Tomadura de pelo

El Greco: "San Sebastían", Museo Catedralicio de Palencia.

El Greco: «San Sebastián», Museo Catedralicio de Palencia.

El Presidente del Gobierno de este país, con mucha guasa, felicita las fiestas con un mensaje de agradecimiento a los ciudadanos, funcionarios y jubilados por su sacrificio y esfuerzo en estos momentos tan delicados. ¡Hombre,  a nadie se le ha pedido permiso ni opinión!  Si así lo hubiera hecho el Gobierno, pongamos por caso, los más de cinco millones que sufren el paro, los jubilados que han visto mermado su poder adquisitivo y los funcionarios sin paga extra y con el sueldo reducido le hubieran dicho más de cuatro palabras. Palabras gruesas y malsonantes con corte de manga incluido. Que se sepa ningún miembro del gobierno se ha bajado el sueldo como medida solidaria.  Si la clase política de este país no se pone las pilas, a votar van a ir los leones del Congreso.

A los ciudadanos se les está quedando el careto de estupefacción como al pobre San Sebastián de El Greco. Precioso cuadro que no tiene culpa de nada. Más que dolor, su rostro muestra una expresión de asombro, como esperando lo que está por llegar; de hecho aún está poco castigado; unas o dos flechas de nada…

 No quiero ser pájaro de mal agüero, pero mucho me temo que esto no ha hecho más que empezar.

Surcando los mares

A los que somos marinos frustrados, como yo, a veces el ansia de navegar nos invade como una fiebre, como una gripe mal curada. Suele ser una gripe sin estornudos, pero con escalofríos continuos que recorren nuestro cuerpo enfebrecido. Si uno se atreve a mirarse en el espejo, los ojos enrojecidos denotan un cansancio de otras latitudes. Las gaviotas se estrellan contra la superficie que nos refleja.

En la cocina, el olor del café de la mañana huele a salitre y las tostadas se ondulan como las olas. Y entre un escalofrío y otro miramos el calendario. Diciembre ha tomado carrera y se nos va.  Encendiendo motores, soltando amarras, va surcando la última página con rumbo desconocido.

Y yo me quedo sentada soñando con mares de otras latitudes; con países donde la injusticia y la intolerancia se las lleve el viento. Y veo en sueños las costas de Siria, de Argelia, de Túnez, de Egipto…, de hermosos países hermanos que luchan por los derechos humanos, por la libertad.

La cafetera del mediodía sigue sonando, brama como las olas al chocar contra los acantilados. Se me está inundando la casa y salgo nadando hasta el puerto buscando un barco que me quiera llevar…

Dedicado a todos los marinos. Especialmente a Josemari C. C.,  capitán de la marina mercante, a quien siempre querré.

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

La pequeña gárgola de la Sainte Chapelle

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Aunque no lo parezca esta gárgola está situada en un edificio del recinto de La Sainte Chapelle. Parece -por su tamaño- una prima pequeña de la Estirga. Puestos a imaginar podemos imaginar cualquier cosa.

Albert Camus. Solitario y Solidario. Por Catherine Camus

Albert Camus, foto de Cartier-Bresson.

Albert Camus, foto de Cartier-Bresson.

Este libro ha estado dormido durante unos meses; callado -por mi voluntad- esperando que el deseo de afrontarlo llegará un día con la necesidad perentoria de escribir como lo hace el escritor que vuelca de pronto un manantial de letras. El momento ha llegado propiciado por la soledad, la perra durmiendo a mi lado y la chimenea encendiendo el rostro hermoso de la portada.

El respeto hacia el hombre y el tesoro que encierra el libro me han hecho demorar el momento excitante de conocer más sobre alguien a quien he admirado desde que leí por primera vez con catorce años «El extranjero». Albert Camus ha sido para mí un hombre digno. No es poco. Decir que es uno de los mejores escritores, Premio Nobel, articulista magistral, ensayista, director de teatro… ya es sabido. Algunas veces -pocas- una gran obra se corresponde con una talla humana excepcional: ese es el caso de Camus.

El libro, de formato grande, tiene en la portada una hermosa foto del escritor. Su hija, Catherine Camus, escribe una introducción sorprendentemente bella y precisa sobre él, el padre. Sincera, con una contención que emociona. El libro está estructurado en distintos apartados: Introducción, La génesis 1913-1936, El despertar-La acción 1937-1945, La Rebelión 1946-1951, Solitario-Solidario 1952-1960. Esta obra, repleta de magnificas fotografías en blanco y negro, repasan y contienen su vida junto con una selección de textos que se adaptan cronólogicamente a las imágenes. Firmas, como la de Cartier-Bresson, son una garantía de la calidad de estas. Genial la tomada en el estudio de Picasso cuando se representó la obra de teatro «El deseo atrapado por la cola», escrita por Picasso y dirigida por Camus, en la que aparecen Cécile Eluard, Pierre Reverdy, Simone de Beauvoir, Sartre, Michel Leiris… Las fantásticas fotografías son además un documento histórico sobre la vida cultural, social y política de la época que le tocó vivir. Es un libro imprescindible para todo aquel que esté interesado en esos años convulsos de una Europa en guerra y que ame la fotografía de calidad.

