Lobo Lunar

Lobo Lunar

Lobo Lunar

Lobo sintió que, por momentos, se le iba ablandando el cerebro, que no el corazón; se sabía ser pensante  anarquista, por tanto perfectamente capacitado para la reflexión, y aunque de perfil se palpó la grasa visceral, pensó que los juegos de asociaciones le funcionaban, de momento. Aun así se sintió andropáusico abrumado por la disminución de los estrógenos y  pensó en las placas de adipocitos, en los ateromas que obstruían sus arterias… El reloj de cuco dio las tres y la lechuza en su nido en aquel claro del bosque hizo «chut». Una idea se iba abriendo paso en su cerebro acorchado: que, como ser pensante, un exceso de razonamiento no le tenía por qué perjudicar su cerco a las caperucitas.

Isidre Nonell ( Barcelona 1872-1911)

"Gitana (Consuelo)" (1904), oli sobre tela (Museu de l'Empordà de Figueres),  de l'exposició "Nonell, figures i espais", a la Fontana d'Or de Girona.

 Isidre Nonell: «Gitana» (Consuelo)». 1904, óleo sobre tela. Museu de l’Empordà de Figueres.

 

Isidre Nonell

Isidre Nonell : «Consuelo», 1902, óleo sobre tela,  72 x 59. Colección privada,

 

Isidre Nonell

Isidre Nonell: «Consuelo». 1903, 65 x 50, óleo sobre tela. Colección privada.

 

La manera en que Isidre Nonell trata la figura, a partir de 1900 es un referente para mí; lo fue cuando comencé a plantearme lo figurativo allá por los años 70. Antes de 1900, Isidre Nonell formaba parte de un grupo llamado la «Colla del Safrá» (Grupo del azafrán) formado por pintores como Joaquim Mir, Canals, Pichot… que pintaban paisajes por los alrededores de Barcelona preocupados por la luz, los cambios cromáticos al dictado del posimpresionismo, buscando los efectos atmosféricos en tonos cálidos, de ahí el nombre del grupo. Isidre Nonell también formó parte del mítico «Quatre gats» junto con Picasso y Rusiñol en ese ambiente  de efervescencia creativa de la época en Barcelona. Si para Picasso su estancia en Horta del Ebro marca el momento de reflexión que dará sus frutos  en el cubismo, para Nonell la estadía en Caldes de Boí, pequeño pueblo de los Pirineos, donde muchos de sus habitantes padecían de cretinismo, afectará de modo esencial en el tema de sus obras posteriores: los marginados y más desfavorecidos de la sociedad. A partir de entonces se centra en la figura humana con una manera nueva de hacer, el volumen de sus mendigos, de sus gitanas en actitudes claras de tristeza y abatimiento sobrecogen por la  atmósfera de soledad, de abandono; al comienzo su paleta se torna oscura, pero tras dos largas estancias en París en 1900 comienza su nueva etapa con sus famosas gitanas por el contacto con la pintura francesa más moderna; mientras, Picasso se sumerge de otra manera en su época azul seguida de la rosa, aunque ambos comparten su interés por los  personajes marginados. El eco de la crítica burguesa catalana es negativa para Nonell, que muestra una realidad que no les gusta: su pintura es una provocación. Nonell muere prematuramente con 38 años tras obtener un gran éxito, en 1910, en una exposición en Faianç Catalá de Barcelona que supuso su reconocimiento de público y crítica.

La línea magistral de Nonell, que delimita el sufrimiento de ese volumen rotundo y sin nada anecdótico que nos aleje de la esencia, es portentoso. Nada sobra y nada falta para bajar el volumen de la marginalidad. Las gitanas no son en él nada folclórico. Me resulta difícil expresar mejor mi admiración.

La naturaleza en Gaudí

Gaudi: segrada Familia. Foto: Bárbara

Gaudí: Sagrada  Familia. Foto: Bárbara 

 

Gaudí: Sagrada familia. Foto: Bárbara

Gaudí: Sagrada familia. Foto: Bárbara

 

El universo ornamental de Gaudí se nutre de la naturaleza tanto vegetal como animal, reverenciando la belleza del mundo creado.

Pedro Zerolo, in memoriam

Pedro Zerolo

Pedro Zerolo

 

Toda la fuerza de esa mirada que contempló las injusticias y batalló para transformar la vida de los demás. Hace un mes y dos días se apagó esa hermosa mirada que ilumina, ya, la de tantas personas. La dulzura de esa mirada y de su acento canario, su empatía y su talante cordial hacían de él un ser cercano y cariñoso; lo dicen todos los que lo trataron, un ser con luz propia. Me lo imagino como estudiante de derecho en La Laguna, entre las brumas de esa ciudad, en alto, con acentos coloniales, forjando su pensamiento ético, su inquebrantable decisión de lucha por los derechos  civiles. No en vano fue secretario de Movimientos Sociales y Relaciones con las ONG y miembro de la Ejecutiva Federal de PSOE; y él, el que convenció al entonces presidente Zapatero de que se debía aprobar la ley de matrimonio homosexual. Una ley que ha cumplido diez años y que ha sido inspiración y precursora de otras en todo el mundo. Pocas veces los españoles nos hemos sentido más orgullosos de una ley que por fin iba a hacer justicia. Una ley que nos hace iguales. Pedro Zerolo hizo de los derechos civiles su lucha valiente y tenaz, de su vida un ejemplo de insobornable ética. La sociedad avanza gracias al tesón de seres como Pedro y, aunque nos falte esa mirada, su obra está ahí para hacer mejor las vidas de los demás.

