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Aurelio Serrano Ortiz: dibujante

Aurelio Serrano Ortiz: " 06-06-2013".

Aurelio Serrano Ortiz: » 06-06-2013″.

De la serie «Endogénesis. Après le dernier Matisse». Lápiz sobre papel.

Negativo del mismo dibujo.

Negativo del mismo dibujo.

Muchos de los dibujos de esta serie me llevan a «La danza» de Matisse por el movimiento y a los «recortables» de su última época en la que, imposibilitado, crea no obstante una  fértil iconografía que se plasma en unos tapices prodigiosos.

Rafael de Urbino: El «efecto Rafael»

Rafael: retrato de "Baldassare Castiglione". Museo del Louvre. París.

Rafael: retrato de «Baldassare Castiglione». Museo del Louvre. París.

La obra del divino Rafael ha sufrido los peores males: incendios, naufragios, guerras, el saqueo de Roma de 1527… un sin fin de calamidades y, por si ello no fuera poco, ha sido mal comprendido e incluso calumniado. Su gloria no ha sido estable. Vasari, su biógrafo, no entendió su facilidad de ejecución; en el siglo XVII Bernini desaconsejaba imitar la simplicidad de Rafael; en el siglo XVIII Boucher consideraba que Rafael era un pintor triste. Pero al final del siglo, Goethe y más tarde Shelley lo descubren en Italia. «Las obras de Rafael tienen una gran importancia para el desarrollo del espíritu humano… su estudio ha sido una de las más bellas alegrías de mi larga vida», dice Goethe. Si la vida de Miguel Ángel está profusamente documentada, no es el caso de Rafael; ni Vasari en su biografía es capaz de expurgar entre los innumerables errores que la pueblan. Es en el transcurso del siglo XX cuando los críticos de arte han rehabilitado su obra, entre las falsas atribuciones que aún pululan por los museos más famosos. Renoir nos deja un testimonio de admiración: » Fui -le dice a Vollard, hablándole de «La virgen sentada»- a ese cuadro para divertirme y me encontré con la pintura más libre, la más sólida, la más maravillosamente simple y viva que sea posible imaginar, brazos, piernas con la carne verdadera y qué impactante expresión maternal».

La vivacidad, la sensación de que el «cuadro habla» en muchos de los retratos de Rafael se debe al hecho singular de que el pintor hacía coincidir justo en la mitad de la obra el lagrimal de uno de los dos ojos del retratado. Si trazan una línea vertical en la mitad del cuadro verán que coincide. Es el llamado «efecto rafael».  Observen con atención el retrato del Cardenal Bibbiena, el de Bindo Altovici, el de Baldassare Castiglione, el de la «Donna velata» o el de la Fornarina entre otros. Que un retratista conozca ese efecto es verdaderamente interesante, lo he comprobado… luego, hay que saber pintar como él sabía hacerlo. Ni más ni menos.

«Raphaël» Librairie Laousse, París 1962.

Fernande Olivier: «Picasso y sus amigos»

Picasso: "Desnudo de Fernande Olivier con las manos enlazadas". !905, Toronto, colección Zacks.

Picasso: «Desnudo de Fernande Olivier con las manos enlazadas». 1905, Toronto, colección Zacks.

De todas las mujeres que tuvo Picasso, su primer amor parisino, Fernande Olivier, quizás fue la única que nunca renegó de su relación con él. Hasta el final de su larga vida, Fernande siempre insistió en que los mejores años fueron los que pasó con Picasso. Fueron los años de Montmartre, de la bohemia, de la miseria, de las dificultades, pero sobre todo los de la juventud. Fernande escribió un libro delicioso de aquellos años con un estilo fresco y directo, con la sinceridad de quien lo ha vivido en primera persona. Leí el libro «Picasso y sus amigos» con un especial interés y lo disfruté enormemente; una amiga me lo había prestado; después, desde hace tiempo lo he buscado inútilmente; era una edición francesa cuyo nombre lamentablemente no recuerdo, pero lo recomiendo sinceramente aunque no pueda aportar ningún dato al respecto.

