Bolonia, Tarifa

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Otra foto de Jero que me manda desde Bolonia en Tarifa; sus atardeceres son ya un clásico en este Blog. Dan ganas de perderse entre las dunas…

Otro año más, este con retraso

¡Un millón de lunas de chocolate, mi niña preciosa!!!

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Otro año más Noa, pero este con retraso; otro año más para decirte todo lo que te queremos. Estos días desde la terraza del estudio veíamos la luna llena, redonda y brillante, como aquella otra que tú me dabas a comer en trozos porque decías que era de chocolate. Sentadas las dos en el patio alargabas el brazo, con cuatro años, y cogías para mi trozos porque decías que estaban buenísimos. Este año con el virus todo ha sido diferente, pero igual de intenso y delante de ti, una tarta de chocolate como aquella luna que imaginabas para mi. ¡Toda la Felicidad del mundo, mi niña preciosa!

El cielo siempre sorprendente

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Fotos, Jero García

Jero me abruma con sus magníficas fotografías. Por circunstancias familiares he vivido, con suerte, en once casas, que se dice pronto. Con mis padres recorrimos gran parte de la geografía española. Y digo por suerte, porque cuando eres joven conocer distintos paisajes y gentes te abre la mente, te das cuentas de toda la riqueza cultural de nuestro país y te da la oportunidad de tener amigos en todas partes. Digo todo esto porque los atardeceres son distintos según el lugar, por ejemplo, estos de Ceuta son muy parecidos a los del levante, pero no tienen nada que ver con los del norte o los de Canarias o los de las Baleares. Recuerdo un amanecer en Ibiza que me fascinó; hay momentos así que no se olvidan, son como tarjetas postales que siempre llevamos en el recuerdo. Mil gracias, Jero.

La Estirga y D. Francisco Torres Monreal

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La Estirga, foto Bárbara

La Estirga, que suele escribir en verano sobre todo, me acaba de mandar saludos para el catedrático de francés de la Universidad de Murcia D. Francisco Torres Monreal. Ella, que tiene un oído muy fino, sabe quién habla de ella y de que manera; le resuenan  sus hermosas palabras y, como cualquiera, es sensible a los halagos y frágil a pesar de su corazón de piedra. La Estirga, no nos equivoquemos, atesora la sabiduría que, como centenaria, le otorgan el tiempo y el ser testigo de la condición del hombre. Desde arriba nos contempla, nos escucha y sopesa su evolución consciente de que, a veces, no somos todos lo suficientemente sensibles como para saber toda la sabiduría que atesoran las criaturas que no son como nosotros. ¡¡¡Gracias!!!

 

Fideguá de atún y pimientos morrones

 

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Foto y receta: Bárbara

La foto muy bonita no ha quedado, con ese pimiento de protagonista como diciendo : aquí estoy yo y con forma de martillo; pero esta es una recetilla que soluciona una comida con ingredientes sencillos que normalmente tenemos en casa. En verano no hay que complicarse la vida, con un buen gazpacho fresquito y lo que sea, comemos la mar de bien.

Ingredientes: fideos finos, tipo cabello de ángel (los prefiero a los típicos de la fideguá más gruesos y cortos), dos latas en atún en aceite, cebolla, una cucharada de salsa de tomate, 1 lata o bote de pimientos morrones y 1 brik de caldo para paella.

Hacemos un sofrito con la cebolla picada y la salsa de tomate. En una cazuela ponemos el sofrito, las dos latas de atún (escurrimos el aceite de una de ellas y la otra la añadimos con su aceite),  si no lo hacemos así quedaría muy aceitoso y calorías las justas, ni una más, que luego salen michelines. Agregamos los fideos y removemos un poco. Enseguida añadimos caldo para paella, que ya lo venden en brik. y finalmente los pimientos morrones cortados en tiras ( no tan mal cortados como yo tal como se ve en la foto) Os aseguro que está buenísima y ademas se hace en seguida, lo que tardan en cocerse unos fideos finos.

