Libros, libros

Libros, Libros. Foto: Bárbara

Libros, Libros. Foto: Bárbara

 

Escaparate de una librería en Arles: «La hora de la corrida», «Diccionario de la corrida camarguesa», «José Tomas de Nimes al cielo», «Camarga de los Toros», » Camarga de los caballos» «Castella»… , un claro ejemplo de la afición taurina. José Tomas es un ídolo al que se le venera.

 

Libros, libros. Fotos: Bárbara

Libros, libros. Foto: Bárbara

El otro escaparate de la misma librería: «Tauroética» de Fernando Savater, » Tercio de la verdad», dos libros de Hemingway y «La corrida perfecta», y que nadie aquí piense mal. Dudo que exista la corrida perfecta, porque soy anti maltrato animal, pero sí admito que los pases con la muleta pueden tener la perfección de la belleza y es curioso que ahora que en Cataluña se han prohibido las corridas de toros y en muchas otras zonas de nuestra geografía se están cuestionando, en el sur de Francia siga teniendo tanto arraigo; entiendo que es un tema cultural y que nuestros vecinos portugueses y ellos dejaron la barbarie de torturar a un animal tan hermoso y noble como el toro. Pienso que deberíamos de hacer lo mismo. Los que defienden a capa y espada la supresión de la Fiesta sin embargo, en muchos casos, no denuncian otros actos bárbaros como el Toro de la Vega o los toros embolados y otros tantos ejemplos con el argumento de que son celebraciones muy antiguas y parte del acerbo cultural. Celebremos nuestra tradiciones sin maltrato de forma que se demuestre que no estamos en la Edad Media.

El Anfiteatro (Las arenas)

Anfiteatro (Las Arenas). Foto: Bárbara

Anfiteatro (Las Arenas). Foto: Bárbara

Arles, Arelate («el hábitat cerca de las marismas»), la  antigua ciudad romana, se asienta sobre una colina, siendo el Forum la parte baja, allí donde nos habíamos quedado; volvemos sobre nuestros pasos hasta encontrarnos de nuevo en la parte de atrás del Ayuntamiento. Desde ahí vamos a tomar la rue de la Calade, que trepa hasta lo alto. De pronto el sol, como si se aliara a nuestro favor, comienza a dorar las piedras del Téâtre Antique que aparece a la derecha, soberbio desde el siglo I a. C. encerrado entre rejas, pero es el imponente Amphitéâtre, a la izquierda, lo que, envuelto en la luz dorada de la tarde, nos transporta a otra época.

Anfiteatro. Foto: Bárbara

Anfiteatro. Foto: Bárbara

Anfiteatro. Foto: Bárbara

Anfiteatro. Foto: Bárbara

Anfiteatro. Foto: Bárbara

Anfiteatro y Collège Saint-Charles. Foto: Bárbara

Anfiteatro. Foto: Bárbara

Anfiteatro. Foto: Bárbara

Anfiteatro. Foto: Aurelio

Anfiteatro. Foto: Aurelio

El anfiteatro fue construido a finales del siglo I para los juegos y luchas romanas; mide 136 por 107 metros; tenía capacidad para 21000 espectadores, hoy acoge a 12500; en la Edad Media se transformó en barrio y hay que llegar al siglo XIX para que recupere su función original. En la actualidad se celebran los famosos espectáculos taurinos incruentos (corridas arlesianas) donde las mujeres se visten con el traje típico de Arlesiana y los jinetes, con un traje parecido al corto andaluz; todo un bello cuadro donde tanto los toros como los caballos de la Camarga están presentes, así como los toreros con atuendos parecidos a los de los corredores de los San Fermines, pantalón y camisa blanca con faja roja. Dicho lugar acoge también a principios de julio la «course» camarguesa de la «Cocarde d’Or» (la Divisa de Oro) durante las fiestas tradicionales.

Comer en Arles: «Le Malarte»

Travers de porc caramelicé. Foto: Bárbara

Travers de porc caramélisé. Foto: Bárbara

Una agradabilísima sorpresa gastronómica la tuvimos en Le Malarte, una bonita Brasserie en el Bd. des Lices dotado con una gran terraza llena de gente tomando el tibio sol del mediodía. Pedimos un poco al tun tún el plato del día y ¡caray…! , el corte de cerdo, insuperable, tenía un punto crujiente resultado de un asado lento fantástico, bien tostado en el exterior, se deshacía por dentro cual mantequilla; la salsa caramelizada, deliciosa, le aportaba el punto dulzón que tan bien le va al cerdo; la guarnición era un puré aliñado con un buen aceite de oliva virgen que tenía la textura de patata fait maison cocinada en aceite a baja temperatura… Muy bien emplatado, rotundo, fue un buen comienzo. El servicio y la atención de las mesas, inmejorable.

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

La cerveza que más se consume,  la  Stella, sin mucho cuerpo, estaba buena. El «café resto», un café solo con un vasito de nata era una buena manera de terminar.