 

EFE. Víctor Lerena. Manifestación contra la vilencia de Género

EFE. Víctor Lerena. Manifestación contra la violencia de Género Madrid.

 

Ensalada de judías blancas con algas

Foto: Bárbara

Receta y foto: Bárbara

Tengo un problema a pesar de la ola de calor insoportable, sigo teniendo necesidad de comer a mis horas; claro que me abstengo de pensar en los platos contundentes que me gustan y, para subsistir, nada mejor que una ensalada como esta, sana, poco calórica -solo faltaría- y poco gravosa para el bolsillo.

Ingredientes: 1 cebolleta, 1 bote de judías blancas ya cocidas, algas, tápenas, mostaza de Dijon, mojo rojo, aceite de oliva, vinagre de manzana.

En un bol ponemos las judías blancas lavadas y escurridas. Las aliñamos con un chorrito de aceite, vinagre y mostaza; agregamos la cebolleta cortada, así como las algas hidratadas en agua durante media hora y las tápenas  en la cantidad que queramos. Sazonamos con mojo rojo y removemos para mezclar bien todos los ingredientes. Así de sencillo. Metemos la ensalada en la nevera durante unas horas antes de servirla y de un día para otro está estupenda.

Un dato: las judías blancas ayudan a perder peso.

La línea de Rubens

Rubens

Pedro Pablo Rubens: «La cabeza y mano derecha de una mujer». Colección privada.

 

Rubens

Pedro Pablo Rubens: Su hijo Nicolás con un sombrero rojo. 1625-27. 29 x 33

 

La línea suelta, mágica de los grandes maestros del Renacimiento italiano como Tiziano, Veronés y Tintoretto, que tanto admiraba Rubens, tiene en común el don inasible que hace tan actual lo clásico: la perfección de unos trazos que el pintor flamenco del siglo XVII  hace suyos.

Admirables estos dos dibujos de Rubens  desde los que emerge toda su extraordinaria sensibilidad.

 

 

No es el Partenón…

Foto:Bárbara

Foto:Bárbara

No es, ya se ve claramente, pero estos días cualquier cosa nos lleva a Grecia. Con lo que está cayendo lo mejor ha sido la consulta al pueblo, digo yo que para eso somos demócratas. No me voy a posicionar a favor o en contra de tal o cual postura, sí firmemente en la consulta en las urnas. Si pertenecer a la UE supone cesión de soberanía, vale, pero nunca a costa de ceder el poder, todo el poder, que reside en el pueblo; los europarlamentarios están elegidos democráticamente, vale, pero en cuestiones fundamentales no se puede soslayar este paso por las urnas. Que otros pretendan tener cautivas las voces de los pueblos, no.

Van der Weyden, maestro del siglo XV

Van der Weyden:

Van der Weyden: «El descendimiento». Óleo sobre tabla, 22o X 262. C. 1435, Museo del Prado.

Roger de la Pasture o lo que es lo mismo (traducido al flamenco) Rogier Van der Weyden, pintor flamenco, maestro indiscutible -sin olvidar a Jan Van Eyck- de mediados del siglo XV fue el genio que más influyó en toda la pintura europea de su tiempo. Discípulo aventajado de Robert Campin dota a su pintura de una carga dramática intensa y de una emotiva  muestra de sentimientos. El realismo de las figuras volumétricas, la viveza de los colores prodigiosos (los azules y verdes de pigmentos de piedras semipreciosas) y el detalle de las ricas telas en sus plegados, la perfecta composición de las distintas figuras hace que ante esta obra nos sintamos sobrecogidos, no tanto por el tema religioso, como por lo que de sobrenatural tiene; tal maestría parece de otro mundo. Al sellar el fondo con panes de oro y evitar así posibles distracciones, coloca todas las figuras en primer plano, sin que ninguna estorbe la visión de las otras.  En El desposorio de la Virgen (Museo del Prado) coloca una figura de espaldas en primer plano, cerrando y unificando el espacio de forma magistral.

El Descendimiento tuvo muchos pretendientes, entre ellos Felipe II que, al no conseguirlo, hizo hacer una copia para el Monasterio de El Escorial; hasta 1574 el cuadro no pudo ser adquirido por la corona española gracias a María de Austria. Ahora se puede admirar en el Museo del Prado maravillosamente restaurado. Para cualquier persona que sienta pasión por el arte, entrar en los talleres de restauración del Prado es un sueño; yo pude hacerlo cuando precisamente se estaba limpiando esta maravilla; es de esos momentos en los que una se siente anonadada, emocionada, insignificante y clavada al suelo sin ni siquiera querer respirar: momento inolvidable.

Van der Weyden

Van der Weyden: «Descendimiento de la Cruz»

¡Rebasadas las 100.000 vistas!

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

La hoja del plátano, así ondeando al viento como una bandera vegetal para saludar y dar las gracias a todos los amigos y seguidores de la Estirga Burlona que lo han hecho posible. Sé de buena tinta que ella, subida a una de las torres de Notre Dame, está muy contenta observando a los miles de turistas que en el Parvis esperan su turno para subir hasta lo alto. Y desde allí os manda un beso y yo, emocionada, un millón de gracias.

Matisse, hecho un pincel

Matisse en su taller. Otoño 1909-

Matisse en su taller. Otoño 1909.

 

La expresión «estar hecho un pincel» en España significa estar impecablemente vestido, lo mismo que Matisse trabajando en su taller, con botas, chaqueta y no sé si pajarita. Siempre se ha dicho que el pintor tenía el aspecto pulcro de un profesor de la Sorbona y no de un pintor bohemio. Sea como sea Matisse «está hecho un pincel» y, con ellos en la mano, la frase le sienta muy bien.