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Almuñécar, costa de Granada.

Atardecer o amanecer en nuestras costas un prodigio de belleza, un renovarse que acompaña nuestras vacaciones. La quietud del mar, el silencio de la naturaleza y el rumor del mar como un latido acompasado…

Escondite.

Detrás de las plantas, lo que no se ve se oculta en la sombra, un espacio pleno de silencio, de rumores intuidos, de pájaros callados, de aguas cansadas en aljibes bañados por el sol.

Rosa de pitiminí.

Tuve dos rosales de pitiminí, uno amarillo y este rosa, pero se perdieron los dos. Me queda el recuerdo y las fotos. Y ahora que los he repuesto, las obras de la fachada de casa han llenado la tierra de cal. ¡Y vuelta a empezar!

El café»asiático».

El café asiático nace en Cartagena y tiene su origen a principios del siglo pasado cuando atracaban en el puerto los barcos mercantes cuyos marineros asiáticos tomaban el café a bordo con leche condensada porque esta leche no se estropeaba. Este café con su presentación en capas se consigue por la diferente densidad de sus ingredientes. Existen copas especiales con las distintas marcas para no tener que estar midiendo. El diseño de la copa se hizo en 1908 y tiene forma de campana de cristal grueso conocido originalmente como «copa campana fuerte».

Los ingredientes del café asiático son: 1 café expreso concentrado con una buena crema del propio café porque si es muy líquido y sin crema se nos mezclaràn con los licores, 50 ml. de leche condensada, 20 ml. de brandy, 10 ml. de Licor 43, canela en polvo, limón rallado o corteza de limón y unos granos de café.

Preparación: Ponemos primero la leche condensada, a continuación echamos cuidadosamente los licores, primero el brandy y luego el Licor 43, de modo que ya tenemos tres capas de nuestro café, a continuación el café expreso con cuidado con una cuchara volteada que toque el borde de la capa del Licor 43. Dejaremos caer el café lentamente a través de la cuchara que iremos subiendo a medida que suba el nivel del café y finalmente lo decoramos con un poco de canela en polvo y la corteza de limón, dejando caer unos granos de café a modo de decoración. Se sirve bien caliente y cuidadosamente para que no se mezclen las distintas capas.

Laurel rosa.

En otro post anterior ya comenté que siempre me ha gustado tener laureles en casa; estos rosas me recuerdan a unos que vímos enfrente de la abadia de Montmajour proxima a Arles a donde iba de paseo Van Gogh con su amigo el subteniente de los suavos.

Laurel.

Siempre me ha gustado tener laureles en casa; los he tenido con flores blancas, rojas, lilas… quizás las más bonitas, para mi, son estas últimas.

Las flores de la bignonia.

Siempre me he preguntado el porqué nuestra bignonia florece en septiembre, cuando hay otras cerca que lo hacen a principio de verano. Y no es que me moleste mucho solo que pienso que la nuestra es un poco gandula o es que se duerme en los laureles…. por cierto que estas son del año pasado.