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Calabacines rellenos a mi manera

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Receta y foto: Bárbara

En Menorca, donde me crié, se hacían mucho al horno y rellenos de carne, así como las berenjenas. Esta es una receta mía que me inventé ayer; me levanté así de creativa.  Es muy sencilla, que es lo que pretendo siempre, pero que esté para chuparse los dedos, (es un decir).

Ingredientes: según el número de comensales, de 2 a 4 calabacines grandes, bechamel, nata, queso en polvo, 1 cebolla, mantequilla salada, sal, pimienta, aceite de oliva virgen extra, lonchas de jamón serrano.

Lavados los calabacines, los cortamos en trozos y los ponemos en una olla con agua caliente durante no mucho tiempo; que estén firmes, pero que no hiervan demasiado. Los escurrimos y dejamos que se enfríen para poder manipularlos. Con una cuchara vaciamos la pulpa y la reservamos. Pochamos la cebolla con un poco de aceite de oliva virgen extra (en esto soy inflexible, el aceite tiene que ser bueno) y le añadimos la pulpa de los calabacines y seguimos friendo el conjunto; salpimentamos. En una bandeja, que forramos con papel para horno, vamos colocando las mitades de los calabacines, que son como barquitas, y las salamos un poco, ya que llevarán jamón; dentro de cada trozo de calabacín ponemos una nuez de mantequilla salada. Por último las rellenamos con la cebolla y la pulpa, y por encima ponemos unos trocitos de jamón. Cubrimos con una bechamel que habremos hecho con nata o bien la compramos ya hecha, que las hay buenísimas. Terminamos cubriendo todo con el queso y metiendo la bandeja en el horno ya caliente, y dejamos que se hagan durante diez minutos a 180 grados. A los diez minutos abrimos el horno y los pinchamos con una puntilla y, según estén, los pongo, si es necesario algunos minutos más hasta que la barquita de calabacín esté tierna. El resultado es espectacular por lo suaves y ricos que salen.

 

Tarta Tatin de manzana

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Foto y elaboración: Bárbara

 Cuando voy a París siempre tomo tarta Tatin, es absolutamente deliciosa. Nunca pongo dos recetas casi seguidas, por aquello de diversificar los temas y no aburrir al personal, pero como hice mi tarta preferida el otro día, tenía muchas ganas de compartir con vosotros este invento fabuloso de las hermanas Tatin que, como todos los grandes inventos gastronómicos y de otros géneros, son el producto de una equivocación o de un, en este caso, fantástico error. Las hermanas Tatin se equivocaron e hicieron esta tarta de manzana al revés y he aquí el resultado, que dice cómeme. Además de estar buenísima doy mi receta personal, que no tiene muchas calorías. Se toma caliente y acompañando el café, resulta un postre delicioso y, lo mejor, nada pesado.

Ingredientes: podéis hacer caramelo, pero yo lo compro líquido y me ahorro ese paso, manzanas reinetas, una  lámina de hojaldre y un poco de mantequilla (opcional).

Pelamos las manzanas y las cortamos en cuartos y esos cuartos por la mitad. En un molde redondo para el horno, ponemos el caramelo líquido cubriendo toda la superficie; a continuación vamos colocando los trozos de manzana de manera que no queden huecos entre ellas y, por encima, pongo unos trozos no muy grandes de mantequilla. Cubrimos con la masa de hojaldre metiendo los bordes hacia dentro y pinchamos para que no suba. Introducimos en el horno a altura media, precalentado a 200 grados hasta que el hojaldre esté dorado: alrededor de 25 minutos o media hora, según la potencia del horno. ¡Y el resultado es espectacular! Se puede acompañar de una bola de helado, pero yo no necesito nada más.

Se me olvidó decir que hay que darle la vuelta.

 

Setas con nata

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Foto: Bárbara

Esta es otra forma de hacer las setas que acompañando a unos medallones de solomillo o bien solos resultan deliciosos. Facilísimo de hacer y de solucionar una comida especial cuando se nos presenta algún invitado no esperado o queramos quedar bien con alguien especial. Otra idea sería acompañarlo de arroz blanco.

Ingredientes: Setas de cardo, champiñones, setas portobello o cualquier otra, alcaparras, un puerro grande o dos pequeños, aceite de oliva, sal, pimienta y nata para cocinar.

Con un paño limpio, nunca debajo del grifo, limpiamos las distintas variedades de setas y las laminamos. En una sartén rehogamos el puerro, cortado en rodajitas y también parte de las hojas verdes (los japoneses nunca desechan esa parte). Añadimos las distintas variedades de setas y damos vueltas para que se hagan, pero no demasiado que queden un poco al dente. Añadimos un generoso puñado de alcaparras, salpimentamos y añadimos la nata.Y listo, tan rápido y fácil como eso.