Picasso llega a París por primera vez en octubre de 1900, acompañado de Casagemas y Pallarés y fue huésped de Nonell en su estudio de la rue Gabrielle. A los pocos días conoce a Pedro Manach, un compatriota marchante que apuesta por el joven pintor de diecinueve años, quien le asigna un sueldo (15o francos) que le permite encarar bien los primeros tiempos. Gracias a él, en junio de 1901 expone en la Galería de Vollard (el gran coleccionista y marchante). En octubre llega  Sabartés, que será su amigo y secretario hasta el final. Al principio Picasso conoce la vida alrededor de la zona de Clichy, más acomodada que la parte obrera y canalla de la «butte». Picasso había iniciado en Barcelona su época azul. Hasta 1904 el pintor va y viene desde la ciudad condal y no es hasta abril de ese año cuando decide instalarse definitivamente en París. La relación con Manach se había roto y las dificultades económicas habían sido acuciantes ya en Barcelona. Es entonces cuando vive plenamente el ambiente de Montmartre. Al mismo tiempo que él, en el Bateau-Lavoir vivían el escultor Paco Durio, van Dongen, André Salmon y Max Jacob entre otros; fue este último el que bautizo el barracón, que se convirtió en un centro muy vivo de arte y artistas, situado en la rue de Ravignan (hoy plaza de Emile Goudeau). En medio de la plaza hay una pequeña fuente donde los vecinos iban a por agua; allí Picasso conoció a Fernande, que también vivía en el Bateau-Lavoir, igualmente  llamada «La casa del trampero». Picasso permaneció allí hasta octubre de 1909.

Son los años de la «cuadrilla» de Picasso, a la que se habían sumado Apollinaire, Joaquín Sunyer, Canals..., de las noches en «Le lapin agile» o en el «Moulin de la Galette», donde la juerga, la risa, los traspiés y el vino que llenaba muchas veces la tripa vacía, hacía de sus noches la expresión del compañerismo y del intercambio fructífero entre pintores y poetas. Sentados en el suelo del estudio de Picasso, los pintores catalanes compartían las viandas cuando las había, el hambre casi siempre, Apollinaire recitaba a Verlaine y Fernande se las componía como podía para estirar la escasez.  El Montmartre de arriba no tenia nada que ver con el de abajo. Como el barrio tenía mala fama Picasso llevaba una pistola que disparaba de madrugada acompañando las risotadas y el jolgorio.

En su libro «El siglo de Picasso», Fernande Olivier dice, según Pierre Cabanne: «Yo era, según decían, la salud, la juventud en todo su esplendor: alta, llena de vida y de todas las apetencias de felicidad, confiada, viviendo de ilusiones… ¡El contraste perfecto con él! Dicen que los polos opuestos se atraen, pues hay que creer que así es…«

Pasados los años, Picasso volvió varias veces a su barrio, al Montmartre de arriba, a la plaza, a las fachadas desconchadas, a las tabernuchas de mala muerte, para ver la miseria, a las busconas… recordando ese tiempo en que los poetas y los pintores se influían recíprocamente.

Arshile Gorky entre dos mundos

Gorky: "Los esponsales II", óleo sobre lienzo, 1947.

Gorky: «Los esponsales II», óleo sobre lienzo, 1947.

De Arshile Gorky, el pintor armenio afincado en Estados Unidos, se puede decir que vivió su corta pero fecunda vida entre dos mundos o, como dice John Golding, «suspendido entre dos continentes». Gorky nació el 15 de abril de 1904 en la Armenia turca, a orillas del lago Van, y se suicidó el 21 de julio de 1948 en Connecticut. La línea, de capital importancia en su obra de madurez, que unía unas figuras con otras, esa forma de caligrafía, puede ser una metáfora, una especie de cordón umbilical que uniera esos dos mundos. Me gusta pensarlo así. El legado de la cultura armenia, los paisajes, su infancia bucólica y las terribles experiencias de los saqueos turcos, la muerte por inanición de su madre, el exilio le hicieron experimentar en un corto periodo de tiempo lo que muchos no lograrían imaginar en varias vidas. Sin embargo, de alguna manera se sabía consciente de que su vida tenía un significado; en el lenguaje del arte, él era un escritor que, desde la actualidad, sumaba los valores  del arte armenio a dicho lenguaje universal. Sin tener una formación académica concreta, se dedicó al estudio de los grandes maestros occidentales: Rafael, Uccello, Ingres, Cézanne, Miró, Braque y Picasso. Pasó por las distintas fases de conocimiento atravesando con la precisión de un bisturí por la espacialidad de los elementos de la composición de Cézanne, los métodos del surrealismo, «el efecto Rafael» de sus retratos, el mundo picassiano, el cubismo como el movimiento más importante del siglo XX etc., etc., etc. Tuvo estrechas relaciones con los pintores europeos que emigraron a América durante la segunda guerra mundial; con el surrealista Matta especialmente; Breton lo puso bajo su protección, aunque Gorky terminara abandonando el movimiento.

