Velázquez y la gastronomía

Velázquez:

Velázquez: “Vieja friendo huevos”. National Gallery of Scottland, Edimburgo.

Velázquez, que pintó esta maravillosa obra que incluye uno de los mejores bodegones de todos los tiempos, con solo diecinueve años, muestra su maestría no solo en la técnica, además resume con pocos ingredientes el summun de todos los grandes cocineros, la quinta esencia, la cumbre de la gastronomía: los huevos fritos. Sin olvidarnos del principio de todas las cosas “el huevo cósmico”, del de Colón y, bajando a los del gallinero, los más humildes de gallina, fritos con patatas, son para Ferrán Adriá, Arzac y el resto de los más ilustres chefs, el no va más de sus papilas gustativas. Lo mismo da que decostruyan lo que sea, hagan espumas. cocinen al vapor…, al final la joya son los huevos fritos. Pintado en 1618, este óleo sobre lienzo de 99 x 169, ha suscitado la siguiente polémica, para mí absurda: ¿los huevos, se están cociendo, escalfando o friendo? Los que opinan que se están escalfando o cociendo, ¿será porque los huevos no tienen puntillas?… eso dependerá del grado de calor que haya alcanzado el aceite en el momento de sumergirlos.. Para mí va a misa el título: “Vieja friendo huevos”. Si lo dijo el maestro,  punto.

Liquidada la tonta polémica, cualquier blog sobre alta gastronomía debería tener este magistral bodegón como cabecera y fuente de inspiración para y sobre todo poner las cosas en su justo sitio.

El realismo y el populismo del cuadro es indudable, destacando la suciedad del velo que cubre la cabeza de la anciana, el aspecto del muchacho, los cacharros de cobre, la cebolla roja, el melón, la botella de vidrio… Las figuras destacan sobre un fondo neutro en pardos y negros, reinando los blancos soberbiamente matizados. Algunos doctos opinan además que esta obra se anticipa al impresionismo, al levantar el plano de la mesa y el hornillo utilizando así una doble perspectiva. La pincelada suelta del Velázquez maduro de las Meninas, por ejemplo, aquí es medida, pequeña y minuciosa. Soberbia obra del naturalismo tenebrista que no se puede calificar de juventud porque la maestría es evidente ya, y uno de los mejores bodegones españoles de todos los tiempos.

6 pensamientos en “Velázquez y la gastronomía

  1. Yo no soy mucho de huevos fritos, pero sí de Velázquez, por supuesto. Cuando mis hermanos y yo éramos niños, nuestra madre nos hacía huevos pasados por agua. Hace tiempo que no oigo hablar de esa forma de prepararlos, que tal vez sea algo insulsa, aunque no lo recuerdo bien. También nos hacía unas yemas batidas con azúcar que era como una golosina. En fin, los huevos efectivamente dan mucho de sí. Y los bodegones también, ya sean del Barroco o de épocas más recientes. Espero que sigas descubriéndonos más joyas de este género. Gracias por tu buen gusto y un saludo.

    • La gastronomía que tenéis por esas hermosas tierras, en las que pasé unos años maravillosos, a las que quiero y admiro, es arte con mayúsculas: ¡qué bien se come, qué materias primas…
      Soy también forofa de Velázquez y me asombra que con solo diecinueve años pintara así… el comentario me ha salido un tanto jocoso; el humor no quita para que me quite el sombrero mil veces; la atmósfera de “Las hilanderas es algo prodigioso… no pararía de hablar de él.
      Gracias a ti !
      Un abrazo grande.

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