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Suzanne Valadon (I)

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«Desnudo», 1922.

Me declaro admiradora absoluta de esta mujer nacida Marie-Clémentine Valadon y rebautizada para el mundo del arte por Toulouse Lautrec como Suzanne Valadon. Si hay alguien que se hizo a sí misma, esa fue Suzanne. De familia humilde y casi analfabeta, llega a París siendo una adolescente; sola y sin medios, se abre paso realizando trabajos alimenticios hasta que comienza a posar como modelo para distintos pintores. Se instaló en Montmartre, lugar poco recomendable en aquellos años y de todos ellos va aprendiendo, absorbiendo como una esponja la forma en que pintaban; de esta manera se inicia como pintora autodidacta. Suzanne, nacida en Bessines-sur-Gartempe en 1865, muere en París en 1938. Su belleza está presente en cuadros de los grandes maestros del impresionismo, presente en las mejores colecciones particulares y en los museos de todo el mundo, pero ella, por sí sola, merece un puesto destacadísimo en todos ellos, pues es una de las mejores pintoras del siglo pasado. A los dieciocho años tuvo un hijo de padre desconocido, que reconoció el pintor catalán Utrillo, al que llamó Maurice. Sé que para muchos es una desconocida, incluso para muchos amantes del arte; si este blog sirviera solo para divulgar aún más su obra, ya me sentiría feliz y recompensada, pues creo, con otros muchos críticos que saben más que yo, que está al mismo nivel que un Renoir, un Degas, un Toulouse-Lautrec, un Puvis de Chavannes o incluso por encima. Su paleta de riquísimos colores vibrantes, sus paisajes a la manera de Cézanne, sus desnudos, sus dibujos y sus interiores conforman una manera de hacer que llega hasta Matisse. Perfeccionista al máximo, fue una de las primeras artistas en pintar desnudos masculinos. A finales del siglo fue reconocida por este grupo de pintores y aceptada como una más, su éxito y reconocimiento le llegó en vida, codeándose con las grandes figuras del arte europeo.

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«Vista desde mi ventana en Lenets (Bretaña)». Óleo sobre lienzo. 1922. Colección privada

 

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«Mi Utrillo a los 9 años». Lápiz sobre papel.1892

Polifemo y Galatea

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Portada

El mito de Polifemo es recogido por Góngora en este poema escrito en octavas reales que  pronto se hizo famoso en el Madrid de 1612. El mito de Polifemo aparece ya en los orígenes de la literatura desde la Odisea de Homero y otros poetas griegos y latinos. El argumento es bien sencillo: es una historia de amor no correspondido que termina en tragedia. Se trata de un triángulo amoroso en el que aparece la bella Galatea enamorada de Acis y el gigante Polifemo que encarna la fealdad física con un solo ojo en mitad de la frente. Polifemo, al sentirse rechazado por Galatea, se venga de una manera muy cruel: decide matar a Acis arrojándole una piedra enorme, pero Galatea le pide a los dioses que conviertan a su amado en arroyo, cosa que le conceden. Esta figura del cíclope, la atracción por personajes monstruosos, más adelante será también una constante en el Barroco y se puede decir que llega hasta nuestros días. El poema tiene una belleza descriptiva notabilísima.

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Facsimil de «El Polifemo de don Luis de Góngora comentado». Extramuros edición S. L. Sevilla 2008

Carta a Miguel Hernández

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Portada de la revista

 

