Pintura Vorticista (1915-1917)

 Edward Wadsworth: "Composición Abstracta", 1915

Edward Wadsworth: «Composición Abstracta», 1915

 

Helen Saunders:" Composición monocroma  abstracta", 1915.

Helen Saunders:» Composición monocroma abstracta», 1915.

 

Wyndham Lewis:" Planners: Happy Day", 1912-13

Wyndham Lewis:» Planners: Happy Day», 1912-13

 

El movimiento vorticista, aunque de corta duración en el tiempo, tres años, tuvo su importancia en cuanto que es el primer movimiento vanguardista inglés hacia la abstracción y cuya influencia se dejó notar en el arte moderno posterior británico. Ya hemos comentado, en el post anterior que, en fotografía, Alvin Langdon Coburn en sus experimentos vanguardistas se deja seducir por este movimiento, que lo mismo produce obras pictóricas que escultóricas. El nombre del movimiento se debe a Ezra Pound y tiene en la vorágine emocional -vortex- la máxima expresión y cuyo desarrollo como «arte intensivo» se contrapone al futurismo que era un «arte expansivo». La máxima figura del movimiento es Wyndham Lewis, editor de la revista «Blast». Este movimiento estaba influido claramente por el cubismo  y por el futurismo, si bien las propuestas estructurales del cubismo les dotaba de una vitalidad del que el mero futurismo carecía; por su parte el futurismo llevaba implícita una cierta critica al belicismo y a la tecnología que deshumanizaban al hombre en contraposición al futurismo de Marinetti. El movimiento se funda en 1915 y finaliza en 1917, después de la primera exposición en la Dore Gallery de Londres y en el Penguin Club de N.Y.

Alvin Langdon Coburn, pionero de la fotografía abstracta

Alvin Langdon Coburn: "Broadway de noche", 1910.

Alvin Langdon Coburn: «Broadway de noche», 1910.

 

Alvin Langdon Coburn: "Canal de Regent". 1909

Alvin Langdon Coburn: «Canal de Regent», 1909.

 

Alvin Langdon Coburn:"Edificios del Parlamento",1909.

Alvin Langdon Coburn:»Edificios del Parlamento»,1909.

 

 Alvin Langdon Coburn: "Plaza

Alvin Langdon Coburn: «Plaza Leicester», 1909

 

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Alvin Langdon Coburn: «Puente de la Torre», Londres

 

El fotógrafo bostoniano Alvin Langdon Coburn (1882-1966) es una figura clave en la renovación del lenguaje fotográfico; aunque poco conocido, su ingente obra (más de 15.ooo negativos) pronto rompió con los cánones y se instaló en las vanguardias. George Bernard Shaw, el premio Nobel de literatura al que retrató, lo definió como el mejor fotógrafo del mundo. Otros famosos artistas y personalidades como Gertrude Stein, Matisse, Henry James Mark Twain, Rodin… fueron retratados por él buscando la psicología de los personajes, pero su afán renovador, después de una etapa inicial claramente pictorialista, se decantó por los paisajes industriales con encuadres agresivos, planos inclinados y cenitales; su punto de vista novedoso lo hace ser original intencionadamente o no, sus experiencias artísticas entrañan un sentido simbólico de las estructuras urbanas. Afincado en Londres desde 1912, se vinculó al movimiento vorticista británico, a la cabeza del cual se hallaban el artista Wyndham Lewis y el escritor Ezra Pound, caracterizado por lo geométrico y semiabstracto. Sus fotografías con exposiciones múltiples, causaron estupor, incomprensión y desconcierto en la época, como pasa casi siempre, pero han pasado a la historia como las primeras abstractas. Las de arriba son todas de su etapa pictorialista, sumamente bellas.

Tres años ya…

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara. Cartagena

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara. Cartagena

Ayer WordPress me felicitó por el tercer aniversario del blog… Mon dieu!, cómo pasa el tiempo. Si no es por ellos ni me entero. Tres años como tres soles y, a falta de eso, la farola con tres brazo que ilumina la calle principal de Cartagena, que desemboca en el puerto al que me asomo, como buena marinera que soy, al Mediterráneo, que tanto me hace soñar con travesías reales e imaginarias. Y ayer soñé que un barco me llevaba a otro puerto que adoro, al puerto de Mahón.

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara. Cartagena

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara. Cartagena

Bacalao con costra de piñones

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Para el fin de semana una buena y sana apuesta es el bacalao; en las fotos «Bacalao con costra de piñones y aceitunas kalamata». Así lo hacen en el Hotel NH de Cartagena que situado en el lateral del Ayuntamiento tiene el puerto muy cerca tanto, que las gaviotas revolotean junto con las palomas de un tejado a otro, de una cornisa a otra… La receta, una esquisitez con el punto exacto de cocción, una cama de fideos chinos deliciosos y una salsa que redondea el plato.

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

Eugène Atget y el surrealismo

 

Eugène atget: "

Eugène Atget: «Escaparate»

 

Eugène Atget: "

Eugène Atget: «Cabaret Au Tambour», 1908.

