Las temperaturas extremas de este verano no permiten que bajemos la guardia.Las plantas, como seres vivos, sufren y, en cuanto nos descuidamos, las hojas de la higuera, por ejemplo, empiezan a secarse por los extremos, De modo que por las mañanas veo con disgusto que muchas hojas están caídas por el suelo; y eso que siempre es sabido lo duras que son las higueras. Lo mismo pasa con los helechos, que salvo el de la foto, la mayoría están quemados. Debo decir que he estado siempre muy orgullosa de ellos porque tener helechos en el Sudeste es casi un milagro.
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La higuera y los primeros higos verdales de este año.
Cada año la higuera cumple y muestra sus higos verdales como promesas que en agosto se hacen realidad. Y como una cosa me lleva a la otra, me acuerdo de la genial serie inglesa «Yo Claudio» sobre la vida del emperador romano y de como Livia, su abuela, la intrigante esposa del emperador Augusto, asesina a su marido envenenando los higos de la higuera de su jardín. ¡Hay que ser maquiavélica! ¡Menuda era!
Paraguayo o durazno japonés.
El paraguayo es una variedad del melocotón originaria de China, fruto de una mutación natural. El mio este año ha dado unos frutos muy dulces, pero después se llenó de pulgón. Los frutos son ricos en agua, vitamina A. C, E y fibra. Sus frutos achatados como discos tienen piel aterciopelada y su pulpa es muy dulce a diferencia del melocotón que es un poco más ácido y aún así su índice glucémico es bajo lo que supone que el azúcar se absorbe lentamente y es seguro para dietas controladas. Y antes del pulgón el árbol se llenó de pequeños frutos como los de las dos primeras fotos que veía crecer día adía. Pocas cosas son más increibles y hermosas que seguir el crecimiento de los frutos en el árbol.
Arroz con caballa
Foto Bárbara.
Las latas de conserva muchas veces nos pueden solucionar una comida. En este caso he hecho un arroz con caballa en conserva y el resultado ha sido espectacular,.Como siempre digo, el éxito de un buen arroz depende sobre todo de un buen fumet. Y yo, como si fuera un mar y montaña, he utilizado un caldo de pollo que tenía y, como siempre, he partido de un sofrito a base de cebolla y tomate frito.
Ingredientes: 1 lata de caballa, arroz, tomate frito, 1 cebolla, 2 dientes de ajo, 2 pimientos italianos, caldo de pollo, azafrán o en su defecto coloreante alimentario.
En una sartén frío los pimientos italianos cortados en trozos y los reservo. En una olla sofrío los dos dientes de ajo con su piel a los que damos un corte. Después la cebolla cortada menuda hasta que comience a tomar algo de color. Agregamos 2 cucharadas de tomate frito. Removemos y mezclamos. Mientras tanto calentamos el caldo. Añadimos a la olla el arroz y le damos unas vueltas para que ya se impregne del sofrito. A continuación agregamos el caldo caliente. Dejamos a fuego fuerte cinco minutos para después moderar el fuego. Cuando falte poco para que el arroz esté en su punto agrego los pimientos fritos y los trozos de caballa con un poco de su aceite. ¡A disfrutar!
Rosal.
Hibisco.
Ensalada de bacalao, a mi manera.

Hoy me he levantado creativa y me he «inventado» esta receta que debo decir que me ha sorprendido hasta a mi misma de lo buenísima que está. Tiene la virtud de ser rápida, económica y fácil, cosa fundamental para el verano ya que el calor no invita a guisotear entre fogones.
Ingredientes: Unas hojas blancas de lechuga, 4 patatas medianas,1 paquete de migas de bacalao, aceitunas aliñadas amargas, un puñado de pepinillos en vinagre, aceite de oliva virgen extra y vinagre de manzana.
Cocemos las patatas con piel en agua hirviendo y las reservamos. Las migas de bacalao conviene que sean trozos grandecitos; tenía el paquete en el congelador y las metí en la nevera durante la noche anterior para que se descongelaran despacio. Aliñamos la lechuga ya limpia cortada en trocitos con aceite de oliva virgen extra, vinagre de manzana y sal. Quitamos la piel a las patatas cocidas y las cortamos en trozos no muy grandes, las aliñamos con aceite, y sal. En un bol ponemos todos los ingredientes, mezclamos bien y rociamos con un generoso chorito de aceite de oliva virgen extra. Los trozos de bacalao no hace falta salarlos, pero el aceite de oliva le va de maravilla y los pepinillos aportan frescura y ese toque crujiente.

















