


Pasear por las Ramblas de Barcelona siempre es una delicia; ese eje principal de la ciudad está llena de gentes que van y vienen en su hacer cotidiano y en el discurrir indolente de los visitantes que se toman su tiempo en degustar una de las ciudades más cosmopolitas de Europa. En uno de esos paseos me llamó la atención esa curiosa simbiosis en esa fachada entre los paraguas y el dragón que justo en la esquina domina, desde su posición privilegiada, esa marea humana, tan variopinta, que discurre hacia el mar.Reconozco mi ignorancia ante ese edificio tan singular e imaginé que podía ser una tienda de paraguas o algo similar. No sé nada referente a ese edificio ni a su actividad pero en el fondo es igual, lo que sea permanece en mi retina y en el recuerdo.
Fotos: Bárbara























