Una foto curiosa de la actriz francesa de moda, musa de los años cincuenta-sesenta, icono en el que se fijaban todas las adolescentes del mundo, con Picasso, otro fenómeno que, al margen del mundo artístico, era también objeto mediático. La foto corresponde a una visita que ella hizo al estudio del pintor en Cannes en 1956. La fotografía aun siendo antigua, con poca definición tiene su aquel, siendo además poco conocida.
La tragedia de Siria, ¿a quién le importa?
¿Los mass media fluctúan en todas partes igual?. Hace unos meses nos llevaban, casi a diario, a las distintas ciudades bombardeadas, masacradas por el ejercito del tirano jefe del estado sirio. Nos narraban puntualmente la situación de los refugiados en los países vecinos; cómo el tirano impedía que los corredores de auxilio internacional fueran operativos y pudieran llevar a cabo su cometido para que la ayuda llegara a su destino; nos describían las reuniones de la oposición en el exilio en ciudades donde no llegaban ni las bombas ni la desesperación; en esos encuentros no se oía el llanto de los niños heridos ni el furor de las madres ni el desaliento de los ancianos ni el grito desesperado de los hambrientos… pero ahí estaban los medios de comunicación para describir lo que estaba pasando… En aquellos momentos de excitación informativa, se esperaba, por parte de los bien informados, que los estados poderosos se repartieran casi amistosamente los recursos energéticos, que la situación geopolítica de antes del conflicto se mantuviera, aunque cara al exterior la situación fuera de guerra civil; bueno pues es lo que ha pasado, se ha mantenido el statu quo y no pasa nada. Pasa que la inacción de los estados poderosos con intereses en la zona han aburrido a los medios de comunicación y esta tragedia de Siria ya no interesa a nadie… Ahora el foco está puesto en Ucrania, Putin… y en los norteamericanos. Y pasa, también, que Europa no tendrá nada que decir hasta que no tenga una política exterior común (¿hace años que se intenta? ¿qué pasó en la ex Yugoslavia?) y un poco de vergüenza.
Nona, el adiós.
Cuando hace unos días escribía sobre un cementerio de perros y gatos, no me podía imaginar que al poco tiempo Nona, nuestra perra, nos iba a abandonar… Han sido diez años de convivencia diaria, a todas horas, dándonos cariño, alegría, haciéndonos mimos y carantoñas…; el que tenga o haya tenido animales en casa sabe de lo que estoy hablando. Se ha ido y ha dejado un vacío enorme que se siente en cada rincón de la casa, esperándola ver aparecer trotando por la escalera o saltando al tratar de cazar una mosca… Esta semana pasada ha sido dura, difícil, pero la vida sigue, aunque sin ella.
Juan Gris: «Retrato de Picasso»
Cita de Picasso
Picasso le dijo a Malraux: «¡Y Mussolini! ¡Qué terrible final ha tenido! Colgado de los pies como un buey desollado en la carnicería… Siempre que le veía arengando a la masa, abombando el pecho, echando la cabeza hacia atrás, tenía la impresión de que alguien le estaba dando patadas en el trasero…»
¡Chapeau por los amigos de La Estirga: 50.000 visitas!
Esta mañana me he despertado con la sorpresa de haber traspasado las 50.000 visitas: ¡un montón de gracias a todos! Y aunque La Estirga está fisicamente lejos, encaramada en Notre Dame, el pajarillo de Chagal le habrá llevado la noticia surcando los cielos parisinos; aquí el sol ya baña los sombreros, espero que en París haga un buen día primaveral y Atón le caliente su piel de piedra bruñida por la lluvia y el viento invernal.
Las manos de Picasso
Brassaï, conoció a Picasso en su estudio sito en al número 23 de la rue de la Boétie, cuando este acababa de cumplir cincuenta años; rico, famoso, había adquirido Boisgeloup, un castillo en Normandía, y se estaba preparando la primera gran exposición retrospectiva de su obra en la galería Georges Petit. La época de los cubistas y de los surrealistas se centra alrededor de la rue de la Boétie que fue como un imán para los galeristas y los marchantes, los cuales anteriormente se habían situado en la rue Laffitte y sus aledaños cuando triunfaban los impresionistas y los fauves. El primero en instalarse fue John Hessel, seguido de Paul Rosenberg y su hermano Léonce… Solo Vollard se dirigió hacia la orilla izquierda.
Brassaï fue llamado en setiembre de 1943 al estudio de Picasso con la idea de que fotografiara la obra escultórica de Picasso desconocida o aún poco conocida. Las fotos, una treintena, aparecerían en el número 1 de una nueva revista de arte, la después prestigiosa, Minotaure, editada por Albert Skira y siendo su director artístico Tériade. Después de este primer ejemplar, Matisse, Derain, Dalí, André Masson, Magritte… fueron los que aportaron su particular versión del minotauro que aparecía en las distintas portadas.
Brassaï fotografió en Boisgeloup las esculturas de Picasso, pero también su estudio, al pintor delante del caballete, con sus amigos, las zapatillas de cuadros, a Sabartés, a los amigos»actores» de su obra de teatro «Le désir attrapé par la queue»… todo lo que era su mundo; él mantuvo su amistad con el pintor durante toda su vida, pero cuando aparece Dora Maar se mantuvo al margen para que ella tomara el relevo y se encargara de ser su fotógrafa «oficial» para evitar recelos. De entre todas las cosas que Brassaï fotografió, estas manos, moldes y vaciados en yeso del pintor.
Manos carnosas, con el monte de Venus prominente, según los entendidos reflejo de una sensualidad desbordante, dedos pegados, unidos… en fin yo no soy experta, pero se ven tan claramente las líneas que el que quiera y sepa las puede interpretar…
Del libro «Conversaciones con Picasso» de Brassaï, que el autor dedica: «A picasso en sus ochenta y tres años -tan llenos- este manojo de momentos vueltos a vivir». Editado por Aguilar S.A. de Ediciones, Madrid, 1966.
¡Magnífico e interesante libro vivido!
Bárbara Carpi: «Dorada y salmonete»
No se trata de una receta sino de un bodegón que realicé en la década de los noventa con óleo sobre tela de lino. Me encantan todos los productos salidos del mar marinero; en este caso, como Juan Palomo, «yo me los guiso y yo me los como», y antes los pinto si tengo ganas; la jarrita es de las que yo llamo «chulas» por tener las asas en una postura de desafío, de actitud altanera…
Boca de león o dragones…
Serge Gainsbourg
En el cementerio de Montparnasse, sin buscarla, me encontré con la tumba del músico, compositor, cantante, pintor… del polifacético Serge Gainsbourg (1928-1991); las canciones de este provocador, que compuso para la Greco, como «La javanesa», la versión rompedora de «La Marsellesa» con tintes jamaicanos, y la celebérrima «Je t’aime … moi non plus» escrita para la Bardot, pero finalmente cantada a dúo con su pareja Jane Birkin están, forman parte de nuestra memoria. En su tumba nunca faltan flores y macetas y los típicos billetes de metro.
Enfrente de la tapia del cementerio de Montparnasse, en la avenida de Edgar Quinet, se encuentra está floristería muy bien situada para que nadie se quede con ganas de ofrendar unas flores a todos los que descansan, dicen que en paz.









