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Increíble, pero cierto.

Y si no lo veo no lo creo. Sentada en el jardín, de pronto me doy cuenta de que en la esquina de la pared que tengo cerca, una hilera de hormigas diminutas transportan con gran esfuerzo un moscardón muerto. ¡Y lo hacen cuesta arriba!. Tal es mi asombro que llamo a mi pareja para que fotografíe este hecho asombroso. Lo más curioso es que de tanto en tanto cogen carrerilla y veo como si el cadáver pareciera revivir sube que te sube; debajo de su cuerpo, un número incierto de hormigas lo mueven hacia adentro porque la esquina es más peligrosa. Al cabo de un rato, que no sé precisar, otro grupo de hormigas, como se ve en la segunda foto, transporta las alas del moscardón muerto. Siempre lo digo, la naturaleza es increíble, asombrosa y nos enseña aquello de que la unión hace la fuerza. ¡Nunca más cierto! El hormiguero no lo pude localizar, porque me lo tapaba el toldo. Seguiré investigando.

Color de invierno o de otoño.

Cuando se están unificando las estaciones, el color del mundo vegetal sufre el mismo fenómeno. De manera que el otoño y el invierno, por estas latitudes, no varía demasiado. Mientras, en el valle del Guadalquivir el calor sigue siendo de 30 grados y estamos a final de octubre. Seguir la metereología se ha convertido en una ciencia apasionante, siempre anómala, desconcertante y necesaria para saber si ponernos las bermudas o el abrigo.

Como a cámara lenta.

Las hojas de la monstera, esas que vienen diseñadas con orificios y aperturas como si fueran el resultado de la inspiración de un diseñador magistral, esas, digo, se van desplegando poco a poco, como a cámara lenta. El observador atento puede fotografiarlas en sus distintas fases y ve, como al lado otras más pequeñas solo tienen un orificio como si el diseñador se hubiera cansado de tal disposición y consiguiente trabajo. ¡La madre naturaleza obra a su antojo…, pero siempre de forma sorprendente!

Casas de madera noruegas.

Fotos Aurelio Serrano.

Los Países Escandinavos son, cada vez más, rutas perfectas para hacer en verano cuando el calor por el sur de Europa nos obliga a emigrar en busca de lugares más benignos. Las tradicionales casas de madera de Noruega nos remiten a épocas más tranquilas, donde el tiempo y el hombre iban acompasados o casi; donde el estrés no se conocía y menos en un ámbito rural.

Sombreros a pleno sol.

En el patio me gusta colgar somberos de paja, tan veraniegos ellos. Boinas, sombreros de cualqquier tipo, de paja, de fieltro y sobre todo mis preferidos, los Borsalinos, que están a un precio prohibitivo, son mi objeto de deseo. Me pregunto si ellos nacieron para tapar las neuronas o simplemente como adorno y complemento capilar… Ahí lo dejo.

De Oslo.

Fotos Noa.

Del parque de Vigeland de Oslo o Parque de las Esculturas me manda Noa estas preciosas fotos. Es el parque más famoso de Noruega al oeste del centro de Oslo. Fue creado por el escultor noruego Gustav Vigeland entre los años 1907 y 1942 por encargo del Ayuntamiento de Oslo. Es una exposición permanente de sus esculturas de entre los años 1026-1942. ¡Un millón de gracias, preciosa, por estas maravillosas flores! ¡Cómo me conoces!

Retrato de Mari Carmen.

Foto Bárbara. Óleo sobre lienzo.2026.

De forma esporádica hago algún que otro retrato de amigos o familiares. Desde hace tiempo, no hago nunca retratos por encargo, ya lo he dicho alguna vez. Y las pocas veces que lo hice no quedé satisfecha, pues me debe mover el cariño sobre cualquier otra consideración. Cuando intento captar a la persona, lo que hay detrás de una mirada, es, ya el afecto, ya la admiración, nunca el interés monetario. Dicho así puede quedar muy bonito, pero es la verdad. En este caso, la mirada azul y la media sonrisa de mi amiga era todo un reto… pero el cariño todo lo puede. Y mi recompensa fue su expresión cuando se lo entregué.

Calabacines crudos en ensalada.

Con lo que me gusta toda la verdura y las hortalizas y nunca me imaginé lo buenísimos que están los calabacines crudos y en ensalada. Las crudités, aparte de ser muy sanas, por conservar todas sus propiedades, son parte esencial de cualquier comida en verano, frescas de la nevera, son todo un comodín. Los calabacines cortados en rodajas y aliñados con aceite de oliva virgen extra, vinagre y sal, se pueden acompañar con lo que sea, cebolla, trocitos de pimiento, palitos de zanahoria… En la foto los he puesto solos para resaltar el descubrimiento gastronómico del verano, ¡para mí, claro!

El curioso proceso que se produce en las hojas de las monsteras.

Observar la naturaleza es, aparte de instructivo, la mar de interesante. Un ejemplo de ello son las hojas de la monstera. Generalmente salen lisas, enroscadas sobre sí mismas, pero otras, como se puede ver en la primera foto, tienen ya un agujero muy definido. A medida que las hojas van creciendo se forman aberturas y agujeros aleatoríos en toda la superficie de las hojas. que hacen de esta planta, tan decorativa, unos ejemplares muy hermosos. Desde los años setenta siempre he tenido en casa alguna monstera. En la segunda foto se puede apreciar que la hoja enorme ya sigue manteniendo un hilillo que une dos partes del final de esa hermosa hoja.