Gorky pasaba al lienzo la obra previamente muy trabajada sobre el papel. Matta, su amigo surrealista, le instó a que aligerara su pintura y fue dejando atrás las superficies más matéricas de los años treinta para conseguir «velos de color» mezclando su pintura con mucha trementina. En ocasiones mojaba el lienzo, aplicaba la pintura y lo volvía a mojar de  manera que las formas resultaban evanescente, finalmente la línea definía los volúmenes. La luminosidad de sus efectos y esa línea que «cuenta una historia» dotan a sus obras de una ligereza lírica excepcional. El pintor recreaba su pasado armenio en los paisajes que pintara en Virginia al aire libre.

Sus obras de sus primeros años, deudoras de Cézanne, Picasso, Braque y Miró, son de una belleza incuestionable, como «El artista y su madre» de 1926-36 , «Abstracción con paleta» de 1930, «Nocturno, Enigma y Nostalgia» de 1933-34 … Con «El jardín de Sochi» (todavía deudor de Miró), maravilloso, de 1941, inaugura una nueva etapa. Los cuadros de los años cuarenta, personalísimos, le otorgan con justo merecimiento el titulo de Maestro del siglo XX.

Según Robert Storr, Gorky ha sido definido como el último gran surrealista del primer Expresionismo Abstracto… pero se ha convertido en el pintor arquetípico por excelencia. Para mí Gorky es pura poesía, sin más.

Los últimos años de su vida fueron también trágicos; un incendio en su estudio de Connectituc destruyó importantes obras de su periodo de madurez; se le detectó un cáncer y, como consecuencia de un accidente de automóvil, se le paralizó el brazo y la mano con los que pintaba. Sintiendo su incapacidad creativa que volcó en una serie de trabajos, finalmente se suicidó.

Berthe Morisot, más allá del impresionismo

Berthe Morisot: "La ortensia", 1894-

Berthe Morisot: «La Hortensia», 1894.

Si bien es cierto que en su tiempo Berthe Morisot tuvo al menos el reconocimiento y respeto de sus colegas impresionistas, en la sociedad burguesa a la que pertenecía, a las mujeres pintoras se las catalogaba como «pintoras femeninas». Berthe, nacida en Bourges en 1841, tuvo que demostrar en un ambiente -el artístico- dominado por los hombres, que su gran talento era comparable al de sus compañeros impresionistas. La pintora define así la situación: «Lo cierto es que nuestros valores se encuentran en el sentimiento, en nuestra visión, que es más sutil que la de los hombres, y podemos lograr mucho si conseguimos que la afectación, la pedantería y el sentimentalismo no lo estropeen todo».

Participó en la Primera Exposición Impresionista de 1874 y con anterioridad en los sucesivos Salones de París, desde 1864 hasta 1874. De ella dijo Paul Valery: «La peculiaridad de Berthe Morisot es haber vivido su pintura y haber pintado su vida». Nada que no sea aplicable a cualquier «pintor masculino», me parece. Valery podía haber afinado más.  Pisarro estuvo más acertado cuando dijo: » Fue una gran mujer de extraordinario talento que honró a nuestro grupo impresionista». Berthe contó con el respeto de Renoir y la complicidad profesional de su cuñado Edouard Manet, al que sirvió de modelo en varios retratos. La colaboración con este fue constante y les unió una verdadera amistad. Tras su muerte en 1883 y la de su marido en 1892, se queda sola para cuidar a su hija. Ella murió a los 54 años y está enterrada en el cementerio de Passy en París.

