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El cielo siempre sorprendente

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Fotos, Jero García

Jero me abruma con sus magníficas fotografías. Por circunstancias familiares he vivido, con suerte, en once casas, que se dice pronto. Con mis padres recorrimos gran parte de la geografía española. Y digo por suerte, porque cuando eres joven conocer distintos paisajes y gentes te abre la mente, te das cuentas de toda la riqueza cultural de nuestro país y te da la oportunidad de tener amigos en todas partes. Digo todo esto porque los atardeceres son distintos según el lugar, por ejemplo, estos de Ceuta son muy parecidos a los del levante, pero no tienen nada que ver con los del norte o los de Canarias o los de las Baleares. Recuerdo un amanecer en Ibiza que me fascinó; hay momentos así que no se olvidan, son como tarjetas postales que siempre llevamos en el recuerdo. Mil gracias, Jero.

La Estirga y D. Francisco Torres Monreal

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La Estirga, foto Bárbara

La Estirga, que suele escribir en verano sobre todo, me acaba de mandar saludos para el catedrático de francés de la Universidad de Murcia D. Francisco Torres Monreal. Ella, que tiene un oído muy fino, sabe quién habla de ella y de que manera; le resuenan  sus hermosas palabras y, como cualquiera, es sensible a los halagos y frágil a pesar de su corazón de piedra. La Estirga, no nos equivoquemos, atesora la sabiduría que, como centenaria, le otorgan el tiempo y el ser testigo de la condición del hombre. Desde arriba nos contempla, nos escucha y sopesa su evolución consciente de que, a veces, no somos todos lo suficientemente sensibles como para saber toda la sabiduría que atesoran las criaturas que no son como nosotros. ¡¡¡Gracias!!!

 

Luna llena desde el estudio

 

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Fotografía, Aurelio Serrano Ortiz

Contemplar la luna desde los tejados, viendo como noche tras noche se va transformando es una actividad pasiva y relajante que nos envuelve en el gran misterio que es el universo. En noches estrelladas, cuando la contaminación lumínica de la ciudad lo permite, es un espectáculo grandioso. La noche más espectacular la viví en Lanzarote, caminando por una carretera solitaria donde no circulaban coches ni había luces en kilómetros a la redonda; jamás olvidare aquel cielo limpio, lleno de estrellas que brillaban con una intensidad tal que sobrecogía. Es el espectáculo más grandioso que he visto jamás. ¡Lo que nos estamos perdiendo en las ciudades por la contaminación, lumínica en este caso!

Chaïm Soutine

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“Vista de Cagnes”

 

Cagnes Landscape with Tree c.1925-6 by Cha?m Soutine 1893-1943

“Paisaje de Cagnes con árbol, c. 1925-26

 

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“Paisaje de Céret II”

 A este pintor lituano nacido en Smilovich en 1893, se le integra en la llamada Escuela de París. Miembro de una familia ortodoxa rusa cuya religión prohibía las reproducción de imágenes tuvo que luchar para poder dedicarse a la pintura. Se formó en Minks y en la Escuela de Bellas Artes de Virna. Finalizada esta marchó a París instalándose en Montparnasse, y ya en la ciudad luz continuó su aprendizaje en la Escuela de Bellas Artes de París; allí  conoció a Amedeo Modigliani con el que mantuvo una gran amistad. Un coleccionista le compró bastantes obras, lo que alivió su precaria situación económica.  Expuso por primera vez en la galería de Henri Bing. De procedencia judía, durante la ocupación de los nazis se escondió en un pueblo, cerca de Tours; dormía en los bosques, siempre con temor de que lo delataran a la Gestapo. Esta situación le agravó una úlcera estomacal, sufriendo una perforación gástrica que finalmente le llevó de nuevo a París donde fue operado, muriendo en la mesa de operaciones en 1943.

Su pintura es frenética; pintaba como poseído y obsesionado; bebe de los clásicos en sus visitas al Louvre, admiraba a Rembrandt, a el Greco, a Chadin… pero su mirada es apasionada, personalísima y se le etiquetó como pintor maldito. El MoMA le dedicó una retrospectiva en la que se advierte como puente al expresionismo abstracto. El museo de L’Orangerie de París reúne más de cincuenta de sus obras. Yo me atrevería a decir que es el pintor del caos, algunos críticos lo definen como el caos ordenado, en todo caso es claramente su “caos”.

Lantanas

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Lantanas. Foto: Bárbara

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Lantanas, Foto: Bárbara

Es ya la época, los macizos de las lantanas han crecido alrededor de un metro y están floreciendo. Cuando vivíamos en Ciutadella (Menorca) las lantanas del jardín tenía las flores amarillas y rojas. Estas en color lila  me gustan menos, pero es las que, en su momento, encontré en el vivero y estaba tan contenta de poder volver a tener que ni siquiera pregunté de que color eran. Fue un fallo mío y ya no hay nada que hacer, tienen unas raíces tan tremendas que ni me planteo cambiarlas.

