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Matisse en Haití

Matisse: "Tahití II". Aguada sobre lienzo. 238 X185 cm.  Musée Matisse Le Cateau-Cambrésis (Francia)

Matisse: «Tahití II». Aguada sobre lienzo. 238 X185 cm. Musée Matisse Le Cateau-Cambrésis (Francia)

 

Otra manera de encarar el paisaje en esta aguada que realizó el pintor en su anhelado viaje a Tahití, paraíso de su admirado Gauguin. Es en los años treinta cuando al final pudo realizar su sueño. En  esta obra, singular, los mástiles del barco casi al centro son el eje alrededor del cual el resto de los elementos, las nubes, los árboles, parecen dotados de un gran movimiento; paradójicamente el barco está varado, encajonado, quieto. La línea del horizonte, con esas nubes, contribuye a aplastar, a situar el barco blanco, girado hacia la derecha, en esa quietud del mar. La cortina con motivos blancos como el barco es el nexo de unión entre los dos planos. Divertida, alegre, esta aguada de gran proporción refleja la alegría de vivir, el juego permanente de Matisse; los colores planos, puros y la simplificación son ya precursoras de las posteriores aguadas recortadas.

El genocidio, la masacre… La franja de Gaza.

Picasso: "Masacre en Corea". 1951.

Picasso: «Masacre en Corea». 1951.

Gaza… 650 muertos civiles palestinos, hasta ahora.

Parece que nada cambia, que la locura de los gobiernos es una onda que se transmite desde cualquier tiempo, en cualquier época;  el odio es un gusano que se enquista y, larvado, permanece durante años en la sociedad que se va corrompiendo poco a poco y, cuando es la hora, los gobiernos apelan, despiertan los sentimientos más bajos, los instintos salvajes de la masa que, enloquecida, se prepara para masacrar al contrario corrompido a su vez por el mismo veneno… el odio se propaga como una honda de generación en generación. El fanatismo está servido y el patriotismo es su bandera.

Esta obra de Picasso, «Masacre en Corea», está inspirada en al cuadro de Goya «Los fusilamientos del 3 de mayo», donde el pintor aragonés plasmó el horror del pueblo español fusilado por las tropas francesas. Nada nuevo en la historia del arte. Picasso pintó esta obra en 1951, cuando la guerra de Corea estallaba, contra las conciencia de los que, ajenos al conflicto, se preguntaban de nuevo el porqué de una guerra sin sentido. Este cuadro de Picasso no tuvo la repercusión que se esperaba tras el Gernika; se esperaba otro similar y, sin embargo, la fuerza de los cuerpos desnudos indefensos en su pureza frente a unos soldados estadounidenses con unos cascos clásicos (¿griegos?), intemporales, me produce una impresión más impactante; de modo que, y siempre desde una interpretación muy personal, esta obra resume la locura de todas las guerras, el horror de todo exterminio; la fuerza simbólica de esos cascos sin más identificación que, como máquinas de matar, es terrible…

Y Gaza…. 650 muertos civiles palestinos, hasta ahora. ¿Y es que nadie puede parar esta masacre? ¿Por qué el paraguas de EEUU sobre Israel? ¿Por qué Israel masacra como se masacró a los judíos…? Tanto rencor aún…, tantos porqués cuya respuesta todos sabemos; pero nunca el saber ha servido tan poco como ahora en el caso de la franja de Gaza. Distintos gobiernos se amparan en el terrorismo del contrario para realizar terrorismo de Estado… ¿Existe diferencia?

¿Cuantos muertos palestinos vale un muerto iraelí?

Y los niños inocentes…

 

Los fantásticos dragones de Tahull

Estos fantásticos dragones de la iglesia de Tahull con el cuerpo poblado de ojos encerrados en círculos azules para algunos autores estudiosos del románico supone un precedente de la fauna imaginaria de Chagall y sus cobaltos incomparables; pero también los negros contornos de Rouault y los rostros bidimensionales de Picasso. Según Pedro Rocamora: «LA PINTURA MODERNA TIENE «EL DUENDE» DEL VIEJO ARTE ROMÁNICO». MNAC (Barcelona).

El románico abstracto

Friso del siglo XII de la iglesia de Burgal.

Friso del siglo XII de la iglesia de Burgal.

 

En el periodo románico el lenguaje plástico fue la arquitectura, como era lógico que ocurriese en una época de formación colectiva; la elaboración del estilo románico fue una de las creaciones más originales del arte de Occidente; como ejemplo, este friso de la iglesia de Burgal (Cataluña) donde cualquier creador firmaría como propio. Excelente muestra de pintura abstracta del medievo; otra prueba del porqué el hombre actual se identifica tanto con el románico.

Ramón Gómez de la Serna: «Senos»

Leonor Fini: "La serrure" 1965. Óleo, 85X 116 cm.

Leonor Fini: «La serrure» 1965. Óleo, 85X 116 cm.

