Como a cámara lenta.

Las hojas de la monstera, esas que vienen diseñadas con orificios y aperturas como si fueran el resultado de la inspiración de un diseñador magistral, esas, digo, se van desplegando poco a poco, como a cámara lenta. El observador atento puede fotografiarlas en sus distintas fases y ve, como al lado otras más pequeñas solo tienen un orificio como si el diseñador se hubiera cansado de tal disposición y consiguiente trabajo. ¡La madre naturaleza obra a su antojo…, pero siempre de forma sorprendente!

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