Archivos

Bacalao con costra de mostaza

 

20190226_133336 - 2

Bacalao con costra de mostaza. Foto: Bárbara

Una receta de bacalao fresco superfácil y rápida a más no poder. Entre la preparación y el horneado, en quince minutos está lista.

Ingredientes:

Dos trozos de filetes de bacalao por persona, 2 chalotas, pan rallado, aceite de oliva, eneldo, perejil, 2 cucharadas rasas soperas de mostaza de Dijon, el zumo de medio limón, sal y pimienta. Las cantidades de pan y hierbas dependerá del número de filetes a cubrir.

Calentamos el horno a 200º C. Picamos las chalotas muy finas y calentamos un poco de aceite de oliva en una sartén para sofreírlas, pero sin que se doren. Picamos el perejil. Mezclamos en un bol grande o en una ensaladera el pan rallado, las chalotas, el perejil, el eneldo (sin escatimar las hierbas) y la mostaza. Cocinamos en la sartén durante un minuto para que se mezcle todo bien. Salpimentamos al gusto.

Untamos los lomos con unas gotas de aceite de oliva y el fondo de la bandeja para el horno. Colocamos los lomos de bacalao con la piel hacia abajo y los rociamos con el medio zumo de limón. Cubrimos los filetes con la mezcla del pan, hierbas y mostaza. Horneamos durante doce o quince minutos. según el grosor de los filetes. Y listo. Podemos acompañarlo con cualquier cosa, ensalada, patatas al vapor, judías verdes salteadas con mantequilla…

Mejillones con patatas fritas al estilo belga

IMG_1325

Cuando estuve en Bruselas con ocasión de “Europalia 85”, en la que España era el país protagonista y me habían expuesto un cuadro, cosa que, como es natural, me hizo mucha ilusión, me llamó la atención, que alrededor de la bellísima Gran Place, en las callecitas circundantes, en todos los restaurantes ofrecían “les moules” como plato típico y obligado. La verdad es que están buenísimos y es una receta sencilla y sin complicaciones, allí me hice adicta.

Ingredientes:

1 kilo de mejillones, tres o cuatro patatas para freír, una ramita de apio, cuatro chalotas, 100 ml. de vino blanco, 100 ml. de nata líquida, una cucharada de aceite de oliva o de mantequilla (yo lo hago todo con aceite de oliva, por aquello del colesterol), sal, pimienta negra y perejil fresco picado (opcional, yo como ese día no tenía no lo puse) Hay personas a las que el sabor fuerte del apio no les agrada, se puede prescindir de él.

Quitamos las barbas de los mejillones y las conchas que pudieran tener adheridas (se puede hacer con un cuchillo o con un estropajo de aluminio solo para eso). En una cazuela caliente ponemos el aceite o la mantequilla, y pochamos las chalotas y el apio (si queremos) cortados en daditos pequeños a fuego medio; a los cinco minutos añadimos el vino blanco y salpimentamos al gusto, teniendo en cuenta que el agua que sueltan los mejillones es ya bastante salada. Dejamos reducir unos minutos; incorporamos la nata y los mejillones y tapamos; a los cuatro o cinco minutos los mejillones se habrán abierto. Retiramos del fuego, añadimos el perejil picado y unas “frites”, patatas fritas. Et voilà!

“Alla Griglia”, enfrente del Hotel París en Florencia

florencia 439

florencia 538

Foto: Bárbara

Justo enfrente del Hotel, tan solo hay que cruzar la calle, hay un restaurante familiar, con pocas mesas y con una cocina casera rotunda y contundente, ideal para los días en que uno, a las nueve de la noche, está ya fundido de andar recorriendo Florencia de un lado a otro.  Con el menú del día se come muy bien, está decorado muy a la italiana, con manteles de cuadros y el servicio es simpático. y atento. De ahí a lanzarse a la cama hay solo un paso. Este plato nada especial, tenía una salchicha y una carne estupendas.

florencia 175

Foto: Bárbara

florencia 537

Foto: Bárbara

Tayín de cordero con ciruelas y orejones

IMG_1114

Tayín de cordero. Foto: Bárbara

IMG_1118

Tayín. Foto: Bárbara

 En Marruecos, como en otras culturas, hay platos que toman el nombre del recipiente en el que se guisan; el tayín es un recipiente especial, cerrado, donde se preparan todos los ingredientes a la vez. Esta receta es absolutamente deliciosa.

Ingredientes:

Para cuatro personas.