El precio del plate du jour era igual que en La place du Forum, 12 euros, en donde nos habían alertado que, por ser muy turístico, los precios eran abusivos; la calidad no sé, pero en Le Malarte la relación calidad-precio es inmejorable.

Por la calle: Olé…

Por la calle. Foto: Bárbara

Por la calle. Foto: Bárbara

Esta chica le pone banderillas a la vida y al amor… En la Camarga se vive intensamente el mundo del toro y del caballo y en Arles está presente allí donde vayas, y se come un estofado de rabo de toro al vino de Burdeos que hace levitar hasta a los no aficionados a la Fiesta. Hasta hemos visto dar pases toreros en un bar y nos han cantado El Porompompero, en una placita; el cantaor, un anciano francés que no sabía castellano, chapurreaba lo que podía, de todo, lo que más se le entendía era el estribillo y le ponía tanta pasión que enternecía hasta las piedras.  Hay muchos hijos de emigrantes exiliados durante nuestra guerra civil y muchos argelinos, maroquíes… Tierra de acogida, acogedora, se nota que esto tiene la joie de vivre del sur.

Por la calle. Foto: Bárbara

Por la calle. Foto: Bárbara

La «Bodega Macarena» está cerca del Anfiteatro para los amantes de la fideuá y de la paella, de la gardianne (literalmente el que guarda la manada de toros): ¡no quiero pensar lo que debe ser!, daube de seiche: sepia a la brasa con salsa de vino.

Olé y Olé…!

Place du Forum II

Fachada del hotel Nord Pinus (Place du Forum). Foto: Bárbara

Fachada del hotel Nord Pinus (Place du Forum). Foto: Bárbara

Alojarse en este hotel es como estar en el kilómetro cero, todo está a mano.

Fréderic Mistral. (Place du Forum) Foto: Bárbara

Frédéric Mistral. (Place du Forum) Foto: Bárbara

Enfrente del hotel, en la plaza, la estatua de Frédéric Mistral, poeta provenzal, premio Nobel en 1904 junto con Echegaray, dato este curioso. Nacido en 1830, Mistral, escritor en occitano impulsó y creó el movimiento Félibrige que acogió a poetas catalanes expulsados de España por Isabel II; así mismo con la dotación del Nobel fundó el Museo Arlaten de Arles.

Bar Le Tambourin (Place du Forum) Foto: Bárbara

Bar Le Tambourin (Place du Forum) Foto: Bárbara

Como se ve en la foto, el bar, además de llamarse Le Tambourin, es el bar de los aficionados, ¡ni en Andalucía hay tanta afición taurina!

Café de la nuit, place du Forum

Café Van Gogh. Place du Forum. Foto: Bárbara

Café Van Gogh. Place du Forum. Foto: Bárbara

 

Situados en la parte de atrás del Ayuntamiento tenemos dos opciones muy claras, ir directamente a la Place du Forum, una de las más típicas y bulliciosas de Arles, girando a la izquierda por la rue Plan de la Cour o bien ir a la derecha por la rue de la Calade para ver el colosal Amphitéâtre (Les arènes) y  Le Téâtre Antique. Las dos son tentadoras, pero optamos por tomar primero una cerveza en una de las numerosas terrazas. El tiempo es inmejorable, ni frío ni calor y un sol que apetece tomar…  Giramos pues a la izquierda y subimos por la estrecha y corta rue du Palais, y ¡nos encontramos ya en la Place du Forum!

Café Van Gogh. Foto: Bárbara

Café Van Gogh. Foto: Bárbara

 

Posiblemente lo más turístico de Arles, la reproducción del café que pintara el holandés en el lugar donde estuviera anteriormente. La pequeña plaza conserva, no obstante, su carácter popular, sus casas antiguas llenas de flores y los parroquianos de siempre, del mismo modo que muestra la tremenda afición de los arlesianos por los toros, algo que está por todos lados y que llama la atención.

Place du Forum. Foto: Bárbara

Place du Forum. Foto: Bárbara

 

Place du Forum. Foto: Bárbara

Place du Forum. Foto: Bárbara

 

Saint Trophime de Arles

Saint Trophime (Arles)

Saint Trophime (Arles)

En una esquina de la Plaza de la República, el bellísimo pórtico de Saint Trophime, el mejor exponente del románico provenzal, nos embelesa. Construida sobre una basílica del siglo V dedicada a S. Esteban, el pórtico fue realizado en el siglo XII; con posterioridad fue catedral y, al trasladarse el arzobispo a Aix-en- Provence, pasa a ser iglesia parroquial en 1801; en 1882 se convierte en basílica menor. Una curiosidad, pero que da una idea de la importancia de Arles a través de la historia, es que en Saint Trophime fue coronado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Federico I Barbaroja en 1178. Y antes, en 1152 se trasladan las reliquias de Saint Trophime de los Alyscamps (necrópolis antigua y medieval) a la iglesia que desde entonces lleva su nombre.

En el pórtico se representa el Apocalípsis según S. Juan y el evangelio de S. Mateo.

