quisiéramos que fuera cierto.

Voltaire, un genio del Siglo de las Luces.

Jean-Antoine Houdon: "Busto de Voltaire" (1781).

François-Marie Arouet (1694-1778), conocido como Voltaire, vivió el siglo que le tocó en suerte con todas sus consecuencias. Escritor, polemista, miembro de la Academia Francesa, filósofo, colaborador de la Enciclopedia de Diderot y d’Alembert, fue un elemento molesto para muchos sectores de la sociedad y de los distintos estamentos. Fue perseguido por sus ideas y encerrado varias veces en la Bastilla; se exilió en Gran Bretaña; vivió en Ginebra y en Postdam. Irónico, mordaz, satírico, desmitificador, arremetió contra casi todo, contra la rigidez del calvinismo, contra la iglesia cristiana cismática o no, contra el Imperio Romano, contra la esclavitud, contra la intolerancia,  contra la servidumbre, contra la injusticia, contra las tradiciones, contra los fanatismos, etc, etc, etc… Autor de “Cándido” (libro de lectura imprescindible), “Tratado sobre la intolerancia”, “Ensayo sobre las costumbres” entre otros muchos. Fue asiduo tertuliano en el “Procope”, lugar de encuentro de escritores y revolucionarios sito en el barrio Latino. A los amantes de París les recomiendo la visita; el restaurante se conserva intacto y creo que aún está la mesa donde Voltaire escribía. Del “Diccionario Filosófico”, prologado por Fernando Savater (Ed. Temas de Hoy S. A., 2000, edición de  la doctora en filosofía Ana Martínez  Arancón) destaco dos definiciones tomadas al azar, pero con toda la idea del mundo. Bancarrota: ” No se conocieron las bancarrotas en Francia antes del siglo XVI, y el motivo es  porque entonces no había aún banqueros. […]  y solo se ejercía el comercio con dinero contante y sonante”. Banco: “La banca es un tráfico que consiste en cambiar dinero por papel”. ¡Tomemos nota y volvamos al XVIII! Este diccionario, compuesto por dos tomos, es una obra singular de total interés para espíritus abiertos, sin prejuicios. Añadiré que cada definición es un artículo exhaustivo de una erudición  pasmosa y además muy divertido; que una cosa no quita la otra.

El rapto de Europa.

Europa,  representada como ya sabemos por el toro, apenas aguanta ya el peso de Alemania por los recortes en los presupuestos nacionales. ¡Que la banca asuma los recortes! ¡Los ciudadanos están hartos!

Botero: "El rapto de Europa".