Así se ha quedado «mon atelier»

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«Mi estudio», fotos Bárbara

Mi lugar de trabajo me ha deparado una gran sorpresa; al tirar una pared, nos encontramos con más de 10 metros cuadrados de terraza, con lo que supone de luz añadida y además un rincón de descanso: «el descanso del guerrero» que es lo que a veces supone la batalla de enfrentarte con un lienzo en blanco, sobre todo si tienes una fecha fija detrás. Es la misma sensación que tiene el escritor ante un papel en blanco… me encuentro como si estrenara espacio, más grande, más cómodo y un observatorio desde donde contemplar las estrellas… ¿Se puede pedir más?

Picasso y Jaqueline Roque

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Las dos fotografías corresponden a la última mujer de Picasso, Jaqueline Roque, y supongo que se hicieron en Mougins, en el sur de Francia. En la segunda, Jaqueline, coge con la mano a esa extraña y divertida «mujer» con un cántaro en el otro brazo. En los últimos años de su vida, Picasso en su retiro en el sur de Francia se dedicó sobre todo a la escultura y a la cerámica, aunque nunca dejara de pintar hasta su muerte un 8  de abril si no recuerdo mal. Desconozco si las fotos son de Brasaï, uno de los que más fotografiara la vida y la obra del genio español.

Y voló

Se alejó sin echar la vista atrás. Ni siquiera dio un portazo, cerró la puerta como si se fuera a hacer la compra, pero su frente alta le otorgó un cierto aire decisorio. Cualquiera de los vecinos que la hubiesen visto pasar no hubieran pensado que algo en su interior la atormentaba; solo la comisura de sus labios apretados podrían haber delatado que algo no iba bien. Sin embargo al traspasar el prado y subir la cuesta desde donde se veía a las vacas pastar, se detuvo y su cuerpo se dobló fatigado, apoyó las manos en las rodillas y luego se estiró mirando al cielo. Todo estaba como siempre,  y eso fue lo que más fuerzas le dio para seguir adelante. El aire cargado de humedad llenó sus pulmones. Oía los cencerros del rebaño y a los leñadores cortar los troncos para el invierno. Kepa al pasar le dijo: ¡Apa! y ella musitó un: ¡Bueno!, pero tan quedo que ni el aire la oyó. Se acercó al acantilado, abrió los brazos y se lanzó al vacío. Y comenzó a volar hasta que la mar la recibió  sin juzgarla, solo lamió sus heridas aquellas que no se ven, pero que la estaban destrozando.

Ensalada a mi modo

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Receta y fotografía, Bárbara

Hoy me he levantado creativa y, viendo los ingredientes que tenía a mano, me he inventado esta receta que dicho sea de paso me ha salido pas mal! La recomiendo por lo fácil, buena, apetecible y bien fresquita de la nevera apetece con estos calores. Este verano «la canicule» ni nos deja dormir, de modo que si por lo menos comemos bien, eso que tenemos. Ahí va:

Ingredientes: unas hojas de lechuga romana, aceitunas verdes cortadas en aros (ya las venden así), pimientos morrones, palitos de surimi, arroz redondo, salsa mahonesa casera y yogur griego, 1 huevo, aceite de oliva virgen extra, vinagre de manzana y sal.

Mientras hervimos el arroz en agua con sal, cortamos en tiras finas las hojas de la lechuga, que aliñamos como de costumbre con aceite de oliva virgen extra, vinagre de manzana y sal. En un bol grande ponemos la lechuga ya aliñada. Colocamos el arroz hervido en un escurridor y lo enfriamos bajo el grifo de agua, quitando así todo el almidón que haya soltado el arroz al hacerse; lo agregamos bien escurrido al bol. Hacemos una mahonesa y la metemos tapada en la nevera. Cortamos los palitos de surimi en trozos y los añadimos al bol. Cortamos los pimientos morrones en tiras. A la salsa mahonesa le añadimos varias cucharadas de yogur griego natural y mezclamos hasta darle nuestro punto.  Mezclamos todos los ingredientes y añadimos a esta ensalada la salsa resultante de la mahonesa con el yogour. Mezclamos bien y agregamos las aceitunas; adornamos por encima con las tiras del pimiento morrón. Tapamos la ensalada, que metemos en la nevera para que a la hora de comer esté bien fresquita. ¡Repetiréis, seguro!