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Van Gogh: el otro Vincent muerto.

Van Gogh: "Autorretrato con sombrero de paja". Óleo sobre cartón (40x 32),1887.

Van Gogh: «Autorretrato con sombrero de paja». Óleo sobre cartón (40x 32),1887.

Un año antes del nacimiento del genial pintor, su madre dio a luz a un niño que nació muerto y al que pusieron el nombre de Vincent. No mucho antes los niños nacidos muertos, con el dolor que eso suponía, no eran socialmente objeto de duelo, más bien al contrario, se pasaba de puntillas y se soslayaba el hecho. Pero, por entonces, en la burguesía se instaló un cambio radical, de modo que Anna, la madre del pintor, hizo instalar en el pequeño cementerio protestante, junto a la iglesia, en la tumba de su hijo una gran lápida con la inscripción de «Dejad que los niños se acerquen a mí», el año, 1852 y el nombre: Vincent van Gogh. Al año siguiente nació otro niño al que pusieron el nombre del hermano muerto: Vincent. Por tradición, los niños debían heredar los nombres de los  abuelos y Anna, sometida a las normas más estrictas durante toda su vida, lo dio por hecho: su nuevo hijo debía llamarse Vincent Willem. Cuentan varios biógrafos que durante años, Vincent, para ir al colegio, tenía que pasar por delante del cementerio y ver la tumba con su nombre: Vincent van Gogh.  Supongo que algo tremendo para un niño. Dalí fue otro caso parecido, tuvo que asumir el nombre heredado de su hermano muerto y de arrastrar toda su vida su sombra. Siempre he detestado el hecho de repetir los nombres dentro de una misma familia… ¡Dejad que los niños tengan la propia identidad que supone un nombre; para qué un infante tiene que recordar al abuelo o al padre o al tío, que a lo mejor eran insufribles!

Leonardo da Vinci

Leonardo da Vinci: "Virgen con Niño. Sta. Ana y S. Juan". 1505. Öleo, tiza y lápiz sobre cartón. National Gallery, Londres.

Leonardo da Vinci: «Virgen con Niño. Sta. Ana y S. Juan». 1505. Óleo, tiza y lápiz sobre cartón. National Gallery, Londres.

El artista que mejor representa al hombre ilustrado renacentista, dominador de ciencias, artífice de inventos, inspirado por todas las musas ese es Leonardo da Vinci. Si como pintor se haya entre los más grandes, si como inventor de máquinas y de artilugios nos sorprende aún hoy por su genio e ingenio, por su conocimiento de física, de matemáticas, de óptica, de botánica, de gastronomía… de todas las artes conocidas y por conocer, su dedicación primera, y no es anecdótico, sería cambiar los hábitos alimentarios en las cortes europeas. Trabajando en el taller de Verrocchio en Florencia servía comidas junto a su amigo Botticelli en la taberna de «Los  Tres Caracoles» situada junto al Ponte Vecchio; allí se dio cuenta de que la comida que se servía no respondía a su idea renacentista de lo que se debía comer,  de cómo hacerla y en qué proporción servirla. En la corte de Milán, fue el encargado de las cocinas del gran duque Sforza y fracasó en sus intentos frente a la desmesura de los festines cortesanos. Fue un autentico defensor de la cocina vegetariana y del refinamiento en la mesa: a él le debemos la servilleta, el tenedor, el pica ajos llamado leonardo y un sinfín de inventos para ahorrar tiempo y esfuerzo. Cuando Milán fue conquistada por el rey de Francia Francisco I le tomó bajo su protección y la relación que se inicia entre ambos se mantuvo a lo largo de los años y, según se cuenta, cuando Leonardo se exilia en Francia, se reunían por las noches, a escondidas para intercambiar recetas y cocinar juntos…

 Esta bellísima obra, «Virgen con el Niño, Sta. Ana y S. Juan Bautista», llamado Cartón de Burlington House, es un boceto de una Sagrada Familia con Sta. Ana por encargo de Luis XII de Francia, su amigo y protector, está realizada con óleo, tiza y lápiz sobre cartón, en la actualidad en la National Gallery de Londres; sus medidas son 139 x 101 cm. Su ubicación en una sala en exclusiva con una buena iluminación, como en un lugar de culto, le deja a cualquiera sin respiración; los museos deberían cuidar, mimar la iluminación, ya que es algo fundamental para poder apreciar debidamente una obra de arte.  Para mí es el mejor boceto que he visto nunca, aunque los de Miguel Ángel no le van a la zaga -los dos monstruos del Renacimiento italiano-. En esta obra se manifiesta de forma exquisita el manierismo, del que se considera precursor a Miguel Ángel, y pienso que el supuesto enfrentamiento entre ellos es más bien cosa de los críticos e historiadores…

Miguel Ángel: el «Tondo Doni»

Miguel Ángel: "La Sagrada Familia". !503-5. Galería de los Uffizi. Florencia.

