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Un techo marino sorprendente: Gaudi

Interior de  la casa Batlló: Foto: Bárbara

Interior de la casa Batlló: Foto: Bárbara

 

Interior de la casa Batlló. Foto: Bárbara

Interior de la casa Batlló. Foto: Bárbara

 

Gaudí se inspiró en  «20.000 leguas de viaje submarino» de Julio Verne para la decoración de la casa Batlló; las formas del mundo submarino y la fantasía de dos visionarios se unieron para, salvando el tiempo, fundirse en un abrazo creativo fabuloso. Estos techos que recrean un remolino y la fuerza del mar lo consigue con esparto y escayola para ir modulando el movimiento del agua.

La iglesia de San Honorato, capilla des Mollégès (Les Alyscamps)

Capilla lateral. Foto: Bárbara.

Capilla lateral. Foto: Bárbara.

 Capilla lateral. Foto: Bárbara

Capilla lateral. Foto: Bárbara

Capilla lateral. Foto : Bárbara

Capilla lateral. Foto : Bárbara

Exterior de la capilla. Foto: Bárbara

Exterior de la capilla. Foto: Bárbara

La necrópolis romana de Arles, a las afueras, vivió el desarrollo de la cristiandad y el prestigio de su primer mártir arlesiano, Saint-Genest, en el siglo III. En el lugar se construyó en el siglo XII  la iglesia románica de Saint-Honorat y como sucede en casi todas las iglesias, se fueron añadiendo elementos  diferentes hasta el siglo XVIII. Del conjunto de Saint-Honorat sobresale a la izquierda esta capilla des Mollégès, bella construcción del gótico flamígero del siglo XV.

Versión romana del botijo

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

En España todo el mundo sabe lo que es un botijo: recipiente de barro para conservar el agua fresca en los días de canícula estival… Este «botijo» versión romana  es una autentica preciosidad:  con esa carita  de amigo fiel (el detalle del collar testimonia una relación),  las patas recogidas, la mirada inteligente y las orejas alerta… me recordó tanto a Nona que, si hubiera podido, me lo habría traído a casa. Museo Departamental de Arles Antiguo.

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

Museo Departamental de Arles Antiguo: dos danzantes

Museo Departamental de Arles Antiguo. Foto: Bárbara

Museo Departamental de Arles Antiguo. Foto: Bárbara

Este museo, que fue inaugurado en 1995 delante de los vestigios del circo romano, lleva la firma del arquitecto Henri Ciriani. Los amplios espacios  reciben la luz  del exterior gracias a los lienzos de cristal  que dan a un patio central del edificio; muy cerca, el Hortus, jardín de inspiración romana, añade a esta visita unos 7000 metros cuadrados abiertos al público todos los días. Desde la prehistoria hasta la antigüedad tardía, que se cierra con la muerte del Obispo Cesáreo de Arles, transcurre el itinerario del museo. En el siglo IV la ciudad cristiana de Arles resplandece gracias a este personaje; con su desaparición  acaba el Arles Antiguo y comienza el reinado franco en 536. Apasionante recorrido que nos lleva a configurar la riqueza cultural de la comarca y el intercambio fluido con culturas de Italia, España y África.

Bailarinas. Foto: Bárbara

Danzantes. Foto: Bárbara

Bailarina romana. Foto: Bárbara

Danzante romana. Foto: Bárbara

Especialmente me gustaron estas danzantes romanas por la belleza y el movimiento de los paños que parecen mecidos por el viento.

Bailarina romana. Foto: Bárbara

Danzante. Foto: Bárbara

Les Alyscamps vistos por Gauguin y Van Gogh

Van Gogh: "Les Alyscamps, chute de feuilles"

Van Gogh: «Les Alyscamps, chute de feuilles»

Nos habíamos quedado en este lugar; este óleo sobre lienzo pintado en noviembre de 1888 tiene ya la influencia de Gauguin: el orden y la superficie unificada del color, las normas de la escuela de Pont-Aven que Gauguin pretendía imponer a la factura del holandés. Este admitía la condición de aquel como maestro, pero la presión a que se vio sujeto debió ser muy estresante.

Van Gogh: Les Alyscamps, allée à Arles.

Van Gogh: «Les Alyscamps, allée à Arles».

También este óleo sobre tela está realizado en noviembre de 1888; la hilera  natural de los árboles está fragmentada y cortada para realzar el carácter del lugar y su aura de antigua necrópolis. Los dos que vienen a continuación son más el reflejo de la firma de Van Gogh.

Van Gogh: Les Alyscamps, allée à Arles

Van Gogh: «Les Alyscamps, allée à Arles».

Van Gogh: Les Alyscamps, allée à Arles

Van Gogh: «Les Alyscamps, allée à Arles».

