Rafael de Urbino: El “efecto rafael”

Rafael: retrato de "Baldassare Castiglione". Museo del Louvre. París.

Rafael: retrato de “Baldassare Castiglione”. Museo del Louvre. París.

La obra del divino Rafael ha sufrido los peores males: incendios, naufragios, guerras, el saqueo de Roma de 1527… un sin fin de calamidades y, por si ello no fuera poco, ha sido mal comprendido e incluso calumniado. Su gloria no ha sido estable. Vasari, su biógrafo, no entendió su facilidad de ejecución; en el siglo XVII Bernini desaconsejaba imitar la simplicidad de Rafael; en el siglo XVIII Boucher consideraba que Rafael era un pintor triste. Pero al final del siglo, Goethe y más tarde Shelley lo descubren en Italia. “Las obras de Rafael tienen una gran importancia para el desarrollo del espíritu humano… su estudio ha sido una de las más bellas alegrías de mi larga vida”, dice Goethe. Si la vida de Miguel Ángel está profusamente documentada, no es el caso de Rafael; ni Vasari en su biografía es capaz de expurgar entre los innumerables errores que la pueblan. Es en el transcurso del siglo XX cuando los críticos de arte han rehabilitado su obra, entre las falsas atribuciones que aún pululan por los museos más famosos. Renoir nos deja un testimonio de admiración: ” Fui -le dice a Vollard, hablándole de “La virgen sentada”- a ese cuadro para divertirme y me encontré con la pintura más libre, la más sólida, la más maravillosamente simple y viva que sea posible imaginar, brazos, piernas con la carne verdadera y qué impactante expresión maternal”.

La vivacidad, la sensación de que el “cuadro habla” en muchos de los retratos de Rafael se debe al hecho singular de que el pintor hacía coincidir justo en la mitad de la obra el lagrimal de uno de los dos ojos del retratado. Si trazan una línea vertical en la mitad del cuadro verán que coincide. Es el llamado “efecto rafael”.  Observen con atención el retrato del Cardenal Bibbiena, el de Bindo Altovici, el de Baldassare Castiglione, el de la “Donna velata” o el de la Fornarina entre otros. Que un retratista conozca ese efecto es verdaderamente interesante, lo he comprobado… luego, hay que saber pintar como él sabía hacerlo. Ni más ni menos.

“Raphaël” Librairie Laousse, París 1962.

6 pensamientos en “Rafael de Urbino: El “efecto rafael”

  1. Rafael, junto con Caravaggio, es el pintor que más me gusta de la época (y casi diría que de cualquiera, si añado a Velázquez, Murillo y el Greco).

    Gracias por ilustrarnos sobre el efecto Rafael; nunca me hubiera fijado si no me lo hbieras dicho.

  2. En dehors de l’effet lui-mê^me, j’aime bien ce rappel du combat que le peintre a dû mener pour faire reconnaître son art; Avec les ans, on oublie ça, on pense que tout était acquis,sans efforts mais c’est une illusion.

    • Oui, c’est vrais; de tout façons il y a d’êtres à lesquels la vie ne suppose auqu’un effort et par contre d’autres le chemine est très dure…
      Merci, Phédrienne et bon week-end!

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