Ya que estamos aquí, esta otra toma desde fuera, nos permite ver la grandeza de esta obra de ingeniería que debió maravillar a los visitantes de la Exposición Universal y que nos sigue maravillando aún. En mi opinión el señor Eiffel fue un genio y hoy se sentiría feliz al ver como cada atardecer La Tour arde a lo bonzo con millares de luces intermitentes o lanzando haces luminosos que barren París en todas direcciones. A veces, tú que vives en París me cuentas que la bruma espesa de algunos días de invierno envuelve y hace desaparecer los últimos pisos y que es como si alguien os hubiera robado algo importante de la ciudad. ¡Daría lo que fuera por estar allí y tomar esa foto!
La Tour
Torres hay muchas, pero «La Tour» es solo una. La torre por excelencia es la del señor Eiffel. No solo es el símbolo de París, es su esencia de ciudad luz. Encendida de noche, es el faro guía que nos sitúa en el mapa. Con ella presente desde cualquier lugar de la ciudad es imposible perderse. Adoro el entramado de hierros que la conforman. Durante años me negué a subir por no desentrañar sus enigmas, por otro lado indescifrables para alguien como yo, de letras -no se conoce en el mundo una ingeniería en latín o en sánscrito, por lo menos que yo sepa-.
Su belleza férrea ha ido ganando con los años; unas veces -cada siete años estrena pintura- es verde, otras de un color praliné delicado… Sea cual sea su maquillaje, ella está impecable con esa belleza elegante de proporciones majestuosas. Es en definitiva la mejor representante de la elegancia parisina, que tanta envidia genera en otras latitudes.
Retrospectiva de Dalí en el Centro Pompidou
El Centro Pompidou ha preparado, con mimo, una retrospectiva de la obra de Salvador Dalí. La muestra se inauguró el 25 de Noviembre y estará abierta hasta el 25 de Marzo de 2013. Para los enamorados de su obra es esta una muy buena ocasión para darse una vuelta por París -a nadie le amarga un dulce-. Philippe Halsman, el autor de la magnífica fotografía reproducida, colaboró con Dalí en varias ocasiones. La historia del fotógrafo parece realmente una obra de ficción. Hasta los 22 años su vida era la normal de cualquier estudiante, hijo de una familia media acomodada de origen judío En el transcurso de una excursión con su padre por un pueblo de los Alpes, este sufrió un accidente mortal. A su hijo se le acusó falsamente del asesinato de su padre. A ello contribuyó el ambiente antisemita; en el proceso se le llamó el «Dreyfus austriaco». Sigmund Freud apoyó su inocencia, porque curiosamente se le acusó sin pruebas basándose en el freudiano complejo de Edipo. Una vez terminado el juicio se trasladó con su familia a París. Tras la invasión alemana partió a Estados Unidos para afincarse allí. En América trabajo como fotógrafo para la agencia Black Star. En 1941 comienza su fructífera relación con Salvador Dalí. En 1948 realiza «Dalí Atomicus» y «Desnudo con palomitas»; «La Calavera» es del año 1951.
La paloma de Picasso, símbolo de la paz.
Ejecución en Homs
Finaliza el año con una nueva matanza al noroeste de Homs. 200 personas han sido ejecutadas por parte del ejército del tirano Bachar el Asad. Después los cadáveres han sido quemados y sepultados en una fosa común. ¡HASTA CUÁNDO ESTA BARBARIE! Todas las lágrimas del mundo no podrían lavar esta mancha que, queramos o no, nos salpica a todos. ¿Cómo podremos festejar el Año Nuevo? Sin comentarios.
Auténtica ensaladilla rusa. Rulo para la cena de fin de año.
Esta receta familiar siempre ha formado parte de alguna de las comidas o cenas de estas fiestas. Generalmente se preparaba para la comida del día 25, después de unos aperitivos seguidos de una deliciosa sopa de menudillos y antes de la pata de cordero asada al horno. Últimamente se come menos -gracias a Dios- porque después de dos días seguidos comiendo de esta guisa los pobres estómagos se resentían. Con los años creo que en general somos más racionales y más frugales. Esta receta que he visto hacer en casa de los abuelos se ha repetido todos los años como algo inmutable, al margen de que el resto del menú variase. Siendo ya mayor y viviendo en Bilbao, me enteré a través de los niños (ya crecidos) enviados a Rusia que así era como presentaban la ensaladilla rusa en algunas partes de la URSS. Prepararlo para la cena de fin de año es una buena opción, pues tiene una presentación muy bonita -cada uno puede echar mano de su fantasía- y es muy asequible.
Rulo
Ingredientes: 2 kilos de patatas, 2 botes de aceitunas rellenas de anchoas, 1 bote pequeño de variantes, 2 latas de atún o de bonito en aceite de oliva virgen, pimientos rojos del piquillo, 2 huevos duros, mahonesa -mejor casera-. Para adornar se pueden utilizar pimientos morrones, lechuga picada, espárragos, aceitunas, etc., cualquier cosa que se les ocurra.
Se hierven las patatas y se aplastan con un tenedor hasta formar un puré -no se debe hacer con un pasapurés, porque las patatas pueden quedar correosas y no se puedan trabajar bien-. En un bol picamos las aceitunas, el pimiento morrón y los huevos duros; añadimos los variantes picados (encurtidos de zanahoria, pepinillos, coliflor…), y el atún. Mezclamos bien y lo ponemos en un colador grande para escurrir el exceso de liquido que pueda tener la mezcla. Mojamos bajo el grifo un paño de cocina y lo escurrimos muy bien. Extendemos el puré de patatas sobre el paño limpio de cocina formando un cuadrado; ponemos mahonesa sobre la superficie y el picadillo lo vamos extendiendo hasta cubrir. Enrollamos el paño con cuidado formando un rulo firme. Una vez dada la forma redonda, retiramos el paño con sumo cuidado para que no se rompa. Lo metemos en la nevera para que se enfríe y se endurezca la patata. Antes de servirlo, lo cubrimos con mahonesa – a ser posible mejor que yo por las prisas- y lo adornamos a nuestro gusto. ¡Y buen provecho!
