Llevo dos días estornudando, con escalofríos, y con la mente espesa; barrunto que el yin y el yan no andan bien; observando el panorama me digo para mis adentros: Mon dieu, estamos a 26 grados mientras en León, es un decir, tiritan de frío rodeados de nieve que da gusto. Me encuentro en medio de terribles oscilaciones nocturnas y diurnas (típico clima desértico) y al final, claro, la pillé; iniciando el proceso en el que me hallo, aún no estoy segura si es trancazo, constipado o gripe, en fin, que más da si estoy hecha unos zorros. Para mí, que cuando te invaden los microbios, ellos no te preguntan si te viene bien o no, simplemente te invaden… Invadida pues, no me queda otra que resignarme y tomar infusiones de tomillo que aclaran la garganta y te dejan el estómago fané y «descangallao». Barrunto que esta invasión sin previo aviso se debe a que tenía el yin y el yan descompensados; debe ser eso. En fin, para restablecer las coordenadas de mente y espíritu he decidido pasar por el Oasis Zen Garden del Huerto del Cura, que es una maravilla. ¡Vean si no!

























