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La Palma en el corazón

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Dieciséis días ya desde que el nuevo volcán de La Palma nos encogió el corazón. La tierra tiembla, ruge con un estruendo terrible y lanza el magma acumulado en su interior. Las imágenes que la televisión canaria nos trasmite al segundo son de una belleza innegable, pero nos han mostrado a la vez el poder de destrucción, la devastación total de que es capaz sepultando fincas, casas, huertos y llevándose por delante el medio de vida de los palmeros. El sentimiento de los isleños, su desconsuelo, nos conmueve; perder el esfuerzo de toda una vida, los recuerdos familiares, supone un desarraigo sentimental, un vacío difícil de llenar. Y la frase que más se repite: “no nos olviden”, debemos tenerla muy presente. No vamos a olvidad a la “Isla Bonita”, como es difícil olvidar el parque natural de Timanfaya en Lanzarote, otra isla que enamora, que a mí personalmente me fascinó. Ver el ingenio de los agricultores de Lanzarote para el cultivo de la vid es sorprendente; protegen la vid mediante unos muretes de piedra semicirculares. La vid se planta en agujeros cónicos sobre el lapilli o picón, como ellos lo denominan, de modo que puedan acceder al suelo vegetal, el picón retiene la humedad de la noche y la filtra hacia el terreno que hay debajo al tiempo que evita la evaporación durante el día. Esta solución para los viñedos es además de inteligente una bella configuración de un paisaje de singular encanto. Los isleños están acostumbrados a sacar el máximo rendimiento de lo que tienen. ¡Ayudemos a La Palma! Hoy todos somos palmeros.

El cielo siempre sorprendente

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Fotos, Jero García

Jero me abruma con sus magníficas fotografías. Por circunstancias familiares he vivido, con suerte, en once casas, que se dice pronto. Con mis padres recorrimos gran parte de la geografía española. Y digo por suerte, porque cuando eres joven conocer distintos paisajes y gentes te abre la mente, te das cuentas de toda la riqueza cultural de nuestro país y te da la oportunidad de tener amigos en todas partes. Digo todo esto porque los atardeceres son distintos según el lugar, por ejemplo, estos de Ceuta son muy parecidos a los del levante, pero no tienen nada que ver con los del norte o los de Canarias o los de las Baleares. Recuerdo un amanecer en Ibiza que me fascinó; hay momentos así que no se olvidan, son como tarjetas postales que siempre llevamos en el recuerdo. Mil gracias, Jero.

Así se ha quedado “mon atelier”

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“Mi estudio”, fotos Bárbara

Mi lugar de trabajo me ha deparado una gran sorpresa; al tirar una pared, nos encontramos con más de 10 metros cuadrados de terraza, con lo que supone de luz añadida y además un rincón de descanso: “el descanso del guerrero” que es lo que a veces supone la batalla de enfrentarte con un lienzo en blanco, sobre todo si tienes una fecha fija detrás. Es la misma sensación que tiene el escritor ante un papel en blanco… me encuentro como si estrenara espacio, más grande, más cómodo y un observatorio desde donde contemplar las estrellas… ¿Se puede pedir más?

Deshaciendo la casa

“Hay que deshacer la casa” es una obra de teatro de Sebastián Junyent, escrita en 1983, que me sirve muy bien para explicar el largo silencio de este blog; en él ya di cuenta en su momento de la muerte de mi madre; lo que no podía imaginar es que deshacer, vaciar la que fuera la casa de mis padres sería tan largo en el tiempo ni tan doloroso. Cada objeto, cada rincón suscitaba un sinfín de recuerdos y, cuando llegaba a la mía, ya no tenia ganas ni fuerzas para nada. Después, con el obligado cumplimiento de la reclusión en la que el maldito virus nos tiene atrapados, cuando he querido retomar “La Estirga” tenía todo bloqueado. Gracias a mi compañero de fatigas y su gran paciencia he podido, por fin, ponerme de nuevo en contacto con vosotros, a los que quiero agradeceros de corazón vuestro interés. Esta pandemia nos remite a otros tiempos, casi olvidados, ahora que parecía que estábamos a salvo de casi todo, que la tecnología nos remitía casi al paraíso, esto tan terrible que nos azota a nivel mundial nos lleva ha reflexionar. Hay una lección que sacar de todo esto que ha puesto patas arriba nuestro vivir cotidiano: la enorme solidaridad que se percibe en los cuerpos sanitarios y de seguridad que, aun a riesgo de sus vidas, están haciendo un trabajo increíble. ¡Mi aplauso para todos ellos!

