El abejorro

Soñaba el abejorro mientras zumbaba alrededor de las flores; debajo de los macizos, a la sombra, buscaba el reposo del guerrero. La tierra húmeda tras el abundante riego matutino era el lugar donde  se repondría de su incesante agitar de alas. Un montón de hojas secas de la bignonia lo acogió. Y su cuerpo se aquietó por unos instantes. No muy lejos las avispas en su incesar sonoro le perturbaron el descanso y deseó emigrar a tierras lejanas, lejos de humedales, porque sabiamente sabía que donde hay agua hay bichos indeseables.  Nadia, desde la tumbona, lo observó en su huida precipitada y se alegró de que por fin las avispas volvieran a libar el néctar de las flores.

Grises, 1917, Cavafis

5 NO

Dibujo a lápiz de Aurelio Serrano

GRISES

Mirando un ópalo casi gris

recordé unos hermosos ojos grises

que  vi hará unos veinte años…

Nos amamos un mes.

Marchó después a Esmirna, creo,

a trabajar allí y no nos vimos más.

Se habrán empañado  -si vive- aquellos ojos;

ajado estará aquel hermoso rostro.

 

Guárdalos tú, memoria mía, como eran.

Y cuando de mi amor puedas, memoria,

cuando puedas, tráemelo de nuevo esta noche.

Del libro C. P. Cavafis, Poesía completa de Alianza Literaria.

Lantanas rojas y amarillas

 

 

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Lantanas rojas. Foto, Bárbara

 

Volví al vivero y lo primero que me encontré eran las lantanas rojas y amarillas; no lo dudé, hacía años que iba detrás de ellas. Ya las he plantado en una maceta bien grande porque crecen una barbaridad. Habrá que podarlas de modo que las pueda controlar sin que se desmadren. Estoy contenta y más feliz que una perdiz… con poco me conformo, lo sé, pero con los tiempos que corren es casi demasiado. Ellas me llevan a los años felices en Ciudadella, cuando de pequeña jugaba en aquel jardín cuyo límite era el puerto por eso las prunas doradas y dulces sabían a sal, a mar…

Retrato de María José

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Retrato de María José, óleo sobre lienzo, 2020

El confinamiento hace que trabajemos más o que dediquemos nuestro tiempo a hacer lo que nos apetece de verdad. Este retrato, como todos los que he hecho, están motivados o surgen desde el cariño hacia la persona retratada. No sé si habré conseguido esa sonrisa que tanto la caracteriza, por lo menos lo he intentado. El fondo quería que fuera alegre como es ella, con motivos florales solo sugeridos por el color sin forma concreta alguna.

Retrato de papá

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Retrato de Pedro García Saura, Bárbara Carpi, óleo sobre lienzo, 2015

Qué puedo decir de este retrato que hice después de la muerte de papá. Nunca sería nada objetiva porque en él está todo el cariño que siempre le tuve. Él fue el mejor padre, el que nos contaba cuentos cuando éramos pequeñas, el que nos arropaba, el que nos llevaba al cine, a aquel cine de Mahón donde ponían películas para niños en aquellas sesiones de matiné… De lo que sí estoy orgullosa es de su mirada que creo he sabido captar, esa mirada que lo dice todo… la de un hombre esencialmente bueno.

Lantanas

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Lantanas. Foto: Bárbara

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Lantanas, Foto: Bárbara

Es ya la época, los macizos de las lantanas han crecido alrededor de un metro y están floreciendo. Cuando vivíamos en Ciutadella (Menorca) las lantanas del jardín tenía las flores amarillas y rojas. Estas en color lila  me gustan menos, pero es las que, en su momento, encontré en el vivero y estaba tan contenta de poder volver a tener que ni siquiera pregunté de que color eran. Fue un fallo mío y ya no hay nada que hacer, tienen unas raíces tan tremendas que ni me planteo cambiarlas.

Alvar Aalto, arquitecto y diseñador finés

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Silla Paimio

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Iglesia parroquial de Riola

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Auditorio  The Finlandia Holl, 1962

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Jarrón Savoi, 1936

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Biblioteca de Viipuri

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Biblioteca de Viipuri, sala de conferencias

Alvar Aalto es una figura destacadísima del diseño y la arquitectura nórdica del pasado siglo, a la altura de Le Corbusier o van der Rohe. Para el diseño del mobiliario y de los interiores utiliza las materias primas más comunes de su país, como la madera, suavizando las formas. Nació en Finlandia en 1898 y estudió en Helsinki. Alvar, como sus contemporáneos, entendió que cualquier objeto por sencillo que sea puede ser objeto de diseño actual. Al principio recibió la influencia del Romanticismo nacional y del Clasicismo después. Una de sus primeras obras importantes fue la Biblioteca de Viipuri,  en Viborg, cuyo techo del salón de conferencias está formado por listones de madera muy finos que adoptan formas onduladas para favorecer la acústica. En 1925 se casó con la también arquitecta Aino Marsio, que colaboró en varios de sus proyectos. Formaron un buen equipo, viajaron por Europa y se impregnaron de los distintos movimientos de vanguardia. Desde 1935 participó en la Exposición Internacional del Mueble de Londres y dos años más tarde funda con su esposa la empresa Artek en la que se exhiben obras de arte del diseño orgánico del siglo XX. Para su mujer diseñó la primera silla con una estructura de madera autoportante, la silla Paimio, para que los enfermos pudieran respirar mejor, aunando diseño y funcionalidad. Estas dos últimas constantes, sumadas a su preocupación ergonómica y orgánica, que nunca le abandonaron, caracterizan toda su obra. De alguna manera lo humano y la naturaleza unidas como fuente de inspiración. Muy conocido es también el jarrón Savoi, que hoy se puede comprar por Internet; aviso para todos los amantes del buen diseño.

