La monstera

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Fotos Bárbara

Las monsteras se han utilizado como plantas ornamentales en interiores y como siempre me han gustado las he tenido en los distintos domicilios, pero desde que tengo un jardín con mayor motivo; da gusto verlas crecer a sus anchas, sin cortapisas, dejando pasar el aire por los orificios que, como ocelos de mariposas, cubren su superficie. ¡El día menos pensado inician el vuelo!

La hormiga

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Foto Bárbara

Los insectos en el jardín son la imagen viva de la vida, el termómetro de cómo van las cosas en el espacio que dedicamos a las plantas en nuestras casas. Durante los últimos años, con la casi desaparición de las abejas, se demostró que algo no funcionaba bien; el abuso de los pesticidas hizo peligrar el equilibrio que debe haber en la naturaleza por nuestro propia supervivencia. A ver si no hacemos el tonto como sociedad y protegemos el medio ambiente.

Los calamares

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Fotos Aurelio Serrano y Jero García

Estos cefalópodos tan versátiles a mí me encantan y a la vista está que admiten muchas formas de prepararlos. A plancha, como en el primer caso, o bien encebollado o rellenos resultan deliciosos. En el caso de hacerlos rellenos, la preparación es más laboriosa y el relleno puede ser diverso; algunos llevan jamón serrano, huevo duro, pan, aceitunas, las patas.. Lo importante es limpiarlos bien como condición previa, el resto depende de nosotros.

El cielo y las gaviotas

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Fotos Jero

Las gaviotas surcando el cielo que, según los días aparece más claro o más gris, con nubes algodonosas o iluminadas por el sol en un contraste precioso; el cielo y el deseo inconfesado de volar como ellas. ¿Quién pudiera ser gaviota?

Museo Departamental de Arles

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Museo Departamental de Arles. Fotos Bárbara.

El edificio que alberga el Museo Departamental de Arles de factura moderna, alberga una colección muy completa de arte romano. La influencia que tuvo Roma en Arles se hace evidente en este espacio donde la vida se documenta fielmente desde los objetos cotidianos, como herramientas, hasta las ánforas y las embarcaciones que transitaban el Ródano y que permitían el gran comercio fluvial que hizo de esta villa de la Provenza un núcleo muy importante. La figura de Julio Cesar está bien representada en este busto y en la historia del Midi Antique reflejada en los paneles explicativos de este museo tan didáctico y sumamente interesante. Si pasan por la Provenza no se lo pierdan, merece la pena.

Vanitas, vanitatis

Al cabo de tres semanas, por fin, le iban a quitar las vendas; ni que decir tiene que estaba algo nerviosa. El médico, un hombre de mediana edad, jovial y muy simpático, las fue quitando con estudiada parsimonia y, a medida que lo hacía, contaba chascarrillos que a Marta no le hacían ni pizca de gracia ni venían a cuento. Estaba expectante e ilusionada, era la quinta operación de cirugía estética que se hacía en el rostro; acababa de cumplir los cincuenta y le habían prometido un cambio que iba a transformar su vida. La habitación estaba en penumbra, hacía mucho calor a pesar del aire acondicionado o era quizá su cuerpo el que sudaba por la angustia de lo desconocido. Una mezcla de sensaciones encontradas, miedo, ilusión, esperanza la estaban torturando, haciendo que la espera se le hiciera agónica. Contuvo la respiración, todos en la habitación callaron y ese silencio se le hizo insoportable. Exigió, más que pidió, un espejo. Y lo que el espejo le devolvió fue el rostro de su madre con diez años menos, pero con todas las arrugas con las que murió a los ochenta y ocho años.

La rosa y la bignonia

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Foto Bárbara

Un año más la bignonia y el rosal rojo, que ha crecido mucho, se unen en lo alto para deleite de los ojos; el rosal aporta el perfume del que la bignonia carece, si fuera al revés sería todo un lujo por la cantidad de flores que esta tiene. ¡Tampoco me puedo quejar ya que la rosa huele como las rosas de antes!

Lobo lunar

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Lobo lunar aullaba solitario. Echaba de menos la manada, los días en que como uno más seguía al grupo para cazar. Creció jugando bajo la atenta mirada de la loba que le dio la vida; sus hermanos lobeznos, que eran cuatro, no hacían más que seguirle pues enseguida se vio que tenía madera de guía, de modo que pronto se le respetó el liderazgo que, de antemano, nadie ponía en duda. A medida que pasaron los días su fuerza y fortaleza se hacían más patente. Pero quiso la mala fortuna que otro grupo apareció para disputar el territorio que Lobo lunar defendía, donde tenían la lobera y que era su hogar desde que nació. Tenía pues que combatir para expulsar a los intrusos. Con paciencia esperó que la Luna estuviera plena, llena de luz y en un claro del bosque se enfrentó con todo coraje al jefe de la otra manada. La lucha fue feroz y Lobo mal herido y malparado tuvo que huir si quería conservar el hilo de vida que aún le quedaba; humillado y desterrado se quedó solo frente al astro que tanto adoraba. Y desde entonces aullaba a la Luna, con desesperación y con vergüenza, cada vez que esta se mostraba en todo su esplendor… ella no le había amparado, y se sintió traicionado, huérfano y más solo que nunca.