El Anfiteatro (Las arenas)

Anfiteatro (Las Arenas). Foto: Bárbara

Anfiteatro (Las Arenas). Foto: Bárbara

Arles, Arelate (“el hábitat cerca de las marismas”), la  antigua ciudad romana, se asienta sobre una colina, siendo el Forum la parte baja, allí donde nos habíamos quedado; volvemos sobre nuestros pasos hasta encontrarnos de nuevo en la parte de atrás del Ayuntamiento. Desde ahí vamos a tomar la rue de la Calade, que trepa hasta lo alto. De pronto el sol, como si se aliara a nuestro favor, comienza a dorar las piedras del Téâtre Antique que aparece a la derecha, soberbio desde el siglo I a. C. encerrado entre rejas, pero es el imponente Amphitéâtre, a la izquierda, lo que, envuelto en la luz dorada de la tarde, nos transporta a otra época.

Anfiteatro. Foto: Bárbara

Anfiteatro. Foto: Bárbara

Anfiteatro. Foto: Bárbara

Anfiteatro. Foto: Bárbara

Anfiteatro. Foto: Bárbara

Anfiteatro y Collège Saint-Charles. Foto: Bárbara

Anfiteatro. Foto: Bárbara

Anfiteatro. Foto: Bárbara

Anfiteatro. Foto: Aurelio

Anfiteatro. Foto: Aurelio

El anfiteatro fue construido a finales del siglo I para los juegos y luchas romanas; mide 136 por 107 metros; tenía capacidad para 21000 espectadores, hoy acoge a 12500; en la Edad Media se transformó en barrio y hay que llegar al siglo XIX para que recupere su función original. En la actualidad se celebran los famosos espectáculos taurinos incruentos (corridas arlesianas) donde las mujeres se visten con el traje típico de Arlesiana y los jinetes, con un traje parecido al corto andaluz; todo un bello cuadro donde tanto los toros como los caballos de la Camarga están presentes, así como los toreros con atuendos parecidos a los de los corredores de los San Fermines, pantalón y camisa blanca con faja roja. Dicho lugar acoge también a principios de julio la “course” camarguesa de la “Cocarde d’Or” (la Divisa de Oro) durante las fiestas tradicionales.

11 pensamientos en “El Anfiteatro (Las arenas)

  1. La emoción dió vida también al teclado, al poder ver el esplendor
    del pasado en esos monumentos romanos y su perpetuidad a las
    generaciones modernas.
    Esas fotos son magníficas.
    Recibe más abrazos arlesianos en gratitud.

    • Siempre digo que los teclados tienen vida propia, querido Demian! Y si además la culpa es por ver el esplendor del Imperio Romano es pecata minuta y está más que justificado…
      Me alegra que te gusten las fotos; realmente es soberbio y lo tienen muy limpio y en condiciones; me encantaría ver alguna de esas corridas arlesianas.
      Te mando otro con igual gratitud!!!

  2. Íbamos ya ralentizando el paso cuando terminaba casi la rue de la Calade, mirando el Téâtre Antique y el Collège de Saint-Charles, cuando, de pronto, comienza a aparecer, dorada, la parte alta del Amphitéâtre…
    ¡Cuántos momentos mágicos como este me has proporcionado, Bárbara, en este viaje que tanta ilusión te hacía por mí!
    Gracias.

    P. S.: Es absolutamente necesario volver.

    • ¡Cuántos hemos compartido, sí señor! Lo has explicado tan bien que poco tengo que añadir que tú no sepas…
      Compartir es lo mejor del mundo… ya lo sabes.
      Besos de esos de … volveremos!

  3. Estoy de acuerdo con todos vosotros. ¡Qué envidia me da ver lo bien conservado que está el Amphitéatre, qué diferencia con los pocos restos que hay aquí en la primera ciudad de España que lleva el nombre del Emperador Augusto! Las photos, soberbias, como siempre. Un abrazo a todos y buen fin de semana.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s