Kilo y medio de pierna de cordero deshuesada o en filetes

2 cebollas

3 dientes de ajo

100 gr. de láminas de almendras

150 gr. de orejones de albaricoques

150 de ciruelas pasas

2 ramas de canela

1 cucharadita de canela en polvo

1/2 cucharadita de cúrcuma

Azafrán

50 gr. de mantequilla

1/2 vaso de aceite de oliva

1 cucharadita de sal

1/2 cucharadita de pimienta blanca molida

Mezclar las especias y frotar con ellas la carne de cordero cortada en trozos de unos 100 gr. Preparar una infusión con 25 miligramos de azafrán y 1 litro de agua. Poner en el tayín las cebollas picadas, los ajos, la mantequilla, el aceite de oliva, la carne y la infusión de azafrán. Pasados unos treinta minutos retirar un cucharón de caldo del guiso y remojar con él las ciruelas y los orejones, y dejar reposar unos 20 minutos; después, incorporarlos al guiso junto con las ramas de canela; ajustar el punto de sal y dejar cocer hasta que la carne esté tierna. Al ir a servir, salpicar con las láminas de almendra. Yo le añadí al guiso, una vez hecho y como acompañamiento, un poco de arroz blanco, porque el caldo es tan delicioso que no quise desperdiciar nada. También quiero añadir que las cantidades suelen ser más bien orientativas.

 

Pastel de Cierva

PASTEL DE CIERVA

Foto ARSO

En Murcia hay dos pasteles muy típicos, el pastel de carne, hecho con hojaldre, y el pastel de Cierva que nada tienen que ver con la repostería. El primero tiene su origen en la cocina árabe y el segundo aparece en el siglo XIX a orillas del Mar Menor, cuando en una comida en la que el comensal principal era el político Juan de la Cierva lo elaboró un cocinero al que el jefe de cocina de un barco ruso le había proporcionado la receta. Lo curioso del pastel de Cierva es que combina el sabor dulce y el salado. Se cuenta que al político murciano le gustó tanto que el cocinero decidió bautizarlo con su apellido.

Ingredientes:

250 g. de manteca de cerdo u otra grasa.

250 g. de azúcar

1 huevo para la masa

sal

raspadura de limón

500-700 g. de harina

2 huevos duros

150 g. de carne de pollo cocida.

Elaboración.

Preparamos la masa uniendo la manteca, el azúcar y la sal. Cuando esté a punto de pomada, añadimos el huevo, la raspadura de limón y finalmente la harina. La harina la añadiremos poco a poco hasta conseguir una masa compacta, que no se quiebre demasiado y a partir del medio kilo, hasta dar con el punto de amasado. Formamos una bola que dejamos reposar durante media hora en la nevera. Cocemos los huevos y la carne del pollo. Troceamos ambas cosas. Estiramos la masa y dividimos la bola en dos mitades. Sobre la base del molde echaremos la carne, el huevo y un poco del caldo de hervir la carne. Tapamos, pintamos de huevo batido y cocemos al horno precalentado a unos 150 o 160 grados, hasta que veamos se ha dorado la masa. Dejamos enfriar el pastel al que podremos acompañar de una ensalada, dada su contundencia.

 

Confit de pato

 

 

IMG_0867.JPG

 

El confit de pato que se comercializa ya preparado y casi hecho es un buen invento, está riquísimo y nos ahorra mucho trabajo. Suelo comprarlo para días señalados en los que intentamos que todo el menú sea de fiesta, de modo que el tiempo que ganamos en esto se puede dedicar a un buen entrante y al postre. Una vez abierto el envoltorio solo queda agregar bastante cebolla caramelizada, unas rodajas de limón y un buen brandy o vino dulce. Metemos al horno para calentar y listo.

IMG_0864

Tortilla de lechuga

 

IMG_0926

Receta y foto: Bárbara

De casi todo se puede hacer una tortilla, desde la sencilla tortilla francesa a la de guisantes, de chorizo, de cebolla, de patatas a la de lechuga. Personalmente me gustan todas, pero esta última de lechuga  me encanta. Y muchas veces, quien no tiene una lechuga en la nevera, nos soluciona un primero o un segundo.

Ingredientes:

1 lechuga de hoja larga,  huevos,  1 cebolla mediana, aceite pimienta, orégano.

Picamos la cebolla y la pochamos en una sartén con un chorrito de aceite. La reservamos. Cortamos las hojas de lechuga, previamente lavadas, en trozos pequeños incluyendo la parte blanca porque le da un punto crujiente que me gusta. Una vez cortada toda la lechuga la rehogamos en una sartén con un poco de aceite. Salpimentamos. La lechuga merma mucho de volumen de modo que es mejor que esta sea grande. Cuando esté lista le agregamos bastante orégano que le da el punto interesante al conjunto. Batimos los huevos y una vez batidos le añadimos la lechuga. Cuajamos la tortilla en una sartén y listo.

IMG_0925

Receta y foto: Bárbara

Ahora me doy cuenta de que puse esta receta en el 2012. Son tantas ya que la neurona patina que da gusto.