No siempre el pez grande se come a los pequeños

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Fotografía, Jero García

Bonita  y refrescante fotografía que desmiente el dicho de que el pez grande se come al pequeño; en este caso o es un ejemplo de buena convivencia o es que el grande estaba haciendo ya la digestión después de haberse dado un buen festín. ¡Me encantan tus fotos Jero! Mi abuelo materno, gran amante de los animales, en el jardín de su casa tenía un estanque con carpas y cuando decidía limpiar el estanque las llevaba a la bañera del aseo, de modo que más de una vez cuando iba a ducharme me encontraba con las carpas nadando a sus anchas. El abuelo también era cazador y tuvo siempre perros de raza y el que yo recuerdo era un setter de caza, precioso de color canela, que cuando oía el primer disparo salía  escopeteado hacia la casa, nunca mejor dicho, se ve que el pobre a pesar de su pedigrí era más bien pacifista y eso de la sangre ajena le gustaba poco, cosa que a mi entender decía mucho a su favor.

Luna llena desde el estudio

 

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Fotografía, Aurelio Serrano Ortiz

Contemplar la luna desde los tejados, viendo como noche tras noche se va transformando es una actividad pasiva y relajante que nos envuelve en el gran misterio que es el universo. En noches estrelladas, cuando la contaminación lumínica de la ciudad lo permite, es un espectáculo grandioso. La noche más espectacular la viví en Lanzarote, caminando por una carretera solitaria donde no circulaban coches ni había luces en kilómetros a la redonda; jamás olvidare aquel cielo limpio, lleno de estrellas que brillaban con una intensidad tal que sobrecogía. Es el espectáculo más grandioso que he visto jamás. ¡Lo que nos estamos perdiendo en las ciudades por la contaminación, lumínica en este caso!

Matilda, una galápago feliz

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Fotografías de Jerónimo García: «Galápago»

En la primera foto se la ve tan feliz y espatarrada que hasta cierra los ojillos de puro placer. No sé bien porqué pienso que es fémina y puestos a imaginar le he bautizado con el nombre de Matilda; creo que le queda bien. No solo a los bañistas humanos nos encanta nadar, refrescarnos y relajarnos después; a esta galápago también le encanta, después del ejercicio, tomar el sol sobre esa roca, y así los mantiene cerrados también como si concentrada en el momento lo disfrutara a tope. Ellos o ellas no necesitan ni toallas ni protectores solares; la naturaleza, que es muy sabia, les ha proporcionado una concha a prueba de rayos malévolos y una piel a prueba de bombas. ¡Las hay que tienen suerte! ¡Mil gracias Jero por tus estupendas fotografías!

 

 

Potaje de garbanzos con arroz

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Receta de Garbanzos con arroz. Foto: Bárbara.

Aunque es un potaje y estos suelen ser más propios del invierno, este en concreto a mí me encanta tanto frío como caliente y, de un día para otro, también está muy bien. Francisco Grande Covián, el conocidísimo médico y nutricionista, cantaba las excelencias de esta legumbre y decía que deberíamos comer, al día, al menos un puñado de ellos. Dicho este añadiré que, al no llevar nada de grasa animal, es además sanísimo. Y como se dice vulgarmente, fácil, bonito y barato.

Ingredientes: Arroz de grano redondo, garbanzos (los de bote nos facilitan mucho el trabajo),  1 cebolla, tomate frito, un puñado de albahaca (si es fresca mejor), aceite de oliva virgen extra y sal. Casi nunca pongo las cantidades, ya que estas dependerán del número de comensales, pero, a modo orientativo para cuatro, pongo un bote grande de garbanzos.

Lavamos bien los garbanzos para quitarle todo el caldo de la conserva. Hacemos un arroz blanco, hervido con sal. Mientras se hace, freímos la cebolla con un poco de aceite de oliva virgen extra y añadimos 2 cucharadas de tomate frito. Añadimos este sofrito a una cazuela; agregamos el arroz con parte del agua de la cocción, los garbanzos y finalmente bastante cantidad de albahaca picada. Esta última le aporta mucha frescura. En caso de no tener albahaca fresca se sustituye por seca y el resultado es también muy bueno. Como veis, al hacer la foto aún no había añadido la albahaca; un fallo tonto.

Chaïm Soutine

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«Vista de Cagnes»

 

Cagnes Landscape with Tree c.1925-6 by Cha?m Soutine 1893-1943

«Paisaje de Cagnes con árbol, c. 1925-26

 

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«Paisaje de Céret II»

 A este pintor lituano nacido en Smilovich en 1893, se le integra en la llamada Escuela de París. Miembro de una familia ortodoxa rusa cuya religión prohibía las reproducción de imágenes tuvo que luchar para poder dedicarse a la pintura. Se formó en Minks y en la Escuela de Bellas Artes de Virna. Finalizada esta marchó a París instalándose en Montparnasse, y ya en la ciudad luz continuó su aprendizaje en la Escuela de Bellas Artes de París; allí  conoció a Amedeo Modigliani con el que mantuvo una gran amistad. Un coleccionista le compró bastantes obras, lo que alivió su precaria situación económica.  Expuso por primera vez en la galería de Henri Bing. De procedencia judía, durante la ocupación de los nazis se escondió en un pueblo, cerca de Tours; dormía en los bosques, siempre con temor de que lo delataran a la Gestapo. Esta situación le agravó una úlcera estomacal, sufriendo una perforación gástrica que finalmente le llevó de nuevo a París donde fue operado, muriendo en la mesa de operaciones en 1943.

