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Camille en su lecho de muerte, Monet

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Monet; “Camille en su lecho de muerte”, 1879. Museo d’Orsay

Monet retrata a Camille, su amiga, compañera y esposa con la que compartió los inciertos años de joven pintor, en su lecho de muerte. Camille murió muy joven, a la edad de 32 años, sufrió de dispepsia y algunos dicen que tuvo cáncer. Camille Léonie Doncieux tenía 18 años cuando se conocieron y se casaron por lo civil el 2 de junio de 1870. Camille fue la primera esposa de Monet. El matrimonio tuvo dos hijos y las respectivas familias los repudiaron; ella pertenecía a una acomodada familia y lo dejó todo para irse a vivir con él. Después de su segundo alumbramiento, la salud de ella se deterioró rápidamente. En su lecho de muerte un sacerdote los casó por la iglesia; cinco días después falleció. Tras su muerte, Monet quedó desolado. Monet, que había pintado a su mujer en distintas ocasiones, realiza este último retrato de su  querida esposa en tonos malvas, con largas pinceladas, con el rostro velado, pero siendo cautivo de la primacía del color y de la técnica impresionista. Camille también había posado para Renoir y  Manet.

 

Leonora Carrington

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“Ab eo quod”, 1956

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“Los faustos del subsuelo” 

 

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“Las distracciones de Dagoberto”. Óleo sobre lienzo. Colección privada

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“El mundo mágico de los Mayas”, 1963. Museo Nacional de Antropología, Mural en homenaje a Chiapas.

Leonora Carrington, nacida inglesa, es una figura clave para entender el surrealismo en México, donde vivió la mayor parte de su vida. Tras un brote psicótico comenzó a tener visiones y estas, unidas a su fascinación por el ocultismo, las viejas tradiciones indígenas y los rituales celtas hacen que su pintura y escritura estén fuertemente marcadas por un mundo onírico muy personal. Su simbología tan particular hacen de ella una figura extraordinaria; consciente tras su internamiento decía que “la locura puede llevarte a la iluminación”. Allí, en México, mantuvo amistad con las también primeras figuras del surrealismo, como su entrañable amiga Remedios Varo, Sir Edward James y Luis Buñuel; pero fue en París, cuando se rencontró con su antiguo amante Marx Ermat, quien la introdujo en el círculo surrealista con Breton, Benjamin Peret, Dalí, Joan Miró, e incluso le presentó a Picasso, cuando hizo propio el surrealismo. Se casó con el poeta mexicano Renato Leduc para poder regresar a París, donde su pareja Ermat había sido apresado por el régimen de Vichy. En México Sir James tenía en Xilitla un jardín selvático con una estructura laberíntica que ella, en sus frecuentes visitas, gustaba recorrer. Para la entrada de la casa de su amigo pintó “El diablo rojo”. La Carrington pintaba en su cocina, lugar alquímico por excelencia donde comida, olores y sabores se mezclaban, laboratorio donde todo era posible. Realizó en 1963, para el Museo de Antropología de la ciudad de México, “El mundo de los Mayas” . Entre 2009 y 2011 creó una colección de esculturas en bronce bajo el nombre de “Las posibilidades de los sueños”. Su capacidad para plasmar los sueños es el gran legado de Leonora Carrington.

Amédée Ozenfant

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“Verre et bouteilles en bleu”, 1926

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“Table, pipe, livre, bouteille, papier”,  dibujo a lápiz 1917

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“Naturaleza muerta con botellas, vasos y guitarra”, c. 1922-25

Se considera a este pintor como cubista y fundador del movimiento purista. Nacido en Saint  Quentin en 1886, estudió en los dominicos y comenzó a realizar sus primeras acuarelas y pasteles, y, cuando cumplió los diecinueve años, marchó a París; allí recibió clases de artes decorativas con Maurice Vermeuil y Charles Cottet. Durante cuatro años viaja por distintos países de Europa y por Rusia conociendo a los grandes maestros de la pintura y conociendo las vanguardias. Fue en 1915 cuando, junto con Apollinaire y Max Jacob, funda la revista L’Élan, donde comienza a desarrollar sus teorías sobre el purismo, que considera el color como secundario frente a la forma; teoría esta que, después, en Londres, revisaría. Conoció en 1917 al gran arquitecto Le Corbusier y ambos expusieron sus teorías sobre el purismo en el libro” Después del Cubismo”. Coincidiendo con su publicación, expuso sus obras en la Galerie Thomas de París. Durante cinco años escribió en el periódico “L’Esprit nouveau”. En la segunda muestra purista realizada en París, expuso en la Galerie Druet. En el 24 abrió con Leger su propio taller, en donde impartían clases junto con Marie Laurencin y Alexandra Exter. En 1925 escribió, junto con Le Corbusier, “La Peinture moderne” y “Art” en solitario. En Londres abrió otra academia, pero dos años después marchó a N. Y. donde permaneció hasta 1955. Finalmente se trasladó a Cannes donde permaneció hasta su muerte. Entre sus alumnos destacan Leonora Carrington y Hamed Saeed, entre otros. Su obra se encuentra en los más prestigiosos museos del mundo: Guggenheim de N. Y., L’Hermitage de San Petersburgo, el Museo del Louvre, en Polonia, Filadelfia, San Francisco, Tate de Londres… Murió en Cannes el 4 de mayo de 1966.

Museo Departamental de Arles Antiguo (II)

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Barcaza de la época romana

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Barcaza y al fondo típico sarcófago

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Herramientas

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Reproducción de una barca de trasporte.

