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Annie Leibovitz y las quimeras

Annie Leibovitz: " Angejine Jolie"

Annie Leibovitz: ” Angelina Jolie”.

 

Entre las quimeras, la bruma azulada de la noche pinta las piedras como si el lapislázuli se derramase por los tejados y por entre las torres de Notre Dame. París duerme y ellas, las quimeras de Violet Le Duc, son vigías de ese barco fantasma que es la isla y que navega sin rumbo ni destino posible; y esa visión de pesadilla se torna sueño placentero en el que ellas volaban planeando sobre los puentes hasta que las primeras luces del alba se reflejaran en el agua y formaran círculos concéntricos como si un clochard lanzara piedras sobre su superficie verde musgo. Pero mientras, París duerme…

Feliz Navidad!!!

Foto: Bárbara. "La Estirga". Notre Dame, París.

Foto: Bárbara. “La Estirga”. Notre Dame, París.

 

Aunque impasible, con su rostro de quimera estática, encaramada en lo alto de las torres, La Estirga nos desea a todos unas Felices Fiestas; su piel rugosa, de piedra resistente a todos los vientos, esconde un corazoncito que a buen seguro se conmueve cuando las notas del órgano de Notre Dame se derraman por el Parvis y el jorobado toca con arrebato la enorme campana que apenas cabe en el pequeño campanario de madera. De todas las quimeras que conviven en Notre Dame, La Estirga es la única con nombre propio, así como la campana de la que -y que ella me disculpe- solo recuerdo dos de los cuatro o cinco que tiene, Margarita y Ludovica que para una campana no está nada mal. Lo dicho: ¡Muy Felices Fiestas!

Segundo aniversario

Notre Dame. Foto: Bárbara.

Notre Dame. Foto: Bárbara.

Hace hoy dos años, tal día como hoy, que la Estirga se puso en marcha ¿hacia dónde? Ni ella ni yo lo sabemos de forma muy clara, esa es la verdad; hacia donde el céfiro nos lleve, quizá por aquí o por allá, bebiendo los vientos por los libros que andan por el mundo y que nos mandan sus mensajes como el sonido de un tam-tam lejano; cazando al vuelo los colores que otros esparcían y esparcirán, como las alas de las mariposas que inundan primaveras australes… Esta mañana la Estirga, en la torre, me ha mirado burlona, desde su atalaya de Notre Dame.

Agradecimiento

La Estirga

La Estirga

 Javier Trejo me ha hecho caer en la cuenta de que no he sido nada cortés con los seguidores de este blog, que inició su andadura en febrero de 2012 y que hace ya unos días traspasó la bonita cifra de 35.000 visitas y 2400 comentarios, cosa que agradezco a todos los que se han dejado caer por aquí, sean o no  estirgáticos burlones o no del todo o solo un poquito. ¡Un millón de gracias a todos!

Detrás de la Estirga

Notre-Dame. Foto: Bárbara

Notre-Dame. Foto: Bárbara

Las notas del órgano de Notre Dame se esparcen desde arriba hacia el rosetón lateral que da al Sena; la luz que filtra es un arcoiris que inunda la nave para asombro de las piedras. Las notas salen al exterior y la luz se filtra hacia el corazón de la nave de Isis. La Estirga sonríe dominando los cuatro puntos cardinales. Detrás de la Estirga, el Sena discurre plácido, sereno de verde alga.

Marc Chagall y la Estirga.

Marc Chagall: “El monstruo de Notre Dame”. Óleo sobre lienzo. 1953. Colección privada.

La fascinación por la Estirga a través del tiempo es evidente. El pintor bielorruso Marc Chagall no pudo tampoco sustraerse a su poder evocador y enigmático. En el cuadro reproducido, el pintor hace sobresalir de manera elocuente a la Estirga (mi pobre quimera llamada injustamente monstruo) de la galería de Notre Dame dotándola de unas proporciones desmesuradas y teniendo por compañera a una paloma u otro pájaro diciendo pío pío (quizás un gorrión enorme). Es probable que el pintor conociera la foto de Brassaï. El cuadro en tonos azules muy chagallianos está construido con todos los elementos que caracteriza su obra; no faltan los personajes flotando ni un Sacré Coeur diminuto en el lateral izquierdo. Chagall es un pintor, diría que incalificable; por otra parte, de una singularidad y originalidad al margen de escuelas (lo suelen incluir en la llamada “escuela de París”, en la que cabía de todo),  aunque  por el tratamiento temático pueda sugerirnos lo onírico y llevarnos al surrealismo, el tratamiento del color al fovismo y notarse al final el influjo del cubismo picassiano; su  falta de perspectiva y lo naïf se suman además al folclore ruso (de forma latente), dando como resultado final una obra sumamente expresiva, de una originalidad prodigiosa. El cuadro llamado “El monstruo de Notre Dame” se expuso recientemente en Madrid en la “Casa de las Alhajas” de Caja Madrid, exposición conjunta con el Museo Thyssen.

Brassaï, la Estirga y la paloma

Brassaï, foto de la Estirga de 1936.

Desde que existe la fotografía, la Estirga ha sido objeto de deseo de los artistas del carrete y de los simples aficionados. Gyula Halász era oriundo de Brassó, por eso el seudónimo de Brassaï que significa oriundo de Brassó. Se nacionalizó francés y, como saben hacer muy bien los franceses con los artistas e intelectuales de otros países, lo hicieron suyo como a Picasso y a otros tantos. Francia siempre ha sabido mimar la cultura y eso les honra. Son muy conocidas las fotos que hizo a Picasso, en su taller y en su ámbito familiar, así como las de otros artistas que triunfaban en París en los años treinta. El libro “Paris de nuit” lo convirtió en una celebridad. Fue nombrado Caballero de las Artes y las Letras de Francia. Volviendo a la foto, la paloma se diría que tiene una relación simbiótica con la Estirga; de qué naturaleza, no sabemos, pero su “estar” es de una placidez  mayestática, nada luciferina ni diabólica. ¡Genial la foto!