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Lubina rellena de lomo y gambones al horno

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Unas lubinas bien fresquitas rellenas al horno no dan mucho trabajo y solucionan la comida del sábado o del domingo. Y, si mientras las preparamos, nos tomamos una copa de Protos para abrir boca, tanto mejor, ya que el fin de semana se inventó para ir sin prisas y relajarnos.

Ingredientes:  Una lubina por comensal, cebolletas tiernas, zanahorias, 2 dientes de ajo, salsa de tomate frito, unas hojas de laurel, aceite de oliva virgen extra, pimienta negra, un poco de cúrcuma, una cucharada de postre de mostaza de Dijon, gambones, lomo embuchado, un poco de fumet de pescado y vino blanco.

Las lubinas, sin espina central y bien limpias, las rellenamos con rodajas de lomo embuchado (se puede sustituir por jamón serrano, pero queda demasiado salado para mi gusto) y trozos de gambón o de cualquier otro marisco. Laminamos los ajos, troceamos la parte blanca y la verde de las cebolletas y rehogamos en una sartén con un poco de aceite de oliva; agregamos las zanahorias cortadas en brunois y rehogamos; finalmente añadimos tres cucharadas de salsa de tomate, la cúrcuma, unas hojas de laurel y salpimentamos. Incorporamos finalmente el vino blanco y al poco el fumet y la mostaza. Dejamos unos cinco minutos al fuego. Colocamos, en una bandeja para el horno, las lubinas rellenas y vertemos por encima la salsa. Metemos en el horno precalentado a 220 grados y horneamos lo justo, unos 15 minutos.

El punto de la mostaza le da un nosequé buenísimo y el lomo, más suave que el jamón, un queseyó que recomiendo. Buen provecho!!!

Comer en Castellón: Hotel Luz, Restaurante aQua

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

Cuando llega el viernes se nos pone el cuerpo de fiesta, con ganas de pasarlo bien y desconectar hasta el lunes. En el Restaurante aQua  de Castellón, con merecidos premios, nos obsequiaron con este postre tan delicioso como ligero, ideal para poner el broche de oro a cualquiera de sus menús. Si a la vista es refrescante, en la boca es una auténtica golosina.

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

Sobre una hoja de parra, una base de higo fresco rematado con helado de coco; la combinación es realmente exquisita, dulce sin empalagar, como un sorbete refrescante.

Envuelto de merluza y beicon con salsa de queso Idiazabal de Aurelio Serrano García

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

De la comida de Navidad en Alicante, esta receta de Aurelio hijo que nos supo a gloria.

Ingredientes: lomos de merluza, 2 lonchas de beicon por comensal, leche evaporada, queso Idiazabal. Para la tapenade: anchoas, tápenas, aceitunas negras, 2 cucharaditas de concentrado de tomate, 1/2 ajo crudo y aceite de oliva, piñones, y zumo de limón.

Picamos la merluza con cuchillo. En un molde de acero, colocamos las dos lonchas de beicon, de forma que luego cierren el paquete que hacemos con parte de la merluza picada, por encima una capa de tapenade y otra de merluza, cerramos con el beicon y lo dejamos en la nevera para que el frío lo compacte. Hacemos la salsa calentando la leche evaporada, que contiene menos grasa que la nata, y fuera del fuego añadimos trocitos pequeños de queso y batimos con la batidora o, si preferimos la textura del queso, no hace falta. Después de que se hayan enfriado los paquetes, los hacemos en una sartén caliente y, cuando el beicon esté crujiente, los retiramos. Napamos finalmente con la salsa para emplatar.

Pollo a la moruna con pasas y almendras

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

He visto frecuentar, durante estos días, el apartado de gastronomía de este blog, y como se acerca la cena de fin de año ahí va una propuesta que como siempre busco que sea fácil, económica y de dejar con la boca abierta a la familia e invitados. Es uno de esos platos que se ha hecho toda la vida en casa y que proviene del Norte de África. Se tarda poco en prepararlo y si lo dejamos hecho el día anterior el resultado será espectacular, pues el dulzor de las pasas junto con el coñac harán su trabajo lentamente.