Desde hace un tiempo la cotización de sus obras y su reconocimiento han sido unánimes. Un crítico de arte de  la época dijo: «Parece que tritura pétalos de flores y los mezcla con su paleta, esparciéndolos luego en sus lienzos con ligeras y graciosas pinceladas, realizadas un poco al azar… creando una obra delicada, llena de encanto y vida, que intuimos más que vemos». Esta crítica, que parece un elogio, contiene todos los tópicos de «lo femenino»: pinceladas graciosas, delicadeza, encanto, flores… Para ese diagnóstico machista más vale no tener crítica alguna. Aparte del androcentrismo de la cultura hay que preguntarse el porqué un talento tan grande no tuvo el reconocimiento merecido. La respuesta la están dando, ahora, todas las voces doctas que valoran lo que desconcertó en su tiempo: la modernidad de su estilo, que llevó más allá el impresionismo; sus pinceladas, cada vez más sueltas que desenfocan los contornos y fondos; la atmósfera que envuelve sus figuras; la fuerza expresiva con la que toca temas cotidianos, que en el caso de los niños de Renoir resultan empalagosos, por ejemplo. Su paleta, por lo general nada estridente, consigue con todo lo anterior una obra vigorosa y hacen de su arte lo más actual y moderno que nos legó el impresionismo.  Berthe Morisot es rotundamente moderna un siglo después.

El cuadro «La Hortensia», que me entusiasma, corresponde a la época de influencia de Renoir y fechado en 1894.

La cocina de los pintores III

"El estudio", Foto: Aurelio serrano Ortiz.

Con ocasión del día de los Museos, un grupo de mujeres se manifestaron pidiendo una mayor presencia de féminas pintoras en las colecciones de los mismos; cierto es que son minoría aún. En el Renacimiento las hubo que pasaron de puntillas por la historia y en el siglo pasado entre los impresionistas destacó Berthe Morisot, nacida en Bourges, que estuvo en el sitio oportuno (Camille Corot, famoso paisajista de la Escuela de Barbizon, la introduce en los círculos artísticos) y en el lugar adecuado (se casó con el hermano menor de Manet); a pesar de todo su obra no tiene el reconocimiento que su calidad merece; en el Museo de Orsay  se exhibe una de sus obras de gran belleza, ante la cual me detengo cada vez que voy, sin remedio y con pasión renovada.

Pero eso sucedía cuando todavía se usaban pintura y pinceles, y se pintaba con ayuda del caballete al aire libre o no. Después vino lo que vino y en esas estamos.

 Fue sin duda Jackson Pollock el artista americano cuyos experimentos más trastocaron los conceptos de la pintura tradicional. Él mismo explica que trabajaba con el lienzo sin bastidor directamente apoyado en la superficie dura del suelo; prescindiendo de pinceles utilizaba espátulas, palos y cualquier objeto que le sirviera para distribuir la pintura que dejaba gotear directamente de los botes de pintura acrílica. Así mismo usaba pintura con bomba de aire y aerógrafo. Pintaba de manera autómata circulando alrededor del lienzo -se le llamó Jack el Goteador-, así que su conocida «pintura en acción» respondía al sentimiento de que el inconsciente se aliaba con la actuación viva que la pintura tenía intrínsecamente. De igual manera se trataba de llenar toda la superficie con el método similar al de la escritura automática de los surrealistas.

Por otro lado el «nuevo realismo», del que formó parte Niki de Saint Phalle junto con Jean Tinguely, Arman…, surge como reacción al expresionismo abstracto. Niki, pintora, escultora y cineasta francesa, utilizó en los llamados «Shosting Paintings» un rifle del calibre 22 para disparar pintura sobre tableros recubiertos de yeso; las famosas cajas  de Arman, donde almacenaba destornilladores, llave, violines, tubos de pintura, máscaras de gas,  respondía a su idea de acumulación, en realidad a la industrialización de la sociedad. La pintura deja de ser un fin y pasa a desempeñar un papel  de medio o de estar ausente.  Las instalaciones que proliferan hoy por todo el mundo, como una manifestación artistica  se exponían en el Grand o en el Petit Palais en los años setenta; ahora seguimos viviendo de las rentas. Nada nuevo bajo el sol.

«El estudio»,  foto de Aurelio Serrano Ortiz.

Añoranza

Bárbara Carpi. Colección particular N. Y.

Bárbara Carpi. Colección particular N. Y.

Al lado de los helechos que prodigiosamente crecen en el jardín, desde hace días las calas se abren paso como sin querer, pero bajo el amparo de su sombra. Y esta mañana he recordado otras mías que, creo, cruzaron el Atlántico para pasearse por la 5ª Avenida. No he vuelto a saber de ellas, aunque presiento que están bien. Lluis Llac me canta «Viñas verdes» y descanso feliz, porque hoy además he estado comiendo con una querida amiga portuguesa de corazón inglés, criada en Jamaica, a la que hacía dos años que no veía. Las calas y los amigos viajan mucho en este mundo tan globalizado, Lluis pone música a las viñas que están al lado del mar y luego canta a los astros; y presiento, y ahora oigo como cae la lluvia en un piano forte que se hará tormenta en el horizonte… y, ay, estas calas en N. Y.

