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Otoño en mi jardín

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Fotos, Bárbara

Las flores de la bignonia están así de esplendidas a principios de diciembre. No se puede pedir más. Recuerdo el día en que mi cuñado Antonio se presentó en casa con esa planta, entonces pequeñita, porque él tenía una en su casa de campo y crecía que daba gusto verla. Nunca pensé que en el poco espacio de tierra que tengo crecería con las mismas ganas y generosidad. Y ahí sigue adornando nuestros días. ¡Gracias Antonio allí donde estés!

Rosas rosas

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Fotos , Bárbara

Son capullos que acaban de abrirse ahora, me diréis que están algo desenfocadas, pero me gustan así, como si el color se difuminara. Es una manía que tengo que he utilizado mucho en mi pintura; que todo se impregne del mismo color, que se fundan los contornos y que haya una especie de atmósfera alrededor.

La vid del Canadá

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Fotos, Bárbara

Estoy pensando plantar, en vez de hiedra, más vid del Canadá en la parte alta del balcón. Ver como cambia de color es una sorpresa agradable cada mañana. La única pega es que, al contrario que la hiedra, que es de hoja perenne, la vid pierde las hojas, pero es lo que digo siempre, no se puede tener todo y además al año siguiente brota que da gusto; de modo que estoy decidida. He visto paredes enteras cubiertas con esta planta que viste el otoño con ese color tan espléndido que merece la pena sin duda alguna.

Cielo y tierra

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Fotos, Jero.

Mi querido primo Jero me ha enviado estas dos fotos. La primera, espectacular, con esos dos pájaros y esa estela de un avión. A veces me pregunto qué sentirán las aves en general cuando ven su medio invadido por pájaros metálicos, tan raros, que hacen un ruido ensordecedor. Y la segunda creo que no la he puesto, pero si es así no me importa demasiado, porque las amapolas son, con su fragilidad, una de mis flores preferidas, aunque de todas las dalias y los crisantemos se llevan la palma para mí.

La higuera

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Trasplantamos la higuera porque la pobre no tiraba bien; estaba pachucha, diría que sufría de una cierta tristeza, si es que las higueras sufren esos estados de ánimo. Pues debe ser que algo no funcionaba como era debido porque ahora sus hojas se han estirado y se le ve más feliz que una perdiz, cuando por las mañanas me asomo al jardín. Y es curioso porque dicen que no hay que regarlas mucho si queremos tener higos dulces, pero he observado que si no se les riega le vuelve esa especie de morriña que no le favorece nada.

Fotos, Bárbara

Los crisantemos

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Los crisantemos llamados kiku en japón son un género de las fanerógamas perennes de la familia astereceae, que dicho así a los profanos en botánica no nos dice mucho, pero por estas fechas se convierten en las flores más populares y ahora es la reina de las flores de otoño. Es nativa de Asia, originaria de China y nordeste de Europa. Es la flor símbolo de Japón donde se introduce alrededor del siglo VIII. Desde el siglo XIII el crisantemo de dieciséis pétalos fue adoptado como símbolo de la Casa Imperial del Japón. En el mes de noviembre muchos jardines y templos de Tokio acogen los festivales de los kiku Matsuri o festival de los crisantemos. El Trono del Crisantemo es el término común que se da Al Trono Imperial del Japón.. En dicho país el cultivo del crisantemo constituye todo un arte y se ha convertido en un motivo decorativo de los kimonos, estandartes e incluso en los documentos oficiales. El color amarillo original simboliza la luz del sol, el calor, y representa la alegría, la felicidad, la inteligencia y la energía. Desde 1961 el crisantemo es la flor oficial de la ciudad de Chicago y en México regalar esta flor se considera una declaración de amor, por su parte en Asía representa la longevidad y está presente en muchas ceremonias. Finalmente, según las leyendas el Trono del Crisantemo es la monarquía en vigor más antigua del mundo. En la actualidad existen variedades de casi todos los colores; estos son blancos con pétalos lilas. Debo decir que junto con las dalias, son mis flores preferidas y dado que el arroz me apasiona, debo suponer que yo también soy originaria de China.

Fotos, Bárbara

Bajo los árboles

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Sentada bajo los árboles, veo como algunas hojas van cambiando de color. El suelo amanece lleno de hojas que el viento ha ido depositando como una ofrenda a lo que está por venir. Cambia el tiempo por estas latitudes despacio, como de puntillas, quizás para que nos vayamos acostumbrando sin sobresaltos. Es un detalle por su parte, porque después de tanto calor el cuerpo necesita ir haciéndose a la idea.

Fotos, Bárbara.

Rosas amarillas

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No sé si es tiempo de que florezcan los rosales, pero los últimos que compré está así de pimpantes. Claro que como el cambio climático es un hecho, aunque algunos lo nieguen, igual las flores han decidido ir a su aire y hacen lo que el cuerpo les pide. Cosa que a mi personalmente me parece muy bien, nada hay mejor que la libertad de expresión y cómo se expresan ellas, pues a través de sus colores que es una forma de pintar el aire que ni los mejores pintores del Renacimiento que ya es decir.

La bignonia

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Mi bignonia, que lleva conmigo ya bastantes años, siempre florece en septiembre con unos pompones de flores preciosos; conozco otras que florecen durante todo el verano. Esta mía debe ser un tanto particular porque se hace de rogar y hasta este mes nada de nada. En fin más vale tarde que nunca y se lo perdono porque cuando lo hace es todo un espectáculo de belleza y generosidad. 

Fotos, Bárbara

El abejorro

Soñaba el abejorro mientras zumbaba alrededor de las flores; debajo de los macizos, a la sombra, buscaba el reposo del guerrero. La tierra húmeda tras el abundante riego matutino era el lugar donde  se repondría de su incesante agitar de alas. Un montón de hojas secas de la bignonia lo acogió. Y su cuerpo se aquietó por unos instantes. No muy lejos las avispas en su incesar sonoro le perturbaron el descanso y deseó emigrar a tierras lejanas, lejos de humedales, porque sabiamente sabía que donde hay agua hay bichos indeseables.  Nadia, desde la tumbona, lo observó en su huida precipitada y se alegró de que por fin las avispas volvieran a libar el néctar de las flores.