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Una fachada preciosa de la Catedral de Murcia por la noche

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Fotografía de Jesús Juárez Torralba.

Esta fachada barroca de la Catedral de Murcia es sin duda lo mejorcito que tenemos en la ciudad; ubicada en la plaza del cardenal Belluga es el epicentro, el eje, el corazón de la misma. Personalmente me recuerda a una plaza italiana; las terrazas llenas de gente que toman el aperitivo en este escenario tan bello o bien una copa al atardecer, cuando las luces doran la piedra, o por la noche, iluminada como en la fotografía, en cualquier momento, es un escenario que nos trasporta a otros tiempos, que nos reconcilia con el mundo tan convulso, a veces, como ahora, en el que la pandemia nos tiene acongojados. Tengo ganas de volver a sentarme en una de esas terrazas o bailar al son de los músicos callejeros en este escenario único. ¡Muchísimas gracias, Jesús, por esta instantánea tan bella!

¿Quién fue Robert Capa? (II)

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Reproducciones:  1ºGerda Taro; 2º Gerda y su pareja Endre Friedmann; 3º Dos soldados republicanos con una camilla; 4º Miliciano leal. Frente de Aragón.

En 1936, iniciada la Guerra Civil Española, la pareja se traslada a España para cubrir el conflicto en los distintos frentes y sus reportajes fueron publicados en revistas como Regards o Vu. Al principio ambos utilizaron indistintamente el nombre de Robert Capa, pero cuando se produjo el distanciamiento entre ellos, él siguió utilizándolo y ella ya las firmaba como Taro. En septiembre de 2007 El Centro internacional de Fotografía inauguró una muestra de toda la obra de ella en los Estados Unidos. En el verano de 2016 se celebró en Leipzig una muestra de sus fotografías al aire libre, que se decidió que fuera permanente, pero sus obras sufrieron un atentado, que se supone fue perpetrado por antisemitas o antirrefugiados; sus fotografías fueron manchadas con pintura negra. Se han hecho documentales y una película sobre la relación entre ambos fotógrafos, incluso una canción de la banda británica de indie rock Alt-J llamada “Taro” donde se destaca su trabajo como fotógrafa de guerra. Las firmadas por Capa y las de ella, según la comisaria Kristen Lubben, tienen un sello diferente:” Sus fotografías son mucho más posadas, con ángulos de cámara marcados. Capa estaba mucho más enfocado al movimiento”. En Leipzig se le puso el nombre de Gerda Taro a un instituto de secundaria en 2018.

Gerda Taro una mujer fotógrafa periodista de guerra, valiente y decidida que puso en peligro su vida en los diferentes frentes pare realizar un trabajo que le apasionaba: dar testimonio de aquella guerra civil entre hermanos, la peor de las guerras posibles. Lo que hoy llamamos corresponsal de guerra, es un trabajo durísimo que solo los auténticos periodistas de raza son capaces de realizar. Mi total admiración para todos ellos.

¿Quién fue Robert Capa? I

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Reproducciones: 1º Muerte de un miliciano; 2º Tanque de combate T-26 y tanquista; 3º Soldados republicanos, frente de Málaga, 1937 4º Endre Friedmann; 5º Víctimas mortales de los bombardeos de Valencia, 1937 6º Victima mortal de la Guerra Civil Española, 1937; 7º Gerda en el hospital.

El que todos creíamos que fuera un famoso fotógrafo americano que estuvo en España durante la Guerra Civil Española fue un seudónimo que adoptaron dos fotógrafos: Gerda Taro, nacida en Alemania en 1910 y fallecida en El Escorial en julio de 1936, y que en realidad se llamaba Gerta Pohoryulle, periodista gráfica, y el también fotógrafo Endre Friedmann, su pareja sentimental en aquellos momentos. Al inventarse el personaje de Robert Capa pensaron que sus fotos de la contiendan se venderían mejor. De todas ellas la que se hizo más famosa y recorrió medio mundo fue la del miliciano herido de muerte (foto nº1), que todos conocemos. Gerda murió con apenas veintiséis años aplastada por un tanque. Cuando la pareja se distanció, él siguió utilizando la firma de “Capa” y ella comenzó a firmar sus fotos como “Photo Taro”; el reportaje más importante de Gerda Taro en solitario fue la primera fase de la batalla de Brunete, en la que por cierto participó mi suegro; el triunfo republicano de esta primera fase se la publicaron en Regards en junio del 37. Sin embargo el contrataque de los franquistas hizo que estos ganaran la batalla. Gerda volvió al frente y, poniendo en riesgo su vida, sacó muchas fotografías de los bombardeos y fue durante el repliegue del bando republicano cuando cayó al suelo desde el estribo del coche en el que iba y un tanque, al dar marcha atrás, la aplastó. Trasladada al hospital inglés de El Escorial, murió a las pocas horas. Al no llevar el pasaporte, la iban a enterrar en una fosa común, pero alguien llamó a Rafael Alberti y a María Teresa León, su mujer, para que la reconocieran y poder darle una sepultura digna. Su cuerpo fue trasladado y enterrado definitivamente en París, en el cementerio del Pére-Lachaise, en la división 97. con todos los honores de una heroína republicana. París le dedicó una calle en su honor.

