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Castillo de Belmonte (Cuenca)

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Fotos Bárbara

Puse hace tiempo un post sobre el castillo de Belmonte, pero como cada vez que paso por Belmonte no puedo evitar sacar fotos, pongo estas que son algo diferentes a las anteriores. El pueblo donde está ubicado es un bonito pueblo manchego con tejados rojos y casas encaladas. Recomiendo hacer la ruta del Quijote para todo aquel que quiera conocer bien La Mancha

Calle San Frutos (Segovia)

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Fotos Aurelio Serrano

Por detrás de la Catedral de Segovia y dentro del recinto amurallado se extiende la judería que fue la comunidad más numerosa de la corona de Castilla; de ello nos da constancia el hecho de que tenía cinco sinagogas y ocho puertas propias, utilizando dos de la muralla. Tras la nefasta expulsión de los Reyes Católicos en 1492 la judería pasó a llamarse Barrio Nuevo. Un bonito paseo nocturno por ese entramado de callejuelas estrechas es volver al pasado, a un pasado que ojalá pudiera reescribirse de nuevo. La expulsión de los judíos fue uno de los mayores errores de la política de los Reyes Católicos.

Iglesia de San Clemente (Segovia)

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Iglesia de San Clemente Fotos Aurelio

Iglesia de San Clemente del siglo XII y XIII con estructura de una nave y ábside semicircular de tres arcos pareados con columnas que tendrían en su interior ventanas de medio punto con columnitas y capiteles románicos en el pórtico y dos portadas: la que corresponde a la nave principal y la lateral por donde se entra. Los altares son barrocos y churriguerescos. Esta hermosa iglesia se ubica en la ciudad castellanoleonesa de Segovia.

Amanecer en Comillas (Cantabria)

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Fotos Aurelio

Precioso amanecer en Comillas. Entre suaves colinas y una vegetación exuberante, la salida del sol es todo un espectáculo que no hay que perderse. El silencio y la soledad de aquellos campos, incluido uno de golf, hace que madrugar sea un acontecimiento imprescindible. El norte de nuestro país es de una riqueza paisajística increíble que hay que conocer.

Colegiata de S. Bartolomé. Belmonte (Cuenca)

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Colegiata de S. Bartolomé, y vista parcial del patio exterior del Palacio Infante Juan Manuel. Fotos Bárbara.

La Mancha es una región que guarda tesoros que uno ni se imagina. La primera vez que la visité fue hace años y recuerdo que estuvimos en las Lagunas de Ruidera, un mar interior con sus cascadas, una realidad desconocida, sorprendente, pues se supone que la región es seca y llana; nada más lejos de la realidad. Años después, de camino a Madrid, parábamos en Belmonte, un típico pueblo manchego con sus tejados rojos y sus casas encaladas, y allí pernoctábamos en El Palacio del Infante Juan Manuel, otro espacio único de gran belleza, muy bien restaurado y conservado. Justo al lado se encuentra la Colegiata de S. Bartolomé, que el marqués de Villena hace edificar sobre los cimientos de una iglesia visigótica del siglo V; dicho marqués, Juan Pacheco, maestre de la Orden de Santiago, fue un personaje de gran influencia en la corte de los Reyes Católicos. A instancias del marqués, el Papa Pío II la erige en colegiata. La importancia de Belmonte en aquel tiempo queda reflejada en la magnificencia de esta colegiata, que consta de tres naves con cuatro tramos que separan gruesos sillares, soportando arcos apuntados y bóvedas de crucería; en estas aparecen los motivos heráldicos del marqués. Es de destacar la sillería de 1454 del coro gótico, tallada en madera de nogal por los hermanos Hannegin de Bruselas, el órgano de tubos de 1718 y un cuadro de la Virgen con Jesús muerto atribuido a Luis de Morales. La colegiata fue declarada Monumento Histórico Artístico en 1943. Y cómo no mencionar al hermoso castillo de Belmonte, que se conserva admirablemente; pero eso merece otra entrada.

Las hortensias.

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Macizo de hortensias. Foto Bárbara

Adoro las hortensias; en Cantabria este año se quejan de la falta de lluvia y del excesivo calor que repercute en las plantas también; de modo que este verano no han crecido como otros años, y aún así me parecían preciosas. Cuando vivíamos en el País Vasco me sorprendía que los paisanos comentasen sobre los distintos color del verde que tenían las campas y se oía decir: «pues este año, el verde no es como debiera» y yo pensaba : «pues si que hilan fino»; porque a mí, me parecía que aquel paisaje tan verde era magnífico. Claro que yo vivo en una región que se está desertizando y la escasez de lluvias es bien patente. El cambio climático ya está aquí, no es algo futurible. Tendremos que aprender a ahorrar en el consumo, a no derrocharla, pues es ya un bien escaso.

