El Arno a cualquier hora del día, pero al atardecer es un calmante que serena el espíritu…
Una terraza con estilo
El Rey Mono contra el Demonio de Hueso Blanco
Este libro editado en la República Popular China es una adaptación de la novela mitológica del siglo XVI «Peregrinación al oeste» de Wu Cheng-en. Su protagonista es el Rey Mono, personaje heroico de los más queridos de la tradición china. Fue enterrado por el Buda y quinientos años más tarde asumió el budismo y acompañó al monje Tang en su peregrinación en busca de las escrituras búdicas. En el largo peregrinar venció a demonios y monstruos, realizando innumerables hazanas. El más temible de ellos, el Demonio de Hueso Blanco, quiso comerse al monje Tang, el cual fue salvado por el Rey Mono; no obstante, finalmente logró embaucarlo de tal manera que el monje expulsó a su fiel amigo; el Rey Mono era fiel y voluntarioso, y al cabo de mil aventuras consigue salvar al monje que había caído en manos del malvado demonio. El Rey Mono era un simio, el demonio de Hueso Blanco es un cráneo, pero adopta, en esta versión, la forma de mujer, por ser esta astuta y taimada – en todas las culturas y religiones vemos que la mujer encarna el mal (¿Hasta cuándo?)-.
La moraleja de esta narración tradicional es que hay que distinguir entre lo verdadero de lo falso, lo correcto de lo erróneo y además que hay que luchar contra los demonios y exterminarlos.
Las ilustraciones de este libro, responden al estilo de dibujo tradicional chino y lo dotan de una belleza realmente nada sorprendente, porque la estética del arte chino es, de sobra lo sabemos, algo mágico y casi irreal por su perfección.
El libro es de Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekín, 1976. Adaptado por Wang Sing-pei, dibujos de Chao Jung-pen y Chien Siao-tai.
Reflejos III
Nuevos reflejos de troncos de árboles que se sumergen en el agua sin ánimo de competir, solo de ser, habitar el agua; en el agua «son» de otra manera, más libres quizás, como sin ataduras en la tierra… En el agua son como pájaros estremecidos o como el vuelo rápido que, de tan rápido, queda congelado en la retina.
Foto: Bárbara.
Karl Marx, su tesis doctoral
Tengo entendido que últimamente Karl Marx ha vuelto a estar presente en tertulias sesudas. ¿Se están revisando sus textos quizá porque no se entendieron del todo o por el hecho de que el sistema predador del furioso capitalismo está llevando a la desesperación a capas de la sociedad -claramente a la clase media- que está desapareciendo en muchos países sumándose a la casi indigencia? ¿O acaso el fenómeno es algo tan frívolo y pasajero como una moda? Sea como sea, quiero traer aquí el primer trabajo que se conoce de él, su tesis doctoral, en el que se nos muestra el proceso de su evolución ante la filosofía, y que se presentó en Berlín en 1841 bajo el titulo de «Diferencia de la Filosofía de la naturaleza en Demócrito y en Epicuro». Una obra no muy extensa, acostumbrados como estamos hoy a tesis enormes, pues contando con el prefacio y los apéndices no va más allá de las 96 páginas. Este pequeño libro en extensión, que no en profundidad, es, me atrevo a decir, apasionante para los amantes de la filosofía. Posteriormente el proyecto de Marx era ampliar el texto con el ciclo de la Filosofía epicúrea, estoica y excéptica y sus relaciones con toda la especulación helénica. Y se pregunta si no son esos sistemas el arquetipo del espíritu romano, la forma en que Grecia emigra a Roma.
Fue editado por Editorial Ayuso en Madrid en 1971.
Måske var det på grund af julevejret?
Vi har besøgt vores dejlige familie i Sverige i julen. Denne gang vandrede vi en tur i den smukke strandskov i Haverdals naturreservat i Hallands Län. Det regnede fra vi kom til vi rejste igen, undtagen på vores vandretur.
Jeg tror, der var andre end mig, som synes julevejret var lidt for mørkt, og derfor havde pyntet træerne i skoven med smuk julepynt.


Epicuro: Exhortaciones

Matisse, «La danza», 1909. Acuarela y tinta china sobre papel (22,1 x 32 cm). Museo de Bellas Artes Pushkin, Moscú.
Me confieso admiradora de la filosofía epicúrea. De todas las recomendaciones de Epicuro para llevar una vida feliz, una de las exhortaciones que estos días recordaba dice así: La amistad danza alrededor de la tierra habitada anunciándonos a todos que nos despertemos a la felicidad.
Y viendo las distintas obras de Matisse sobre la danza, nada mejor que seguir danzando con el pensamiento de Epicuro.
Un día mientras cenábamos
Comenzar danzando con Matisse

Matisse: «Nasturtiums y La Danza», 1912. Óleo sobre lienzo (190,5 x 114,5 cm.) Muaeo de Bellas Artes Pushkin, Moscú.
Empezar el año bailando no está del todo mal y, si lo hacemos con Matisse, mejor que mejor. A partir de 1912 Matisse se fue interesando de manera especial por la estructura, según dicen los estudiosos de su obra, como respuesta tardía al cubismo. En este año realiza dos obras estrechas y alargadas que llama «Nasturtiums y La Danza»; este es el primero de los dos con el mismo tema, un trípode que sostiene un jarrón con nasturtiums o capuchinas y una silla, teniendo como fondo un boceto sobre La Danza de 1908, pero no el definitivo. Es el juego del cuadro dentro del cuadro, que tanto gustara al pintor. Durante estos años Matisse y Picasso tuvieron encuentros frecuentes, incluyendo la práctica de la equitación, en los que se debía debatir sobre la vanguardia y el cubismo representado por Braque, Juan Gris y Picasso; lo realmente interesante es que Picasso consideraba a Matisse un magnífico colorista que buscaba el dibujo y a él mismo un dibujante magnífico que buscaba el color. En esos momentos en que él se preocupa por la estructura y modera el color, su amigo abandonaba el monocromático cubismo «analítico» para sumergirse en el «sintético», de paleta más colorista. Curioso e interesante. Lo más destacable de este cuadro es el «efecto fotográfico» que utiliza por primera vez como resultado de cortar parte de las cabezas y las extremidades de los danzantes; antes lo habían empleado los grabadores japoneses con gran acierto y el pintor francés Edgar Degas.
Feliz Año a todos
El año se nos va despacio, como todo, sin que nos demos cuenta. He querido poner el cierre hoy con este magnífico regalo que me hizo Phédrienne -querida Colette- hechicera de palabras, este poema jocoso que siempre llevaré en el corazón. Quiero dar las gracias a todos, visitantes y blogueros amigos, por vuestra generosidad; y a los que ya no me da tiempo por falta de días, espero empezar el 2014 en su compañía, que es lo mejor que conozco para comenzar el año con buen pie.