En estas dos versiones del lugar, también óleos sobre tela pintados en noviembre de 1888, vuelve a «desatarse» la pincelada sinuosa, la materia densa, sobre todo en el suelo de la avenida con la iglesia de San Honorato al fondo. La definición de la pintura desde la Escuela de Pont- Aven, que consistía en expresar la esencia del objeto reflejado, dejando de lado los numerosos detalles que capta el ojo, para capturar la realidad interior, era la doctrina que Gauguin, Bernard Anquetin y otros habían elaborado buscando una pintura independiente de la naturaleza.

El enfrentamiento entre dos formas de ver, sentir la pintura era inevitable, a pesar de la reverencia del holandés hacia su amigo. La convivencia pacífica, fructífera que Van Gohg había deseado desembocó en el drama que todos conocemos y en sus distintas versiones.

Gauguin: Les Alyscamps (Mueo de Orsay)

Gauguin: «Les Alyscamps» (Museo de Orsay).

Gauguin: Allée des Alyscamps

Gauguin: «Allée des Alyscamps».

Bellísimo este Gauguin cien por cien, pero curiosamente de alguna manera tiene la «vibración» de Van Gogh;  este último, a mi entender, tiene todos los elementos que le son característicos y que hacen de él uno de mis pintores preferidos. Y si tuviera que elegir, cosa que no podría hacer, me quedaba con los dos. Vosotros, ¿elegís?.

Van Gogh: Les Alyscamps

Vincent Van Gogh: "Les Alyscamps". Foto: Bárbara

Vincent Van Gogh: «Les Alyscamps». Foto: Bárbara

 

En noviembre de 1888, tal como pone en la cartela, Vincent escribe a su hermano Theo describiendo la avenida de los Alyscams tal como la ve y siente. Este lugar, entonces igual que hoy, era un lugar donde las familias iban a pasear, los niños a jugar y a disfrutar los días en los que el sol se filtraba por entre las hojas de los álamos de gruesos troncos; aquí plantaba el caballete para que se vieran además los sarcófagos en hilera… También Gauguin pinta los Alyscamps a su manera para mostrarle a su amigo como se debía pintar… Sin comentario.

 

Les Alyscamps. Foto: Bárbara

Les Alyscamps. Foto: Bárbara

 

Entrada a la Necrópolis y punto de partida para el Camino de Santiago desde Arles.

 

Inicio de la Avenida. Foto : Bárbara

Inicio de la Avenida. Foto : Bárbara

 

El nombre de «Alyscamps» («Campos Eliseos» en provenzal) se aplica a la necrópolis de la época romana a lo largo de la vía Aurelia al este de la villa romana de Arelate (Arles), Esta necrópolis (villa de los muertos) muy extensa se reduce hoy a una avenida de sarcófagos. En la Edad Media fue uno de los más célebres cementerios de Occidente. El lugar fue declarado Monumento Histórico en 1913.

 

Sarcófagos. Foto: Bárbara

Sarcófagos. Foto: Bárbara

 

Sarcófagos. Foto: Bárbara

Sarcófagos. Foto: Bárbara

Lugar desde donde pintaba. Foto: Bárbara

Lugar desde donde pintaba van Gogh. Foto: Bárbara

 

Durante años se saqueó la necrópolis e incluso los sarcófagos se los llevaban para que sirvieran de abrevaderos para los animales… ¡Hay gente para todo!

 

 

 

La Arlesiana

Suite nª 1 de Bizet. La Arlésienne es una ópera en tres actos de Cilea inspirada en La Arlesiana de Daudet que a su vez se inspiró en uno de sus cuentos de «Cartas desde mi molino». La parte más conocida es la música incidental que compuso Bizet para esta ópera.

Van Gogh: «Le Pont de Langlois»

Le Pont de Langlois. Foto: Bárbara

Le pont de Langlois en la actualidad. Foto: Bárbara

Con la llegada del buen tiempo, primavera de 1888, Van Gogh instaló durante muchas jornadas su caballete para pintar Le pont de Langlois a las afueras de Arles. Era allí donde iban las lavanderas con sus canastas llenas de ropa a lavar; las escenas de la vida cotidiana de la gente del pueblo en sus quehaceres, bien en el campo sembrando, segando, recogiendo patatas, bien lavando la ropa en el río, fue una constante en su labor: reflejar el sufrimiento y ennoblecer el esfuerzo de la gente trabajadora y humilde. Es fascinante y un motivo de alegría comprobar lo bien que se conserva el único de los 14 puentes levadizos sobre el canal de Arles (canal de Craponne) que unía esta con Bouc, 11 de los cuales eran como este. Durante la Segunda Guerra Mundial fueron destruidos todos menos el que estaba en Fos-sur-Mer. En 1859 se desmontó y se trasladó a donde estaba el que pintó Van Gogh, como homenaje al pintor… Idénticos, y aun sabiendo que no es el mismo que él midió con la mirada, que recorrió, que sopesó la estructura, que acarició mentalmente una y otra vez…, el tiempo se detiene y el aire también y las hojas de los árboles, solo las lavanderas están ausentes.

Van Gogh:"Le pont de Langlois".Óleo sobre lienzo. (59 x 74). Museo Kröler-Müller, Otterlo.