Hotel Palacio del Infante Juan Manuel

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Fotos Bárbara. Claustro del Hotel Palacio Infante Juan Manuel (Belmonte)

Hacer una parada en el Hotel es una idea magnífica. El ambiente relajado y las amplias habitaciones nos invitan a prolongar el viaje. Las vetustas paredes de este emblemático hotel iniciado en el siglo XIV como castillo fortaleza nos llevan a otro tiempo sin obviar las comodidades del hoy. La restauración es otro capitulo que hay que reseñar por su alta calidad. El servicio es impecable. ¿Qué más se puede pedir?. sin olvidar que la música ambiental suele ser música clásica, cosa que se agradece y mucho. Una parada aquí es casi obligada. No se lo pierdan.

Hammurabi

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Foto Bárbara. Código de Hammurabi, Museo del Louvre, París.

Hammurabi

Mientras tú girabas

en torno al código

yo me instalaba junto a uno

de los toros alados

empequeñecida, asombrada;

veía nuestros respectivos vuelos

¿porqué no? a través de

Mesopotamia.

Del libro «Cantos del Arpista» de Bárbara Carpi.

Gachas manchegas

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Fotos ARSO

Plato típico de la cocina manchega, es un plato de pastores y gente del campo que compartían perol, usando el pan a modo de cubierto. Las gachas, como se ve en la foto, es una crema densa que se acompaña de trozos de chorizo y panceta de cerdo y que se elabora con harina de almortas llamada también de tito, chicharro, guija o pito. También admite otro tipo de embutidos como las salchichas que contribuyen, amen de las grasas anteriores, a que el resultado te aconseje dar un paseo por el campo después de la comida de semejante y rotunda delicia gastronómica. Acompañadas de un pan de pueblo, ligeras no son, pero sí imprescindibles si queremos degustar la cocina de D. Quijote.

Ingredientes para cuatro personas: 4 cucharadas de harina de almortas, 1 litro de agua, 3-4 tiras de panceta,1-2 chorizos frescos, 1 cucharadita de pimentón (dulce o picante al gusto), 4 dientes de ajos, 2 cucharadas de aceite de oliva, sal.

Da un corte a los ajos por la mitad sin pelar y dóralos en una satén. Cuando los ajos empiecen a chisporrotear, añade la panceta cortada en tiras; cuando esté dorada retira los ajos y la panceta y reserva. Baja la temperatura del fuego y coloca los chorizos durante diez minutos a fuego medio-bajo a fin de que suelten su grasa, después sube e fuego para dorarlos. Calcula en total 6 cucharadas de grasa. Baja la temperatura y cuando el aceite este templado echamos la harina de almortas. Una cucharada por persona y una más. Tostamos la harina y removemos con una cuchara de madera para que no queden grumos. Tuesta bien para que la harina no sepa a crudo. Añadimos el pimentón. Echa el agua y remueve a fuego bajo hasta que se integre con la harina. Cuando la mezcla sea homogénea, sube a fuego medio y cocina durante 10-12 minutos removiendo hasta que la crema espese. Cuando la grasa suba a la superficie y haga chup chup estarán listas las gachas. Se acompañan del embutido. Servir inmediatamente porque hay que comerlas calientes.

¡Mil gracias a ARSO por estas fotos que nos hacen salivar!!!!

Pedro Pardo, maestro de la forma (I)

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1ª Figura; 2ª Figura 2; 3ª Los amigos.

Me cuesta escribir sobre este gran escultor por ser además un gran amigo al que perdimos en noviembre de 1998. Hay amigos insustituibles y Pedro, Perico para los amigos, nos dejó un hueco en el corazón, pero un recuerdo imborrable y cuando su imagen se nos hace presente, su sonrisa, su mirada socarrona y bondadosa pone paz y alguna lágrima inevitable nos traiciona; en estos casos lo mejor es dejarse ir y llorar sin pudor. Perico nació en Cartagena, pero al poco tiempo su familia se trasladó a Murcia capital; allí curso estudios de escultura y cerámica en la Escuela de Artes y Oficios con Juan González Moreno. Su destino estaba en marcha. Se casó con Marisún, emparentando con una saga de artistas, los Gómez Cano, de fuerte arraigo en la capital. Su hijo Carlos Pardo lleva los genes de ambas ramas familiares y es hoy un magnífico pintor. Pedro, junto con Elisa Séiquer, otra enorme escultora, Josemaría Párraga, Antonio Ballester… formaban parte de la vida bohemia de Murcia, se reunían en «La viña» y compartían anhelos e inquietudes. Piedra, aluminio, acero, madera fueron doblegados por sus manos que rompían el aire cuando hablaba con la pasión que le era propia. Después, en los años ochenta, «El Continental» fue otro lugar de tertulias y reunión donde acudíamos artistas, intelectuales y gente del teatro como Antonio Morales y hasta Paco Rabal y Asunción Balaguer. La alegría que trajo la democracia se vivía en aquel lugar de encuentro de grato recuerdo. Pedro Pardo, Perico, era y es insustituible y está ligado a esos lugares hoy desaparecidos también.