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Remedio casero: El Punch

"Copa". Foto: Bárbara

“Copa”. Foto: Bárbara

Últimamente parece que, a la hora de tomar una copa, no existen más que las distintas versiones de los gin tonics, por ello algunos de nuestros maestros cocteleros están reinventando cócteles con bebidas tan de aquí como el Anís del Mono o el brandy Magno. Mirando atrás encuentro en un tratado antiguo lo siguiente, que trata de cómo hacer “una bebida confortante traída de países fríos”; dice así: ” De entre todas ellas, ocupa un lugar preferente el Punch; para realizarlo se tritura una pulgarada de té y se le añade un litro de agua hirviendo; pasados unos diez minutos se cuela el líquido sobre un recipiente en el que haya 30 gramos de azúcar y dos copas de ron.

Hay, además del descrito, muchas variedades, llamadas al gin, al kirsch… que solo varían en el predominio del licor que da nombre a la bebida.

Otra variedad es la siguiente: medio vaso de zumo de limón, el zumo de dos naranjas, la cáscara de una naranja y la de un limón, cinco gramos de té verde, 400 gramos de azúcar, medio litro de ron y un cuarto de coñac. Se tiene la infusión quieta durante 24 horas en un ambiente templado y, al cabo de dicho tiempo, se filtra con una manga, Dos o tres cucharadas de esta preparación, mezcladas con igual cantidad de agua caliente producen un Punch muy aceptable”

Estas bebidas calientes, en las noches de crudo invierno, que hacían nuestros abuelitas debían resucitar a un muerto; volvamos a recuperarlas y a ponerlas de moda. Ahora, los gin tonics parecen más una ensalada con su pepino, pimienta… en fin; lo último en polos son los de gazpacho… sin palabras.

Remedio Casero: Berros afrodisíacos

Lámina de Berros

Lámina de Berros

Consejo Práctico. Cómo cultivar berros. Extraído de un tratado de los años 30.

“Los Berros, de que tan poco uso se hace en nuestro país, constituyen un producto que hasta tienen propiedades terapéuticas, pues, según se expresa en algunos tratados de medicina, son un depurativo de la sangre bastante enérgico,

Una ensalada de berros, si se toma antes de comer, hace el papel de aperitivo, y si se comen aquellos con algo de la comida, al masticarlos producen en las glándulas salivales una prudente excitación, aumentando con ellas la cantidad de saliva que tan precisa es para una buena digestión.

En Francia se usan tanto los berros que hasta los cultivan en las casas, por un procedimiento curioso que merece ser conocido.

Se cría esta planta en la humedad y a la sombra; no gusta de temperatura elevada y, en cambio, es ávida del agua como pocas.

Para obtenerla, ponen en el país vecino un medio barril, o barreño, al aire, donde no le dé el sol, y lo llenan de agua.

Encima, a modo de tapadera, colocan un cedazo, tela metálica o cosa por el estilo, y sobre ella varios manojos de berros frescos; a las dos semanas habrán aparecido raíces y brotes nuevos que cubrirán por completo el tape.

Hay que cuidar de que el recipiente empleado esté siempre lleno de agua, compensando la que se pierde por evaporación; si se echa en aquella una mezcla de 5 gramos de sulfato de amoníaco y 1 de sulfato de hierro, por cada 10 litros de agua, se obtendrá mayor cantidad de producto.

También es conveniente cuando se corte en ramitos hacerlo en los sitios donde la vegetación sea más espesa, pues con ello se facilita el que lleguen el aíre y la luz a las plantas que quedan, con lo cual crecerán más lozanas, pues ya es sabido, cómo nutren aquellos dos elementos a los seres del reino vegetal”.

Nota: El nombre científico de los berros es Nasturtium officinale, comúnmente llamado “berro de agua” o “mastuerzo de agua”. En la medicina popular se utiliza contra la tuberculosis, la caída del cabello y como depurativo. Plinio lo consideraba como remedio afrodisiaco.

Lobo lunar

Foto: Aurelio Serrano Ortiz

Foto: Aurelio Serrano Ortiz

Remedio casero contra la subida de las tasas eléctricas.

Los búhos cubrían los nidos que la luz poliédrica de la luna enlazaba en las copas. Los árboles gemían y Lobo Lunar tiritaba de frío. Los búhos gestionaban sus círculos oculares para leer razonablemente la noche. Lobo Lunar, que tiritaba, echó más leña al fuego y unas briquetas prefabricadas. El hollín se prendió y una vez más una bala insensata y amnésica zanjó el asunto. De lo alto cayeron un lirón y un grajo que, con la nitidez del fuego fatuo, se asaron a la brasa. Lobo Lunar los troceó y los untó con mostaza. Mientras comía, emanaba del cielo un equilibrio exótico y transparente. Una lechuza hizo “chut” y el bosque se durmió perplejo y sincopadamente.