Van Gogh:»Le pont de Langlois en Arles con lavanderas «. Óleo sobre lienzo. (59 x 74). Museo Kröler-Müller, Otterlo

Los limpios azules y los amarillos rotundos nos llevan a pensar en el color del verano, aunque las distintas versiones que pintó (y los dibujos a pluma y con tinta y tiza) sobre el mismo motivo los realiza desde marzo hasta mayo, según Ingo F. Walther (en concreto este lo pinta en marzo como si ya «viera» el estallido de colores del estío). El caballo que tira del carro con aire de paseo tiene un giro de cabeza que une en diagonal con la cabeza de la primera lavandera de pie, lo cual confiere viveza  al movimiento del animal al avanzarlo en el plano.

Le pont de Langlois en la actualidad. Foto: Bárbara

Le pont de Langlois en la actualidad. Foto: Bárbara

Estos puentes levadizos de madera a lo largo del canal de Arles fueron construidos por un arquitecto holandés a semejanza de los de su país, alrededor de 1850; no sería pues de extrañar que Van Gogh se sintiera atraído por ellos. El Puente Réginelle, el verdadero nombre del puente, la gente lo llamaba de Langlois que era el nombre del «pontier» Langlois, el guarda que se encargaba de su funcionamiento. En la foto se ve su casa (¿). El cuadro lo pintó desde la orilla, desde abajo, pero en el cuadro » Puente de Langlois en Arles, con señora y paraguas» pintado desde la orilla de enfrente  aparece la casa de Langlois.

Van Gogh: Le pont de Langlois à Arles avec dame au parapluie"

Van Gogh: Le pont de Langlois à Arles avec dame au parapluie»

El Anfiteatro (Las arenas)

Anfiteatro (Las Arenas). Foto: Bárbara

Anfiteatro (Las Arenas). Foto: Bárbara

Arles, Arelate («el hábitat cerca de las marismas»), la  antigua ciudad romana, se asienta sobre una colina, siendo el Forum la parte baja, allí donde nos habíamos quedado; volvemos sobre nuestros pasos hasta encontrarnos de nuevo en la parte de atrás del Ayuntamiento. Desde ahí vamos a tomar la rue de la Calade, que trepa hasta lo alto. De pronto el sol, como si se aliara a nuestro favor, comienza a dorar las piedras del Téâtre Antique que aparece a la derecha, soberbio desde el siglo I a. C. encerrado entre rejas, pero es el imponente Amphitéâtre, a la izquierda, lo que, envuelto en la luz dorada de la tarde, nos transporta a otra época.

Anfiteatro. Foto: Bárbara

Anfiteatro. Foto: Bárbara

Anfiteatro. Foto: Bárbara

Anfiteatro. Foto: Bárbara

Anfiteatro. Foto: Bárbara

Anfiteatro y Collège Saint-Charles. Foto: Bárbara

Anfiteatro. Foto: Bárbara

Anfiteatro. Foto: Bárbara

Anfiteatro. Foto: Aurelio

Anfiteatro. Foto: Aurelio

El anfiteatro fue construido a finales del siglo I para los juegos y luchas romanas; mide 136 por 107 metros; tenía capacidad para 21000 espectadores, hoy acoge a 12500; en la Edad Media se transformó en barrio y hay que llegar al siglo XIX para que recupere su función original. En la actualidad se celebran los famosos espectáculos taurinos incruentos (corridas arlesianas) donde las mujeres se visten con el traje típico de Arlesiana y los jinetes, con un traje parecido al corto andaluz; todo un bello cuadro donde tanto los toros como los caballos de la Camarga están presentes, así como los toreros con atuendos parecidos a los de los corredores de los San Fermines, pantalón y camisa blanca con faja roja. Dicho lugar acoge también a principios de julio la «course» camarguesa de la «Cocarde d’Or» (la Divisa de Oro) durante las fiestas tradicionales.

Place du Forum II

Fachada del hotel Nord Pinus (Place du Forum). Foto: Bárbara

Fachada del hotel Nord Pinus (Place du Forum). Foto: Bárbara

Alojarse en este hotel es como estar en el kilómetro cero, todo está a mano.

Fréderic Mistral. (Place du Forum) Foto: Bárbara

Frédéric Mistral. (Place du Forum) Foto: Bárbara

Enfrente del hotel, en la plaza, la estatua de Frédéric Mistral, poeta provenzal, premio Nobel en 1904 junto con Echegaray, dato este curioso. Nacido en 1830, Mistral, escritor en occitano impulsó y creó el movimiento Félibrige que acogió a poetas catalanes expulsados de España por Isabel II; así mismo con la dotación del Nobel fundó el Museo Arlaten de Arles.

Bar Le Tambourin (Place du Forum) Foto: Bárbara

Bar Le Tambourin (Place du Forum) Foto: Bárbara

Como se ve en la foto, el bar, además de llamarse Le Tambourin, es el bar de los aficionados, ¡ni en Andalucía hay tanta afición taurina!