Alberto Giacometti trabajando

Giacometti en su taller

Giacometti en su taller

Giacometti en plena faena, pintando uno de sus retratos con esa técnica tan personal apoyada en un «rayado» con pinceladas finales que se superponen sobre otras borradas; y siempre buscando la esencia de la vida interior que se delata a través de la mirada. El ambiente de taller, rodeado el artista de esculturas y lienzos contra la pared, está captado  a las mil maravillas.

Alicia Gaya, dibujo de Cristobal Hall

Cristobal  Hall

Cristóbal Hall: «Alicia Gaya» , dibujo a tinta. Colección de Alicia Gaya. Foto: Bárbara

La guerra, cualquier guerra, es una hecatombe, un suceso terrible que cambia el rumbo, el destino de millones de seres humanos. La nuestra, la guerra civil, fue una lucha fratricida, de las peores, la que enfrenta a hermanos contra hermanos. En el bombardeo de Barcelona murió Fe, la madre de Alicia, y su marido, el pintor Ramón Gaya, huye a Francia y termina en un campo de refugiados. Ramón Gaya, Medalla de Oro a las Bellas Artes en 1985, Premio Nacional de Artes Pásticas en 1997 y Premio Velázquez de las Artes en 2002, tendría un largo y difícil camino por delante, subsistir, el exilio en México y el retorno a Europa: a Roma -y el Trastevere sobre todo-, que es volver a la vida oliendo y sintiendo el mundo clásico del arte que circulaba por sus venas. A su salida del campo, deja a su hija Alicia en el Chateaux de Cardese con su gran amigo el pintor Cristóbal Hall y su familia, formada por Trinita Japp, su mujer y Anne Pauline, la hija de ambos; solo entonces el padre de Alicia emprende el exilio a México. Es así como la vida de Alicia, con apenas siete años, une su destino al de los Hall; con ellos vive en Jamaica y en Cuba, en Londres y en Lisboa como una hija más.

Hoy Alicia es una mujer encantadora que vive en Portugal con los modales de una inglesa, fina y extremadamente cortés, que dice que tiene dos padres pintores, Ramón Gaya, el biológico, y Cristobal Hall, el inglés. Y los dos la pintaron y retrataron, como era natural, cuando era pequeña, con el buen hacer de cada uno y según su estilo propio.

Cristóbal Hall se merece una entrada más, pues si la vida de Ramón Gaya fue azarosa, no lo fue menos la suya, quebrada también por la guerra europea. La pintura figurativa de Hall es elegante, sobria lo mismo en sus retratos que en sus paisajes, particularmente los de Jamaica. Y me gusta en especial este dibujo precioso de Alicia, que me lleva a Matisse con esa línea suelta por donde pasa el aire y palpita la vida.

En Murcia Alicia tiene una cita con el Museo que contiene la obra de su padre biológico, al que menos trató y conoció; Cristóbal Hall está enterrado en Lisboa; sus dos padres pintores ya no están y ella acude a esa cita de cuando en cuando buscando aún sus raíces…

Y cuando Alicia nos anuncia su llegada, nos da una enorme alegría.

Crema de verduras especial

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Deliciosa crema de verduras de aprovechamiento de restos. Un día se me ocurrió que iba a hacer una crema con las típicas verduras que se añaden al cocido madrileño y que se suele vender en una bandeja en las grandes superficies de talla XXL y añadirle caldo de mejillones y de chirlas que me había sobrado. Tenía verduras en cantidad y caldos, de modo que me puse manos a la obra. El sabor del mar y las verduras maridaban muy bien. Lo mismo fría que caliente esta crema es una buena opción como entrante y, de un día para otro, ideal; baja en calorías, es muy nutritiva y saciante.

 

Ingredientes: Zanahorias, puerros, un trozo de apio, nabo, una patata, un trozo de calabaza, sal, pimienta y cúrcuma, caldo de hervir las verduras y los caldos de los moluscos (de por sí estos últimos caldos son salados, de modo que hay que controlar la sal añadida).

Hervimos las verduras y las pasamos por la batidora. En una cazuela ponemos las verduras, una vez pasadas, con su caldo y el de los moluscos, salpimentamos y añadimos una cucharadita de cúrcuma (esta mezcla de especias es antinflamatoria y anticancerígena).