Ramón Gómez de la Serna nació 1888 unos meses antes que Vincent van Gogh llegara a Arles; en el tiempo en el que el niño crecía sin saber aún que iba a inventar las greguerías, el pintor se dispuso a reinventar los astros nocturnos elevando al cielo los girasoles… El genio creador tiene sus propias reglas y condensa el tiempo a su aire. Gómez de la Serna fue todo en las letras, desde periodista a escritor, adscrito al Novecentismo o a la generación de 1914 y es incalificable desde que creara la quintaesencia del buen perfume literario: la greguería. La greguería, en cuanto a esencia y concentración, es pura poesía de la vida donde la ironía destroza cualquier silogismo bien llevado. Dicho esto desde el mayor respeto y admiración, me ciño a este libro maravillosamente editado, libro de juventud, con un antecesorio y un prólogo muy jugosos del mismo autor. Todo gira alrededor de los senos, desde la antigüedad a través de la literatura y de alguno de sus adalides: «Novalis dijo de ellos palabras excelsas: «El seno es el pecho elevado a estado de misterio, el pecho moralizado». Horacio los definió y ponderó genialmente: «que el cuenco de la mano palpe en el hondo/la redondez del seno y su latido,/ hemisferio del amor, mundo redondo/ a dimensión de beso reducido». Hojeando el índice  uno se da cuenta de la genialidad contenida: El tañedor de senos, Un vendedor de senos en Oriente, Senos sin botón, El seno del relicario, El malabarista de los senos, Senos de viuda, Los senos de Eloísa y de Beatriz, La isla de los senos, El xilofonista de los senos… En este último dice: «Aquel hombre de espíritu sutil y preocupado siempre se había interesado por encontrar en los senos el tono musical, la polifonía…» Libro exquisito, bellamente ilustrado con obras de Leonor Fini cuya magnífica obra, de un surrealismo barroco con ecos renacentistas,ha sido elogiada por Moravia, Paul Eluard, Cocteau, Picasso, Chirico…

Ramón Gomez de la Serna, «Senos». Editado por Círculo de Lectores S. A.  Barcelona, 1972.

Juan Gris: el mejor cubismo

Juan Gris: "La maceta de geranios". 1915.

Juan Gris: «La maceta de geranios». 1915.

 

De los tres grandes artistas que crearon, trabajaron y desarrollaron el cubismo, Braque, Picasso y Juan Gris, sin duda este último es el que aborda el color de una forma más vital, dedicándole una importancia central; él es el más colorista, el más hedonista. Esta obra, me atrevería a decir alegre, incluso frivolizando «veraniega», conjuga los colores pastel con esa originalísima disposición de las hojas del geranio en dos planos inclinados con las hojas dispuestas como en un puzle y sus negativos solamente dibujados sus contornos sobre un fondo de lunares. La eficacia de la línea delgada y el contorno de la mesa fuertemente perfilada en el margen izquierdo en negro marca un volumen sólido que se consolida  en el extremo triangular de la misma levantándola. Genial composición donde no se soslaya ninguna de las partes del todo; feliz análisis y desarrollo magistral.

Pintura románica: San Clemente de Tahull

San Clemente de Tahull

San Clemente de Tahull

 

En el ábside de la iglesia pirenaica de Tahull figura este bellísimo ejemplo característico de la pintura mural. El famoso Pantocrátor, Dios creador, preside el conjunto, universalmente conocido y admirado. La iglesia de San Clemente de Tahull está situada en el valle de Bohí (Lleida); las pinturas originales se encuentran desde 1913 en el Museo Nacional  de Arte de Cataluña, en Barcelona.  La fecha de su realización, por parte de un artista anónimo, se sitúa alrededor de 1123. Esta pintura realizada al fresco sobre el muro representa un pasaje del Apocalipsis de San Juan, Cristo entronizado, Cristo en Majestad bendiciendo al mundo, pero también Cristo juzgando las obras de los hombres y, como reza la frase en latín, Él como principio y fin de todas las cosas. En la misma franja rodean al Pantocrátor cuatro ángeles que llevan los símbolos de los cuatro evangelios. La obra está realizada sobre una bóveda de cuatro metros de diámetro de cuarto de esfera.

Me he preguntado muchas veces el porqué de la atracción que sentimos los seres humanos del segundo milenio por el arte románico; mil años nos separan y sin embargo el románico, sobre todo la pintura, nos parece moderna, actual, como realizada hoy. Será la incertidumbre del cambio de milenio, la atracción del hombre por las grandes ciudades, el abandono del campo por el siervo, igual que ahora, el fin del feudalismo, el nuevo orden que llena de angustia, lo apocalíptico… La simbología del arte románico es el reflejo de un arte aterrorizado, con visiones terroríficas, el oscuro terror milenario. Los fantásticos dragones de Tahull alimentaron quizás la fauna de Chagall… la emancipación del hombre moderno de la realidad objetiva en busca de lo espiritual en el arte, de la pureza, de la abstracción… Kandinski, Picasso… El románico que desarrolla los códices, el románico que nos emociona alrededor de ese cordón umbilical que es el arte a través de los tiempos.