Archivos

París otoñal

1009

1010

Hoy comienza el otoño, y estoy feliz porque es la estación que más me gusta. Un nuevo ciclo se inicia, se amarillean las hojas, por fin el calor nos va dejando, cambia el paisaje y se va sintiendo en el rostro ese airecillo fresco que tanto vivifica. También echaba ya en falta los días grises que han de venir y poder pasear bajo la lluvia… Ya sé que para la mayoría el verano es signo de alegría, pero también a algunos pocos nos gusta la gabardina, las boinas y pasear bajo la fina fina lluvia parisina…

Fotos, Bárbara. Notre Dame y el Sena.

Debe ser que lo mío no es la informática

Pido disculpas por lo que ha salido en el post anterior. No tengo ni idea el porqué ni como. Es cierto que me han cambiado el escritorio y lo que antes más o menos controlaba, ahora estoy perdida y absolutamente despistada. Y como no puedo borrarlo ahí se tendrá que quedar. Pensé de coña que, este disparate, debía ser para celebrar los 300.000 vistas, pero está claro que no .No se me ocurriría pedir los datos de nadie, ¡solo faltaría!, por eso vuelvo a pedir disculpas. Espero que nos manden un libro de instrucciones para los usuarios… es lo menos. En fin prefiero no cabrearme demasiado.

La bignonia

026

020

014

Mi bignonia, que lleva conmigo ya bastantes años, siempre florece en septiembre con unos pompones de flores preciosos; conozco otras que florecen durante todo el verano. Esta mía debe ser un tanto particular porque se hace de rogar y hasta este mes nada de nada. En fin más vale tarde que nunca y se lo perdono porque cuando lo hace es todo un espectáculo de belleza y generosidad. 

Fotos, Bárbara

Bolonia, Tarifa

002

Otra foto de Jero que me manda desde Bolonia en Tarifa; sus atardeceres son ya un clásico en este Blog. Dan ganas de perderse entre las dunas…

Otro año más, este con retraso

¡Un millón de lunas de chocolate, mi niña preciosa!!!

006

Otro año más Noa, pero este con retraso; otro año más para decirte todo lo que te queremos. Estos días desde la terraza del estudio veíamos la luna llena, redonda y brillante, como aquella otra que tú me dabas a comer en trozos porque decías que era de chocolate. Sentadas las dos en el patio alargabas el brazo, con cuatro años, y cogías para mi trozos porque decías que estaban buenísimos. Este año con el virus todo ha sido diferente, pero igual de intenso y delante de ti, una tarta de chocolate como aquella luna que imaginabas para mi. ¡Toda la Felicidad del mundo, mi niña preciosa!