Remedios Varo y el exilio mexicano

Remedios Varo:"La Revelación o El Relojero". 1955

Remedios Varo:»La Revelación o El Relojero». 1955

 

El surrealismo aglutinó por vez primera a un número considerable de mujeres artistas que desarrollaron su creación a través no solo de la literatura sino en la pintura, la escultura y la fotografía, algo impensable antes; si bien es cierto que el papel que les otorgaron sus compañeros del círculo surrealista fue siempre secundario, bien como musas o como impulsoras de la actividad masculina. Cierto es que hubo una relación de admiración y en muchas ocasiones de divulgación, pero en la redacción de los manifiestos, en las decisiones los varones, con Breton a la cabeza, eran la expresión del ejercicio de la razón frente a la intuición puramente femenina; por otro lado Breton era el misógino que dictaba las leyes.  Las mujeres no aceptaron el lugar de segundonas que Breton les asignó. El tiempo ha puesto las cosas en su sitio y el talento y el virtuosismo de artistas como Frida Khalo, Leonora Carrington, Maruja Mallo, Remedios Varo, Dorothea Tanning, Claude Cahung, Gisèlle Prassinos… se ha hecho patente. Virtuosismo y calidad que en muchas ocasiones supera a la de sus compañeros.

México fue el país generoso que acogió no solo a los republicanos españoles que huían de la represión franquista, sino que dio cobijo y apoyo a creadores famosos que huyeron de una Europa destrozada, y fue allí donde pudieron desarrollar su labor en un círculo fecundo de amistad y apoyo basado en la gran categoría de  personas como Octavio Paz, Diego Rivera, Frida Khalo, Leonora Carrington, Benjamín Péret… Remedios Varo en México coincide con Leonora Carrington en la decepción, en el gran fraude que supuso el surrealismo para ellas, que buscan el reconocimiento personal y la igualdad de derechos; de hecho, cuando las mujeres artistas lo abandonan, es cuando realizan sus respectivas obras de madurez basadas en su individualidad y en la denuncia de los estereotipos de género. Es entonces cuando plasman lo mejor de sí mismas. La amistad, el apoyo y la mutua admiración entre ambas fue constante en el tiempo.

Remedios Varo: "Naturaleza muerta resucitando". 1963. Óleo sobre lienzo, 110 x 80.

Remedios Varo: «Naturaleza muerta resucitando». 1963. Óleo sobre lienzo, 110 x 80.

 

Títulos de cuadros como «Vampiros vegetarianos» o este último, «Naturaleza muerta resucitando», muestran la ironía finísima de esta gran artista.

 

 

Violetas africanas… y la fiebre pictórica

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Cuándo subo una foto es que no tengo tiempo para nada, la cosa es así y para qué disimular. Oigo estornudar a la vecina por aquello de las  alergias o de la fiebre del heno y pienso en mi afección: «fiebre pictórica o de estudio» con el pincel en la mano… causa los mismos estragos y remite a su voluntad… , me digo resignada.

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

Remedios Varo, pintora y escultora surrealista

En la fotografía de los pintores surrealistas de los años 30 faltan las pintoras, cuya calidad supera en muchas ocasiones la obra de sus colegas. La falta de divulgación, publicidad y el machismo peculiar del mundo del arte hacen que esta circunstancia, por otra parte presente en cualquier época y movimiento, continúe siendo una injusticia palpable. La obra de Remedios Varo, pintora y escultora surrealista española (Girona 1913), es una muestra de ello, aunque hay que decir que, a partir de los años 50 en los que se dedica plenamente a crear, el reconocimiento le llegó en México donde vivía exiliada. Remedios vivió en París el movimiento surrealista desde su mismo centro; con anterioridad había compartido tanto el taller con el pintor Esteve Francés como las tentativas vanguardistas. Durante la guerra civil conoció al escritor francés Benjamin Péret y marcha con él a París donde expone con los surrealistas; tertuliana de los cafés «De Flore» o «Les deux Magots», donde el Papa Breton impartía su dogma y Picasso reinaba con sus amigos, ella estuvo allí, en Saint Germain, en el eje de la vanguardia. Con la invasión alemana en el 41 marchó a México. Y México se lo da todo.

Remedios Varo: "Vampiros vegerarianos" 1962

Remedios Varo: «Vampiros vegetarianos». 1962

 

En 1942 participa en la exposición  First  Papers of Surrealism de Nueva York y Le Surrealisme de la Galería Maeght de París. En 1956 expone por primera vez individualmente en México D. F.

Su estilo, muy personal dentro del movimiento surrealista, con imágenes oníricas impregnadas de simbolismo medieval, con retortas alquímicas donde la transmutación procede del poder regenerador de su mirada irónica, hacen de esta magnífica, gran creadora un valor en alza que México reconoció. Falta que todo el mundo la conozca, no solo los estudiosos ni los especialistas.

 

Remedios Varo: "Exploración de las fuentes del río Orinoco"

Remedios Varo: «Exploración de las fuentes del río Orinoco»

 

Muchos expertos reconocen el rastro de El Bosco y de Brueghel el Viejo en la recreación de mundos fantásticos diminutos. Magnífica obra.

Remedios Varo:"Mujer saliendo del sicoanalista". 1960

Remedios Varo: «Mujer saliendo del sicoanalista». 1960

 

Remedios Varo murió en México de un infarto en 1963 en plena actividad y madurez creativa.