A los diez años de la muerte de Miguel Hernández, en pleno franquismo, la revista Dau Al Set, publica esta separata escrita por Cesareo Rodriguez Aguilera en homenaje al poeta de Orihuela. El grupo artístico Dau Al Set fue un grupo vanguardista catalán formado por los pintores Antoni Tàpies, Joan Ponç, Joan Josep Tharrats,  Modest Cuixart, el filósofo Arnau Puig, el poeta Joan Brossa. El Museo de Arte Moderno de Nueva York clasificó esta revista como una de las veinte mejores revistas vanguardistas del siglo pasado. La revista fue fundada en septiembre de 1945 por Joan Josep Tarrats, dirigida por Joan Pons. En realidad Dau al Set fue la continuación de otra revista llamada Algol del mismo grupo. Los textos estaban escritos en catalán y en castellano y se continuó publicando hasta diciembre de 1951. Otra prueba de que en Cataluña nunca ha estado relegado el castellano como a muchos les gusta decir. La revista tenía ocho páginas con un formato de 250 x 175 mm. En sus comienzos la revista se podía considerar dadaísta, pero con el tiempo se decantó por el surrealismo y hacia el existencialismo ideológico. No hay más que ver la categoría de los colaboradores para hacerse una idea de la importancia que tuvo en su momento: Arnau Puig, Joan Brossa, Cocteau, Enrique Sordo, Ángel Ferrant, Eduardo Cirlot, Francis Picabia, Cuixart, Antoni Tapies…

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Contraportada

Modigliani y Anna Ajmátova

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«Anna Ajmátova (Retrato de mujer rosa)», 1915, Amadeo Modigliani

Una gran poeta y un gran pintor que se conocen en el París de 1910 y viven una corta pero apasionada relación amorosa. Así se podría resumir  el encuentro entre estos dos artistas y que, sin embargo, en el caso de Anna dejó una profunda huella que refleja en este poema:

En la oscura neblina de París

quizás otra vez Modigliani

camine imperceptible tras de mí.

Su triste naturaleza

incluso en el sueño me inquieta

de ser culpable de muchas desdichas

Pero para mí -su mujer egipcia- él es

la música que toca el viejo en el organillo.

Todo el rumor de París se esconde bajo esa música,

como el rumor de un mar subterráneo

que ha bebido del dolor

el mal y la vergüenza.

Anna Ajmátova, (variante de un  borrador de «Poema sin héroe»)

 

Fue en la primavera de 1910; se conocieron cuando ella llega a París con su marido, el también poeta acmeísta Nikolái Gumiliov. Y cuando ella regresa a Rusia él le escribe durante aquel invierno diciéndole cosas como estas: «Usted se quedó en mí como una obsesión».  Un año después, en 1911, Anna se escapa y vuelve a París para verlo. Paseaban por el Barrio Latino, por las orillas del Sena, por el Jardín de Luxemburgo y visitaban el Museo del Louvre, sobre todo el ala egipcia, pues él estaba fascinado por el arte del país de los faraones. Según cuenta la poeta, él debió de  hacerle unos dieciséis dibujos y que estos los hacía de memoria. Me los imagino paseando por París como una joven pareja de enamorados; él tenía veintiséis y ella veintiuno. Después de esa escapada, jamás volvieron a encontrarse.

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«Desnudo con gato», 1910.Carboncillo y lápiz sobre papel. Museo Sonmaya, México D. F.

El Gran Hotel modernista de Cartagena

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Entrada del Gran Hotel. Foto: Bárbara

El Gran Hotel está considerado como el mejor edificio modernista de Victor Beltrí y el más importante de la Región de Murcia y de todo el país; posiblemente la mejor obra de Beltrí, que fue inaugurada en 1916. El edificio fue encargado, en primera instancia, al arquitecto Tomás Rico por el empresario Celestino Martínez Vidal con el fin de habitar en él; al producirse el fallecimiento de este a los pocos años de iniciarse las obras y casi al mismo tiempo el del arquitecto, se hizo cargo del proyecto Victor Beltrí con el deseo de los hijos del propietario de convertirlo en un hotel. Las obras empezaron en 1907 y finalizaron en 1916 fecha en que se inauguró este magnífico y bellísimo edificio que consta de dos sótanos, bajo y seis plantas. El edificio fue reinaugurado el 26 de febrero de 2016 como comienzo del llamado «Año del Modernismo», programado para celebrar el esplendor arquitectónico que vivió Cartagena entre finales del XIX y principios del XX. El exterior está realizado en ladrillo y piedra artificial Los motivos ornamentales se inspiran en el  modernismo vienés y francés; es de destacar su cúpula de cinc. El 19 de junio de 2012, a instancias del Gobierno de la Comunidad Autónoma de Murcia, se declara «Bien de Interés Cultural» con categoría de monumento. Su visita es obligada si visitan Cartagena; sin este monumento la ciudad no sería lo mismo.