Miguel Ángel: «La Sagrada Familia». 1503-5. Galería de los Uffizi. Florencia.

Miguel Ángel volvió desde Roma a Florencia en 1501; fue en este periodo cuando comenzó a sentir la influencia de Leonardo da Vinci, que puede ser apreciada en dos medallones de mármol: «La Virgen Taddei», en la actualidad en la Royal Academy de Londres, y en «La Virgen Pitti», en el Museo de Bargello de Florencia. El dominio del claroscuro en el relieve demuestra que está en posesión de la técnica que utilizo Leonardo en sus pinturas. Durante estos años, 1504-05, Miguel Ángel pintó la única obra de caballete que ha llegado a nosotros, «La Sagrada Familia», conocida por el «Tondo Doni» (tondo= redondo; Doni, el florentino influyente que le encargó la pintura). La obra mide 120 cm. y está realizada sobre tabla con una técnica nueva llamada cangianti que consiste en la aplicación de témpera y óleo en sucesivas capas desde las de color más oscuro hasta las de color más claro en las zonas de luz, consiguiendo así una mayor luminosidad y colorismo que los artistas flamencos. El resultado es una obra bellísima con un colorido deslumbrante. La composición, en principio de apariencia sencilla, la Virgen entrega el Niño a San José, está en un equilibrio forzado y en espiral, muy poco utilizada antes. Las figuras de los jóvenes desnudos, al fondo, son para muchos la representación de las ideas platónicas, de la edad Dorada del hombre, el paraíso pagano en contraposición con la llegada de Dios al mundo. La rotundidad de los volúmenes escultóricos otorga una grandiosidad única a esta obra inigualable; el genio de Miguel Ángel anuncia el Manierismo del que se considera precursor. El marco fue diseñado por el mismo Miguel Ángel.

Dalí-huevo

Dalí-huevo.

Dalí-huevo.

 

 

Dalí siempre nos sorprende y AÚN NO SIENDO CLARA LA FOTO, HUEVO SÍ ES. Dalí en posición fetal me trae a la memoria  lo que decía sobre sus recuerdos intrauterinos, él: decía: «… me basta con cerrar los ojos, apretarlos con mis puños, y vuelvo a encontrar los colores del purgatorio intrauterino, los del fuego luciferino: el rojo, el naranja, el amarillo de reflejos azulados; una viscosidad de esperma y clara de huevo fosforescente en la que floto como un ángel despojado de su gracia».

Del libro : «Comment on devient Dalí». Opera Mundi, París 1973.

Andrea Mantegna: «Cristo muerto»

Andrea Mantegna: Cristo muerto", fragmento. 1474.Pinacoteca di Brera.

Andrea Mantegna:  «Lamentación sobre Cristo muerto». 1474.Pinacoteca di Brera.

Andrea Mantegna nació en la provincia de Padua alrededor de 1431. Siendo aún muy joven entró a trabajar en el taller del maestro Andrea Squarcione; la relación laboral entre ambos terminó en los tribunales. Para el joven aprendiz era fundamental el conocimiento de los artistas florentinos que trabajaban en el Véneto: Donatello, Ucello, Filippo Lippi. El centro del humanismo era Florencia. Mantegna trabajó en Mantua, en la corte de los Gonzaga. Por entonces en la Academia, fundada por Pompeio Leto, el amor por el mundo clásico es la nueva religión.  En los últimos quince años de su vida Mantegna  siguió tratando el tema religioso, pero añadiendo un nuevo elemento, la expresión del dolor. Este temple sobre tabla es un extraordinario escorzo de Cristo muerto donde se expresa todo el dolor según el canon renacentista, pero con un dramatismo nunca antes visto y por ese  alarde en el dominio de la perspectiva y de la anatomía  magistral. En su momento ese realismo tremendo del cuerpo llagado, el color amoratado de la piel escandalizó y sorprendió; esta representación casi escultórica impresionó a Rembrandt. Extraordinario, este Cristo en escorzo; el cuerpo visto desde los pies se acorta de forma tremenda aportando un realismo que se acrecienta además por las escasas notas de color.