 

 

 

Poemas de Arp

Dos fragmentos de la poesía de Arp.  En  el primero todo gira alrededor de su mujer, la también artista surrealista, Sophie Taeuber. Bello y largo poema que me entusiasma.

 

 

 

SOPHIE SOÑABA SOPHIE PINTABA SOPHIE DANZABA

Danzabas la aurora que desborda a la tierra.

Danzabas el jardín estremecido al alba.

 

Danzabas en el paisaje enguantado de la luna

con los gnomos traviesos de la sombra.

Danzabas el desnudo que pierde su juguete de aire,

el placer que solloza desposeído.

 

Y estos versos demoledores:

 

EL PADRE, LA MADRE, EL HIJO, LA HIJA

El padre se ha colgado

en el lugar del péndulo.

La madre está muda.

la hija está muda.

El hijo está mudo.

Los tres siguen

el tic tac del padre.

 

Jean (Hans) Arp

Hans Arp:"Copa quimérica". Bronce. !947.

Hans Arp:»Copa quimérica». Bronce. !947.

 

Hans Arp:"Escultura para ser perdido en el bosque". 1932, Tate Gallery

Hans Arp:»Escultura para  perder en el bosque». 1932, Tate Gallery (London)

 

Hans Arp: "Objetos colocados según las leyes del azar". 1926. Madera y pintura al óleo, 37 x 57 x 6'4.

Hans Arp: «Objetos colocados según las leyes del azar». 1926. Madera y pintura al óleo, 37 x 57 x 6’4.

 

Tres muestras exquisitas y reveladoras de uno de los más completos creadores del arte vanguardista del pasado siglo, precursor de todo lo que vendría después. Su talento lo abarcó todo, con la poesía como enlace, entre  los collages,  los papeles recortados,  los papeles rotos y las esculturas de bulto entero. Creador nato, inventor de una forma nueva de hacer con la ironía de su completa formación franco alemana que le lleva a estar, ya en 1916, en el epicentro del grupo Dadá junto a Tzara, Hulsenbeck, Janco y Sophie Taeuber, su mujer. Junto a esta comenzó a diseñar cartones para tapices y a componer los primeros collages. En 1919 creó un nuevo círculo Dadá, mientras en Berlín Schwitters y El Lissitzky  hacían lo propio. En 1925 participa en la primera exposición surrealista en París y desde entonces hasta los años 40 no cesaría de exponer en exposiciones vanguardistas; en los años 30 crea el grupo «Abstracción-creación» y, con Seuphor y Torres García, «Cercle et Carré». Su actividad artística, siempre unida a su obra poética, le lleva por todos los centros culturales europeos: París, Berlín, Zurich, Colonia, Múnich… Se refugió en el sur de Francia durante la II Guerra Mundial y, tras la muerte de su mujer en Suiza, pasó unos años sumido en el dolor e incapaz de trabajar; después, en 1949, expone de forma individual en la Galería de Curt Valentin en N. Y. y, en 1954, la concesión del primer premio de la Bienal de Venecia le otorga la consagración definitiva, el reconocimiento que se merece su obra, precursora del arte contemporáneo. Murió en Basilea  al inicio del verano de 1966; había nacido en Estrasburgo en 1887, cuando esta bella ciudad era alemana y el romanticismo impregnaba la naturaleza a la que veneraba como el arte simplificador de la vida. En 1996 se publicó «Le soleil recerclé»; en los años 60 se habían publicado ya otras dos obras suyas. Marcel Duchamp dijo acerca de él:»Para Arp, el arte es Arp». Cada gran artista es un demiurgo, no sé de qué se sorprendía Marcel Duchamp…

Surrealistas europeos en 1930

Pintores surrealistas europeos

Pintores surrealistas europeos

Parecen estar en el patio del colegio esperando que la cámara les inmortalice. En la primera fila de izquierda a derecha: Tristan Tzara, Salvador Dalí, Paul Eluard, Marx Ernst. Segunda fila de izquierda a derecha: Man Ray, Jean Arp, Yves Tanguy y André Breton. ¡Cuánto arte!

Me invade la primavera… y me sorprende.

Foto: Bárbara-

Foto: Bárbara

 

No sé si porque este invierno ha sido raro, muy lluvioso para estas latitudes o si yo tengo un año más, el caso es que encontrarme por primera vez con esta Nepenthes Alata, planta carnívora procedente de Borneo, Sumatra, Australia o Nueva Guinea, me alegra como si esto fuera una fiesta. Las variedades gigantes pueden llegar a engullir hasta pequeños monos, prefiero no pensarlo y contemplar la belleza y curiosidad de las «jarras» donde los insectos atraídos por el perfume y el néctar se adentran en la capucha sin posible retroceso…

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

De la maceta cuelga la Nepenthe, que necesita un sustrato liviano y que drene bien, si no las raíces se pudren. Me voy del vivero, tras este hallazgo, más contenta que unas pascuas.