Cielo y tierra

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Fotos, Jero.

Mi querido primo Jero me ha enviado estas dos fotos. La primera, espectacular, con esos dos pájaros y esa estela de un avión. A veces me pregunto qué sentirán las aves en general cuando ven su medio invadido por pájaros metálicos, tan raros, que hacen un ruido ensordecedor. Y la segunda creo que no la he puesto, pero si es así no me importa demasiado, porque las amapolas son, con su fragilidad, una de mis flores preferidas, aunque de todas las dalias y los crisantemos se llevan la palma para mí.

Rosas amarillas

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No sé si es tiempo de que florezcan los rosales, pero los últimos que compré está así de pimpantes. Claro que como el cambio climático es un hecho, aunque algunos lo nieguen, igual las flores han decidido ir a su aire y hacen lo que el cuerpo les pide. Cosa que a mi personalmente me parece muy bien, nada hay mejor que la libertad de expresión y cómo se expresan ellas, pues a través de sus colores que es una forma de pintar el aire que ni los mejores pintores del Renacimiento que ya es decir.

El mar o la mar

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El mar, las olas que rompen en la orilla, la espuma que burbujea como un buen champán, o la mar como dicen los marinos; ellos, que lo conocen más a fondo que nadie, que saben de su inconstancia, de su fortaleza, de su poder, de su volubilidad, de su temperamento frágil, sumiso, airado, tempestuoso, cualidades todas que a través de la historia se nos atribuye a las mujeres, no sé si por su parte es un cumplido o parte de la leyenda negra que desde Eva llevamos, como el pecado original, fuente de todos los males. Sea como sea, el mar es lo mas hermoso de la naturaleza, igual que las mujeres, al margen de cualquier disquisición. La mar me pregunta que si soy feminista y me lo repite como un eco, “claro que sí”, le respondo, como mujer, no me queda otra que reivindicar lo que nos pertenece. Dicho queda.

Fotos, Bárbara

La bignonia

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Mi bignonia, que lleva conmigo ya bastantes años, siempre florece en septiembre con unos pompones de flores preciosos; conozco otras que florecen durante todo el verano. Esta mía debe ser un tanto particular porque se hace de rogar y hasta este mes nada de nada. En fin más vale tarde que nunca y se lo perdono porque cuando lo hace es todo un espectáculo de belleza y generosidad. 

Fotos, Bárbara

El cielo siempre sorprendente

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Fotos, Jero García

Jero me abruma con sus magníficas fotografías. Por circunstancias familiares he vivido, con suerte, en once casas, que se dice pronto. Con mis padres recorrimos gran parte de la geografía española. Y digo por suerte, porque cuando eres joven conocer distintos paisajes y gentes te abre la mente, te das cuentas de toda la riqueza cultural de nuestro país y te da la oportunidad de tener amigos en todas partes. Digo todo esto porque los atardeceres son distintos según el lugar, por ejemplo, estos de Ceuta son muy parecidos a los del levante, pero no tienen nada que ver con los del norte o los de Canarias o los de las Baleares. Recuerdo un amanecer en Ibiza que me fascinó; hay momentos así que no se olvidan, son como tarjetas postales que siempre llevamos en el recuerdo. Mil gracias, Jero.

La Estirga y D. Francisco Torres Monreal

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La Estirga, foto Bárbara

La Estirga, que suele escribir en verano sobre todo, me acaba de mandar saludos para el catedrático de francés de la Universidad de Murcia D. Francisco Torres Monreal. Ella, que tiene un oído muy fino, sabe quién habla de ella y de que manera; le resuenan  sus hermosas palabras y, como cualquiera, es sensible a los halagos y frágil a pesar de su corazón de piedra. La Estirga, no nos equivoquemos, atesora la sabiduría que, como centenaria, le otorgan el tiempo y el ser testigo de la condición del hombre. Desde arriba nos contempla, nos escucha y sopesa su evolución consciente de que, a veces, no somos todos lo suficientemente sensibles como para saber toda la sabiduría que atesoran las criaturas que no son como nosotros. ¡¡¡Gracias!!!