Sus artículos en «Combat» en defensa  de la libertad y de la justicia, con titulares como «À guerre totale resistence totale», le permiten luchar con el instrumento que tiene a mano, la pluma. Camus, enfermo de tuberculosis, se vio rechazado para la lucha armada; no obstante no hubo compromiso que eludiera: estuvo en el juicio contra Petain, se reveló cuando Franco entró en la UNESCO, rechazó el uso de las armas nucleares y la pena de muerte…

Camus tuvo un amor profundo por su madre, Catalina Sintes, de origen menorquin; un amor y devoción sin límites por una madre humilde, de raíces humildes como toda su familia. El primer apartado del libro, sus años en Argelia en el despertar a la vida, es un canto feliz de un niño huérfano de padre que murió en suelo francés sirviendo en la primera compañía de Zuavos. Niño que jugaba al fútbol y disfrutaba del mar en las playas argelinas, en aquel mar que ya en la madurez recobró en la Provenza. Catalina Sintes y Argelia, dos amores que le acompañaron hasta el final, igual que la figura del  padre al que brinda su obra inacabada «El primer hombre» -obra de lectura muy recomendable, de una belleza increíble-.

La perra sigue durmiendo en el sofá, a mi lado; el fuego lame los troncos de leña que crepitan como la carcoma. Y recuerdo que leí a Camus por primera vez en Mahón, de donde era José Cardona y Pons, ascendiente menorquín de Albert Camus. ¡Casualidades de la vida!

Muchas veces me he preguntado por las obras que su muerte prematura nos ha hurtado. El absurdo accidente de coche se ha cuestionado por algunos investigadores que culpan a un servicio secreto de un país concreto deseoso de acallar a un defensor de la libertad que arremetió contra toda tiranía. Contra el franquismo, contra el totalitarismo marxista, contra la utilización de la bomba atómica, contra la situación en Argelia, contra el nazismo. Su ideología de hombre de izquierdas, progresista libre, no sujeto por el adoctrinamiento de ningún partido concreto -su adhesión al partido comunista duró poco-  le permitieron, en el tiempo, luchar por la defensa de la libertad, de la dignidad y por el respeto hacia el ser humano.

El libro «Albert Camus, Solitario, Solidario», esta impreso en China, editado en España por Plataforma Editorial, Barcelona, 2012. Edición preciosa, cuidadísima de gran belleza que recomiendo para estas fiestas. ¡Mejor regalo imposible!

Un edificio muy estrecho

Rue Lagrange, Barrio Latino Paris. Foto Bárbara

Rue Lagrange, Barrio Latino Paris. Foto Bárbara

No es esta la casa más estrecha de París, aunque el edificio exento de la foto nos lo pueda parecer. Siempre me ha fascinado este edificio en medio de la calle, esbelto, majestuoso, altivo y que no se apoya en ningún otro. Solitario como un barco anclado en el cemento. La otra casa, la más estrecha de París tiene, si no recuerdo mal, una puerta y encima unas ventanas montadas la una encima de la otra; la fachada no da para más. En los paseos en barco por el Sena se nos indica dónde está situada esa casa que da al río y que fue compartida por dos personalidades notables de la cultura francesa, la memoria me juega malas pasadas y ahora no recuerdo quienes eran.

La Estirga y el poseedor salvaje de los vientos.

La Estirga. Foto: Bárbara.

La Estirga. Foto: Bárbara.

Llueve charol noche sobre la torre. Los ojos brumosos de la Estirga y los de los puentes, trianeros de postín, se hermanan en pundoronosos conciertos. Eolo lanza semicorcheas. En lo alto, torpe y toscamente surtida por el poseedor salvaje de los vientos, sierra la galantería de una nube que atraviesa la luna.

En silencio, sesgada, cae sobre el Sena. La Estirga se contempla en el espejo.

La luna remienda con suspiros le Pont-Neuf que pone en solfa el servicio de un juego de naipes. La borrachera mordaz y la morfina de Morfeo bajo los ojos estirgosos que miran la fortuna de los truhanes. La seriedad del talento de Séneca sella el sabor de los surtidores. Arriba en los tejados, en las buhardillas, la solera de la viga soslaya el réquiem con el arco atravesado de un violín.

El adagio de Albinoni sortea la tachuela que el orín origina en el hierro ondulante.

El poseedor salvaje de los vientos azota a la Estirga que se desgreña en greguerías.

Séneca y Ramón Gómez de la Serna.

