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Luna llena desde el estudio

 

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Fotografía, Aurelio Serrano Ortiz

Contemplar la luna desde los tejados, viendo como noche tras noche se va transformando es una actividad pasiva y relajante que nos envuelve en el gran misterio que es el universo. En noches estrelladas, cuando la contaminación lumínica de la ciudad lo permite, es un espectáculo grandioso. La noche más espectacular la viví en Lanzarote, caminando por una carretera solitaria donde no circulaban coches ni había luces en kilómetros a la redonda; jamás olvidare aquel cielo limpio, lleno de estrellas que brillaban con una intensidad tal que sobrecogía. Es el espectáculo más grandioso que he visto jamás. ¡Lo que nos estamos perdiendo en las ciudades por la contaminación, lumínica en este caso!

Atardeceres

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Fotos: Jerónimo García Gázquez

De nuevo el BN y el color en estas fotografías preciosas que me llegan desde Ceuta. Como bien me decía Ashley desde Irlanda, no hay porqué elegir en el siempre presente debate sobre unas u otras. Y tenía razón. El color tiene unos matices y el BN tiene otros.¡Gracias mil  Jero por estos regalos magníficos!

 

Gotas tras la lluvia

 

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Fotos, Bárbara

Para este fin de semana se anunciaba lluvia, algo parecido al diluvio universal, por lo que renunciamos a los planes que habíamos hecho de antemano. El sábado por la mañana lució un sol esplendoroso y por la tarde se oyeron a lo lejos unos truenos y cayeron cuatro gotas. Cuando dejó de llover, me asomé y esto era lo que quedó del anuncio apocalíptico, eso sí bien bonitas sobre las hojas del rosal.

Un Hotelito con encanto, “Le Clos Medicis” (París)

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Fotos: Bárbara

Aunque ya puse en su momento la dirección de este hotel con encanto en pleno Barrio Latino, me he encontrado con estas fotos que pueden dar una idea más completa de como es: bonito, confortable y muy bien situado. Tiene, además de unas habitaciones que están muy bien, una pequeña terraza donde se puede desayunar si el tiempo lo permite. Nosotros fuimos en mayo y nos hizo un tiempo espléndido. Está también al lado del Luxemburgo, donde muchos estudiantes y personas de todas las edades, a mediodía, toman su baguette de jambon y se tumban sobre el césped o bien se sientan en las sillas alrededor de la gran fuente de los jardines.

Mariposa

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Estas fotos son de Jerónimo García, mi querido corresponsal en Ceuta, en las que se aprecia el BN y el color. Y en este caso sí que no sé con cual quedarme, si tuviera que elegir entre una u otra, aunque posiblemente con la primera, cuya elegancia le gana al color. Es lo que tiene el BN, esa fuerza tan maravillosamente basada en los contrastes y en los grises, igual que en la vida. !Muchas gracias, Jero!

Lucía Maholy I

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Juego de café y té de Marianne Brandt, 1924. Fotografía de Lucia Moholy

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Silla de escalera de Alma Buscher, 1923. Fotografía de Lucía Moholy

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Casas maestros. Dessau, 1926. Fotografía de Lucía Moholy

Lucía Moholy (1894-1985), estudió historia del arte y filosofía en Praga donde desarrolló un gran interés por la fotografía. Tomo clases de Otto Decker y documentó el traslado de Bauhaus a Dessau donde tomo muchas imágenes con una cámara de 18 x 14 y con una Leica. Fue ella quién inició a su marido Moholy-Nagy a la fotografía. Fotografió los edificios y la artesanía que la escuela producía como del servició de té de Marianne Brandt a la mítica Table Lamp de K. Jucker y W. Wagenfeld. Publicó “A Hundred Years of Photography”. A esta  gran artista le debe la Bauhaus los documentos gráficos de la labor desarrollada en la mítica escuela alemana y de los edificios diseñados por Gropius.

