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Hotel Palacio del Infante Juan Manuel

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Fotos Bárbara. Claustro del Hotel Palacio Infante Juan Manuel (Belmonte)

Hacer una parada en el Hotel es una idea magnífica. El ambiente relajado y las amplias habitaciones nos invitan a prolongar el viaje. Las vetustas paredes de este emblemático hotel iniciado en el siglo XIV como castillo fortaleza nos llevan a otro tiempo sin obviar las comodidades del hoy. La restauración es otro capitulo que hay que reseñar por su alta calidad. El servicio es impecable. ¿Qué más se puede pedir?. sin olvidar que la música ambiental suele ser música clásica, cosa que se agradece y mucho. Una parada aquí es casi obligada. No se lo pierdan.

Hammurabi

Le Louvre 9

Foto Bárbara. Código de Hammurabi, Museo del Louvre, París.

Hammurabi

Mientras tú girabas

en torno al código

yo me instalaba junto a uno

de los toros alados

empequeñecida, asombrada;

veía nuestros respectivos vuelos

¿porqué no? a través de

Mesopotamia.

Del libro «Cantos del Arpista» de Bárbara Carpi.

Gachas manchegas

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Fotos ARSO

Plato típico de la cocina manchega, es un plato de pastores y gente del campo que compartían perol, usando el pan a modo de cubierto. Las gachas, como se ve en la foto, es una crema densa que se acompaña de trozos de chorizo y panceta de cerdo y que se elabora con harina de almortas llamada también de tito, chicharro, guija o pito. También admite otro tipo de embutidos como las salchichas que contribuyen, amen de las grasas anteriores, a que el resultado te aconseje dar un paseo por el campo después de la comida de semejante y rotunda delicia gastronómica. Acompañadas de un pan de pueblo, ligeras no son, pero sí imprescindibles si queremos degustar la cocina de D. Quijote.

Ingredientes para cuatro personas: 4 cucharadas de harina de almortas, 1 litro de agua, 3-4 tiras de panceta,1-2 chorizos frescos, 1 cucharadita de pimentón (dulce o picante al gusto), 4 dientes de ajos, 2 cucharadas de aceite de oliva, sal.

Da un corte a los ajos por la mitad sin pelar y dóralos en una satén. Cuando los ajos empiecen a chisporrotear, añade la panceta cortada en tiras; cuando esté dorada retira los ajos y la panceta y reserva. Baja la temperatura del fuego y coloca los chorizos durante diez minutos a fuego medio-bajo a fin de que suelten su grasa, después sube e fuego para dorarlos. Calcula en total 6 cucharadas de grasa. Baja la temperatura y cuando el aceite este templado echamos la harina de almortas. Una cucharada por persona y una más. Tostamos la harina y removemos con una cuchara de madera para que no queden grumos. Tuesta bien para que la harina no sepa a crudo. Añadimos el pimentón. Echa el agua y remueve a fuego bajo hasta que se integre con la harina. Cuando la mezcla sea homogénea, sube a fuego medio y cocina durante 10-12 minutos removiendo hasta que la crema espese. Cuando la grasa suba a la superficie y haga chup chup estarán listas las gachas. Se acompañan del embutido. Servir inmediatamente porque hay que comerlas calientes.

¡Mil gracias a ARSO por estas fotos que nos hacen salivar!!!!

Pedro Pardo, maestro de la forma (I)

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1ª Figura; 2ª Figura 2; 3ª Los amigos.

Me cuesta escribir sobre este gran escultor por ser además un gran amigo al que perdimos en noviembre de 1998. Hay amigos insustituibles y Pedro, Perico para los amigos, nos dejó un hueco en el corazón, pero un recuerdo imborrable y cuando su imagen se nos hace presente, su sonrisa, su mirada socarrona y bondadosa pone paz y alguna lágrima inevitable nos traiciona; en estos casos lo mejor es dejarse ir y llorar sin pudor. Perico nació en Cartagena, pero al poco tiempo su familia se trasladó a Murcia capital; allí curso estudios de escultura y cerámica en la Escuela de Artes y Oficios con Juan González Moreno. Su destino estaba en marcha. Se casó con Marisún, emparentando con una saga de artistas, los Gómez Cano, de fuerte arraigo en la capital. Su hijo Carlos Pardo lleva los genes de ambas ramas familiares y es hoy un magnífico pintor. Pedro, junto con Elisa Séiquer, otra enorme escultora, Josemaría Párraga, Antonio Ballester… formaban parte de la vida bohemia de Murcia, se reunían en «La viña» y compartían anhelos e inquietudes. Piedra, aluminio, acero, madera fueron doblegados por sus manos que rompían el aire cuando hablaba con la pasión que le era propia. Después, en los años ochenta, «El Continental» fue otro lugar de tertulias y reunión donde acudíamos artistas, intelectuales y gente del teatro como Antonio Morales y hasta Paco Rabal y Asunción Balaguer. La alegría que trajo la democracia se vivía en aquel lugar de encuentro de grato recuerdo. Pedro Pardo, Perico, era y es insustituible y está ligado a esos lugares hoy desaparecidos también.

Giorgio Morandi, el pintor de las naturalezas muertas

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Morandi: 1) «Naturaleza muerta», 1920. 2) «Flores», 1950. 3) «Naturaleza muerta»; 4) «Naturaleza muerta y y botella blanca y azul pequeña», 1955.

