La última planta de la Pedrera de Gaudí ocupa 800 m2. y estaba pensada para albergar los lavaderos y otras zonas de servicios, con la finalidad, al mismo tiempo, de aislar el resto de la vivienda de los rigores del tiempo. El genial arquitecto se inspiró en la buhardilla de la masía catalana, pero con la novedad de los arcos parabólicos que no necesitan columnas ni muros de carga; en total 270 arcos que forman una estructura semejante a la de un barco; a otros les recuerda la columna de un animal; sea lo que sea en lo que se inspirase, el espacio es realmente soberbio; a la luz, al exterior se abren dos hileras de pequeñas ventanas. Los arcos catenarios están realizados en ladrillo plano. En 1953 fue remodelado por el arquitecto Francisco Barba, que tuvo la ocurrencia de hacer trece apartamentos, disparate que se solventó en 1996 cuando Caixa Catalunya compró el edificio, devolviendo el desván a su estado original, tal como Gaudí lo diseñó. Este espacio acoge en la actualidad una exposición permanente sobre Gaudí.






