Lucía Maholy y la Bauhaus

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Fotografía de un estudio en equilibrio de Johannes Zabel, 1923-4. Fotografía de Lucía Moholy

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Gitana yugoslava, 1930-31. Fotografía de Lucía Moholy

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Walter Gropius. Fotografía de Lucía Moholy

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Inez Spender, 1938. Fotografía de Lucía Moholy

Este es otro caso de los muchos que se han dado a través de la historia en los que el trabajo de una artista mujer es apropiado o silenciado por un varón. Lucía se casó con el artista Moholy-Nagy y llegó por primera vez a la Bauhaus cuando su marido fue contratado para enseñar en la escuela donde también impartían clases Klee y Kandinsky. Ella, como fotógrafa, documentó todo sobre la Bauhaus, cómo eran los edificios, las cosas que hacían siguiendo los conceptos y principios que propugnaban. A través de sus fotografías, difundió y dio a conocer a la escuela más allá de Alemania. De hecho se la conoce como la fotógrafa de la mítica escuela Alemana. La Alemania de los años 20 buscaba algo más aparte del expresionismo o de convenciones pictorialistas; buscaba la exaltación de lo cotidiano y una ruptura con el lenguaje clásico, apostando por los primeros planos y los ángulos complejos. Fue escritora, editora y fotógrafa de grandísimo talento. Su matrimonio duró siete años, los mismos en los que tuvieron amistad con Walter Gropius, quien se apoderó de los negativos de cristal de Lucía llevándoselos consigo a Massachusetts, donde emigró. El “gran” Gropius se apoderó de su trabajo, que fue publicado muchas veces sin reconocer su autoría. La Bauhaus, que significa literalmente “construir casas”, buscaba, tras la primera guerra mundial, un nuevo orden, un modelo de belleza nuevo, racionalista. Cuando los nazis llegaron al poder, Lucía huyó y finalmente se estableció en Inglaterra, dejándolo todo atrás. Durante años peleó para recobrar sus más de trescientos negativos que obraban en poder de Gropius; finalmente lo consiguió a través de un abogado, litigando. Cuando falleció en 1989, fueron legados sus negativos al Archivo Bauhaus en Berlín, donde se conservan y son objeto de estudio. La obra de esta gran artista de origen polaco es otro de los casos sangrantes en los que sus colegas varones les “roban” literalmente el trabajo. La Historia del Arte debería repasar y poner a cada cual en su sitio. Lucía vivió a la sombra de su marido primero y, después, ya sabemos lo demás.

Juana J. Marín Saura, poeta

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Foto: Bárbara

La obra poética de Juana J. Marín Saura es de una sensibilidad, grandeza y delicadeza que a estas alturas no voy a descubrir. Ante una gran persona y artista lo mejor es, porque yo me veo incapaz de analizar o desmenuzar su obra como lo haría un crítico, oír, leer la musicalidad de sus versos y penetrar en su mundo lleno de sutiles percepciones. Hoy más que nunca necesitamos de la poesía, alimentarnos de ella para encontrar un poco de paz en estos tiempos de zozobra. Estos dos poemas inéditos, además, son un regalo que debo agradecerle a su generosidad. Y vienen encabezados con una cita  de Cesare Pavesse que dice así:

“La poesía es una defensa contra las ofensas de la vida”

COMO ALAS transparentes

de múltiples insectos…

en vuestro pensamiento instalo

                                 mi pequeño hogar

Avanzo… giro… retrocedo…

 

Y este otro poema:

DE la bóveda celeste

                          cuelgo mil besos

Tomad del cielo vuestra parte.

 

Capullo (no es un insulto, ¿vale?)

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Fotos: Bárbara

De pronto en el jardín aparecen cosas que una, ignorante, pero enamorada de la naturaleza, observa con curiosidad y asombro, y tiene que captar “eso” que parece el resultado de la labor de un bichillo que laboriosamente está fabricando su nido, casa o lo que sea mientras dure el proceso de transformación. He tenido, como muchos niños en Murcia, orugas que había que alimentar con hojas de morera para que luego se transformasen en hermosas mariposas y por eso hay que dejarlo así para que la naturaleza siga su curso.