Bizcocho de pasas

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Receta y fotografía: Aurelio Serrano Ortiz

Está claro que a muchas personas que antes del confinamiento por el coronavirus no se les podía llamar “cocinillas” se han enganchado al arte culinario. Véase aquí un ejemplo. A Aurelio le dio por la repostería y he aquí el resultado: un buenísimo y esponjoso bizcocho de pasas. Ya lo decía mi abuela, que era muy refranera: no hay mal que por bien no venga. Esto dicho así puede quedar muy frívolo, nada más lejos de mi intención. Esta pandemia que estamos pasando y sufriendo en todo el mundo es algo terrible que tardaremos mucho en superar. No obstante la vida sigue, aunque nuestro recuerdo estará siempre con los que han sufrido y seguirán sufriendo.

Ingredientes:

5 huevos, 300 gr. de harina, 300 gr. de mantequilla, 250 gr. de azúcar glass, 100 gr. de pasas de Corinto y 10 de levadura en polvo.

Juntamos el azúcar con la mantequilla en un bol con las manos hasta obtener una crema homogénea. Añadimos a esto las yemas de los huevos y reservamos las claras. Añadimos a la crema anterior la harina y la levadura tamizadas. Trabajamos hasta obtener una masa sin grumos. Después añadimos las claras montadas a punto de nieve. Mezclamos hasta conseguir una masa algo esponjosa. Engrasamos un molde con mantequilla derretida y luego un poco de harina para que no se pegue el bizcocho al desmoldarlo. Vertemos la masa en el molde y agregamos las pasas de forma homogénea. Calentamos el horno a 220 e introducimos el molde. A los diez minutos y tras formarse una costra en la superficie, haz una incisión. Bajamos la temperatura a 180 grados y dejamos durante 50 minutos. Desmoldamos y dejamos que se enfríe fuera del molde por lo menos durante tres horas antes de consumir.

Cita de Julio Cortázar

” Cuando sé que voy a escribir un cuento tengo hoy, como hace cuarenta años, el mismo temblor de alegría, como una especie de amor”. Del libro “Conversaciones con Cortázar” de Ernesto González Bermejo.

Georgiana Houghton

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“El Señor resucitado”, 29- 6- 1864

 

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“Flor de Catherine Emily Stringer”,

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“El ojo del Señor”, 1864.

Esto se podría llamar el insólito caso de Georgiana Houghton, una pintora victoriana nacida en Las Palmas de Gran Canaria en 1814, que ha estado olvidada y redescubierta como la primera pintora abstracta de la historia. Alguna de sus obras que han pasmado a los críticos de arte más afamados, como el del Times, tienen algo en común con algunos de los inicios de Georgia O’Keefe. Nacida en España en el seno de una familia de comerciantes que se trasladó a Londres, tuvo una  importante relación con el espiritismo, que la llevó a afirmar que “el espíritu es quien conduce mi mano”. La muerte de su hermana y después de sus padres la llevó al espiritismo para poder comunicarse con ellos. Su obra, de haber sido conocida y difundida, se habría adelantado a la obra del ruso Kandisnky, a sus teorías del arte abstracto de 1910 y a su consideración del primer artista abstracto. Su familia se arruinó y su vida no fue fácil, hacía de médium y producía “dibujos de espíritus”. Expuso en 1871 en la New British Gallery y se arruinó con ella. Se hizo fotógrafa para captar con su cámara sombras y signos de otra vida. Murió en la pobreza en Londres en 1884. La mayoría de sus obras terminaron en Australia donde se preparaba una exposición que al final no llegó a realizarse. La exposición londinense costaba de 150 acuarelas. Al morir casi todas sus obras fueron heredadas por la Unión de Espiritistas Victorianos de Melbourne. La pregunta que nos hacemos muchos es por qué su obra fue olvidada, por su relación con el espiritismo o por el hecho de ser mujer, ya que otros autores decimonónicos, como Victor Hugo o Conan Doyle, estuvieron relacionados con estas prácticas y sin embargo ahí están para la historia. Otro caso lacerante de mujer artista “olvidada”. Quizás algún día se debería revisar este orden de cosas y hacer justicia para todas ellas. Es increíble que estos dibujos de marañas de hilos que evocan el dibujo surrealista automático de André Masson de 1920 y los psicodélicos de los años 60 fueran hechos por esta pintora victoriana.

Publicó: “Evening at Home in Spiritual Seánce”  y”Crónicas de las Fotografías de Fenómenos y  Seres espirituales invisibles al Ojo Material”