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Mejillones a la santanderina

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Para este primer fin de semana del verano, unos mejillones sencillos de preparar, que casi se hacen solos mientras nos tomamos unas birras en la terraza, tumbados a la bartola.

Ingredientes: mejillones, 1 cebolla grande o dos cebolletas tiernas, 1 hoja de laurel, tomates maduros, 2 dientes de ajo, vino blanco, un poco de mostaza de Dijon, pimienta negra.

Una vez limpios los mejillones, los reservamos en agua fría con sal. En una sartén doramos los ajos cortados en láminas y agregamos la cebolla cortada en palmera. Rehogamos. Añadimos el laurel y los tomates troceados cuando la cebolla esté pochada. Sazonamos con un poco de sal y pimienta negra. Al final añadimos una cucharadita de mostaza y el vino blanco. La cebolla y los tomates tienen que estar bien hechos. Es el momento de poner, en la misma sartén, los mejillones para que se abran. Tapamos. Si se quiere, se puede pasar la salsa, que quedará más fina o bien tal cual notando los trozos; particularmente me gusta sin pasar por la batidora. ¡Buen provecho!

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

Receta light, espagueti con verduras y setas

Receta y foto: Bárbara

Receta y foto: Bárbara

Los italianos dicen que la pasta no engorda y llevan razón, todo depende de lo que le añadamos. Invento recetas con los distintos tipos de pasta, porque me gusta mucho y, como me conozco, intento que sean lo menos calóricas posible, pero sin renunciar al  buen sabor y a que entre por los ojos en un flechazo inmediato.

Ingredientes: 1 paquete de verduras para hacer al vapor, espagueti, setas variadas, sal, pimienta, aceite de oliva, mojo rojo y perejil.

Esta receta es muy sencilla y rápida. Hacemos las verduras al vapor y reservamos. Mientras, cocemos en abundante agua salada la pasta y en una sarten salteamos con un poco de aceite las setas -en este caso de cardo, portobello y champiñones-, limpias mediante un trapo y troceadas. Suelo tener en la nevera mojo rojo canario, que me encanta como aliño tanto de patatas como de pescados, se hace en un momento y aguanta muy bien en la nevera bastantes días.

Una vez escurrida la pasta, le añadimos las verduras y las setas; aliñamos con el mojo y mezclamos bien, salpimentamos y adornamos con perejil. ¡Y listo para comer!

Ensalada con yogour y menta

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

Receta muy refrescante, fácil de preparar en unos minutos y barata.

Ingredientes: cualquier tipo de lechuga siendo mejor una de hojas blandas. 2 yogoures griegos naturales sin edulcorantes, menta fresca, un chorrito de aceite de oliva, sal, pimienta negra molida, un poco de zumo de limón.

Lavamos y centrifugamos la lechuga, En un bol mezclamos todos los ingredientes y lo guardamos en la nevera. En una fuente ponemos las hojas enteras de la lechuga y por encima vertemos la salsa de yogour con los trocitos de menta que le aporta el punto de frescura que hace de esta ensalada una «experiencia» si no «religiosa», casi.

Ensalada de zanahoria

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

La ensalada de zanahoria con bastante perejil es una ensalada que encanta a los parisinos; aunque simple, es perfecta por la vitamina C del perejil y todas las bondades del caroteno.  Yo le añado unas pipas de calabaza y unas algas dulse (palmaria palmata) que contienen yodo, fósforo, magnesio calcio y zinc; en caso de no encontrar la dulse, la lechuga de mar también es fenomenal. En grandes superficies y en tiendas especializadas se venden los paquetes de algas deshidratadas. Es una ensalada genial para este tiempo y para todo el verano; más sana imposible.

Ingredientes: Zanahorias, un puñado de algas deshidratadas, un manojo de perejil, pipas de calabaza peladas, aceite de oliva, vinagre de manzana, sal y pimienta, un poco de zumo de limón.

Aunque venden la zanahoria ya cortada, prefiero cortarlas en cintas con un pelador; en un bol con agua ponemos el puñado de algas para que se hidraten (cinco minutos en este caso). Picamos  el perejil. Escurrimos las algas y en una ensaladera mezclamos todos los ingredientes y aliñamos. Suelo dejarla preparada en la nevera y la aliño en el momento.

