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Las nubes

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Fotos, Bárbara

Hoy hace una mañana clara, con un cielo despejado, solo algunas nubes algodonosas y blanquísimas salpican la mañana aquí y allá. Y una brisa suave mueve los àrboles ligeramente. Se acaba el mes.

¿Margaritas?

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Fotografías, Jero

Reconozco que de Botánica, como de otras muchas cosas, no tengo mucha idea, pero si sé lo que me gusta que ya es algo. Jero me envía estas dos fotos que yo de entrada pienso que es una variedad de margaritas, pero no puedo afirmarlo por lo que la pregunta queda en el aire. Bonitas si que son. ¡Muchas gracias!

Refrescantes y veraniegas

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Fotos, Jero

La naturaleza en todo su esplendor: las palmeras, las flores, y el agua donde darse un baño refrescante que nos tonifique y nos deje como nuevos. El verano ha llegado y este año podremos estar con los amigos y familiares que ya echábamos mucho de menos. Magníficas fotos de Jero, llegadas fresquitas desde Ceuta. La generosidad de mis dos fotógrafos preferidos no tiene fin.

El beso vegetal

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Foto, Bárbara

Este cactus, que debe medir cerca de dos metros, fue subiendo, creciendo hacía arriba y también a lo ancho hasta “besar” a esta rama de la hiedra. Para que luego digan que los cactus son como el papel de lija; nada que ver. Habrá algo más tierno que ese beso vegetal…

Las flores nos acompañan

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Fotos, Bárbara

Parece que poco a poco volvemos a la normalidad, no a la de antes porque dicen, los que de eso entienden, que el virus ha venido para quedarse. ¡Pues si que estamos buenos! Hoy se inaugura el solsticio de verano que ya es, y con un poco de suerte, porque hay cosas que afortunadamente no cambian, podremos disfrutar del mar o de la montaña con la familia o con los amigos. Pero no puedo dejar de pensar en todo el sufrimiento que dejamos atrás. Las flores nos hacen el camino más fácil y más bonito.

El rosal rojo

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Fotos, Bárbara

Las hojas del rosal recortándose contra el cielo, para mí como pintora, me producen la misma emoción que contemplar la belleza de una obra de arte. Y me pregunto si, en el día a día, somos capaces de maravillarnos con todo lo que nos rodea; siempre lo digo y me repito, nada se puede comparar con la naturaleza, con su fuerza que hace que se renueve cada temporada todo lo que en invierno se ha agostado. Ese milagro a fuerza de verlo desde que nacemos a veces nos puede pasar desapercibido o no le damos la importancia que tiene, pero para mí que no creo en los milagros, este si lo es.

Helechos

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Fotos, Bárbara y Aurelio

Tener en Murcia helechos de casi un metro de alto en nuestro mini garden es, aparte de impensable por el clima tan caluroso, como poco muy exótico. Por la mañana temprano, en los días como hoy que rondaremos los 34 grados, es muy reconfortante abrir la puerta y encontrarte con la sorpresa de que parece que te has transportado durmiendo milagrosamente al norte. Tanto verdor gracias a esta planta de los periodos del Jurásico, por lo menos, es de agradecer, porque todo empezó por uno que se había colado en un maceta de aspidistra que me regalaron. Y como se ve en la última foto, que es de Aurelio, el sol curiosamente tampoco las quema. Me da que alguna deidad protectora cuida de nuestro mini jardín.

Raras pero muy bonitas

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Fotos, Bárbara

Esta planta carnosa no la conocía y por la dichosa pandemia me he cuidado muy mucho de ir al vivero, que es uno de mis lugares preferidos por donde pasear y disfrutar de las vistas. Hay uno que es mi preferido, porque te da la sensación de repente de estar en medio de la selva y ya te ves con ropa de Indiana Jones, con un machete en la mano, y solo te falta oír el grito de Tarzán, que Chita se te cuelgue al cuello o paseando con Sean Conery de liana en liana buscando la planta que cure todos los males. En fin, es una de esas cosas de las que nos hemos visto privados y, aun así, rogando por todos los que lo están pasando mal y sumando un día tras otro, contando sin ver el fin a esto. Volviendo a la selva imaginada, a su falta, pasé por un chino que está cerca de casa y que tiene en el exterior un sinfín de plantas que milagrosamente se han ido multiplicando, de modo que parece la multiplicación de los panes y los peces, lo digo porque la cosa empezó tímidamente, con unas poquitas macetitas y ahora es un vergel donde sin que él me vea hago fotos a sus plantas, me escondo ladinamente y debo decir que alguna vez me ha pillado. De todas formas ya somos amigos, porque siempre le compro algún hallazgo como esta planta, cuyo nombre desconozco, pero que debe ser china porque me dio “las galasias” con una amplia sonrisa de satisfacción.

Rosas rojas

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Fotos, Bárbara

Este año el rosal de rosas rojas está floreciendo como nunca. Y además son rosas de las de antes, las que tienen un perfume increíble. Siempre me he preguntado por qué las rosas no olían ya, por qué, cuando alguien te regalaba un ramo de rosas, no olían nada; pensaba que a lo mejor tenía que ver con el sistema de cultivo, de la misma manera que los tomates ya no huelen y casi ni saben y un largo etc. de hortalizas insípidas. Este año Aurelio, mi jardinero particular, les echa los posos del café y esta claro que se han vuelto adictas y agradecidas, aunque no es el café que más les guste, que es el café café, no el descafeinado, pero como no sé si tienen la tensión alta, pues eso, todos descafeinados. ¡Así es la vida! Con tensión alta o sin ella, están preciosas.

Jazmin de la India

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Fotos, Bárbara

En otra ocasión ya puse alguna foto del jazmín de la India que no conocía y cuya belleza me cautivó. Y, aunque este año de pandemia no he vuelto a ir al vivero al que siempre voy y que está relativamente cerca de casa, guardo algunas fotos de cuando se hacía vida normal. Me pregunto muchas veces si, pasado un tiempo, volveremos a vivir como antes. ¡Lo echo tanto de menos!