Ensalada de escarola y gulas

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Esta ensalada no puede ser más sencilla y vistosilla; se hace en un santiamén. Y si en vez de gulas tenemos la suerte de tener angulas, entonces estas no necesitan de ensalada alguna. La pesca de las angulas es toda una aventura nocturna; en la actualidad no hay muchas, por lo que no siempre resulta fácil obtener una captura abundante tras horas de esfuerzo; de ahí su precio desorbitado. Cuando vivía en Muskiz, cerca de Bilbao, el padre de una amiga salía a la busca y captura de tan rico manjar y nos regalaba más de un kilo; ahora lo pienso y empiezo a salivar; entonces quizás no me daba cuenta del todo de lo que suponía el preciado regalo.

Ingredientes: Escarola, 1 limón, pimienta, dos guindillas, dos dientes de ajo, aceite de oliva y gulas.

Si utilizamos una escarola ya limpia y de las que vienen en bolsa, eso que nos ahorramos. Hacemos las gulas al ajillo laminando los ajos, que doramos junto con las guindillas en una sartén con dos cucharadas de aceite de oliva; añadimos las gulas y sazonamos con sal y pimienta. Rehogamos y listo. En una fuente ponemos la escarola, añadimos sal y el zumo de medio limón. Agregamos por encima las gulas al ajillo y a disfrutar.

Retrato de Joaquín Carpi

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Cuando el retratado es parte emocional importante en la vida del que lo hace es difícil ser objetivo a la hora de enjuiciar el resultado final. Aparte de intentar que el parecido sea evidente, se busca -y lo he buscado- que la mirada, que es por donde eso intangible que llamamos alma se asome, siga transmitiéndonos toda la calidez que trasmitía en vida. Este hermoso ser humano que era mi abuelo, hombre de letras, culto, erudito a la par que bueno, admirador del mundo sensible y de todas las criaturas que forman la naturaleza, me legó lo mejor que un ser humano puede legar, el amor por todo lo que forma el mundo donde habitamos. Amor y respeto y la alegría por sentirnos vivos, solo eso y nada más ni menos que eso.

De la familia de las Portulacas

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

No es el tiempo de las portulacarias, pero su fragilidad me recuerda que estamos a un paso del invierno y que dentro de nada tocaremos la pandereta y se nos irá otro año -que por cierto no ha sido nada bueno para los miles de emigrantes que huyen de la guerra y del hambre- y nos volverán a vender la Navidad como un tiempo de paz y felicidad… Que Santa Lucía conserve la vista y el buen juicio a los responsables de enmendar tanto desaguisado a nivel mundial; las Lucías y las flores no tienen culpa de nada, así que: ¡Felicidades!

André Kertész III

André  Kertés<: "Tulipán melancólico". 1939, N.Y.

André Kertész: «Tulipán melancólico». 1939, N.Y.

 

André Kertész: "Chez Mondríian". 1926. París.

André Kertész: «Chez Mondrian». 1926. París.

 

Dos muestras magníficas que no tienen nada que ver con la serie «Distorsiones», aunque la luz, la mirada y su maestría son patentes. La primera de ellas para mí es realmente impresionante, bellísima y bellísimo ese tulipán víctima del sentimiento; la sobriedad y perfección de «Chez Mondrian» es toda una lección que no habría que olvidar. Cuando llega a París se instala en Montparnasse y se dedica a retratar a escritores y artistas de su círculo de amigos, como Fujita, Mondrian, Chagall, Colette… Kertész fotografía escenas de la vida cotidiana, en ambientes naturales, pero a partir de 1928 su mirada se vuelve más sofisticada, con luces artificiales, perspectivas en diagonal e incluso aéreas, con encuadres esmeradamente construidos y sombras protagonistas. Su primera exposición individual la realizó en una pequeña galería de Montparnasse,»Le sacre du Printemps», en 1927. El artista, a lo largo de toda su vida, no cesa de experimentar, pero siempre siguiendo los dictados de su propio deseo; así, en los años sesenta, desde el piso 12 de su casa de N.Y., realiza unas tomas abstractas de Washington Square. En 1962 decide poner fin a su carrera. Este grande del arte de la fotografía dijo: Yo escribo con luz. Y yo añado: «y con poesía». Arte con mayúsculas y, aunque el azar a veces juega su partida, él no dejó nada al azar o casi nada.

 

 

 

 

André Kertész II

André Kertész

André Kertész: «Distorsión 147»

 

André Kertész: " Distorsión 136"

André Kertész: » Distorsión 136″

André Kertész se mantuvo fiel a sí mismo al margen de los diversos movimientos, surrealismo, humanismo o constructivismo en los que se le puede encuadrar; su idea, su punto de vista prevalece, es un maestro que no se desvía al margen de las modas. Cada cosa está estudiada y pensada como hiciera después Cartier-Bresson y cada elemento debía estar en su sitio. Su mirada nueva y honesta consigo mismo nos abre un mundo nuevo y diferente.