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El Ródano en la actualidad

El Museo Departamental de Arles Antiguo nos acerca a la vida cotidiana de un pueblo con una muestra extraordinaria de utensilios de labranza, herramientas, barcazas, ánforas, sarcófagos… la vida y la muerte de los habitantes de esta zona de la Provenza cuyo testimonio es tremendamente semejante a cualquier otro pueblo a orillas del Mediterráneo. Y me estoy acordando del magnífico Museo de Arqueología Subacuática  de Cartagena al que por cierto quiero volver porque Museos así hay que disfrutarlos despacio, sin prisa, y volviendo cuantas más veces mejor.

Ánforas del Museo Departamental de Arles Antiguo

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Foto: Barbara

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Foto: Barbara

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Foto: Barbara

El Museo Departamental de Arles Antiguo nos muestra la importancia que la ciudad tuvo en la época romana y el florecimiento comercial que experimentó y su relación con la metrópolis. La Plaza del Forum y el Circo nos hablan de su condición plenamente romana; el Ródano era la vía fluvial por la que grandes barcazas transportaban grano y aceite. El Museo se inauguro en 1999 y es un bello espacio que bien merece una visita sosegada.

 

Elsa von Freytag-Loringhoven la inventora del readymade I

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Retrato de Berenice Abbott, c. 1923-26. MoMA

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Fuente, 1917

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Dios, 1917. Fotografía de Morton Schamberg (impresión en gelatina de plata)

La baronesa de Dada, así llamada por todos, era de origen prusiano, nacida en 1874. Bien jovencita destacó por su poderosa personalidad, que la llevó a dedicarse al vodevil en Berlín para muy pronto formar parte del Art Nouveau de Munich. Tras varias peripecias por Italia y diversas experiencias sexuales se mudó a Kentucky tras ayudar a su marido a fingir su muerte. Viajó por Estados Unidos y se instaló en N. Y. Fue una artista integral que combinó la escultura, la poesía, la moda y la performance; ella era la encarnación de la vida antiburguesa. Se casó con un barón arruinado para heredar el título y fue el centro de la vida excéntrica y cultural de Manhattan. La baronesa era todo menos una persona “normal”. Inventó el readymade, la escultura formada por materiales de la vida cotidiana, apoyándose en la idea de que el arte puede ser cualquier cosa. Cualquier cosa le servía, viejos trozos de hierro, latas, llantas de automóviles, cosas que recogía de las alcantarillas de N. Y. Sus esculturas de objetos eran ingeniosas y absurdas, pero siempre llenas de carácter. En una carta a su amiga, la artista Sarah Freedman McPherson, le escribió: “Sarah, si encuentras una lata en la calle, quédate junto a ella hasta que un camión pase por encima. Entonces tráemela”. Se adelantó a Duchamp un año antes de que este presentara su primera obra. ¡A ver si vamos reconociendo las cosas y poniendo a cada cual en su sitio! Así lo hizo Irene Gammel en la biografía de 2002 “Baronesa Elsa” en la que se demuestra la influencia que Elsa ejerció en la obra de Duchamp; como ejemplo, el famoso urinario llamado “Fuente” que ella envió al Salón de la Society of Independent Artists de Nueva York bajo el seudónimo  masculino de Richard Mutt. Tanto Alfred Stieglitz como la hermana de Duchamp afirman la autoría de Elsa. Después de la exposición la escultura desapareció, y la primera reproducción de “Fountain” no se hizo hasta mucho después, en 1950, de la muerte de la baronesa, ocurrida en 1927. Su poesía abrió nuevos caminos; en un estilo beat escribió sobre América, sexo, maquinarias y muerte. Sus poemas aparecieron junto al “Ulises” de James Joyce en The Litle Review y ambos sufrieron por igual la censura y ella, Elsa, vivió para desafiar la ley y los convencionalismos. Su escultura readymade más famosa, una pieza retorcida de tuberias oxidadas unida a una caja de ingletes llamada “Dios” fue atribuida durante mucho tiempo al fotógrafo que la fotografió, Morton L. Shamberg. Para darnos una idea de su eclecticismo el retrato de Berenice está hecho con gouache, pintura metálica y laca teñida con barniz, lámina de metal, celuloide, fibra de vidrio, cuentas de vidrio, objetos de metal, papel pintado recortado, yeso y tela sobre cartón.

Van Gogh y sus calaveras

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“Esqueleto con un cigarrillo encendido” , 1885-86. Museo Van Gogh de Ámsterdam.

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“Cráneo”, invierno 1887-88. Museo Van Gogh, Ámsterdam

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“Cráneo lateral”. 1887-88. Museo Van Gogh, Ámsterdam

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“esqueleto colgando con gato”, 1886-87. Museo Van Gogh, Ámsterdam.

Cuando Van Gogh era joven y estudiaba en Amberes, a los alumnos de Bellas Artes les hacían dibujar esqueletos para que llegaran a conocer bien la anatomía humana antes de iniciarse con el cuerpo -a este respecto, hay unos dibujos de anatomía que siempre me han fascinado y que son prodigiosos en donde se dibujan esqueletos con sus músculos; me refiero concretamente al libro de anatomía, todo un clásico, donde aparecen los dibujos de Vesalius. A Van Gogh estas clases le fastidiaban, le aburrían y reconocía que no se aprendía nada de ellas; por eso se permitía, con gran sentido del humor, dibujar esta primera calavera fumando, sosteniendo un cigarrillo entre los dientes. Van Gogh, que era un gran fumador de pipa, hoy estaría perseguido como un apestado, como lo somos todos los fumadores, aunque no contaminemos por no conducir. ¡Díganle a un defensor del medio ambiente que prescinda de su coche! El último es un dibujo a lápiz probablemente para los menús de Le Chat Noir y los demás están pintados al óleo.