Popietas de lenguado

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Fotos: Bárbara.

Fotos: Bárbara.

 

Estas popietas o rollos de lenguado rellenas de espinacas y almendras con emulsión de erizos de mar es uno de mis platos favoritos; el lenguado simplemente a la plancha con mantequilla y zumo de limón ya me trasporta a no se sabe donde y estas popietas que hacen en la excelente cocina del hotel Huerto del Cura de Elche me hacen levitar…

El sol dorando los plátanos

Foto; Bárbara

Foto; Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

El plátano o bananero tiene una estructura  que para los que no tenemos ni idea de botánica es especialmente sorprendente y muy bella; del centro de los seudotallos nace directamente a partir del rizoma una inflorescencia que en posición vertical semeja un enorme capullo púrpura que al abrirse muestra una espiga con hileras dobles de flores agrupadas en racimos de 10 a 20. El sol doraba los bananeros a primeras horas de la mañana y una parecía estar fuera del tiempo en un clima benigno y tropical.

 

 

El pictorialismo o la fotografía impresionista

Edward Eteichen:" The Pond Moonlight", 1905

Edward Steichen:» The Pond Moonlight», 1905

 

Gertrude Kasebier: "

Gertrude Käsebier: «La Edad de Oro», 1903

 

Gertrude Kasebier: " retrato de Alfred Steiglitz"

Gertrude Käsebier: «Retrato de Alfred Steiglitz», 1902

 

El movimiento pictorialista nace como una reacción a la fotografía como mero instrumento para captar la realidad y cuya finalidad era la obtención de imágenes únicas en la realización de un arte semejante en cuando a calidad e intencionalidad a la pintura, a la escultura, en definitiva obras de arte similares a otras disciplinas artísticas. Los autores pictorialistas se definen como artistas y fotógrafos del Romanticismo del siglo XIX. Este movimiento comienza sobre 1880 y llega hasta el final de la primera guerra mundial. En ellos prima la sensibilidad frente a los conocimientos técnicos, aunque para conseguir sus fines coloquen filtros, plantillas y demás utensilios entre la cámara y el sujeto que retratar para conseguir el efecto «floue», la imagen borrosa y el desenfoque a fin de obtener efectos similares al impresionismo pictórico. Este paralelismo me resulta personalmente muy atractivo, ya que siempre he defendido que en el arte se dan estas vías paralelas en casi todos los movimientos y en las diferentes disciplinas, como en el caso del cubismo y la literatura, por ejemplo, y como muestra de ello Cortázar y su forma magistral de narrar desde todos los ángulos posibles un mismo hecho. El concepto de «impresiones nobles», obras así únicas, surgen  de utilizar técnicas con goma bicromatada, carbón y bromóleo a fin de conseguir el objetivo de obras poéticas, con atmósfera, luminosidad… Entre los pictorialistas hay que destacar a Julia Margaret Cameron, Peter Henry Emerson, Robert Demachy o los españoles José María Ariet y Joaquim Pla Janini, Gertrude Käsebier, Steichen.

Demachy: "Monte Saint Michel"

Demachy: «Mont Saint Michel»

Annie Leibovitz y las quimeras. Retrato de Angelina Jolie.

Annie Leibovitz: " Angejine Jolie"

Annie Leibovitz: » Angelina Jolie».

 

Entre las quimeras, la bruma azulada de la noche pinta las piedras como si el lapislázuli se derramase por los tejados y por entre las torres de Notre Dame. París duerme y ellas, las quimeras de Violet Le Duc, son vigías de ese barco fantasma que es la isla y que navega sin rumbo ni destino posible; y esa visión de pesadilla se torna sueño placentero en el que ellas volaban planeando sobre los puentes hasta que las primeras luces del alba se reflejaran en el agua y formaran círculos concéntricos como si un clochard lanzara piedras sobre su superficie verde musgo. Pero mientras, París duerme…

Mondrian en la mesa

Pulpo braseado con papas arrugas. Foto: Bárbara

«Pulpo braseado con papas arrugás», cortesía del Hotel NH de Cartagena. Foto: Bárbara

 

Pulpo braseado con papas arrugas. Foto: Bárbara

«Pulpo braseado con papas arrugás», cortesía del Hotel NH de Cartagena. Foto: Bárbara

Extraordinario este plato que casi nos pone a Mondrian en la mesa. Sin duda primero comemos con la vista, después con el olfato y en casos como este, en que el arte culinario se viste de gala, en esta expresión colorista de reminiscencias artísticas tan claras, una se queda observando dudando en atacar un plato exquisito con derecho a estar en la sala de un museo. Finalmente me puede más la glotonería y las papilas gustativas que reclaman con avidez la degustación del octópodo. ¡Delicioso manjar! La cocina de este NH de Cartagena se merece más de una visita.