Eugène Atget fue sin proponérselo inspiración para los surrealistas. La libertad de acción del fotógrafo, directa, sin manipulación, sobre los objetos de la calle confiere a los objetos encontrados, en cuanto que descubrimientos inesperados, un carácter inusual que los surrealistas reconocieron de gran valor para la estética surrealista de entreguerras. El objeto liberado, que no tiene una función «artística» al uso, aislado de su contexto, cobra otra dimensión. No obstante Atget, con sus tomas directas, no participa de los experimentos vanguardistas, pero su capacidad intuitiva para los «objetos encontrados» en la calle, familiares y cotidianos les confiere, al descontextualizarlos, un nuevo significado que fascinó a los surrealistas. Las imágenes reflejadas en las vidrieras, como en la foto primera, por ejemplo, eran para los surrealistas algo fantasmagórico, onírico y que potenciaba el inconsciente para que aflore a través de los sentidos. Dentro de lo que podemos llamar fotografía surrealista, se da la fotografía manipulada o surrealismo técnico, al servicio del automatismo y la libre asociación de ideas, y la fotografía no manipulada o surrealismo encontrado. Y es en este segundo apartado donde la fotografía de Atget es precursora y donde el azar también juega ; sin embargo fueron muchos los que no utilizaron la fotografía manipulada,  como Brassaï donde el elemento documental, de registro de la realidad cuenta y es porque, según algunos, existen figuras ocultas en cada imagen mental o ¿no?.

Sol y sombra I

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Protagonismo exclusivo del sol que crea sombras que lo mismo bailan dependiendo del susurro del viento, que captura imágenes fijándolas de forma caprichosa cuando este se aquieta como conteniendo la respiración…

«El viejo París» de Jean Eugène Auguste Atget

Eugène Atget:

Eugène Atget: «Esquina de la rue des Nounais-d’Hyères y de la rue de l’Hôtel de Ville», 1899

 

Eugène Atget: "Rue Hautefeuille", 1898

Eugène Atget: «Rue Hautefeuille», 1898

 

Eugène Atget: "Notre Dame"

Eugène Atget: «Notre Dame»

 

Eugène Atget: "Esquina de la rue de Seine", 1924

Eugène Atget: «Esquina de la rue de Seine», 1924

 

Eugène Atget es sin duda el fotógrafo al que los enamorados de París más le debemos; sus fotos del «Vieux París», que hiciera por encargo del Consejo Municipal de París decidido a conservar la imagen de las viejas calles en el momento en que era previsible su desaparición, hizo posible este documento impagable. Eso ocurría en 1898. El desarrollo trae modernidad a las ciudades, pero la inmensa mayoría de las veces el viejo espíritu se desvanece y, no obstante eso, París ha conservado todo el encanto de su centro y de algunos barrios que, si se vive en ellos, una se da cuenta de que son como pequeños pueblos con todo lo  bueno que eso conlleva. Hasta llegar ahí, Atget ha fracasado en los diversos aspectos de su vida: intentó dedicarse a la pintura sin grandes éxitos, lo mismo que al teatro como actor y, hasta que la fotografía llega a su vida, Arget navega sin rumbo. A partir de 1900 la fotografía de detalles gana en importancia haciéndose series de puertas, aldabones, cornisas…; Atget crea su serie «Les petits métiers», retratos de los distintos oficios, artesanía y la venta ambulante por las calles de París. En 1906 trabaja por encargo de la Blibliotheque Historique de la Ville de París fotografiando el centro, cuyo resultado es la serie «Topografía del viejo París». Después de la Primera Guerra Mundial, reanuda su actividad, realizando por encargo del pintor André Dignimont una serie sobre prostitutas. En esta época conoce al artista Man Ray. Las fotografías de Atget  fascinaron a los surrealistas, pero eso es otro capítulo, porque da mucho de sí. Sus fantásticas fotografías reflejan lo cotidiano, la vida de París en tomas directas y, sin proponérselo, influyó sobre la estética surrealista, sobre todo en lo que se ha dado en llamar «l’objet trouvé».

Annie Leibovitz II. Retratos de Susan Sarandon. Yoko Ono y John Lennon.

Annir Laibovitz: " Susan Sarandon"

Annie Leibovitz: » Susan Sarandon»

 

Todo el encanto de la actriz Susan Sarandon, una mujer que transmite energía y que sin ser excesivamente guapa tiene un atractivo magnético. Annie Leibovitz tiene la gran habilidad de captar en sus retratos la personalidad de cada personaje. Ha retratado a los mitos del  cine y de la música, suyas son las fotos que le hiciera a John Lennon antes de ser asesinado a la entrada del edificio Dakota donde vivía; dichas fotos aparecieron publicadas el 22 de enero de 1981 en la revista Rolling Stone donde aparece en la portada Lennon desnudo en posición fetal junto a su esposa Yoko Ono. Y suya es la también muy famosa foto de Demi Moore desnuda en su embarazo. En 2009 la Royal Photographic Society la galardonó con la Medalla centenario; en 2013 se le concedió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y de Humanidades; la revista American Photo la nombró la fotógrafa más influyente de nuestro tiempo y la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos le otorgó el título de «leyenda viva».