Ingredientes: 1 pollo troceado, un buen puñado o dos de pasas (no escatimar) y de almendras peladas (si están fritas y con sal también valen), 2 cebollas grandes, 1 copa de coñac, harina, sal y aceite de oliva.

Salamos los trozos de pollo (que sea de buena calidad es importante) y lo enharinamos; en una  cazuela grande los doramos con un poco de aceite de oliva; los retiramos y reservamos. Retiramos de la cazuela el exceso de aceite y rehogamos las cebollas cortadas en palmera no muy grueso. Rehogamos dando vueltas y salamos. Cuando estén blanditas agregamos los trozos de pollo y ponemos el coñac, las pasas y las almendras enteras. Seguimos removiendo y al poco añadimos agua hasta cubrir. Dejamos a fuego medio hasta que el pollo esté hecho y la salsa  consistente.

¡Fácil y no hace falta comerse un pavo real!

El plato se puede acompañar de arroz blanco, aunque yo no lo hago por la sencilla razón de que en estas fechas comemos lo que no está escrito y luego vienen las «madres mías» y los kilos de más que nos amargan la cuesta de enero de por sí puñetera.

Foto: Bárbara.

Foto: Bárbara.

 

¡Buen provecho!

Sopa fría de remolacha

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Este puede ser un entrante diferente para estos días de fiestas y comilonas. De aspecto muy navideño por su colorido y de sabor excelente tiene además la ventaja de ser ligero y lleno de vitaminas. A mí me gusta mucho hacerla en verano pues no deja de ser una especie de gazpacho de remolacha.

Ingredientes para cuatro comensales: 1 paquete de remolachas ya cocidas, 1 kilo de tomates más bien maduros, 1/2 cebolla,  nata, aceite, vinagre y sal, alguna hoja fresca para adornar, apio por ejemplo.

Escaldamos los tomates y los pelamos; troceamos las remolachas y batimos con la la batidora junto con los tomates y la cebolla; para aligerarla un poco podemos añadir algo de agua (1/2 vaso o menos). Aliñamos al gusto. Es suficiente un poquito de nata para adornar.

Tapa de cocido madrileño

Tapa de cocido madrileño. Foto: Bárbara

Tapa de cocido madrileño. Foto: Bárbara

A veces me pongo creativa y me sumo a la moda de la «tapa». Tapear es un deporte gastronómico que en este país se practica mucho y bien; es una manera de comer deliciosa y variada que tiene en San Sebastián y en la Rioja la cota más alta de calidad. Ese día me había sobrado cocido del día anterior y tuve que improvisar y yo, cuando improviso, me pongo estupenda, con la adrenalina a tope, de modo que me inventé «la tapa de cocido»; en estos casos pueden pasar dos cosas o que el resultado sea un asco o que se pueda comer y te lo piropeen, y una se sienta la reina de los fogones. Esta vez el invento salió bien.

El cocido madrileño, para todos los amigos de los distintos países del mundo que no lo conozcan, es el típico plato de invierno resultado de la cocción de carnes, embutidos, garbanzos, patatas y verduras; con el caldo se hace una sopa con fideos y después se emplatan las carnes y las verduras con los garbanzos. Maravilloso invento el del cocido madrileño, que tiene en «Casa Lucio», en la capital del reino, su más alta representación.

Tapa de cocido madrileño: 1 cebolleta, garbanzos, patatas, chorizo, morcillo (de ternera), aceite de oliva virgen extra. 

Lo único que tuve que hacer es picar una cebolleta tierna y ponerla en un bol con un chorrito de aceite de oliva, bastante vinagre de manzana y una pizca de sal. A continuación chafé con un tenedor los garbanzos con las patatas y lo mezclé con la cebolleta y su aliño; lo puse en un molde triangular y por encima el chorizo y la carne, troceados. Más fácil, imposible  et voilà …