Su pintura es frenética; pintaba como poseído y obsesionado; bebe de los clásicos en sus visitas al Louvre, admiraba a Rembrandt, a el Greco, a Chadin… pero su mirada es apasionada, personalísima y se le etiquetó como pintor maldito. El MoMA le dedicó una retrospectiva en la que se advierte como puente al expresionismo abstracto. El museo de L’Orangerie de París reúne más de cincuenta de sus obras. Yo me atrevería a decir que es el pintor del caos, algunos críticos lo definen como el caos ordenado, en todo caso es claramente su «caos».

Migas

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Receta y fotografía: Bárbara

Las migas se suelen comer en invierno y aquí sobre todo los días de lluvia; esto último no he sabido nunca muy bien el porqué, pero así es. De todas maneras hoy me apetecían y las he hecho. Cuando llueve, se dice: Hace un día de migas. A lo mejor es que en esos días uno se reúne con los suyos alrededor de una buena mesa. Comer es siempre sinónimo de compartir, de charla y de posterior tertulia  Yo pongo la receta que hago, pero en cada lugar tienen sus variantes, de modo que hay quien le añade además huevos fritos. El embutido que acompaña a las migas puede ser el que más nos guste; hay personas que le ponen panceta e incluso cebolla picada o bien las acompañan con uvas como hacen en Aragón.

Ingredientes: 1 paquete de sémola de trigo duro (las cantidades dependerán del número de comensales), embutido fresco, que puede ser: chorizo picante, butifarra blanca, morcilla, chorizo criollo… y 2 dientes de ajo, agua y aceite.

En una sartén ponemos el embutido que queramos y 2 dientes de ajo enteros, con un poco de aceite, ya que el embutido soltará parte de su grasa. Reservamos y en la misma sartén con su aceite ponemos una cucharada de sémola de trigo para migas con agua y removemos. Cuando empiece a hervir,  añadimos el resto de la sémola de trigo y vamos removiendo durante un cuarto de hora o veinte minutos hasta que las migas estén doradas. Después añadimos el embutido troceado y ya está. Acompañado con un buen vino tinto es un plato contundente para los días fríos de invierno.

 

El abejorro

Soñaba el abejorro mientras zumbaba alrededor de las flores; debajo de los macizos, a la sombra, buscaba el reposo del guerrero. La tierra húmeda tras el abundante riego matutino era el lugar donde  se repondría de su incesante agitar de alas. Un montón de hojas secas de la bignonia lo acogió. Y su cuerpo se aquietó por unos instantes. No muy lejos las avispas en su incesar sonoro le perturbaron el descanso y deseó emigrar a tierras lejanas, lejos de humedales, porque sabiamente sabía que donde hay agua hay bichos indeseables.  Nadia, desde la tumbona, lo observó en su huida precipitada y se alegró de que por fin las avispas volvieran a libar el néctar de las flores.

Grises, 1917, Cavafis

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Dibujo a lápiz de Aurelio Serrano

GRISES

Mirando un ópalo casi gris

recordé unos hermosos ojos grises

que  vi hará unos veinte años…

Nos amamos un mes.

Marchó después a Esmirna, creo,

a trabajar allí y no nos vimos más.

Se habrán empañado  -si vive- aquellos ojos;

ajado estará aquel hermoso rostro.

 

Guárdalos tú, memoria mía, como eran.

Y cuando de mi amor puedas, memoria,

cuando puedas, tráemelo de nuevo esta noche.

Del libro C. P. Cavafis, Poesía completa de Alianza Literaria.

Lantanas rojas y amarillas

 

 

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Lantanas rojas. Foto, Bárbara

 

Volví al vivero y lo primero que me encontré eran las lantanas rojas y amarillas; no lo dudé, hacía años que iba detrás de ellas. Ya las he plantado en una maceta bien grande porque crecen una barbaridad. Habrá que podarlas de modo que las pueda controlar sin que se desmadren. Estoy contenta y más feliz que una perdiz… con poco me conformo, lo sé, pero con los tiempos que corren es casi demasiado. Ellas me llevan a los años felices en Ciudadella, cuando de pequeña jugaba en aquel jardín cuyo límite era el puerto por eso las prunas doradas y dulces sabían a sal, a mar…

Retrato de María José

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Retrato de María José, óleo sobre lienzo, 2020

El confinamiento hace que trabajemos más o que dediquemos nuestro tiempo a hacer lo que nos apetece de verdad. Este retrato, como todos los que he hecho, están motivados o surgen desde el cariño hacia la persona retratada. No sé si habré conseguido esa sonrisa que tanto la caracteriza, por lo menos lo he intentado. El fondo quería que fuera alegre como es ella, con motivos florales solo sugeridos por el color sin forma concreta alguna.