 

 

 

 

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Matisse y el paisaje

Matisse:"Charca de Trivaux"

Matisse: «Charca de Trivaux». 1916.Tate Gallery, London.

Durante el siglo XIX el paisaje fue un género del gusto de los pintores, género que, salvo rara excepciones, durante el siguiente siglo fue abandonado progresivamente. Y así como los impresionistas, amantes de pintar al aire libre, para captar las variaciones de la luz dieron al paisaje sus mejores logros, los precubistas y cubistas  lo fracturan, descomponiéndolo en realidades nuevas que poco tenían que ver con la concepción preciosista y estética anterior. Matisse, sobre 1900, realiza  distintas versiones y en diversos estilos de Notre Dame y el Sena sobre las vistas que tenía desde la ventana de su estudio; una de ellas, «Notre Dame», se encuentra en la Tate Gallery de Londres. Igualmente sabemos por Brassaï  que Picasso realizó desde los muelles del río muchas versiones de la catedral, pero son obras de ejercicio a las que nunca dio mayor importancia. En 1905 Matisse pinta «Paisaje de Collioure», hoy en el Statens Museum for Kunst de Copenhague, en el que el color, de forma definitiva, es el protagonista principal.

Esta obra, diametralmente diferente a la anterior, «Charca de Trivaux», fechada en 1916 o 1917 (Tate Gallery, London), es una delicada y equilibrada composición conseguida por medio de los troncos desnudos y en donde la sensación húmeda del bosque la aportan los colores sobrios fundidos  al crearse una atmósfera sutil en verdes, pardos y azules. Particularmente me gusta mucho, aun no siendo «característica» de Matisse.

Entre los años 1916 y 1917 Matisse pintó diversos paisajes sobre vistas de Meudon muy cerca de Issy. No obstante es la figura y los interiores el objeto sobre los que se desarrolla el grueso de su obra.

Bárbara Carpi: «Bañista» (Europalia 1985. Amberes)

Bárbara Carpi: "Bañista". Foto: Bárbara

Bárbara Carpi: «Bañista». 146 X 114 cm. Foto: Bárbara

El tema de la bañista ha dado en pintura mucho juego, Picasso, Cézanne, Matisse; … y yo caí en la tentación. Este cuadro se expuso en Amberes en una de las exposiciones que se celebraron con ocasión de Europalia 1985. La «Bañista» está realizada sobre lino con técnica mixta e indudablemente con una mirada matissiana de la que no reniego en absoluto, al revés, mi  admiración siempre por su obra. Mi «Bañista», robusta, de amplio perímetro, también rinde homenaje a Rubens, barroco, y más estando en su ciudad adoptiva, Amberes, con su bello puerto por donde llegaban  las nuevas tendencias pictóricas desde Italia.

Puvis de Chavannes: «Jóvenes a la orilla del mar»

Puvis de Chavannes: "Jóvenes a la orilla del mar"

Puvis de Chavannes: «Jóvenes a la orilla del mar»

 

 

Puvis de Chavannes, nacido en Lyon en 1824, está considerado como uno de los más representativos de los pintores simbolistas franceses. Estudió en el taller de Thomas Couture casi al mismo tiempo que Manet. Abordó con entusiasmo un género que habían abandonado los impresionistas, la decoración mural, tarea que llevó a cabo pintando sobre grandes telas, labor que realizaba en su estudio y que pegaba sobre los muros previamente preparados para ello. Su dedicación al arte mural posiblemente fue debido al influjo de Chassérieu. Estos trabajos los alternaba con los cuadros de caballete, como «El pobre pescador» que tuvo una gran relevancia en el desarrollo del simbolismo. Esta tela fue copiada por Gauguin y Seurat y algunos lo consideran el inicio de estos dos pintores que la tenían como la representación de la «saintaise», palabra inventada por Gauguin que significa la síntesis y la santificación.

Puvis de Chavannes, llamado «artista del alma», en esta obra, que se puede contemplar en el Museo de El Louvre, se ciñe al clasicismo, a la tradiciön académica más pura, inspirándose en Rafael o en Poussin.  La cuidada composición, a la que el pintor otorgaba una gran importancia, en este caso sorprende por estar el eje central desviado hacia la derecha por esa figura de espaldas y por la serena quietud de la atmósfera intemporal del cuadro.  Puvis de Chavannes murió en París en 1898.

Gauguin: «Mujer con mango»

Paul Gauguin: "Mujer con Mango". Öleo sobre lino. Dthe Cone collection, Museo de Arte, Baltimore. 1892.