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El Gran Hotel. Foto: Bárbara

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El Gran Hotel. Foto: Bárbara

Modigliani, escultor

 

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Cabeza, 1910-12

Con seguridad, el pintor Amadeo Modigliani es más conocido que el Modigliani escultor, aunque fuera esta faceta artística la primera vocación del artista. Visitando su tumba, en el cementerio parisino de Le Père-Lachaise me encontré a una joven muy hermosa sentada sobre su lápida en una actitud de recogimiento que me impresionó; había algo en su actitud corporal que denotaba una profunda tristeza; en sus manos, una rosa amarilla; absorta, no me vio llegar y yo permanecí a distancia por no interrumpir algo que presentí tenía algún significado que se me escapaba y esperé a que se fuera. Su presencia, su forma de estar aún hoy me conmueve sin saber porqué, pero desde entonces no puedo dejar de asociar a Modigliani con esa rosa amarilla.

La primera vocación del artista fue, aun antes de su llegada a París, la escultura, de modo que ya en 1908 realiza sus primeros bocetos y dibujos sobre las cariátides. El arte africano es, sin duda, la gran influencia que le hace estilizar las figuras y los rostros de esa manera tan inconfundible. En Montparnasse, donde se instala, conoce a Brancusi, el escultor rumano que le anima a tallar la piedra directamente; primero utiliza materiales duros como el mármol y luego materiales más blandos como la arenisca. Durante cinco años se dedicó casi exclusivamente a la escultura. La reflexión, estudio y dedicación a la escultura que vierte posteriormente en la pintura, dota a su arte de una personalidad y originalidad únicos, un corpus sin fisuras que nos lleva a los orígenes mismos de la creación primigenia.

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Cabeza, 1911-12. Tate Gallery. Londres

 

 

Paula Modersohn-Becker

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«Naturaleza muerta con cántaro amarillo», c. 1905.

Hoy en día se puede considerar a esta artista como una de las precursoras del expresionismo. En el norte de Alemania, en el siglo pasado, surge un movimiento lírico que se acerca a la naturaleza como reacción al arte académico, en un estilo muy próximo al naturalismo. Es en estas condiciones donde surgirá después el expresionismo. Paula nace en Dresde en 1876, se casa con el entonces ya conocido artista de Worpswede, Otto Modersohn quien, junto con el poeta Rainer Maria Rilke, pronto  reconocen su talento artístico. Gran admiradora de Gaugin y de los pintores autodidactas de Bretaña, su trabajo se va centrando cada ve más en la obra de Cézanne y, como consecuencia, en el estudio de las formas en planos y a remarcar los perfiles de forma expresa. Su paleta, no obstante, de colores suaves, comienzan no a describir sino a expresar. El primitivismo  en el que se inspira lo encuentra en la colonia artística de Worpswede, cerca de su casa. Paula se forma en la Escuela de Pintura de Berlín de la Asociación de Artistas Berlineses y en París, donde acude a L’École des Beaux Arts, visitando museos y galerías de arte; conoce la obra de Rodin y la de los postimpresionistas nabis… Todo ello no solo contribuye a su formación sino que fue fuente de inspiración. Posteriormente su vida bucólica con Otto en la colonia artística, donde es reconocido su trabajo, le va a permitir dar el salto y avanzar dejando atrás los cuadros de género, adentrándose en el simbolismo; de ahí surge «La vieja campesina» de 1903, que es un cuadro atemporal donde se refleja el cansancio y la dureza del trabajo en el campo. Se produce la ruptura con Otto y Paula vuelve a París donde el apoyo y reconocimiento del escultor Hoetger la anima a seguir trabajando; en realidad Paula trabajó solo una década y su muerte prematura, tras dar a luz a su primer hijo, nos privó de ver su evolución, aunque ya presagiaba su inmersión en el expresionismo del que fue precursora, una adelantada en solitario. Tanto su vida como su obra están marcadas por su condición de mujer, algo que, aún hoy, es en muchos casos una losa.