Crema de verduras especial

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Deliciosa crema de verduras de aprovechamiento de restos. Un día se me ocurrió que iba a hacer una crema con las típicas verduras que se añaden al cocido madrileño y que se suele vender en una bandeja en las grandes superficies de talla XXL y añadirle caldo de mejillones y de chirlas que me había sobrado. Tenía verduras en cantidad y caldos, de modo que me puse manos a la obra. El sabor del mar y las verduras maridaban muy bien. Lo mismo fría que caliente esta crema es una buena opción como entrante y, de un día para otro, ideal; baja en calorías, es muy nutritiva y saciante.

 

Ingredientes: Zanahorias, puerros, un trozo de apio, nabo, una patata, un trozo de calabaza, sal, pimienta y cúrcuma, caldo de hervir las verduras y los caldos de los moluscos (de por sí estos últimos caldos son salados, de modo que hay que controlar la sal añadida).

Hervimos las verduras y las pasamos por la batidora. En una cazuela ponemos las verduras, una vez pasadas, con su caldo y el de los moluscos, salpimentamos y añadimos una cucharadita de cúrcuma (esta mezcla de especias es antinflamatoria y anticancerígena).

Ensalada de primavera

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Dos versiones de la misma ensalada. Fácil y que gusta a los niños, esta ensalada es un buen entrante para cuando ya empieza el buen tiempo. Se puede dejar hecha en la nevera y evita tener que cocinar a última hora; de un día para otro está estupenda.

Ingredientes: 2 o tres latas de atún o bonito en aceite, maíz congelado, guisantes congelados,  tápenas, mahonesa y salmón marinado (optativo).

Hervimos los congelados en agua con sal, ponemos a enfriar y le añadimos el resto de ingredientes. Más fácil imposible.

Estofado de soja

Estofado de soja. Foto: Bárbara

Estofado de soja. Foto: Bárbara

 

La soja se ha ido introduciendo en nuestra cocina de un tiempo a esta parte. Nuestra cocina tradicional mediterránea cuenta con grandes guisos de legumbres y con la soja se completa el abanico de posibilidades. Lo interesante es conseguir que en el etiquetado se especifique si es o no transgénica, ya que me he encontrado con paquetes en que ni siguiera se especifica si es soja y que se comercializa solo bajo la etiqueta genérica de legumbre y punto. Esta receta es sencilla y soluciona una comida completa, barata y nutricionalmente muy rica.

Ingredientes: Soja, puerro, cebolla, zanahoria, pimiento rojo, sal, pimienta, 1 guindilla (opcional), cúrcuma, aceite, pimentón, ajo, caldo de verduras y un poco de arroz blanco.

Ponemos la soja a remojo la víspera. Sofreímos la cebolla picada, el puerro, la zanahoria y el pimiento rojo. Incorporamos la soja y cubrimos con el caldo. Cerramos la olla a presión y cocemos 10 minutos. Aparte hervimos el puñado de arroz y le quitamos el almidón debajo del grifo. Abrimos la olla. Freímos dos dientes de ajo fileteados con la guindilla y, cuando estén dorados, añadimos una cucharada de pimentón, que agregamos a la olla, y el poco de arroz; damos un ligero hervor y listo.

Tortilla de patatas malagueña

Tortilla malagueña. Foto: Bárbara

Tortilla malagueña. Foto: Bárbara

 

En este país, la tortilla de patatas, junto con la paella, es un comodín, algo que gusta a casi todo el mundo; algunos a la clásica le añaden rodajas de chorizo, cosa que a mi parecer enmascara el auténtico sabor de la patata. La tortilla de patatas tiene que saber a patatas, luego vienen los matices. Desde niños saboreamos la buenísima de mamá o de la abuela, la una con cebolla o sin ella; o la de mi tía Jose, que la bordaba con cebolla dorándola hasta darle un brillante tono marrón. Esta variante de Málaga es mi preferida; hay que tomarla fría y mejor de un día para otro. Una advertencia: abstenerse los que no les guste el ajo, porque la gracia de esta tortilla radica en el ajo y el perejil.

Ingredientes: patatas, dos o tres dientes de ajo, sal,  aceite de oliva, un puñado de perejil y tres huevos (la cantidad depende del tamaño de la tortilla).

