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Florencia: en plena mitología…

"Se quedó vizca". foto: Bárbara.

«Se quedó vízca». Foto: Bárbara.

En la plaza de la Signoria yo me quedo fascinada por el Perseo de Cellini; generalmente es el David de Miguel Ángel el que atrae las miradas, después puede ser el Rapto de las Sabinas… menos mal que hay donde elegir, pero yo me sigo quedando con el Perseo; el Neptuno tampoco me dice nada, porque la fuente es bastante fea. Después de horas en la plaza, sentada en las escaleras de piedra, y como medida profiláctica ante tanta belleza, me pongo en el lugar de las palomas, cansadas ellas también; algunas dormitan y otras asustan hasta a las piedras, que se quedan vízcas como este personaje de la foto en la base de Hércules y Caco.

Il Duomo

"Il Duomo". Foto Bárbara.

«Il Duomo». Foto Bárbara.

 Dedicado especialmente a Chelo y a Rafaelpradov.

Il Duomo es un prodigio de ingenio y de belleza, no digo nada nuevo, claro está, pero hay que verlo para comprender lo que fue el Renacimiento y el gótico toscano. La tenacidad y el talento de Arnolfo di Cambio, que dirigió los primeros trabajos, seguido de otros, entre ellos el mismo Giotto -maestro de obras, si bien se dedicó casi exclusivamente de la proyección del campanario, entre los años 1334 y 1337, y que más tarde terminó Francesco Talenti en 1359 -hizo posible esta imponente catedral cuya visión completa es factible casi exclusivamente desde el aire. La célebre cúpula,  fue hecha por Filippo Bruneleschi entre 1420 y 1434.  Il Duomo conserva intacto el carácter estilístico del gótico toscano y, por sus proporciones, es la tercera del mundo después de S. Pedro de Roma y S. Pablo de Londres.  Il Duomo se erigió sobre la antigua iglesia de Santa Reparata y la fachada fue concluida entre 1871 y 1887. Los mármoles verdes, blancos y rosa le confieren una calidad cromática verdaderamente hermosa, que varía según avanza el día; las campanas del famoso Campanile dan las horas, los cuartos y las medias acompañando el despertar y el sueño…

Il Ponte Vecchio desde los Uffizi

"Il Ponte Veccio". Foto: Bárbara.

De nuevo aquí, con las pilas cargadas, la mirada llena de belleza y el corazón como unas castañuelas. El arte con mayúsculas de los genios del Renacimiento nos devuelve la fe en el hombre, el sosiego ante la incertidumbre, la certeza de lo que «hombre» puede hacer al margen de los intereses financieros; reconforta pensar que ha habido tiempos en los que la belleza era un medio para alcanzar la felicidad y que el fin no era un simple negocio. Reconforta saber que formamos parte de esa cadena que es el género humano, aunque a veces nos cueste entender lo que está pasando en muchas partes del mundo, en la esquina, en nuestro propio barrio…

«Il Ponte Vecchio». Foto: Bárbara.

Aurelio Serrano Ortiz, escultor

 

"Manhattan". 43X 37 cm.,  madera. 1985.

«Manhattan». 43X 37 cm., madera. 1985.

 

«Manhattan» es una de las esculturas de Aurelio que veo más interesante, dada su particular espacialidad que me lleva a recorrerla visualmente como un lugar transitable; más física que otras, esta para mí es un lugar habitable.

Dalí en el Museo del Prado

Salvador Dalí expresó en distintas ocasiones su admiración por Velázquez y por Vermeer. Por el estudio me he encontrado con estas fotos del pintor, en una visita que hizo con Gala al Museo del Prado, en la que está ante su versión y el original del retrato de la infanta Margarita de Velázquez, así como de su «pose» ante el retrato de Felipe IV luciendo ambos bigotes parecidos, posiblemente él los calificaría de «dalinianos». Curiosas fotos muy al estilo del genio ampurdanés. Son fotos antiguas, por ello su calidad, hoy, no es muy buena, aunque como testimonio son impagables. Las fotos fueron publicadas por la revista «Blanco y negro» en un artículo de Miguel Utrillo.