Indignados: Siria en el corazón

 

Leonardo da Vinci: dibujo a la sanguina

Leonardo da Vinci: dibujo a la sanguina

¿Se imaginan vivir, ahora en Siria, el día a día?

Las grandes potencias siguen enrocadas sin mover pieza. Próximamente se anuncia una cumbre en Ginebra donde se pretende invitar a a todas las partes implicadas en el conflicto y no solo a las naciones que apoyan hasta ahora el estatu quo. Algunos comentan si EEUU no se está arrepintiendo de no haberse implicado más con anterioridad, antes de que se demuestre que se han utilizado armas químicas. Para EEUU la raya que no se puede rebasar estaría en ese «detalle». Los últimos ataques de Israel bombardeando Damasco podría tener unas graves consecuencias en cuanto a la posible extensión del conflicto de facto. Por otro lado las distintas milicias están cometiendo barbaridades insoportables que en nada ayudan al apoyo por parte de países que desde el principio se han alineado a favor de los rebeldes en su objetivo de derrocar al régimen despótico de El Asad. En el fondo suníes, chiíes y alauís pelean por la supremacía de un grupo más o menos minoritario; el odio acumulado hace que lo que subyace sea una guerra civil de difícil solución. La implicación inevitable de los países de Oriente Próximo hacen de la situación un polvorín que puede desestabilizar la zona. Rusia parece que ahora esté más favorable a un acercamiento de posturas; tener una base en la zona no compensaría quizá su enrocamiento. China -dicen- tiene otras preocupaciones internas más urgentes. Sea como sea algo se tiene que mover en Ginebra, es mucho lo que está en juego, aunque no soy demasiado optimista. Lo que no se debe olvidar son los alrededor de 80.ooo muertos.

Aurelio Serrano Ortiz, poeta y dibujante

Aurelio serrano Ortiz: "L'arbre en-soi", de la serie árboles. "002, lápiz sobre papel.

Aurelio serrano Ortiz: «L’arbre en-soi», de la serie «Árboles» 2002, lápiz sobre papel.

 

Cuando se juntan dos pompas de jabón

para formar un algo unido

no intercambian ni comparten trozo alguno

de sus internos espacios

 

Así debe ser

según las reivindicativas leyes

de la Física de antes

Del libro «Ensueños de la razón» ( 1986).

Rembrandt y Van Gogh

 

 

Rembrandt : "Almiar junto a una granja".

 

La inmensa mayoría de las veces, para alcanzar a tener un lenguaje propio, hay que «batir el cobre» -como decía van Gogh en las cartas a Theo- todos los días y durante años. En su intenso aprendizaje, Vincent dibujó incansablemente. En el museo de Ámsterdam se muestra una serie de dibujos sobre los campesinos, leñadores, y «comedores de patatas», pobres trabajadores del campo, alrededor de una mesa; de esa época son magistrales los de los zuecos de madera. De su experiencia cotidiana -como predicador del evangelio- viviendo junto a los mineros, de la penuria de estos, nos dejó plasmados en unos dibujos extraordinarios la injusticia social del momento. Con posterioridad, en su recorrido a pie por la costa de la Provenza, los dibujos de calles y rincones de pueblecitos marineros, como los que hiciera de  Saintes-Maries, tienen claramente como sello esa forma de festonear los contornos con rayas paralelas o perpendiculares. Lo mismo ocurre con los paisajes de Montmajour y en general de todo Arles y los del Hospital de San Pablo en Saint Remy. Van Gogh recogía plumas de ave y cañas, que afilaba de manera que le permitieran dibujar al modo de Rembrandt. Como ejemplo, dos dibujos de Rembrandt que sin querer nos llevan a la manera de hacer de Vincent. Y al revés. Un viaje de ida y vuelta magnífico. El primer dibujo de Rembrandt lleva por título «Un almiar junto a una granja».

 

Rembrandt: "Tres casas de campo". Estocolmo.

Rembrandt: «Tres casas de campo». Estocolmo.