André Kertész

Fotografía de André kertész

Fotografía de André Kertész de la serie «Distorsiones»

 

André Kertész: "Distorsión número 60"

André Kertész: «Distorsión número 60»

 

El gran maestro húngaro de la fotografía, nacido en Budapest en 1894, maestro a su vez de fotógrafos como Cartier-Bresson y de Brassaï, se inicia en la fotografía a su llegada a París en 1925. Y es en 1933 cuando con una Leica produce su famosa serie de «distorsiones», fotografiando el reflejo de los personajes en espejos deformantes, consiguiendo con ello que la plena subjetividad del artista prevaleciera sobre la realidad. Conseguir el reconocimiento internacional como fotógrafo vanguardista no fue, precisamente, un camino de rosas, a pesar de su traslado a N.Y. Tiene que llegar la década de los sesenta, concretamente en el año 1964, cuando su obra se da a conocer a través de una exposición individual en el MOMA. Trabajó como freelance para revistas como Vogue, Look y Harper’s Bazaar, pero es a raíz de su muestra en el MOMA cuando su carrera despega definitivamente; a partir de ahí se celebran homenajes por todo el mundo, Tokio, París, Estocolmo. Londres… En 1975 es el invitado de honor en Los Encuentros Internacionales de Fotografía de Arles. En 1984 dona sus negativos al Estado Francés. Su última serie, «Desde mi ventana», la realiza con una Polaroid. Fallece en su casa de N.Y. el 28 de septiembre de 1985.

Calamares al vino con yuca

Foto y receta: Bárbara

Foto y receta: Bárbara

 

Hacía tiempo que no ponía una de mis recetas, pero como vienen días de fiesta y esta es muy sencilla, ahí va.

Ingredientes: calamares grandes, 3 dientes de ajo, sal, pimienta, 1 yuca, un vaso de vino blanco semidulce Conde de Caralt y aceite de oliva virgen extra.

Limpiamos los calamares y los abrimos; les damos un corte por la mitad para que al hacerse en la sartén se ricen. Picamos los ajos. En una sartén ponemos un poco de aceite de oliva virgen extra; cuando esté bien caliente, ponemos los calamares y los dientes de ajo (es importante que no se quemen); a los cinco minutos más o menos añadimos el vino y tapamos. Retiramos cuando el calamar esté tierno. Pelamos y cortamos en rodajas la yuca y la freímos en abundante aceite después de salarla; la escurrimos sobre papel absorbente de cocina. Emplatamos los calamares con su salsa, acompañados de la yuca y a disfrutar!

 

 

Dora Maar por Man Ray

Man Ray: "Dora Maar" 1936.

Man Ray: «Dora Maar» 1936. París

 

Man Ray: "Dora Maar. 1936. París.

Man Ray: «Dora Maar». 1936. París.

 

Man Ray junto con Brasaï están considerados los dos fotógrafos del surrealismo aunque la manera de trabajar del primero molestara a Bretón que lo consideraba «pre-surrealista» Para Man Ray el artista debe ser un ser privilegiado capaz de liberarse de todas las convenciones sociales, en cuya meta debería alcanzar la libertad y el placer, por tanto: el arte debe ser un placer sin esfuerzo.

 En este caso la fotógrafa Dora Maar, una de las compañeras de Picasso, es objeto de la captura de la realidad- huella de la cámara de Man Ray. El surrealismo abre un camino a la fotografía que se aproxima a un sueño, lo onírico tiene un gran campo de acción en el blanco y negro.

 

 

El río

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

El río Segura, a su paso por el Balneario de Archena, corría manso entre los juncos que enmarcaban sus orillas. El  sol comenzaba a declinar y había una luz extraña que envolvía los verdes en tonos ceniza, como si estos fueran el resultado, anticipado, de una combustión postrera al ocaso.

Santa María del Mar

Foto: Bárbara. Abside.

Foto: Bárbara. Ábside.

 

Foto: Bárbara.

Foto: Bárbara.Nave lateral con columnas octogonales.

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara. Ábside

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara. Nave central con rosetón

Santa María del Mar, la catedral de los hombres del mar, no deja de asombrarnos por su belleza sobria y rotunda. El gótico catalán en su más excelsa expresión nos eleva y nos conmueve como si una plegaria inmensa se elevara desde las simas más profundas hasta las playas, rozando los cantos pulidos en olas redondas que se rizan sobre sí mismas. Y el órgano callado no hace más que recoger el eco de la espuma…