Los huevos de Mari Pili

Mari  Pili. Foto: A. Albaladejo

Mari Pili. Foto: Julia Albaladejo

Mari Pili es una gallina ponedora que vive en el campo al aire libre. Una expresión tan radiante con esa cresta al viento es el resultado de su estado de ánimo: Mari Pili es feliz. Observen si no la mirada inteligente con que mira a la cámara, escrutando lo que sucede a su alrededor con una viveza que otras en cautividad no tienen. Mari Pili lleva una dieta equilibradísima, se alimenta de todo lo que pilla y de granos de maíz; la he visto correr con sus hermanas y da gozo verla. El cielo sobre el cual se recorta es como su aura de tan bonito, o bien el resultado de su enorme energía. Excuso decir que los huevos que pone Mari Pili son de muchas estrellas Michelin… esos que antes se disfrutaban solo con ver esa yema amarilla, amarilla, prieta,  y que con buen pan de pueblo para mojar nos hacía suspirar.  ¡Cómo ganaría nuestra calidad de vida si todas las Mari Pilis vivieran Felices en Libertad!

La estupenda foto es obra de la excelente periodista Julia Albaladejo.

Comer en Castellón: Restaurante aQua

Restaurante aQua  Bacalao con arroz negro y mahonesa de lima. Foto: Bárbara

Restaurante aQua: Bacalao con arroz negro y mahonesa de lima. Foto: Bárbara

El hotel «Luz» es un cuatro estrellas moderno, actual, cuyo restaurante está recomendado por la Guía Michelin y ha obtenido un sol de la Guía Repsol y premios bien merecidos. Tanto el hotel como el restaurante constan de unas instalaciones inmejorables. Este plato de aspecto espectacular confirma las expectativas que a primera vista sugiere. El arroz negro con patas de calamar que sirve de base está delicioso, en su punto; los lomos de bacalao tienen el grado superior que la cocción corta de cualquier buen pescado debe tener: jugoso y fresco.  Por su parte la mahonesa de lima, que no alioli, un acierto suave, es el complemento graso liviano que da el punto necesario al no enmascarar ningún sabor y aportar una ligereza muy agradable. Un plato redondo de una carta excelente.

El restaurante «aQua», todo un hallazgo que recomiendo a todos los que pasen por Castellón. El Hotel Luz está ubicado al lado de la Estación de Ferrocarril y merece la pena hacer un alto en el camino, hacer noche y disfrutar de una carta espléndida. En atención y buen servicio no se queda corto.

La catedral de los mercados: La Boquería

La Boquería. Foto: Bárbara

La Boquería. Foto: Bárbara

 

Qué cosa mejor para endulzar el fin de semana que estos dulces tan apetitosos… empezando por esos bombones bustos que cuanto menos son epatantes.

 

La Boquería. Foto: Bárbara

La Boquería. Foto: Bárbara

 

Y como estamos en época de setas,  la sola visión de los níscalos o rovellons me transporta y casi me hace levitar.

Pollo al limón con alcachofas

Pollo al limón. Foto: Bárbara

Pollo al limón. Foto: Bárbara

Fácil, muy sana y digestiva esta receta además de barata aporta vitamina C y todas las propiedades beneficiosas de las alcachofas como depurativo. Para regímes de adelgazamiento viene muy bien siempre que se haga en la versión ligera es decir prescindiendo de la harina; de esta manera sale igual de bueno aunque hay que tener la picardía de reducir la salsa para que el sabor sea más intenso.

Ingredientes: Muslos de pollo, el zumo de un limón, un poco de harina, 1 diente de ajo, alcachofas congeladas, un poco de perejil y agua o caldo vegetal.

Salpimentamos los muslos de pollo y los enharinamos. Ponemos a cocer las alcachofas en agua hirviendo. En una cazuela ponemos un poco de aceite y vamos dorando los muslos y los reservamos; doramos el diente de ajo fileteado. Si ha sobrado aceite lo retiramos. En el mismo recipiente volvemos a poner los trozos de pollo, agregamos el zumo de un limón y añadimos agua o caldo vegetal hasta cubrirlos. Dejamos que se hagan: una vez que estén tiernos añadimos las alcachofas y el perejil picado. La harina del pollo habrá espesado un poco la salsa que debe tener un sabor a cítrico importante, si hace falta se reduce la salsa. Este plato tiene las tres b: bueno, bonito y barato. Se puede acompañar de arroz blanco como guarnición o bien patatas fritas y así obtener un plato único completo pero si no queremos sumar calorías, una ensalada irá bien.