 

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«Otto durmiendo», 1906.

Jesús Rafael Soto

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Jesús Rafael Soto. Techo de la Sala Ríos Reyna (Teatro Teresa Carreño)

Este pintor y escultor venezolano, nacido en 1923 en Ciudad Bolívar, sigue el inevitable trayecto que otros grandes artistas del pasado siglo recorrieron hasta llegar a las vanguardias e instalarse en  lo que mejor se adaptaba a sus inquietudes, como es el caso de Pol Bury, por ejemplo, e igual que este recorre el camino desde la figuración al cubismo, pasando por el surrealismo y la abstracción, hasta llegar al arte cinético. Y cómo no, en sus primeras obras se ve la influencia geométrica de Cézanne en los paisajes, retratos y naturalezas muertas. En París, a donde se traslada en los años 50, es donde se pone en contactos con las vanguardias y donde estudia a fondo a Mondrian y a Malevitch, evolucionando a la abstracción geométrica. Hacia el 53 realiza sus primeros trabajos de cinetismo virtual. En 1955 junto con Agam, Pol Bury y Tinguely se adentra y formula en sus trabajos los principios del cinetismo. En «Structure Cinetique» de 1957 trata el espacio como materia plástica; al año siguiente incorpora elementos de desecho que combina con tramas geométricas, como en «Cubos ambiguos». Al final de la década crea las primeras obras vibrantes y su serie «Esculturas». El gran logro de Soto fue integrar al espectador en sus obras como parte activa, serie «Penetrables» de 1969; y efectivamente el espectador puede introducirse en los laberintos de su interior. En esta época realiza los murales del edificio de la UNESCO en París e integra sus estructuras cinéticas en la arquitectura: «Volumen suspendido» en el Centro Banaven de Caracas, «Volumen virtual» en el Centro Pompidou de París… La luz y la percepción del movimiento son dos constantes en la obra de este venezolano universal. En 1973 el gobierno venezolano construyó el Museo de Arte Moderno de la Fundación Jesús Soto. En 1988 realizó la «Esfera Virtual» para el Parque Olímpico de  Escultura de Seúl. Expone en Japón , en el MOMA, en Alemania, en el Pompidou… Muere en París en el 2005.

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Jesús Rafael Soto. Extensión amarilla y blanca, 1979. M. N. Reina Sofía, Madrid.

Reunión de gárgolas y quimeras

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Catedral de Orleans. Foto: ARSO

Las rachas de viento de los días pasados me traen murmullos y susurros de la Estirga que al cabo del tiempo he logrado, no sin grandes esfuerzos, descifrar o eso me digo para animarme. Eso sí, me tengo que poner casi en trance auditivo, porque si no es casi imposible. Y, como el sonido racheado no es factible de subirlo o bajarlo a voluntad, la mitad del mensaje se me escapa y la mayoría de las veces el resultado es un puro disparate sin sentido. Ayer, cuando la mañana se abría paso y el viento aullaba sin descanso, creí entender algo así como: «Reuniónnnn de zoooo r… r..os… uuu… perdiooo… uuu…nn… Y, por más que agucé el oído, nada. Pero hoy, por suerte, he recibido esta postal de Orleans que lo explica todo. La remitía la Estirga y me daba cuenta de lo siguiente: «Reunión de zorros, perdición del gallinero», en clara alusión a este cónclave de gárgolas en la Catedral de Orleans.

Gracias de nuevo a ARSO.