Las manos de Picasso

Brasai

Brassaï : mano de Picasso.

 

 Brassaï, conoció a Picasso en su estudio sito en  al número 23 de la rue de la Boétie, cuando este acababa de cumplir cincuenta años; rico, famoso, había adquirido Boisgeloup, un castillo en Normandía, y se estaba preparando la primera gran exposición retrospectiva de su obra en la galería Georges Petit. La época de los cubistas y de los surrealistas se centra alrededor de la rue de la Boétie que fue como un imán para los galeristas y los marchantes, los cuales anteriormente se habían situado en la rue Laffitte y sus aledaños cuando triunfaban los impresionistas y los fauves. El primero en instalarse fue John Hessel, seguido de Paul Rosenberg y su hermano Léonce… Solo Vollard se dirigió hacia la orilla izquierda.

Brassaï fue llamado en setiembre de 1943 al estudio de Picasso con la idea de que fotografiara la obra escultórica de Picasso desconocida o aún poco conocida. Las fotos, una treintena, aparecerían en el número 1 de una nueva revista de arte, la después prestigiosa, Minotaure, editada por Albert Skira y siendo su director artístico Tériade. Después de este primer ejemplar, Matisse, Derain, Dalí, André Masson, Magritte… fueron los que aportaron su particular versión del minotauro que aparecía en las distintas portadas.

Brassaï fotografió en Boisgeloup las esculturas de Picasso, pero también su estudio, al pintor delante del caballete, con sus amigos, las zapatillas de cuadros, a Sabartés, a los amigos”actores” de su obra de teatro “Le désir attrapé par la queue”… todo lo que era su mundo; él mantuvo su amistad con el pintor durante toda su vida, pero cuando aparece Dora Maar se mantuvo al margen para que ella tomara el relevo y se encargara de ser su fotógrafa “oficial” para evitar recelos. De entre todas las cosas que Brassaï fotografió, estas manos, moldes y vaciados en yeso del pintor.

Manos carnosas, con el monte de Venus prominente, según los entendidos reflejo de una sensualidad desbordante, dedos pegados, unidos… en fin yo no soy experta, pero se ven tan claramente las líneas que el que quiera y sepa las puede interpretar…

Del libro “Conversaciones con Picasso” de Brassaï, que el autor dedica: “A picasso en sus ochenta y tres años -tan llenos- este manojo de momentos vueltos a vivir”. Editado por Aguilar S.A. de Ediciones, Madrid, 1966.

¡Magnífico e interesante libro vivido!

Brassaï : mano de Picasso

Brassaï : mano de Picasso

6 pensamientos en “Las manos de Picasso

  1. No sé interpretar las lineas de la mano. Lo que siento es la presencia de un “poder creativo” en ella.

    • ¡Ni yo, lo único que sé es cual es la línea de la vida y según sea corta o larga así será la de cada cual!
      Curiosamente, no me parecen grandes, pero si robustas… como de campesino.

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