Pollo a la Estirga burlona para celebrar las fiestas

Hemos entrado en el mes en que los cristianos celebran la Navidad. Y son muchos millones de personas en todo el mundo. No dudo que mucha gente lo haga por fe y esas cosas celestiales. No obstante es indudable que el consumismo y los grandes establecimientos comerciales han ido convirtiendo estos días de fiesta en una locura que liquida los presupuestos familiares consiguiendo que la llamada «cuesta de Enero» tenga sentido. Tirar la casa por la ventana tiene cada día más detractores y hay ciudadanos -poquitos- que pueden en estas fechas poner kilómetros de por medio, desapareciendo de sus ciudades dejando atrás compromisos familiares y derroche de dinero.  Ir al campo, si se puede, es una solución y a lo mejor ni siquiera hace falta irse muy lejos, solo cambiar de escenario basta para poder dormir en paz. ¡Consumamos, consumamos! La locura consumista nos invade, invade las calles, los villancicos -un género lírico de origen dudoso- los oímos hasta en sueños; es una pesadilla que nos persigue cada año y en la que el mensaje es  consume y serás consumido por las deudas, pero eres un idiota si no celebras la Navidad. Lo más sibilino es el origen, en el siglo XIX, de la necesidad. Es necesario consumir como borregos para que se enriquezcan unos pocos. La  «necesidad» de pasar por el aro. ¡Hay que celebrar la Navidad! El consumismo ha diluido realmente el significado religioso, el llamado espíritu de la Navidad.

Propongo para estos días una receta sencilla y sobre todo barata que permite hacer de un humilde pollo asado un plato delicioso con tintes festivos solo con dar una vuelta de tuerca.

Pollo a la Estirga burlona (a pesar del nombre, la receta va en serio, invento de la casa)

Ingredientes: 1 pollo asado (comprado ya asado, la receta se hace en cinco minutos), 2 cebollas,  un vaso de whisky o coñac (de cualquier marca normal), alrededor de medio litro de nata, pimienta, sal, y unas 4 cucharadas de mermelada de arándanos rojos. Para acompañar, un puré de patatas o de castañas.

Cortamos en juliana o como mejor nos parezca las cebollas. Las rehogamos en una sartén hasta que estén tiernas y con un  leve y bonito color dorado. Añadimos el vaso de coñac o lo que tengamos a mano. Dejamos que el alcohol se evapore. Trituramos. Agregamos la nata, sal, pimienta y la mermelada de arándanos. Dejamos que se mezclen bien. Como guarnición, un puré de patatas o uno de castaña harán de este plato un segundo contundente y delicioso.

Matisse escultor: su influencia en Picasso

Jeannette III

Jeannette III

Jeannette IV

Jeannette IV

Matisse, que no tenía una marcada vocación de escultor, necesitó ocasionalmente de la escultura para resolver problemas de forma y volumen que el modelado le proporcionaba. Desde 1908 hasta 1914, época muy fértil, aparte de su actividad pictórica desarrolla una serie de esculturas en bronce que, sin pretenderlo conceptualmente, le lleva a anticipar propuestas cubistas posteriores. Veinte años antes de que Picasso creara sus famosas cabezas de mujer en Boisgeloup, realiza Matisse los bronces de la serie Jeannette (1910-1914). La primera de ellas, son cinco, es una cabeza convencional que evoluciona en las siguientes anticipando cabezas de mujer que veremos en posteriores cuadros de Picasso y en las antes mencionadas cabezas realizadas en Boisgeloup. Después de este periodo, Matisse pudo estar una década sin volver a esculpir. Por el contrario Picasso esculpe de forma continua y hasta el final; su escultura responde a su concepto global, a sus continuas innovaciones; su escultura se corresponde a su pintura o a su cerámica de cada época. A Matisse y a Picasso les une una admiración de ida y vuelta aun estando en coordenadas diferentes. Curiosa es esa línea que les lleva en un momento, no coincidente en el tiempo, a posiciones concurrente.

Picasso, "Cabeza de mujer". Mougins, 1931.

Picasso, «Cabeza de mujer». Boisgeloup, 1931.

Última Hora: ¡Por fin! Día histórico para Palestina

Nacimiento de un estado palestino. ¡Enhorabuena al pueblo palestino! Me consta que muchos millones de ciudadanos de todo el mundo hoy festejamos este día histórico, al margen de los votos que hayan emitido sus gobiernos.

Muchos países europeos, encabezados por Francia y España (hasta el último momento dudamos que lo hiciera), concretaron el deseo de muchos de sus ciudadanos; se abstuvieron Alemania y Reino Unido y, ¡como no! Estados Unidos e Israel se opusieron duramente. En la Asamblea General de las Naciones Unidas se aprobó por mayoría absoluta, por 138 votos a favor, 9 en contra y 41 abstenciones, el estatus de Palestina como Estado observador no miembro; lo que conlleva el acceso a otras agencias de la ONU y a los tribunales internacionales.

En el discurso antes de la votación, el primer ministro palestino Mahmud Abás, hizo un llamamiento a la paz. «Paz que Palestina necesita desesperadamente», según sus palabras. En Ramala, ciudad de Arafat, los palestinos celebraron la creación de su estado portando fotos de Mahmud Abás y de Arafat. Júbilo y alegría para un pueblo que lleva una eternidad luchando por sus derechos. Es un principio; queda aún un largo recorrido. Espero y deseo de todo corazón que se inicien negociaciones para la obtención de la paz  necesaria.