Este post es solo para los carnívoros; abstenerse los veganos y vegetarianos. Estar en Ávila y no probar su famoso chuletón es algo imperdonable. Al lado de la catedral, en el Palacio de los Velada, se puede degustar lo mejor de la cocina del lugar, como por ejemplo las también famosas judías del Barco de Ávila con su oreja de cerdo, su chorizo y todo lo demás, en un lugar que de por sí enamora: su claustro. En ese ambiente, el chuletón era inevitable y, acompañado por un vino tinto de la ribera del Duero, después de hacer unos cuantos kilómetros, un regalo de los dioses.

Chuletón de Ávila. Foto:Bárbara

Guarnición. Foto: Bárbara

Después. Foto: Bárbara
Y así quedó el chuletón: mondo y lirondo.






