Goya en la pared

Cehegín. Foto: Bárbara.

Cehegín. Foto: Bárbara.

Paseando por la parte antigua de Cehegín, una se encuentra con una bella panorámica sobre las casas que se enroscan en calles estrechas hacia lo alto y el campo, abajo, con los manzanos preñados de fruta. Subiendo por la calle del Ayuntamiento, las casas señoriales murmuran historias de antaño; las fachadas están bien conservadas y son de una belleza muy peculiar. La calle desemboca en la plaza y ella cierra el paso; más allá, el vacío donde al atardecer vuelan los vencejos. En ese límite, la campana en el campanario tañe y en la fachada del palacete una reproducción de Goya nos sorprende.

Reconocimiento oficial a Braque en el Grand Palais

George Braque. "Violín y vaso". Praga, Galería Národní.

George Braque. «Violín y vaso». 1010-11. Praga, Galería Národní. Cubismo analítico.

 

El día 21 de este mes la corresponsal en París del diario «El País», Ana Teruel, nos ofreció otro de sus interesantes artículos, esta vez dedicado a George Braque. El pintor, cofundador con Picasso del cubismo, tendrá por fin el merecido homenaje por parte del gobierno francés. Durante los cincuenta años que han pasado desde su muerte, su figura ha sido paulatinamente eclipsada por la de su amigo; posiblemente ha contribuido a ello también el hecho de que fuera, en vida, el pintor oficial del gaullismo y el único pintor vivo que tuvo el honor de exponer en el Museo del Louvre. Siendo Malraux ministro de cultura en el momento de su fallecimiento, tuvo unos funerales casi de jefe de estado. Por todo ello se puede decir que Braque concitó en vida todos los honores y reconocimientos posibles, y que su estrella se ha ido apagando durante 5 décadas. Ahora se está preparando una muestra en el Grand Palais que esperábamos con ansia los amantes del cubismo y, sabiendo como hacen las cosas en el país vecino, seguro que no nos defraudará. Los cuadros que pintara en l’Estaque, cerca de Marsella, como «Casas en l’Estaque» y «Paisaje en l’Estaque», se pueden considerar los primeros trabajos cubistas; aunque al principio los colores fauvistas imperasen en sus cuadros, el propio Matisse reconoció que Braque pintaba, ya en esa época, la realidad mediante cubos. Pero es indudable que Picasso y él, cuando este preparaba «Las señoritas de Aviñón» en el «Bateau-Lavoir», iniciaron una amistad y una relación extraordinariamente fructífera que será el desarrollo del cubismo. Que una personalidad tan fuerte como la del malagueño fuera capaz de trabajar codo con codo con otro pintor es en sí un hecho reseñable;  ante el carácter difícil de Picasso, la personalidad de Braque debió ser fuera de lo común; felizmente alumbraron un camino nuevo, que según mi opinión no está ni mucho menos agotado. Este otoño se abrirá una exposición que puede ser la exposición del año. Y espero no perdérmela.

Respecto al cubismo, Braque dijo: «Lo que me atraía de modo especial era la materialización de una nueva espacialidad. La primera indagación cubista era precisamente el espacio; el color solo tenia una función modesta: del color no nos interesaba mas que su aspecto luz. La luz y el espacio son dos cosas intimaménte conexionadas y nosotros las abordábamos juntas».

Paul Cézanne: la pintura pensada

Cézanne: "Nayuraleza muerte con cesta", 1888-90. Museo D'Orsay.

Cézanne: «Naturaleza muerte con cesta», 1888-90. Museo D’Orsay.