Contra la subida, volvamos al fuego del hogar, a las trébedes y la economía doméstica de nuestros abuelos. Es una quimera, pero ¡qué bonito!

Lobo lunar

Lobo lunar

La luna decrecía con balido aullador. Allí arriba dolía hasta la ingravidez del viento, que al verse mudo enloquecía. De la luna caían trozos, bloques desgajados como carcoma que serraban los claros del bosque. Abajo, en los pastos, lobo lunar comenzó a utilizar los bloques de luna y martilleando la noche capitalizó el material lapislazulino de ella que balaba mientras se paría a si misma.

Instalada ya en cuarto menguante, vitalmente aún desorientada observó a lobo lunar que brillaba como una luciérnaga encendida mientras saltaba las cercas corriendo tras los tiernos corderos.

Este, más que un remedio casero, es un consejo encaminado a encarrilar las maltrechas economías domésticas. Con los tiempos que corren de “guerra mundial incruenta”, que no mata con balas, pero que nos va llevando a la inanición, a umbrales de pobreza inconcebibles hasta hace bien poco… con todo lo que se avecina, gracias a los canallas que manejan en la sombra los tejemanejes financieros, hay que olvidarse de eso de que todo es “de usar y tirar”. Pues no, hay que reutilizar, hay que volver al trueque Hagamos como el lobo que lo aprovecha todo, hasta lo que le cae del cielo. ¡Volvamos al remiendo! Que siempre es mejor que remendar nuestras vidas con hipotecas y créditos imposibles.

Remedio Casero: sobre las cremas depilatorias

Mortero-mono. Cultura Valdivia, Costa Sur, Ecuador.

El conocido dicho: “El hombre y el oso cuando más feos más hermosos” jamás se pudo aplicar al género femenino. Este, desde tiempos inmemoriales, se esforzó en el ejercicio del embellecimiento. En los yacimientos de todas partes del mundo se han encontrado ajuares con brazaletes, peines, anillos, sortijas, pectorales… Las féminas, desde la Prehistoria, se han preocupado por el aderezo, por engalanarse fundamentalmente para que las “otras” se murieran de envidia y siempre en segundo término para agradar al género masculino (los que piensen lo contrario se han equivocado siempre). Como la idea consistía en ser el summum de lo femenino, las mujeres no tardaron en reconocer que el exceso de vello en ciertas partes de su anatomía las asemejaba más a un  plantígrado que a otra cosa. En ese sentido no se puede hablar de un día “D” en las que todas ellas llegaran a la misma conclusión, dado que algunas culturas aún conservan cierto recelo sobre según que partes se deben o no depilar: ahí el tema moda también ejerce cierta tiranía por encima del tema cultural o viceversa.

En el mercado existen innumerables cremas, lociones, herramientas mecánicas de tortura más o menos sofisticadas. Pero a día de hoy está por inventar la pastilla que inhiba el crecimiento selectivo de según qué zonas a voluntad, por ejemplo la pastilla para las axilas…

Todas recordamos un líquido depilatorio que olía a huevos podridos y que causó sensación (la verdad no sé bien por qué), quizás por su eficacia; en fin, era tan repelente que no llegué a usarlo.

A continuación, y a modo de muestra, unos métodos recomendados allá por los “felices años treinta” del siglo pasado.

“Los depilatorios, hoy tan en boga, pueden y deben hacerse en casa, pues no todos son inofensivos; la gran variedad de ellos que existe se reduce, sin embargo, a dos tipos, según la base sea el sulfuro de arsénico o el de cal.

“Los del último son un poco menos eficaces que los primeros, muy poco; en cambio son bastante más inofensivos.

“Entre los de arsénico, el más sencillo se obtiene mezclando 8 partes de sulfuro de arsénico y uno de oropimente, mezcla que se conserva en frascos con tapón de cristal.

“Para usarlo se hace una crema con agua y se aplica, no más de cinco minutos, sobre la parte a depilar; si por excederse un poco en el tiempo se siente escozor, hay que quitar en seguida la crema, raspándola, y, después de lavar la parte escocida, se la unta con coldcream.

“Entre los depilatorios a base de sulfuro de cal, el más usado se obtiene con 10 gramos de cal viva, otros tantos de almidón y tres de sulfuro de sodio; el polvo que resulta se diluye en agua, la que se aplica sobre la parte en que se quiera actuar, durante media hora”.

Y digo yo: ¡Qué valor! Y qué higiene no habría que tener después, caso de que alguien lamiera con mimo esa pierna con restos de… Podría ser una forma de asesinato  refinado y propio de Agatha Christie; en fin, no quiero dar ideas.

En el segundo caso, mon Dieu quel horreur!, ¡qué bestias!, hasta el hueso podría desaparecer…

Remedio Casero (hágaselo usted mismo). Fuertes bebidas exóticas caseras.