Paul Gauguin: «Mujer con Mango». Óleo sobre lino. The Cone collection, Museo de Arte, Baltimore. 1892.

 

Esta obra de considerable belleza pertenece a la producción de su primer viaje y estancia en Tahití, que abarca desde 1891 a 1893. «Mujer con mango» está fechada en 1892. Gauguin quería liberar la pintura de todo artificio, de la manera de hacer para los salones, despojarla de «lo decorativo» y aun así muchos teóricos del arte, aún hoy, lo califican a él de «demasiado decorativo», con un cierto desprecio. ¿Decorativo? Habría que preguntarse en qué consiste «lo decorativo» en el arte. ¿O todo arte es decorativo? Sería como afirmar que los frescos de Tahull, el Pantocrátor, por ejemplo, son decorativos; de igual manera, si viéramos hoy el Partenón con sus colores originales, ¿lo encontraríamos un pastiche…?

Gauguin aconseja a sus amigos impresionistas, con los que expuso al principio de su carrera como pintor, que no se fijen tanto en la naturaleza, que deben abstraer la realidad, no copiarla sino expresar ideas y sentimientos a través del color por medio de un lenguaje diferente. Gauguin encontró en Bretaña, en Pont-Aven, un lugar que mantenía sus raíces populares intactas, lo suficientemente fuertes para que se sintiera a gusto y fue allí donde se inició el «sintetismo» o la escuela de Pont-Aven, encabezada por él y por Émile Bernard. Allí encontró por primera vez lo salvaje, lo primitivo. Después buscó sus orígenes en un mundo casi intacto lejos de la civilización y encontró su verdad. En 1896 decidió abandonar Europa definitivamente; la Polinesia será, hasta su muerte en 1903, su paraíso.

«Mujer con mango» contiene ya todos los elementos, define el arte, plasma el nuevo lenguaje teórico y práctico de la restructuración que iniciara Cezanne. Las masas de color como tintas planas de expresiva fuerza y belleza son como la plasmación de sus sueños: «sueño con armonías violentas cuyos perfumes naturales me embriagan».

Tiziano: «La Venus de Urbino»

Tiziano: "La Venus de Urbino". Óleo sobre lienzo. 119 X 165 cm. Galleria degli Uffizi, Florencia.

Tiziano: «La Venus de Urbino». Óleo sobre lienzo. 119 X 165 cm. 1538. Galleria degli Uffizi, Florencia.

 

Este cuadro de Tiziano es uno de los desnudos más famosos y conocidos del mundo de la pintura. Fue un encargo hecho por el duque de Urbino; se desconoce el nombre de la modelo, aunque se piensa que pudo ser una joven que vivía en el Biri Grandi veneciano, cerca de la casa del pintor que también posó en otras de sus obras, «Muchacha con pelliza» y «la Bella».

Tiziano Vecellio nació en Pieve di Cadore en los Alpes dolomíticos; siendo muy joven, su padre, notario del pueblo, viendo su aptitud para la pintura, lo envía a estudiar a Venecia con los hermanos Bellini y Giorgione. En Venecia se consagra como maestro con una obra para el Palacio Ducal y el retablo de «La asunción» para la iglesia de Santa María Gloriosa dei Frari. Trabaja para las cortes de Ferrara y Mantua.  El emperador Carlos V, al que pintó en un soberbio cuadro ecuestre, hoy en el Museo del Prado, le concedió los títulos de conde palatino y caballero de la Espuela de Oro. Es invitado por el Papa a Roma donde estudia el manierismo de Miguel Ángel. En la corte de los Augsburgo realiza retratos de la familia real. Felipe II se convierte en su mejor cliente. Muere en Venecia en agosto de 1576.

En esta obra Tiziano combina de forma magistral los tonos cálidos con los fríos, consiguiendo una atmósfera sensual donde las sombras y las luces producen contrastes con pinceladas cortas y ágiles en zonas importantes y largas, como en la figura de la criada, en segundo plano. El sutil pincel del maestro siempre se distingue por estar levemente cargado, lo cual le permite administrar la pintura para conseguir delicadas texturas, como el rosado maquillaje de las mejillas o el efecto sedoso del cabello, por poner unos ejemplos…

«La Venus de Urbino» tiene sin duda un marcado contenido erótico y sensual con una localizada luz dorada que se extiende por el cuerpo de la joven en actitud laxa y por las sábanas, donde además descansa un pequeño perro apenas esbozado. Así mismo su mirada, directa al espectador, es provocadora, nada recatada.