Ted Hughes, Sylvia Plath y la creación.

Un matrimonio entre dos creadores, dos grandísimos poetas que, aun compartiendo vidas, no siempre coinciden en el tiempo. Sylvia se suicidó en su casa inhalando monoxido de carbono con sus hijos, dos críos, en la habitación de al lado. Hoy se cree que Sylvia, una bostoniana inestable, era bipolar que, por ello, sufrió terapia electroconvulsiva y que tenía una sensibilidad a flor de piel. La muerte de su padre la afectó en gran manera, Con apenas treinta años decidió quitarse la vida en Inglaterra, donde estaba impartiendo clases. Dos años después de tener a su hijo, el matrimonio se separó. Dos temperamentos, dos personalidades que sienten, como creadores, la nacesidad de hacer, de espresar, de espresarse. Lo cotidiano, su papel de ama de casa, lo narra muy bien en sus «Diarios completos». Lavar, fregar, planchar, lo que hiciera falta y madrugar para que a la nueve de la mañana pudiera ponerse a escribir. Ya la misma Virginia Wolf reclamaba el derecho a tener una habitación propia para escribir. Estoy convencida de que la mayoría de las creadoras no deberían formar una familia, porque sus necesidades van en otras direcciones. En el ya citado anteriormente diario, la poetisa (yo no reniego de esta palabra que me parece preciosa) se juzga con una dureza demoledora, de su físico dice: «Nariz chata como una salchicha grasienta: los poros muy abiertos y llenos de pus y mugre, manchas, el extraño lunar marrón debajo de mi mejilla que quisiera haber eliminado …». Sus debilidades, sus inseguridades, la culpa, la religión, Ted, Boston, todo está narrado con una sinceridad pocas veces puesta sobre el papel, con tanta dureza. Sylvia, un ser al que le dolía la vida.

6 pensamientos en “Ted Hughes, Sylvia Plath y la creación.

    • Sí desde luego. En sus «Diarios completos» Sylvia se queja no tanto de que tenga que hacer de ama de casa, como también, sino de que, como creadora, cuando le enseña un poema que está en proceso, sienta, nota, el poco entusiasmo por parte de él. De hecho, Ted, quemó el último cuaderno de ella. Creo que el poeta se debía creer superior. Ningunear a las creadoras de cualquier disciplina ha sido una costante a través de la historia. Al contrario, cierto es que Sylvia, ante todos, siempre defendió a su marido ante los que opinaban que era un vago. Las infidelidades de Ted tampoco mejoró las cosas. Me pregunto cuales de los dos tipos de celos son peores, los motivados por sus infidelidades o los literarios.¿Celos entre esos dos grandísimos poetas? Mientras Ted triunfaba en Londres, ella se apagaba en casa. Celos sexuales, seguro que sí y de los otros opino que también. Dos espíritus fuertes, dos almas, dos voluntades y la poesía. Muchas gracias por comentar. Un cordial saludo.

      • Una experiencia interesante, sin duda. Sylvia Plath pertenece a la llamada «poesia confesional» que surge como reacción a la poesía académica, erudita y analítica de los poetas modernistas de la época como Elliot y Auden, quienes pensaban que la poesía debería ser independiente de la experiencia de los autores. Personalmente me gusta mucho «Ariel» y de Ted todo. Gracias.

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