 

 

Copa. Foto: Bárbara

 

 Extracto de un tratado antiguo: “A los aficionados a las bebidas fuertes, exóticas, podemos ofrecer el secreto de su confección para que les sea factible prepararlas en casa sin riesgo  de equivocaciones en la manipulación que en un establecimiento público son sumamente fáciles.

El Mhoder Milk que, según dicen, es bebida de verano se hace llenando un vaso corriente de hielo triturado al que se le añade una copa de curaçao. otra de marrasquino, otra de coñac y una yema batida, acabando de llenar el vaso con leche.

Trasladado todo a un vaso de metal se revuelve furiosamente y, cuando tenga mucha espuma, se sirve, pasándolo a otro vaso en el que se habrán echado unas gotas de esencia de menta.

La cervecilla, que llaman en Bélgica, se hace reuniendo, para cien partes, sesenta y ocho de agua, veintiocho de raíces de regaliz machacadas y cuatro de flor de lúpulo.

Para hacerla se pone a remojo el regaliz en cuarenta partes de agua hirviendo y se tiene veinticuatro horas, removiendo cuanto sea posible; al mismo tiempo se tiene en infusión el lúpulo en las veintiocho partes restantes de agua. Pasado dicho tiempo se unen ambas infusiones, después de filtrarlas.

El Ginger Beer, muy parecido a la cerveza, se hace disolviendo en dos litros de agua diez gramos de azúcar y dos de crémor tártaro en polvo; en dicha agua se ponen, en infusión, cien gramos de raíz de jengibre blanco en polvo grueso, y al cabo de veinticuatro horas se añade un cuarto de litro de levadura de cerveza reciente.

Durante cuatro o cinco días se deja fermentar la mezcla y el cabo de ellos se decanta, y añadiendo poco más de un cuarto de kilogramo de azúcar y algunas gotas de ácido cítrico, se pasa a botellas.

El jarabe de Bombay, que permite hacer refrescos muy agradables, se obtiene disolviendo en cuatro litros de agua hirviendo cincuenta gramos de ácido cítrico y dos kilogramos de azúcar, y cuando esté frío, seis gramos de esencia de limón y otros tantos de alcohol.

Bien agitada la mezcla se guarda en botellas; para usarlas, en un vaso de agua de seltz se pone dos cucharadas del dicho jarabe indo-inglés”.

Estas recetas caseras de nuestras abuelas o abuelos tienen su punto divertido; lo difícil es encontrar alguno de los ingredientes. El llamado Mhoder Milk no presenta problema alguno,  no así el Ginger Beer que contiene crémor tártaro cosa de extraño significado para mis conocimientos (o puede que se trate de una errata) cosa nada improbable. Consultado a un experto químico ha resultado que la errada era yo: el llamado crémor tártaro es un tartrato de ácido de potasio,  una sal que se encuentra también en la uva y depositada en las vasijas de vino.

Remedio Casero (hágaselo usted mismo)

Frascos de farmacia antiguos.

Los remedios caseros, los de la abuela, las curas a base de hierbas, que la sabiduría tradicional ha conservado durante generaciones, tuvo, todos lo sabemos, un coste a veces desmedido, terminando algunas veces por la ignorancia reinante en la quema de “brujas” portadoras y guardianas de secretos inconfesables. Cuando en la Prehistoria se adoraba a la diosa blanca y el gobierno del hogar y de la sociedad dependía de las mujeres, el matriarcado funcionaba a la perfección; los hombres se dedicaban a hacer el bruto cazando, cosa que iba con su naturaleza, y todos tan a gusto desarrollando los roles que les eran propios. La cosa se torció cuando llegó el patriarcado y los varones se dedicaron a la práctica del “te quito y me pongo yo” y como temo tu poder te machaco. Después se hicieron funcionarios médicos…

Indudablemente hay enfermedades o incidentes patológicos para los cuales resulta ridículo llamar al médico, sobre todo si se tiene en cuenta que las visitas de dicho “funcionario” no suelen ser desinteresadas.

“El asma, uno de tantos azotes de la humanidad, por lo penoso de sus accesos y por el peligro de que terminen de modo fatal, vale la pena conocer algunos medios de contener aquellos. Si el enfermo conoce la proximidad del acceso podrá hacerlo menos intenso con inhalaciones de vapores de piridina poniendo cuatro o seis gotas de esta en un pañuelo y haciendo que el paciente las aspire.

“Si al mismo tiempo, con un pincel se humedecen las fosas nasales con una solución de clorhidrato de cocaína  en agua al veinte por ciento, el efeccto del párrafo que antecede será mayor.

“Remedios existen varios, siendo los más sencillos poner sinapismos en las extremidades, pediluvios de agua muy caliente, inhalaciones de vapores de alcanfor y compresión en el cuello del neumogástrico. Son también buenas las fumigaciones que se producen al quemar ciertas sustancias, con las cuales se pueden hacer cigarrillos a propósito”.

¡Después dicen que el tabaco es malo!