Albert Camus, su ausencia

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Albert Camus

Ayer hizo sesenta años que nos abandonó; me di cuenta por la noche y sentí la necesidad de recordarlo aquí, porque para mí siempre será el gran Albert, el ensayista, el  filósofo, el novelista. el hombre que nos descubrió al Hombre en sus memorias. Gracias por todos los momentos de feliz lectura, allá donde estés.

¡Feliz Año 2020!

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Foto: Bárbara

¡Feliz Año Nuevo desde el puerto de Cartagena¡ El día era claro, el mar en calma, como un espejo y yo feliz de ver tanto barquito. Ya me veía navegando, yo que soy tan marinera… y como la imaginación es libre, me dejaba llevar.

 

¡Felices Fiestas!

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Foto: Bárbara

Las Fiestas de Navidad están a la vuelta de la esquina. La Estirga y yo os deseamos lo mejor para estas Fiestas, que nos podamos reunir con amigos y familiares, y que el Año Nuevo sea mejor que este, que dicho de paso no se ha portado demasiado bien. Cuando nos van faltando seres queridos, nos queda un regusto amargo, pero hay que ser positivo y mirar lo que venga con alegría. Con mis mejores deseos para todos, mi agradecimiento a los seguidores de este blog.

Moreras teñidas de otoño

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Fotos: Bárbara

Este año, por fin, el Ayuntamiento nos ha dejado disfrutar a los vecinos el ver día a día como las moreras se vestían de amarillo a medida que avanzaba el otoño; otros años las podaban antes, cuando las hojas aún no había cambiado de color. Abrir la puerta de casa y ver como la nueva estación se instala despacito es todo un acontecimiento para alguien como yo que pinto la vida de colores o eso intento.

El silencio dolorido

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Lucia Carpi Cases, mi madre con 18 años

Mi admirado Albert Camus lo expresó así, cuando comienza “El extranjero”, traducido también como “El extraño”: “Aujourd’hui, maman est mort. Ou peut-être hier. Je ne sais pas”…. Esta mañana, cuando me he despertado, he tenido que  preguntar cuándo ha sido, si el día treinta o el treinta y uno. Porque ha sucedido todo tan rápido desde la hospitalización,  han sido unos días tan frenéticos, tan raros que aún me cuesta hacerme a la idea.  El caso es que mamá ha muerto de forma inesperada. El personaje de Camus, ajeno a la vida corriente, pero incisivo, lo expresa como si fuera algo que sucede a su alrededor y que él viese desde fuera: “Pour le moment, c’est un peu comme si maman n’était pas morte. Après l’enterrement, au contraire, ce sera une affaire clasée et tout aura revêtu une allure plus officielle”. Difícilmente se puede expresar mejor la sensación de verlo todo desde fuera como si todo eso de la muerte no fuese realmente con uno… porque uno no se hace a la idea, porque hay que seguir haciendo cosas que nada tienen que ver con el hecho de la desaparición para siempre de esa persona que es tu madre. Nosotros decimos que es como estar en una nube, flotando, que te llevan, pero que sabes que tendrás que aterrizar y que, pasados unos días, es cuando la ausencia será por fin presente. Y ahora es cuando estoy empezando a aterrizar…

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Lucía Carpi Cases, mi madre con 17 años