Tímpano de Saint  Trophime (Arles)

Tímpano de Saint Trophime (Arles)

El Pantocrátor se encuentra sentado sobre un arco iris, según el Apocalipsis de S. Juan, rodeado por la característica mandorla y rodeado por el tetramorfos (alegoría de los cuatro evangelistas). En el friso del dintel de la puerta se hayan los doce apóstoles sedentes. En la foto superior se ve a los condenados en la parte derecha de la puerta y al otro lado los bienaventurados. En los laterales se ven santos relacionados con la ciudad y algunas representaciones bíblicas.

En 1990 se restauró con las técnicas más modernas y ahora, con los andamios, y ante la imposibilidad de que se viera bien -como se puede apreciar en mi foto de abajo-, he preferido poner estas que no son mías, pero que muestran toda la perfección, belleza y fuerza del románico provenzal.

Saint Trophime con andamios. Foto: Bárbara

Saint Trophime con andamios. Foto: Bárbara

La Place de la Republique de Arles

Place de la Republique. Foto: Bárbara

Place de la Republique. Foto: Bárbara

 

Desde l’Espace Van Gogh, tomando la rue Dulau, llegamos a la rue de la Republique para desembocar en la Place del mismo nombre, donde encontramos el Obelisco, el Ayuntamiento y Saint Trophime (¡¡¡cubierto su pórtico con andamios y el claustro cerrado!!!), Mi desolación fue completa; desde joven he llevado en mi mente la imagen del bellísimo exponente del románico provenzal, ese pórtico del Juicio Final. Cuando lo vi por primera vez en 2008 estaba limpio y lavado por la lluvia, y era tan hermoso…

Place de la Republique. Foto: Bárbara

Place de la Republique. Foto: Bárbara

 

El Ayuntamiento en otro tiempo fue una antigua cárcel; sus puertas están abiertas casi todo el día, de modo que se utiliza como paso, si hacia la derecha, a la rue de la Calade, que nos lleva al Téâtre Antique y al Amphitéâtre -Les Arènes- y, si a la izquierda, hacia la Place du Forum, donde estaba el original «Café la Nuit». También por la planta baja del Ayuntamiento se accede a tres galerías con bóveda de cañón, los llamados Criptoportiques o fórum subterráneo, que en la época romana permitían el acceso al Forum, lugar de encuentro de los vecinos, con tiendas y comercios.

«El Espacio Van Gogh» II

Claustro. Foto: Bárbara

Claustro. Foto: Bárbara

 

El antiguo hospital de Arles, en el llamado Espace Van Gogh, acoge en la actualidad un renombrado Centro Internacional de Traductores al que acuden autoridades de todo el mundo; tener acceso a  sus prestigiadas becas no es cosa baladí. Para su labor, el centro cuenta con una extensa biblioteca y un hospedaje en las habitaciones localizadas sobre las arcadas del claustro, posiblemente antiguas celdas de las monjas o del personal sanitario. L’Espace consta además de una ludoteca, una sala de exposiciones, amén de la zona de gestión y administración.

Claustro. Foto: Bárbara

Claustro. Foto: Bárbara

 

En julio y agosto los macizos de flores deben estar en todo su apogeo, en todo su esplendor; a final de septiembre, aunque hermoso, ya se comenzaba a sentir y a ver el cambio de estación.

«El Espacio Van Gogh»

Arles se desarrolla en ambas riveras del Ródano; la parte antigua se encuentra en un espacio relativamente reducido -solo hay que subir desde los bulevares hasta el río-, y contiene los vestigios de la ciudad realizada a imagen y semejanza de Roma, desde la época de Augusto, y ampliada en las épocas flaviana, antonina y constantiniana; es un paseo tan intenso y emotivo, denso en monumentos, que se puede realizar en una tarde, conteniendo el aliento para poder asimilarlo todo. Luego hay que volver a descubrir cada uno de ellos, empapándose de su historia. El conjunto «Arles, monumentos romanos y románicos» está declarado patrimonio mundial de la Humanidad por la Unesco. Entre tantas cosas Van Gogh… y Arles ciudad de cultura con eventos tan importantes como «Les Rencontres de la Photographie» durante el verano y un festival de música en julio.¡ Y entre tantas cosas la presencia de Van Gogh…!

En este primer recorrido, subiendo desde el Bd. Clemenceau por la rue du President Wilson, llegamos al hospital donde estuvo ingresado el pintor, hoy Espace van Gogh.

Entrada al antiguo Hospital. Foto: Bárbara

Entrada al antiguo Hospital. Foto: Bárbara

Entrada. Foto: Bárbara

Entrada. Foto: Bárbara

Reproducción del cuadro que pintó  del claustro. Foto: Bárbara

Reproducción del cuadro que pintó del claustro. Foto: Bárbara

 En la actualidad, claustro, Foto: Bárbara

En la actualidad, claustro, Foto: Bárbara

Claustro. Foto: Bárbara

Claustro. Foto: Bárbara

En la actualidad se cultivan las mismas especies de flores que Van Gogh pintara durante su estancia en el Hospital.