Annie Leibovitz:" John Lennon y Yoko Ono"

Annie Leibovitz:» John Lennon y Yoko Ono»

Cartagena y el Modernismo

Foto: Bárbara. Casa Cervantes Cdetalle)

Foto: Bárbara. Casa Cervantes (detalle, vista nocturna)

 

Foto: Bárbara. Casa Cervantes, (fachada)

Foto: Bárbara. Casa Cervantes, (fachada, vista nocturna)

 

Como consecuencia de los bombardeos para sofocar la revolución cantonal de 1873, el centro histórico de Cartagena fue gravemente dañado y, a partir de entonces y coincidiendo con la explotación de las minas de la Unión que propicia el nacimiento de una pujante burguesía, se levantan casonas, palacetes, escuelas, un nuevo Ayuntamiento, una nueva estación, etc. de estilo Modernista, que otorgan a la ciudad un aspecto arquitectónico nuevo con obras como El Palacio Pedreño, la Casa Cervantes, el Palacio Consistorial, el Casino, el Palacio de Aguirre, el Gran Hotel, la Casa Maestre…, esta última sobre un proyecto de Marcelino Coquillat, realizado por Beltrí e inspirada en la Casa Calvet de Gaudí.

La Casa Cervantes fue la primera obra del arquitecto Víctor Beltrí. Esta obra destaca por sus dimensiones en relación a otros edificios modernistas de la misma calle. Realizada entre 1897 y 1900 como residencia para la familia Cervantes, cuya fachada se conserva integra y en cuyo interior bastante remodelado se ubica la biblioteca y el Aula de Cultura de una entidad bancaria. Hay que destacar la integración en los edificios de Beltrí de todas las artes aplicadas dentro de un espíritu claramente modernista inspiradas en el modernismo catalán.

Foto: Bárbara.

Foto: Bárbara. Casa Cervantes.

Jan Van Eyck: «Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa»

Jan van Eyck: "Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa"

Jan van Eyck: «Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa»

 

Jan van Eyck:"Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa", detalle del espejo.

Jan van Eyck:»Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa», detalle del espejo.

 

Esta tabla, pintada al óleo en 1434 por el máximo exponente de la escuela primitiva flamenca, de 82 X 60 cm. y que se encuentra en la actualidad en la National Gallery de Londres, ha dado origen a innumerables controversias debido a los elementos simbólicos que el cuadro contiene. Lo que llama la atención, en primer lugar, es la incorporación del espejo al fondo de la pieza, innovación precursora de otros cuadros posteriores como las Meninas de Velázquez. La escena con las dos figuras de frente sugiere la celebración de una ceremonia matrimonial o de la concertación de un contrato. Esta magnífica obra de Jan van Eyck y sus diversos elementos domésticos, así como la ambientación de la pieza sugieren, como las naranjas junto a la ventana, un lujo para la Flandes del siglo XV, la prosperidad del comerciante Arnolfini. Junto al espejo una inscripción en latín reza: «Jan van Eyck estuvo aquí, 1434», que bien puede atestiguar que el propio pintor obró como testigo de la ceremonia. El espejo, de forma circular y en cuyo marco se representan diez de las escenas del Viacrucis, permite que veamos la escena completa al reflejar inversamente la parte de atrás de los personajes y de dos personas que no aparecen en ella. El embarazo de la mujer, que parece evidente por el abultado vientre, era debido a la moda de la época, que elevaba los pechos de la mujer mediante el uso de un corpiño muy ajustado al cuerpo, lo que provocaba esa deformación; observación que corrobora el simbolismo de la pequeña gárgola sonriente que aparece sobre las manos de la pareja, y que supone un exorcismo ante la infertilidad, una manera de conjurar a la falta de descendencia; del mismo modo los zuecos de ambos sugieren que estaban descalzos y eso en el siglo en que fue pintado alude directamente a la fertilidad. De modo que todo se concita para que la pareja inicie esa etapa con buenos augurios. Por otra parte, la única vela encendida de la lámpara representa la llama del amor. Y, si atendemos a los colores, el verde de ella alude a la fertilidad y el rojo que viste la cama al amor. Por último el perro significa la fidelidad dentro del matrimonio. La luz matizada que caracteriza a los interiores holandeses, ilumina el rostro femenino y se atenúa en torno a la figura de él.

A Jan van Eyck se le atribuyó durante mucho tiempo la creación de la técnica de la pintura al óleo; en la actualidad se cree que solo la perfeccionó. Esta obra, sin duda, representa lo mejor de la escuela primitiva flamenca, síntesis  en cuanto a minuciosidad, cuidado exquisito del color, estudio de la perspectiva y naturalismo. Una obra de la National Gallery a la que hay dedicar la atención que se merece.