Alvar Aalto, arquitecto y diseñador finés

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Silla Paimio

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Iglesia parroquial de Riola

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Auditorio  The Finlandia Holl, 1962

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Jarrón Savoi, 1936

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Biblioteca de Viipuri

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Biblioteca de Viipuri, sala de conferencias

Alvar Aalto es una figura destacadísima del diseño y la arquitectura nórdica del pasado siglo, a la altura de Le Corbusier o van der Rohe. Para el diseño del mobiliario y de los interiores utiliza las materias primas más comunes de su país, como la madera, suavizando las formas. Nació en Finlandia en 1898 y estudió en Helsinki. Alvar, como sus contemporáneos, entendió que cualquier objeto por sencillo que sea puede ser objeto de diseño actual. Al principio recibió la influencia del Romanticismo nacional y del Clasicismo después. Una de sus primeras obras importantes fue la Biblioteca de Viipuri,  en Viborg, cuyo techo del salón de conferencias está formado por listones de madera muy finos que adoptan formas onduladas para favorecer la acústica. En 1925 se casó con la también arquitecta Aino Marsio, que colaboró en varios de sus proyectos. Formaron un buen equipo, viajaron por Europa y se impregnaron de los distintos movimientos de vanguardia. Desde 1935 participó en la Exposición Internacional del Mueble de Londres y dos años más tarde funda con su esposa la empresa Artek en la que se exhiben obras de arte del diseño orgánico del siglo XX. Para su mujer diseñó la primera silla con una estructura de madera autoportante, la silla Paimio, para que los enfermos pudieran respirar mejor, aunando diseño y funcionalidad. Estas dos últimas constantes, sumadas a su preocupación ergonómica y orgánica, que nunca le abandonaron, caracterizan toda su obra. De alguna manera lo humano y la naturaleza unidas como fuente de inspiración. Muy conocido es también el jarrón Savoi, que hoy se puede comprar por Internet; aviso para todos los amantes del buen diseño.

Georgiana Houghton

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“El Señor resucitado”, 29- 6- 1864

 

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“Flor de Catherine Emily Stringer”,

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“El ojo del Señor”, 1864.

Esto se podría llamar el insólito caso de Georgiana Houghton, una pintora victoriana nacida en Las Palmas de Gran Canaria en 1814, que ha estado olvidada y redescubierta como la primera pintora abstracta de la historia. Alguna de sus obras que han pasmado a los críticos de arte más afamados, como el del Times, tienen algo en común con algunos de los inicios de Georgia O’Keefe. Nacida en España en el seno de una familia de comerciantes que se trasladó a Londres, tuvo una  importante relación con el espiritismo, que la llevó a afirmar que “el espíritu es quien conduce mi mano”. La muerte de su hermana y después de sus padres la llevó al espiritismo para poder comunicarse con ellos. Su obra, de haber sido conocida y difundida, se habría adelantado a la obra del ruso Kandisnky, a sus teorías del arte abstracto de 1910 y a su consideración del primer artista abstracto. Su familia se arruinó y su vida no fue fácil, hacía de médium y producía “dibujos de espíritus”. Expuso en 1871 en la New British Gallery y se arruinó con ella. Se hizo fotógrafa para captar con su cámara sombras y signos de otra vida. Murió en la pobreza en Londres en 1884. La mayoría de sus obras terminaron en Australia donde se preparaba una exposición que al final no llegó a realizarse. La exposición londinense costaba de 150 acuarelas. Al morir casi todas sus obras fueron heredadas por la Unión de Espiritistas Victorianos de Melbourne. La pregunta que nos hacemos muchos es por qué su obra fue olvidada, por su relación con el espiritismo o por el hecho de ser mujer, ya que otros autores decimonónicos, como Victor Hugo o Conan Doyle, estuvieron relacionados con estas prácticas y sin embargo ahí están para la historia. Otro caso lacerante de mujer artista “olvidada”. Quizás algún día se debería revisar este orden de cosas y hacer justicia para todas ellas. Es increíble que estos dibujos de marañas de hilos que evocan el dibujo surrealista automático de André Masson de 1920 y los psicodélicos de los años 60 fueran hechos por esta pintora victoriana.

Publicó: “Evening at Home in Spiritual Seánce”  y”Crónicas de las Fotografías de Fenómenos y  Seres espirituales invisibles al Ojo Material”

 

El mar

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Fotografías: Jerónimo García Gázquez

El mar al otro lado del Estrecho; el mar que une orillas y culturas. que nos acuna y nos mece, el mar siempre. El  mar infinito que nos hace soñar en viajes a otras tierras, que nos permite  conocer otras músicas, a sentir a otras gentes, el mar, siempre el mar…

Un Hotelito con encanto, “Le Clos Medicis” (París)

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Fotos: Bárbara

Aunque ya puse en su momento la dirección de este hotel con encanto en pleno Barrio Latino, me he encontrado con estas fotos que pueden dar una idea más completa de como es: bonito, confortable y muy bien situado. Tiene, además de unas habitaciones que están muy bien, una pequeña terraza donde se puede desayunar si el tiempo lo permite. Nosotros fuimos en mayo y nos hizo un tiempo espléndido. Está también al lado del Luxemburgo, donde muchos estudiantes y personas de todas las edades, a mediodía, toman su baguette de jambon y se tumban sobre el césped o bien se sientan en las sillas alrededor de la gran fuente de los jardines.

Café “Le Rostand” (París)

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Fotos: Bárbara

Le Rostand, café situado frente a los Jardines de Luxemburgo, es un lugar ideal para quedar con amigos y, sentados ante los minúsculos veladores, dejar pasar el tiempo o bien filosofar a cubierto de la fina lluvia tan parisina. Le Rostand es un clásico, esos lugares que permanecen inmutables como parte del paisaje y al que acudimos sabiendo que estarán allí, que no habrán desaparecido por la especulación inmobiliaria como sucede en otras ciudades. París guarda sus lugares icónicos y es un alivio saber que cuando uno vuelve se encontrará como en su casa, porque todo lo que ama sigue igual y en su sitio.