Los surrealistas españoles y Buster Keaton

Buster Keaton posando como la Venus de Milo (retrato de promoción de 1938)

Buster Keaton posando como la Venus de Milo (retrato de promoción de 1938)

 

Buster Keaton en "El maquinista de La General"

Buster Keaton en «El maquinista de La General», 1927.

 

¡Irresistible e irrepetible esa imagen de Buster Keaton de Venus de Milo!

¿Se puede hablar de la influencia de Keaton en Dalí, Lorca y Buñuel? Algo tan aparentemente «poco serio» se puede tener en cuenta sin duda, ya que en sus respectivas biografías así se señala. Frente a lo chaplinianos que eran sobre todo los surrealistas franceses, habría que contraponer a los españoles; a estos tres mosqueteros del surrealismo español (y dado que como se sabe eran cuatro) habría que añadir a Alberti en su predilección por el americano; así, en palabras de Buñuel: «El que menos nos gustaba era Chaplin». Con estas palabras, define la apuesta por el aséptico Keaton. Durante su permanencia en la Residencia de Estudiantes de Madrid les gustaba ir al cine para reírse. Buñuel lo cuenta así: «Nos gustaban las películas cómicas norteamericanas. García Lorca, Dalí, Alberti y yo íbamos mucho al cine para reírnos con Keaton, Ben Turpin, Ambrosio. Sobre todo con Keaton. No nos importaba si el cine era arte o no. Eso sí, nos gustaba el humor y la poesía que encontrábamos en él». Lorca y Alberti hicieron poemas a los cómicos del cine norteamericano. Keaton encarnaba el humor más disparatado, lo insólito y, lo más importante, la descontextualización del objeto. Dalí en un arrebato dijo:» Buster Keaton -¡he aquí la Poesía pura, Paul Valery!» El rostro impasible, deshumanizado del cómico les llevaba a la asepsia que fascinaba a Buñuel que dijo: «Asepsia. Desinfección. Liberadas de la tradición, nuestras miradas se rejuvenecen en el mundo juvenil y temperado de Buster Keaton, gran especialista contra toda desinfección sentimental». Lo putrefacto que anidaba- según ellos- en las representaciones artísticas sensibleras impregnadas de sentimentalismo con pretensiones trascendentales lo encarnaba Chaplin, mientras que Keaton era el valor anti-artístico, la modernidad. En un artículo en Cahiers d’Art, en 1927, Buñuel elogiaba a Buster Keaton en su película «College» como «gran especialista contra toda infección sentimental». La influencia de Keaton en la obra de Buñuel se nota en sus dos primeros filmes. Por otra parte «El paseo de Buster Keaton» de Lorca, escrito en 1928, según algunos refleja sus inquietudes personales sobre la homosexualidad. La ambigüedad del cómico hizo que el poeta se identificara con la imagen de Keaton; en esta obra Lorca combina diversos elementos teatrales, poéticos y cinematográficos

 

Henri Michaux

Henri Michaux:

Henri Michaux: Sin título, 1955. Acuarela y gouache sobre papel Arches, 37 x 56.

 

Henri Michaux:

Henri Michaux: «Composition», 1959. Tinta china sobre papel japonés, 42 x 58.

 