La Taúlla de Julio Velandrino

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Una muestra del menú degustación  del local que dirige Julio Velandrino en Espinardo a unos tres o cuatro kilómetros de Murcia capital. La Taúlla era una antigua fábrica de pimentón y el pimentón está presente en carteles antiguos y en los aperitivos, seis, que inician los seis platos que siguen más dos postres. La nouvelle cuisine tiene sus devotos y sus detractores. Sinceramente debo decir que el servicio era inmejorable, rápido, pero sin agobios innecesarios. Y que la experiencia gastronómica fue de sobresaliente. A los que opinan que las raciones de la nouvelle cuisine son pequeñas les diría que depende del número de platos y, en este caso concreto, eran más que suficientes y de elaboración magnífica. Pero lo mismo que defiendo esto, defiendo la cocina tradicional, que una cosa no quita a la otra. Un chuletón de Ávila y unas judías del Barco tomadas en el Palacio de los Velada de la capital abulense, como puse en su momento, también fue toda una fiesta gastronómica. Digo todo esto por que a muchos les gusta el todo o nada. Y yo pienso que a cada cual lo suyo.

Fotos: Aurelio Serrano García.

Comer en Galicia

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Bandeja de marisco, fografía de Aurelio Serrano

 

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Centolla, fotografía de Aurelio Serrano

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Cigalas, fotografía de Aurelio Serrano

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Percebes, fotografía de Aurelio Serrano

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Ostras, fotografía de Aurelio Serrano

En este caso sí que una imagen vale más que mil palabras. El marisco del Norte es un bocado di cardinale. En este caso de Galicia, pero puedo asegurar que el pescado de Bizkaia es de lo mejor que he comido nunca. Podemos presumir de tener unos productos frescos fantásticos y que nuestra gastronomía no tiene nada que envidiar a cualquiera de las más importantes del mundo.

Espárragos trigueros con hummus

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Receta y foto: Bárbara

Los espárragos trigueros están ahora en su mejor momento. Para que salgan tiernos, los hiervo en agua con sal y luego los paso por la plancha. Acompañados del hummus tradicional son una delicia. El hummus, que es un invento maravilloso de los países árabes y que se consume en todo el arco Mediterráneo, desde Líbano a Marruecos, tiene varias versiones, pero la receta clásica contiene garbanzos, aceite de girasol, zumo de limón, aceite de oliva, ajo, sal, sésamo y salsa tahina. Hay otra variedad que se hace añadiendo olivas kalamatas o pimientos del piquillo. El hummus es ideal para untar con crudités, acompañar de verduras cocidas o a la plancha, o incluso en sandwiches. Al clásico se le suele espolvorear por encima con pimentón; yo, ni eso; de cualquier manera es un gran invento absolutamente saludable y que me como a cucharadas, porque me encanta.

 

Una ensaladilla diferente

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Foto y receta: Bárbara

Esta ensaladilla resulta diferente porque lleva los ingredientes usuales más lechuga, que le aporta frescura. Y es la que se ha hecho en casa de mis padres desde siempre. Debo decir que a mí la ensaladilla rusa me encanta y en todas sus variedades, porque, igual que las tortillas, admiten casi de todo. Si la probáis repetiréis, os lo aseguro.

Ingredientes: Patatas, variantes, aceitunas, huevos duros, atún en aceite, mahonesa, lechuga y espárragos para adornar, aceite y vinagre, y un huevo fresco para hacer la mahonesa.

En un bol grande ponemos las patatas cocidas y las cortamos en trocitos, añadimos los variantes sin escatimar, aceitunas rellenas partidas, huevo duro también partido en trocitos, del atún suelo poner dos latas, la lechuga la parto aparte y la aliño con aceite de oliva virgen extra y sal, y luego la integro al bol. Por último hago la mahonesa casera y la añado removiendo y mezclando bien todos los ingredientes. Adornamos con espárragos o puntas de espárragos y aceitunas enteras, y a disfrutarla después de ponerla en la nevera un buen rato para que esté bien fresquita.

Para evitar problemas con la salsa mahonesa, nombre que reivindico porque es de origen menorquín, le pongo siempre vinagre, así la salmonela no tiene nada que hacer; yo por lo menos nunca he tenido problemas de este tipo. Entre las salsas que se comercializan y la casera no hay color. Y los dietistas así lo dicen; así como el sabor, que gana una barbaridad; eso sí, siempre con buenos aceites.