La biografía de Morandi es la de un hombre más bien solitario que dedicó su vida a la docencia y al arte, pero poco o nada dado a las reuniones sociales, salvo quizás en la época en que trata a Giorgio de Chirico, padre del movimiento metafísico y a los futuristas. Alguien lo ha calificado como un Cézanne bajo el filtro metafísico. Realmente su obra se centra en las naturalezas muertas, bodegones donde los objetos cotidianos son los sujetos de sus cuadros. Para muchos es considerado el mejor pintor italiano del siglo pasado. Nacido en Bolonia (1890-1964), en 1907 ingresó en la Escuela de Bellas Artes de dicha ciudad y desde 1909 instala su estudio en la Via Fondazza. Es el pintor del vacío y del silencio, su pintura es estática y lejos del movimiento. Los grandes pintores del Renacimiento italiano como Giotto, Uccello y Caravaggio y los contemporáneos como Picasso, Braque y Cézanne tuvieron gran influencia en sus primeras obras, pero pronto se apartó del paisaje y de la figura humana. Fue nombrado instructor de dibujo para las escuelas primarias de Bolonia. En Florencia participa en 1914 en la primera exposición futurista; con posterioridad, tras la Primera Guerra Mundial, al convivir con de Chirico, se unió al movimiento de la Pintura Metafísica que cuestiona los movimientos de vanguardia, y defiende la tradición clásica italiana. Amaba las líneas austeras de la arquitectura grecorromana. Con el tiempo su estilo se define y se centra en botellas, jarrones, vasos, etc. sobre una mesa o velador, centrándose en la luz y en el espacio. En 1930 empezó a enseñar en la Academia de Bellas artes de Bolonia donde permaneció durante veintiséis años. Expuso en la II Mostra del Novecento Italiano, en el 26 y el 29. En 1930 obtuvo la Cátedra de técnicas de grabado en la Accademia di Belle Arti de Bolonia. Participa en la bienal de Venecia en 1928, 1930 y 1934. Le otorgan el premio Carnegie Pittsburgh en 1929, 1933 y 1936, y en la Quadriennale de Roma en 1931, 1035… Premio de Pintura en la bienal de Venecia y en 1957 el gran Premio de la ciudad de Sao Paulo. Renunció a su cátedra y siguió pintando hasta su muerte, acaecida el 18 de junio de1964 en Bolonia. En el 2001 se inauguró el Museo Morandi.

En la actualidad, en Madrid, en la Fundación Mapfre, se muestra una exposición del pintor desde el 24 de septiembre al 9 de enero. Yo no me la perdería.

La Palma en el corazón

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Dieciséis días ya desde que el nuevo volcán de La Palma nos encogió el corazón. La tierra tiembla, ruge con un estruendo terrible y lanza el magma acumulado en su interior. Las imágenes que la televisión canaria nos trasmite al segundo son de una belleza innegable, pero nos han mostrado a la vez el poder de destrucción, la devastación total de que es capaz sepultando fincas, casas, huertos y llevándose por delante el medio de vida de los palmeros. El sentimiento de los isleños, su desconsuelo, nos conmueve; perder el esfuerzo de toda una vida, los recuerdos familiares, supone un desarraigo sentimental, un vacío difícil de llenar. Y la frase que más se repite: «no nos olviden», debemos tenerla muy presente. No vamos a olvidad a la «Isla Bonita», como es difícil olvidar el parque natural de Timanfaya en Lanzarote, otra isla que enamora, que a mí personalmente me fascinó. Ver el ingenio de los agricultores de Lanzarote para el cultivo de la vid es sorprendente; protegen la vid mediante unos muretes de piedra semicirculares. La vid se planta en agujeros cónicos sobre el lapilli o picón, como ellos lo denominan, de modo que puedan acceder al suelo vegetal, el picón retiene la humedad de la noche y la filtra hacia el terreno que hay debajo al tiempo que evita la evaporación durante el día. Esta solución para los viñedos es además de inteligente una bella configuración de un paisaje de singular encanto. Los isleños están acostumbrados a sacar el máximo rendimiento de lo que tienen. ¡Ayudemos a La Palma! Hoy todos somos palmeros.

Bolonia

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Fotos, Jero Garcia.

El verano se nos va; atrás quedan los días de sol y playa, las cervezas con los amigos en los chiringuitos, el tostarse al sol, la sangría y las paellas. Y los atardeceres contemplando como el mar parecer un espejo plateado… Gracias Jero por estas vista de la playa de Bolonia.

Espacio Zen

Fotos Aurelio

Un oasis de paz y tranquilidad en el Hotel del Huerto del Cura en Elche. Me gusta ir en cuanto puedo porque es un sitio ideal para cargar las pilas y relajarse en medio de una naturaleza exuberante.

El viejo olivo de noche y de día

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Fotos de Noa Serrano (de noche) y de Aurelio Serrano Ortiz (de día)

El viejo y hermoso olivo iluminado de noche es como un faro que hace que nos detengamos para contemplarlo en toda su belleza. Después proseguimos el paseo con la intención de verlo por la mañana a la luz del día. A sus pies las aspidistras y los helechos forman, a su alrededor, una protección vegetal como guardándolo, quizás sabiendo de sus años y de su sabiduría.

Hotel Huerto del Cura en Elche (Alicante)

Al lado de la casa Batlló

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Fotos, Bárbara

Al lado de la Casa Batlló, en Barcelona, nos encontramos con este edificio del que ya puse las gárgolas en el post anterior. No sé de quién es el edificio ni quién fue el arquitecto, pero si la casa Batlló que hiciera Gaudí es una maravilla, esta no le va a la zaga. La primera fotografía es de la Casa Batlló, parada obligada y donde se concentra el turismo internacional, pero no se pierdan la de al lado porque es otra belleza.