La vida de Cézanne, repartida fundamentalmente entre Aix en Provence y París, nos puede a simple vista parecer insulsa comparada con la de Gauguin o de van Gogh o con la idea que tenemos del pintor un tanto atormentado y salvaje. Su infancia y adolescencia en Aix, una ciudad provinciana en 1839, estará ligada a su obra hasta su muerte en 1906. El pintor nunca se llegó a encontrarse cómodo en los círculos artísticos de París. En Aix inicia sus estudios de pintura y allí los continúa en la academia Suisse y se aplica en la copia de los grandes maestros del Louvre.  Fue tertuliano del Café Guerbois al que asistían Manet, Pissarro, Renoir, Bazille… Su trayectoria en París no es fácil y su obra fue rechazada una y otra ven en El Salón de Otoño. El 1865 Manet había presentado en el Salón su Olimpia con un gran escándalo, Cezánne admiraba profundamente su obra y se nota su influencia en muchas de sus obras de ese periodo. En 1869 conoce a la que será su mujer, Hortense Fiquet, y madre de su único hijo Paul. Se refugia en L’Estaque, en la bahía de Marsella, durante el periodo que desemboca en la instauración de la III República. En esta estancia se percibe el comienzo de una nueva etapa: deja atrás el estilo romántico dando paso a la pintura de la reflexión. En Pantoise comienza a pintar muy unido a Pissarro al que considera su maestro. Vive con su familia una temporada en Auvers-sur-Oise en casa del doctor Gachet, quien más tarde acogerá a otro genio, Van Gogh; su paleta se aclara en los paisajes que pinta allí al aire libre. En París fracasa en las exposiciones en las que participa con los impresionistas, abandonando los círculos artísticos y manteniendo su amistad con Pissarro y con Zola. su amigo desde la infancia, a los que visita en Pantoise y en Médan. Continua pintando en L’Estaque. La ruptura con su entrañable amigo Zola se produce como consecuencia de la publicación de este de «L’Oeuvre», una novela en la que Cézanne es el protagonista solapado en un pintor fracasado; Zola es ya un novelista afamado y curiosamente, a partir de ahí comienza el reconocimiento del pintor por los grandes del impresionismo y por parte de pintores más jóvenes, como Matisse. El pintor nunca perdonó a Zola. Cézanne ya es admitido en el Salón y la aparición de Vollard, el famoso galerista y marchante, admirador de su obra, lanza esta hacia lo más alto.

El pintor desde que dejara los postulados impresionista, aunque siguiera toda su vida pintando la naturaleza,  en la Provenza, va realizando un proceso lento de introspección, más propio de la labor de un arquitecto. Él aspira a realizar una obra digna de los museos; no es un vanguardista ni pretende una ruptura con la tradición si no dar un paso hacia adelante y lo consigue buscando la esencia de las cosas, no la superficie de ellas, Para Cézanne la pintura era «un modo insustituible en la investigación de las estructuras profundas del ser, una búsqueda ontológica, una especie de filosofía». Hoy es un maestro imprescindible para entender la pintura posterior, por ejemplo, en su serie de las bañistas la esquematización de los cuerpos, la inexistencia de perspectiva, ni  de leyes anatómicas y los rostros que miran directamente al espectador son como máscaras…  Matisse y Picasso, evidentemente le deben mucho; en cuanto a la deuda de los cubistas daría para mínimo para otro post. Vivió en soledad sus últimos años; en la actualidad en Les Lauves está su casa museo donde se guardan bocetos, dibujos y elementos que formaron parte de sus naturalezas muertas.

Dalí y su «Don Juan»

Figurines, 49-50

Figurines, 49-50

Aprovechando que mañana se clausura la exposición de Dalí en el Museo Reina Sofía de Madrid, quiero sumarme a este gran acontecimiento que ha sido la muestra, con una extraordinaria acogida por parte del público que ha hecho cola durante horas para poder aproximarse a la obra del genio ampurdanés; mi pequeña aportación es el recuerdo de los figurines que Dalí realizó para el Don Juan de Zorrilla en 1949 y 1950, cuya obra se representó en el Teatro María Guerrero de Madrid.

Figurin de don Juan.

Figurín de don Juan.