En una esquina de la Plaza de la República, el bellísimo pórtico de Saint Trophime, el mejor exponente del románico provenzal, nos embelesa. Construida sobre una basílica del siglo V dedicada a S. Esteban, el pórtico fue realizado en el siglo XII; con posterioridad fue catedral y, al trasladarse el arzobispo a Aix-en- Provence, pasa a ser iglesia parroquial en 1801; en 1882 se convierte en basílica menor. Una curiosidad, pero que da una idea de la importancia de Arles a través de la historia, es que en Saint Trophime fue coronado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Federico I Barbaroja en 1178. Y antes, en 1152 se trasladan las reliquias de Saint Trophime de los Alyscamps (necrópolis antigua y medieval) a la iglesia que desde entonces lleva su nombre.
En el pórtico se representa el Apocalípsis según S. Juan y el evangelio de S. Mateo.
El Pantocrátor se encuentra sentado sobre un arco iris, según el Apocalipsis de S. Juan, rodeado por la característica mandorla y rodeado por el tetramorfos (alegoría de los cuatro evangelistas). En el friso del dintel de la puerta se hayan los doce apóstoles sedentes. En la foto superior se ve a los condenados en la parte derecha de la puerta y al otro lado los bienaventurados. En los laterales se ven santos relacionados con la ciudad y algunas representaciones bíblicas.
En 1990 se restauró con las técnicas más modernas y ahora, con los andamios, y ante la imposibilidad de que se viera bien -como se puede apreciar en mi foto de abajo-, he preferido poner estas que no son mías, pero que muestran toda la perfección, belleza y fuerza del románico provenzal.



















