
Este retrato de mi hijo durmió durante años en el estudio y, cuando lo retomé hace unos días, lo hice como se hacen estas cosas, por un impulso que no admitía más demora, con pasión y por auténtica necesidad.





Este retrato de mi hijo durmió durante años en el estudio y, cuando lo retomé hace unos días, lo hice como se hacen estas cosas, por un impulso que no admitía más demora, con pasión y por auténtica necesidad.




En la Piazza della Signoria de Florencia, la escultura de Bandinelli acoge siempre a las palomas.
En la Loggia dei Lanzi, que toma su nombre de los lanceros, guardia personal de Cosme I, diseñada por Orcagna, «El rapto de las sabinas» de Giambologna de 1583 nos admira por los pliegues de la tela, por la admirable disposición de los volúmenes y «el barroquismo» de las formas.
El gran dibujante que busca el realismo de la figura y su relación con su entorno hicieron que Giacometti, a pesar de poseer todas las cualidades precisas, después de finalizar su aprendizaje con Bourdelle en París, abandonara la figuración por considerarse incapaz de expresar lo que quería. El arte de Giacometti es el resultado de esa obsesión a la que finalmente consiguió dar forma de manera magistral; cualquier proceso creativo lleva su tiempo y la decepción que sentía le hizo realizar incursiones en el cubismo, y dar forma a esculturas-objeto, en las cuales se puede ver la influencia de Arp. En los años 30, Breton y Dalí lo introducen en el círculo surrealista, que abandona cinco años más tarde cuando decide volver a la representación figurativa y tras cometer la «aberración» de realizar trabajos decorativos, actos ambos que los surrealistas no podían consentir. Su obsesión volvía con más fuerza, el dibujo, el modelado, la pintura del natural serían las vías que le llevarían al camino, esta vez definitivo, del realismo. Giacometti no busca el parecido; a través de la reducción y del esquematismo nos habla de la soledad del hombre contemporáneo, y establece un diálogo con los filósofos existencialistas; es un hombre de su tiempo que enraíza y siente también las angustias del individuo como ente social, en su acción creativa. Su amistad con Sartre y Simone de Beauvoir fue un intercambio más que fructífero.
La imagen del Buda de la dinastía Gupta -la edad de oro del arte indú- intenta reflejar lo humano idealizando la figura de forma que se transmita la serenidad extrema, la paz y alegría interior propias del ideal budista. La máxima expresión de esta religiosidad llena de dulzura son las figuras del Buda creadas en Samath durante la época Gupta. Esta dinastía se fundó en el norte de la India hacia el año 320 cuándo la presión militar y política ejercida sobre los reyes Andhra hacen desparecer el arte de Amaravati, y reinó hasta el año 650 alcanzando las artes visuales y la literatura escrita en sánscrito su máximo apogeo, influyendo las fábulas en el mundo musulmán (Las mil y una noches) y en el mundo Occidental (Chaucer, Boccaccio, Lafontaine…). La famosa obra de Kalidasa, el mayor poeta y dramaturgo de la India, «Sakuntala» influyó en muchos escritores europeos, entre ellos Goethe.

Andy Warhol: «Mao». Pintura de polímero sintético y tinta de serigrafía sobre lienzo.448 x 346 cm. 1973.
¿Hay alguien más genuinamente americano que Andy Warhol, sus pompas y sus obras? ¿Quién no conoce sus latas de sopa Campbell y sus botellines de Coca-Cola? El rey del pop art, de origen eslovaco y nacido en Pittsburg, lleva en sus genes el espíritu aventurero de los primeros colonos; habiendo destacado desde joven en arte, es después de un viaje alrededor del globo cuando decide conquistar el nuevo mundo y el mundo entero. Andy lo consigue en todo lo que su genio toca, cine, publicidad, colaboraciones musicales, pintura… Y como nada surge de la nada, el pop art se inspira en el dadá y hunde sus raíces en el Marcel Duchamp que eleva a la categoría de arte la elección de un objeto de la vida cotidiana; el arte ya no reside en la realización manual. La elección puramente accidental o banal encierra una crítica irónica sobre el consumismo, el materialismo, el dinero, la fama… Sus latas de sopa y las botellas de cola son los iconos de los nuevos tiempos, siendo presentados por primera vez en la exposición en el Paul Bianchinni bajo el nombre de «El supermercado estadounidense»; corría el año 1964.
La unión de arte y vida, esa es la idea. Warhol utiliza la fotografía y la serigrafía como antes no se había hecho. Las fotografías bien conocidas de estrellas de cine como Marilyn Monroe y Elizabeth Taylor, o de la música como Elvis Presley y Mick Jagger reiteradas en distintos colores, o bien accidentes de tráfico, la silla eléctrica, animales, flores o sus retratos son el resultado de su trabajo incansable de las décadas de los sesenta y setenta; los ochenta fueron años más tranquilos en los que el artista juega también y proyecta su imagen andrógina, tanto o más importante que su obra, él es el icono del pop. Su estudio The Factory fue no solo un lugar de reunión de los artistas underground de N. Y., fue también un centro de creación, de intercambio de ideas. Warhol muere en N. Y. en 1987. Su excentricidad y su magnetismo crearon escuela, todos querían formar parte de su círculo, pero Warhol es único e irrepetible.
El retrato de Mao, soberbio, me inspira más que sus latas; es solo cuestión de gustos. El mayor icono de la China revolucionaria es su guiño más genial.
Quizás no sean los más conocidos de Lee Krasner, como «Esquinas Blancas» en el Museo Whitney de N.Y. , «Sin título» en el Museo de Arte moderno de N. Y., «El resurgir de la primavera» en el Museo de Arte contemporáneo de Los Ángeles o «Espacio libre» en el Museo de Bellas Artes de San Francisco…, son los que particularmente me gustan de entre todos los que más me gustan, que son muchos. La pintora neoyorquina tuvo que esperar treinta años para que su gran obra tuviera el reconocimiento que se merecía. Representante de lo mejor del expresionismo abstracto, luchó durante parte de su vida para mantener, con su trabajo, las clases de pintura de Pantuhoff, con quien vivía; después haría lo mismo con el alcoholizado Pollock, su marido, hasta que este murió en un accidente de coche. Hasta el punto que abandonó la pintura para satisfacer las necesidades materiales del pintor. Aquí me quedo sin aliento: ¡qué barbaridad! Hay que pararse para darse cuenta del papel de la mujer no hace tanto tiempo. Hasta después de la muerte de su marido no fue «ella», artista, y de las grandes; y luego dicen que las viudas se esponjan, cómo no. Por cierto Igor Pantuhoff terminó de retratista de la alta sociedad… ¡Válgame!
Hans Hofmann, el maestro alemán, influyó a través de su Academia en muchos pintores neoyorquinos, como en el caso de Kresner, que conocieron así la Escuela de París y a Picasso, Matisse y Braque; el concepto de bidimensionalidad del lienzo que preconizaba Hofman determinó el quehacer de la pintora. Con el tiempo se fue alejando de los preceptos de su maestro y se acercó más a la obra de Joseph Albers. En 1941 conoce a Pollock a través de Willem de Kooning cuya obra la impactó grandemente. Aquí lo dejo; Lee Krasner tiene obra sumamente importante para poder disfrutarla en otras entradas.