Klimt, su «periodo de oro»
Terminar el año con esta obra magistral de Klimt perteneciente al llamado «periodo de oro» me parece muy adecuado. Un fin de año dorado eso es lo que nos merecemos todos ante un año tan convulso…, aunque el tema sea dramático y poco feliz para Holofernes. En la parte superior del cuadro figura una leyenda que dice: Judith vnd / Holofernes. También se ha conocido esta obra como «Salomé». El cuadro lleva un marco de cobre repujado realizado por el hermano del pintor, Georg Klimt, siguiendo un diseño de Gustav. En el llamado «periodo dorado» utiliza láminas y papeles dorados con la técnica del collage. La utilización de un no color -como se considera al dorado- no se utilizaba desde el alto Renacimiento y después de él hasta la aparición de de William Blake y Philipp Otto Runge, pero nadie supo extraer su «expresividad» como él.
Y no olvidemos que los prodigiosos colores de Klimt en cualquiera de sus periodos derivan de influencias orientales, persas y chinas. ¡Quién como él que supo beber de esas fuentes!
Diez años antes de morir, Gustav Klimt escribía: «… hasta el objeto más humilde, cuando está perfectamente realizado, ayuda a mejorar la belleza de este mundo; y por último, creemos que el progreso de la cultura se basa únicamente en una compenetración cada vez mayor de los fines artísticos con todos los variados aspectos de la vida…»
En sus obras, a partir de 1900, aparece por primera vez la ausencia completa de sombras que sera una de las tendencias de la pintura moderna que se verá más tarde con los constructivistas y con Matisse.
El Invierno
Estaba cantado, después del otoño inexorablemente llega el invierno. Hace un día y algunas horas que se instaló en el calendario, como no podía ser menos. ¡Hala, pues a disfrutar de las aspirinas, de la leche caliente con coñac y de las mantas eléctricas. Y, si la gripe pasa de largo, a pasear por el campo, que no hay nada más sano y saludable. Como este otoño no ha sido por aquí generoso en lluvias, ansiosa espero un aguacero como dios manda para salir a buscar caracoles. Estoy escuchando a Juliette Greco y sueño con los hechos a la francesa, con mantequilla y perejil… Ella canta como musa existencialista de Saint Germain, como reina de «les caves», y yo sueño con gasterópodos a la «llauna». Voilà, asi es la vida de sencilla, si uno no aspira a más. Un buen libro, la mirada agradecida de la perra, una conversación inteligente con amigos y a esperar que llegue la primavera.
Bodegón con jarra un tanto chulesca
Este es un bodegón que me divierte, porque lo pinté sin darme cuenta de la actitud de la jarra. No fui consciente de su pose un tanto altiva y con aspecto chulesco, como diciendo»aquí estoy yo». Normalmente no copio del natural; me gusta inventarme los elementos de la composición. No tengo ningún referente delante de mí, de modo que juego y pinto sobre la marcha y, como no dibujo previamente, sucede a veces que la sorprendida soy yo: cada elemento va a su aire. Esta forma de trabajar, tan poco seria o académica, me permite divertirme hasta el final: es un disfrute total, aunque requiere una concentración extrema y un esfuerzo que agota como una media maratón. Pero para eso llevo entrenándome toda la vida. Esa «pelea» contra la nada del lienzo en blanco es tan sumamente creativa que digo como decía Picasso: «Si sale con barba es San Antón y si no, la Purísima Concepción». Observen la apostura y gallardía de la jarra; aquí en España diríamos que es una jarra chula -aunque soy consciente de que en otros países castellano-parlantes es una palabra malsonante-.
¡El fin del mundo…! Mañana no.

Coatlicue o «la de la falda de serpientes», diosa de la tierra y creadora de los hombres, patrona de la vida de la muerte. Piedra. Postclásico tardío. Museo Nacional de Antropología de México.
Según algunos tremendos interpretes del calendario Maya, mañana es el fin del mundo. Yo no he tomado precaución alguna. Será porque no creo en los augures tremendistas ni catastrofistas, porque soy bastante incrédula o porque mi idea de la catástrofe está depositada desde hace años en los asuntos bancarios que gobiernan la vida de los ciudadanos desde que se inventó la usura. En fin, nada me da más pavor que una carta de la sucursal bancaria o del Ministerio de Hacienda. Largos años de hipoteca y de sobresaltos han terminado por curtirme la piel de manera que el miedo a que me parta un rayo me resulta, a estas alturas, algo banal e irrisorio. Terminar achicharrada de forma fulminante por un fenómeno atmosférico es algo que, bien mirado, tiene su aquel romántico y aleatorio. El gran Nostradamus también se equivocó al predecir el fin del mundo, pero sus profecías eran sugerentes, cargadas de poesía oscura y con ellas uno podía ir en varias direcciones. Siempre me digo que no hay que tomar según qué temas al pie de la letra.
Los Mayas, ese gran pueblo, nos legó a través de su cultura un sentimiento del tiempo circular. Según el calendario Maya, mañana se cierra un periodo, un ciclo y otro se inicia. Nuestra cultura tiene un cómputo del tiempo lineal. A mí me gusta decir que tengo un sentimiento plano del tiempo en donde el pasado, el presente y el futuro se dan en el mismo espacio temporal. Esto, que puede parecer una tontería, tiene la gran ventaja de querer a todos los que queremos y hemos querido sin tener que pasar página.








