La cámara oscura es un instrumento óptico que permite obtener una imagen externa sobre la zona interior de su superficie. La predecesora de la cámara oscura fue la cámara oscura sin lente. La cámara oscura, fue el precedente de la cámara fotográfica actual y propició por tanto el desarrollo de la fotografía. Consiste en una caja cerrada dotada de un pequeño orificio por el que entra una mínima cantidad de luz, si se le agrega papel fotográfico se transforma en una cámara fotográfica estenopeica. Originariamente era una sala cerrada con un orificio en una de sus paredes; dicho orificio actuaba como una lente convergente que proyectaba, en la pared opuesta, la imagen del exterior invertida. Algunos opinan que fue inventada en Bagdad en el siglo X d. C., otros que fue un invento chino; sea como sea, la primera descripción completa aparece en los manuscritos de Leonardo da Vinci. Para él la cámara oscura era un medio válido para calcar una imagen con un lápiz. Y es en el siglo XVI cuando se construyen cámaras portátiles con un objetivo de mayor diámetro y con lentes, con lo que la imagen ganaba en luminosidad y definición. Los artistas de los siglos XVI y XVII como Vermeer y otros usaron cámaras oscuras como ayuda para la elaboración de sus obras. Sobre ello ha habido cierta polémica, pero tras la publicación del libro «Vermeer ‘s Camera» del profesor Philip Steadman, en el que se analiza de forma exaustiva el tema, este llega a la conclusión de que efectivamente el artista utilizó la cámara oscura para la representación de su visión de la realidad. La evidencia se apoya en cinco puntos fundamentales: la ausencia de líneas de perspectivas y de dibujos preparatorios en la mayoría de las obras de Vermeer; el tratamiento de la reflexión de la luz en ciertas superficies; el tamaño de la mayoría de sus pinturas coincide con las dimensiones del visor de la cámara oscura; imagen óptica versus imagen perspectiva; contacto con el científico Leeunwenhoek.
La cámara oscura era utilizada por ciertos astrónomos como Kepler y Scheiner para el estudio de las manchas solares y libros como «Magia Naturalis» y «Ars Magna lucis et umbrae» describían las posibilidades de la cámara oscura para la pintura. De modo que en 1600 en Holanda se conocía a la perfección este instrumento óptico ya que además era desde donde se manufacturaban los de mayor calidad de toda Europa.


