Pelamos y lavamos las patatas, las cortamos en rodajas más bien finas y, cuando el aceite de la sartén esté caliente, las introducimos manteniendo la temperatura unos cinco minutos; a continuación bajamos el fuego y las sacamos cuando estén blandas y hechas. Para que suelten el aceite sobrante, las ponemos en un escurridor de verduras. Mientras, picamos los dientes de ajo con cuchillo, si lo hacemos con el leonardo quedan demasiado pequeños los trozos -el ajo se debe notar-. Picamos el perejil. Ponemos en el bol donde batiremos los huevos, el ajo y el perejil. Batimos y agregamos las patatas bien escurridas de aceite. En una sarten ponemos unas gotas de aceite; cuando esté bien caliente añadimos el contenido del bol, dejamos que se cuaje por ese lado y le damos la vuelta, bajamos el fuego para que no se queme y vuelta y vuelta… Caliente está buena, pero lo suyo es dejarla enfriar en la nevera. Deliciosa. y sanísima con todas las bondades del ajo y del perejil.

De mi estancia en el País Vasco me traje el gusto de presentar las tortillas de patatas con los pimientos de Padrón o simplemente italianos verdes; la razón del porqué era compensar la falta de cítricos, pues los pimientos tienen también mucha vitamina C… ¡qué sabia la tradición culinaria!

Velázquez y la gastronomía

Velázquez:

Velázquez: «Vieja friendo huevos». National Gallery of Scottland, Edimburgo.

Velázquez, que pintó esta maravillosa obra que incluye uno de los mejores bodegones de todos los tiempos, con solo diecinueve años, muestra su maestría no solo en la técnica, además resume con pocos ingredientes el summun de todos los grandes cocineros, la quinta esencia, la cumbre de la gastronomía: los huevos fritos. Sin olvidarnos del principio de todas las cosas «el huevo cósmico», del de Colón y, bajando a los del gallinero, los más humildes de gallina, fritos con patatas, son para Ferrán Adriá, Arzac y el resto de los más ilustres chefs, el no va más de sus papilas gustativas. Lo mismo da que decostruyan lo que sea, hagan espumas. cocinen al vapor…, al final la joya son los huevos fritos. Pintado en 1618, este óleo sobre lienzo de 99 x 169, ha suscitado la siguiente polémica, para mí absurda: ¿los huevos, se están cociendo, escalfando o friendo? Los que opinan que se están escalfando o cociendo, ¿será porque los huevos no tienen puntillas?… eso dependerá del grado de calor que haya alcanzado el aceite en el momento de sumergirlos.. Para mí va a misa el título: «Vieja friendo huevos». Si lo dijo el maestro,  punto.

Liquidada la tonta polémica, cualquier blog sobre alta gastronomía debería tener este magistral bodegón como cabecera y fuente de inspiración para y sobre todo poner las cosas en su justo sitio.

El realismo y el populismo del cuadro es indudable, destacando la suciedad del velo que cubre la cabeza de la anciana, el aspecto del muchacho, los cacharros de cobre, la cebolla roja, el melón, la botella de vidrio… Las figuras destacan sobre un fondo neutro en pardos y negros, reinando los blancos soberbiamente matizados. Algunos doctos opinan además que esta obra se anticipa al impresionismo, al levantar el plano de la mesa y el hornillo utilizando así una doble perspectiva. La pincelada suelta del Velázquez maduro de las Meninas, por ejemplo, aquí es medida, pequeña y minuciosa. Soberbia obra del naturalismo tenebrista que no se puede calificar de juventud porque la maestría es evidente ya, y uno de los mejores bodegones españoles de todos los tiempos.

Salchipulpo: menú para niños

Autor del plato y fotografía:  Arso

Autor del plato y fotografía: ARSO

 

La foto lo dice todo, una versión muy divertida e ingeniosa del arroz a la cubana, especial menú para que los pitufos de la casa se diviertan comiendo. Las patas del salchipulpo tienen el movimiento adecuado para dotarlo casi de vida; el corte de las ocho patas hay que trabajárselo, porque tienen su aquel; parece sencillo, pero hay que ensayar. A los papás y abuelos estos «deberes»  para el fin de semana; los niños se lo agradecerán. ¡Por mi parte, gracias a ARSO y a su buen hacer en la cocina!