Raíces y aspidistras.

La belleza de la naturaleza es insuperable; la blancura de las enormes raíces y el verde de las hojas de las aspidistras no deja de asombrarme, de conmoverme. Estas fotos están tomadas en los jardines del Huerto del Cura de Elche

La alfarería.

Esta pieza de alfarería me trae el recuerdo de una calle de Úbeda en Jaén, la calle de los alfareros, donde vimos trabajar el barro hace ya bastantes años. La calle así llamada lo era porque toda ella estaba dedicada al noble trabajo del barro. Fue toda una bonita experiencia donde Tito·s, la casa más famosa, que exportaba a medio mundo, nos abrió sus puertas y nos dejó,´por unos momentos, experimentar con la arcilla, sentados frente al torno. Allí pudimos comprobar la dificultad de moldear la materia, la cadencia de los movimientos de los alfareros, que combina las habilidad con las manos sobre la pella y el pie que hace rotar el torno.

Brotes nuevos.

Con la primavera comienzan a verse los brotes nuevos y las plantas dan un estirón igual que lo hacen los niños al crecer. Da gusto salir al jardín y contemplar ese verde claro y brillante: hay mañanas en las que algunas plantas parece que tienen ganas y se esfuerzan en vestir sus mejores galas. La bignonia es de esas que parece que, con los primeros calores, esté tomando carrerilla. Estoy acechando la Glicinia o glicina por ver si este año me ofrece sus pompones de flores. ¡Ojalá! Y sentada a desayunar observo que el limonero siciliano tiene bastantes hojas nuevas; sus limones, que tanto me gustan, son menos ácidos que los demás limoneros de por aquí. En fin esto de la primavera es un buen invento y una gozada.

,

,

Lobo Lunar y el redoble de tambores.

Cada año es lo mismo, pensó Lobo Lunar mientras el estruendo de los tambores le empujó a salir por patas, no sin antes observar con desaliento que, allá abajo, en el valle, una multitud se apiñaba a las puertas de un edificio desde donde surgía un repique de campanas que llenaba el aíre. Se sintió amenazado como si un rebaño de ovejas le plantara cara. Algo tan surrealista que ni en las peores pesadillas cualquier lobo que se preciara pudiera imaginar; algo que subvertía el orden de las cosas. Mientras corría, su mente no cesó de imaginar escenas terribles. Su baba mojaba la tierra, sus patas se doblaban y sus orejas en punta como flechas señalaban el norte. Buscaba la lobera con desesperación y, mientras subía a toda velocidad por el monte, se cruzó con gente que, lejos de asustarse por su presencia, portaban ramas de olivos y palmas. Desde abajo alguno cantaba con gran sentimiento y después se oía una campanita seguida de un sonido que no supo precisar, seguido de unas trompetas y otra vez los tambores. Corría y corría monte arriba y llegó a pensar que los encapuchados que portaban cucuruchos en las manos o que cubrian sus cabezas con ellos llevando túnicas hasta los pies, eran de otro planeta.

Ranúnculo Asiático.

Mi última adquisición han sido unos ranúnculos asiáticos de un intenso color rojo.Es una planta herbácea perenne, bulbosa y de floración primaveral, de modo que ahora y en estas latitudes están en plena floración. Muy apreciada por sus vibrantes flores en forma de copa y que parecen rosas en miniaturas. Originarias del Mediterráneo y Asia. Sus variedades en blanco, rosa, amarillo y rojo prefieren climas templados a fríos. Todas las partes de la planta si se ingieren son venenosas. Existen cuatrocientas especies.

Macarrones del abogado Solé de «El Comidista».

«El Comidista» nos ofrece unas recetas realmente deliciosas, como esta, por poner solo un ejemplo.

Ingredientes: Macarrones, 1 bolsa de espinacas frescas, bacon en daditos, nata para guisar, 1 tomate natural grande o 2 pequeños, aceite de oliva virgen extra, sal y 1 diente de ajo.

Hervimos la pasta el tiempo que indique el fabricante en abundante agua salada. La escurrimos y reservamos. En un cazo escaldamos los tomates para quitarles la piel con facilidad. Cortamos el bacon en dados y los doramos en una sartén. Reservamos la grasa que sueltan y en ella agregamos el ajo laminado para que se dore también y los tomates picados. Salpimentamos. Cocemos durante 10 minutos a fuego medio-bajo. Le añadimos a la sartén las espinacas enteras y la nata. Cocermos durante un par de minutos a fuego bajo. Agregamos el bacon y lo mezclamos todo.

Ha sido todo un hallazgo esta receta de «El Comidista». Solo queda añadir que el resultado es delicioso.

Llegó la primavera a pesar de todo.

El Buda del jardín sonriente entre las flores silvestres. Imagen idílica que proporciona paz y tranquilidad ante los días turbulentos de guerra en Oriente Medio; los ecos de esta guerra, terrible como todas, no por lejana menos sangrienta y menos presente. Los medios de comunicación se encargan de recordarnos, todos los días, que la insensatez de ciertos políticos acarrea muerte y dolor. Sin nombrar el colapso de los mercados. Por eso no se puede olvidar que tipos tan deleznables como Hitler llegó al poder tras unas elecciones. La democracia es lo mejor que tenemos, pero ojo, hay que saber a quién se vota, y no miro a nadie, pero el último presidente de una gran nación está siendo una tremenda pensadilla para todo el mundo. El fascismo sigue ahí, está agazapado, pero sigue y sigue siendo una realidad.