Henri Michaux es una figura controvertida de las letras francesas. Aunque nacido belga, obtuvo la nacionalidad francesa en 1954 y, diez años después, es galardonado con el Gran Premio Nacional de las Letras francesas. El mundo de Michaux, poblado de palabras e imágenes, está influido por El Bosco, Lautréamont, William Blake y Goya, además de los surrealistas y de Jarry. Realidad extrema y pesadilla, ironía, sarcasmo y desgarrado lamento son algunos de los ingredientes de su poética, del que ha sido considerado uno de los grandes poetas del siglo pasado. El mundo sensorial experimentado por Michaux en una busqueda interior sin fin se veía potenciado por las drogas, como la mescalina o el cannabis, volcando sus experiencias en libros como «Les grandes épreuves de l’esprit», «Misérable miracle» y «L’infinit turbulent». Viajero infatigable, su posición y relación con el mundo físico es igualmente registrado y analizado en una visión paralela. Artista independiente y sin adscripción a movimiento alguno es una nota suelta de absoluta libertad y soledad buscada. Enigma y secreto que él cultivó, presiden su vida, y su primer libro, «Qui je fus», publicado en 1927, ya desconcertó tanto a los lectores como a la crítica; tuvieron que pasar treinta años para que Gäetan Picon lo considerara uno de los cuatro grandes de la última poesía francesa junto a René Chard, Francis Ponge y Jacques Prevért. Pero Michaux no solo fue un poeta, sino que la pintura forma parte, desde mediados de los cuarenta, de su quehacer, creando un universo que tiene a Miró como inspiración y el automatismo surrealista como un medio para una ejecución rápida, concentrada de signos, manchas que derivarán en la abstracción. No es extraño que admirara la caligrafía japonesa y que inventara su propia caligrafía en un nuevo lenguaje. La poesía deliberadamente prosaica y su combinación con dibujos dieron un impulso renovador al panorama artístico en el que iba alternando sus exposiciones con sus breves «plaquettes» poéticas como esta:

Yo era una palabra que intentaba avanzar a la velocidad del pensamiento.

Las amigas del pensamiento estaban presentes. Ni una quiso apostar por mí, y

eran más de seiscientas mil que me miraban riéndose.

Retrato de Aurelio Serrano Ortiz

Bárbara Carpi: "Retrato de Aurelio"

Bárbara Carpi: «Retrato de Aurelio», Óleo sobre lienzo, 56 X 47.

 

Uno de los pocos retratos pintados al aire libre, mientras mi compañero, de más de cuarenta años de convivencia, Aurelio, estaba postrado en la cama por culpa de las lumbares y alguna que otra cervical díscola. Lo pinté en el balcón, para no molestar su descanso, mientras le observaba por el rabillo del ojo por si necesitaba algo que le pudiera aliviar el dolor. De modo que el retrato tiene su historia… y su cariño.

 

 

Los cactus… mientras llueve

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Hacía muchos meses que no llovía y el carácter desértico de nuestro paisaje se iba apoderando, como algo inevitable, de nosotros; de madrugada la lluvia hizo cantar a los cristales de las ventanas y hasta el viento que se filtraba por entre las maderas olía a campo, a tierra de otras latitudes…

Guillermo Khalo, fotógrafo

Guillermo Khalo: "

Guillermo Khalo: «Frida cuando se casó en 1927»

 

Guillemo Khalo: "

Guillemo Khalo: «Frida con 18 años»

 

Guillermo Khalo

Guillermo Khalo: «Basílica de Oaxaca»

 

Frida Khalo

Frida Khalo: «Mi padre». 1951.

 

Guillermo  Khalo, padre de Frida Khalo, fue un emigrante alemán al que su hija describió, bajo su retrato, de la siguiente manera y a modo de homenaje en 1951: «Pinté a mi padre Wilheim Khalo de origen húngaro-alemán, artista-fotógrafo de profesión, de carácter generoso, inteligente y bueno, valiente porque sufrió durante sesenta años de epilepsia pero nunca se rindió trabajando y luchó contra Hitler. Con adoración, su hija Frida Khalo» . El padre murió en 1941. La relación entre ambos fue de amor y comprensión; Guillermo cuidó a su hija en su rehabilitación tras padecer poliomielitis, ambos saben lo que es el sufrimiento físico y la lucha cotidiana. Su relación filial está marcada, pues, no solo por el interés común por el arte, como se refleja en los diarios de la hija, sino también por la supervivencia; la influencia de su padre en ella y en su obra es determinante. Y aunque el brillo de Frida pudo ensombrecer la obra del padre, hay que señalar que este era un afamado fotógrafo que hizo de la arquitectura el objeto de sus mejores obras. La arquitectura colonial y la transformación moderna de México en sus manifestaciones de progreso fueron constantes en su fotografía, donde la proporción y el equilibrio, sin olvidar la simetría, dieron como resultado unas espectaculares obras, testimonio de cómo eran los monumentos antes de las luchas revolucionarias, de todo su esplendor y por tanto de todo lo que se podía hacer para su recuperación.

Guillermo Khalo: " Retrato familiar en la Casa Azul de Coyoacan", 1926 (Frida, primera por la izda. vestida de hombre)

Guillermo Khalo: » Retrato familiar en la Casa Azul de Coyoacán», 1926 (Frida, primera por la izda. vestida de hombre)