Una agradabilísima sorpresa gastronómica la tuvimos en Le Malarte, una bonita Brasserie en el Bd. des Lices dotado con una gran terraza llena de gente tomando el tibio sol del mediodía. Pedimos un poco al tun tún el plato del día y ¡caray…! , el corte de cerdo, insuperable, tenía un punto crujiente resultado de un asado lento fantástico, bien tostado en el exterior, se deshacía por dentro cual mantequilla; la salsa caramelizada, deliciosa, le aportaba el punto dulzón que tan bien le va al cerdo; la guarnición era un puré aliñado con un buen aceite de oliva virgen que tenía la textura de patata fait maison cocinada en aceite a baja temperatura… Muy bien emplatado, rotundo, fue un buen comienzo. El servicio y la atención de las mesas, inmejorable.
La cerveza que más se consume, la Stella, sin mucho cuerpo, estaba buena. El «café resto», un café solo con un vasito de nata era una buena manera de terminar.
El precio del plate du jour era igual que en La place du Forum, 12 euros, en donde nos habían alertado que, por ser muy turístico, los precios eran abusivos; la calidad no sé, pero en Le Malarte la relación calidad-precio es inmejorable.












