Cuando se están unificando las estaciones, el color del mundo vegetal sufre el mismo fenómeno. De manera que el otoño y el invierno, por estas latitudes, no varía demasiado. Mientras, en el valle del Guadalquivir el calor sigue siendo de 30 grados y estamos a final de octubre. Seguir la metereología se ha convertido en una ciencia apasionante, siempre anómala, desconcertante y necesaria para saber si ponernos las bermudas o el abrigo.
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Como a cámara lenta.
Las hojas de la monstera, esas que vienen diseñadas con orificios y aperturas como si fueran el resultado de la inspiración de un diseñador magistral, esas, digo, se van desplegando poco a poco, como a cámara lenta. El observador atento puede fotografiarlas en sus distintas fases y ve, como al lado otras más pequeñas solo tienen un orificio como si el diseñador se hubiera cansado de tal disposición y consiguiente trabajo. ¡La madre naturaleza obra a su antojo…, pero siempre de forma sorprendente!
Translúcida.
Desde Noruega.
De Oslo.
Fotos Noa.
Del parque de Vigeland de Oslo o Parque de las Esculturas me manda Noa estas preciosas fotos. Es el parque más famoso de Noruega al oeste del centro de Oslo. Fue creado por el escultor noruego Gustav Vigeland entre los años 1907 y 1942 por encargo del Ayuntamiento de Oslo. Es una exposición permanente de sus esculturas de entre los años 1026-1942. ¡Un millón de gracias, preciosa, por estas maravillosas flores! ¡Cómo me conoces!
El curioso proceso que se produce en las hojas de las monsteras.
Observar la naturaleza es, aparte de instructivo, la mar de interesante. Un ejemplo de ello son las hojas de la monstera. Generalmente salen lisas, enroscadas sobre sí mismas, pero otras, como se puede ver en la primera foto, tienen ya un agujero muy definido. A medida que las hojas van creciendo se forman aberturas y agujeros aleatoríos en toda la superficie de las hojas. que hacen de esta planta, tan decorativa, unos ejemplares muy hermosos. Desde los años setenta siempre he tenido en casa alguna monstera. En la segunda foto se puede apreciar que la hoja enorme ya sigue manteniendo un hilillo que une dos partes del final de esa hermosa hoja.
El calor de este verano.
Las temperaturas extremas de este verano no permiten que bajemos la guardia.Las plantas, como seres vivos, sufren y, en cuanto nos descuidamos, las hojas de la higuera, por ejemplo, empiezan a secarse por los extremos. De modo que por las mañanas veo con disgusto que muchas hojas están caídas por el suelo; y eso que siempre es sabido lo duras que son las higueras. Lo mismo pasa con los helechos, que salvo el de la foto, la mayoría están quemados. Debo decir que he estado siempre muy orgullosa de ellos porque tener helechos en el Sudeste es casi un milagro.
La higuera y los primeros higos verdales de este año.
Cada año la higuera cumple y muestra sus higos verdales como promesas que en agosto se hacen realidad. Y como una cosa me lleva a la otra, me acuerdo de la genial serie inglesa «Yo Claudio» sobre la vida del emperador romano y de como Livia, su abuela, la intrigante esposa del emperador Augusto, asesina a su marido envenenando los higos de la higuera de su jardín. ¡Hay que ser maquiavélica! ¡Menuda era!
Paraguayo o durazno japonés.
El paraguayo es una variedad del melocotón originaria de China, fruto de una mutación natural. El mio este año ha dado unos frutos muy dulces, pero después se llenó de pulgón. Los frutos son ricos en agua, vitamina A. C, E y fibra. Sus frutos achatados como discos tienen piel aterciopelada y su pulpa es muy dulce a diferencia del melocotón que es un poco más ácido y aún así su índice glucémico es bajo lo que supone que el azúcar se absorbe lentamente y es seguro para dietas controladas. Y antes del pulgón el árbol se llenó de pequeños frutos como los de las dos primeras fotos que veía crecer día adía. Pocas cosas son más increibles y hermosas que seguir el crecimiento de los frutos en el árbol.
























