Archivos

Matisse. Recortes.

36.jpg

Henri Matisse: “Zulma”, 1950. Gouache sobre papel recortado 238 x 133 cm. Museo Estatal de Kunst, Copenhagen.

34.jpg

Henri Matisse: “Memoria de Oceanía”.

A la pregunta de si la pintura al óleo sigue siendo adecuada para el nuevo lenguaje del arte o si la pintura de caballete está anticuada y si la utilización del papel recortado constituye un autentico medio de expresión, Matisse responde: “Este nuevo lenguaje al que usted alude no implica, a mis ojos, la condena de la pintura al óleo ni en consecuencia la de caballete…El papel recortado me permite dibujar en color. Para mí se trata de una simplificación”. Y a continuación:”No es un punto de partida sino una culminación…Exige una sutilidad infinita y un largo trabajo anterior. Así comenzando por el signo se llega muy pronto a una situación sin salida. Personalmente he ido de los objetos al signo”. Para terminar afirmando que  el papel recortado no supone  una reprobación de la pintura convencional al óleo. Era el periodo que abarca desde el 49 al 52 y estas, parte de sus declaraciones contenidas en el interesantísimo libro “Matisse. Recortes”; un libro insustituible para conocer la obra innovadora y renovadora de Henri Matisse, el pintor que, a ojos de Picasso, era el más interesante de su época y el más completo si se analiza el conjunto su obra, que abarca no solo la pintura sino la escultura, el dibujo, el tapiz, de los que hizo espectaculares diseños, y sus famosos recortes.

“Henri Matisse. Recortes.  Dibujando con tijeras”. Editores Gilles y Xavier Néret, editado bellísimamente por Taschen.

Retratos de A. L. Coburn

A. L. Coburn: Matisse

A. L. Coburn: Matisse, 1913

 

A. L. Coburn: Ezra Pound

A. L. Coburn: Ezra Pound, 1913

 

A.L. Coburn: B. Sw

A.L. Coburn: B. Shaw, 1908

 

A. L. Coburn: Walt Whitman, 1891

A. L. Coburn: Walt Whitman, 1891

Si magníficas son las fotografías pictorialistas que Coburn hiciera de Londres, buenísimos son sus retratos; el de Walt Whitman es, por la luz y la atmósfera que enmarca el rostro venerable de patriarca, un retrato clásico, como si fuera más el resultado de una obra pictórica; su aspecto me recuerda al dibujo de Leonardo anciano. Muy bello el retrato de Ezra Pound, así como la fuerza magnética del premio Nobel B. Shaw. Respecto al retrato de Matisse paleta en mano y con su pulcra bata, debía ser la pose más natural de un pintor infatigable, pues así ha sido retratado en numerosas ocasiones.

 

 

Matisse, hecho un pincel

Matisse en su taller. Otoño 1909-

Matisse en su taller. Otoño 1909.

 

La expresión “estar hecho un pincel” en España significa estar impecablemente vestido, lo mismo que Matisse trabajando en su taller, con botas, chaqueta y no sé si pajarita. Siempre se ha dicho que el pintor tenía el aspecto pulcro de un profesor de la Sorbona y no de un pintor bohemio. Sea como sea Matisse “está hecho un pincel” y, con ellos en la mano, la frase le sienta muy bien.

Epicuro: Exhortaciones

Matisse:

Matisse

Exhortación 29: “También hay en la frugalidad una mesura. Quien no la considera sufre algo semejante a quien se desborda a causa de su inmoderación”

Matisse reflexivo

Matisse

Matisse.

 

La foto es de Rogi André realizada en 1933. El pintor realiza en 1913 un viaje a Tánger con su mujer Amélie; el exotismo y la luz del norte de África junto con los arabescos y tintes naturales de las telas afectarán no solo el tema objeto de sus cuadros sino al fondo de muchas de sus composiciones. El fondo de la foto de André es también floral  y corresponde a un tapiz o a un kilim… Matisse se piensa sobre un fondo muy querido.

Matisse: “Rincón del taller”

Matisse: "Rincón del taller". 1912, óleo sobre tela. 191 x 114 cm.  Museo de Bellas Artes Pushkin, Moscú.

Matisse: “Rincón del taller”, 1912. Óleo sobre tela, 191 x 114 cm. Museo de Bellas Artes Pushkin, Moscú.

 

Este cuadro forma una unidad con la tela que hay en el mismo museo “Jarrón con capuchinas y ‘La danza’ “, pintado también en 1912, y representa un rincón del taller del artista en Issy-les-Moulineaux. Magnífico “rincón” con un encuadre fotográfico patente, donde ya no hace falta que se reproduzca todo el objeto. Las masas de color sabiamente perfiladas las alterna con otras en las que estas, sin fundirse, aligeran el objeto tornándolo más liviano; este contraste está magistralmente dosificado.